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Universidades y entidades ambientalistas
denunciaron que las filtraciones de agua de la represa Yacyretá
están inundando los cercanos esteros del Iberá, lo
que fue comprobado por las autoridades. Ahora, los gobiernos de
la Argentina y Paraguay se comprometieron con una empresa a aumentar
el nivel de agua.
Mientras se sigue discutiendo qué
tan grandes son las pérdidas de agua de Yacyretá,
los gobiernos de la Argentina y Paraguay se están comprometiendo,
a través de un llamado a licitación, a elevar el nivel
de líquido de la represa, de los 76 metros que tiene en la
actualidad, a 83 metros, tal como estaba previsto en el proyecto
original.
A través de uno de sus últimos
llamados a licitación, el Ente Binacional Yacyretá
(EBY) confirmó que seguirá adelante en las obras para
aumentar el nivel de agua de la represa, con lo que, a partir del
momento en que se decida qué empresa privada se hará
cargo de las nuevas obras, existirá un compromiso contractual
de los Estados argentino y paraguayo para llegar a los 83 metros
de caudal.
Lo polémico de esta decisión
es que pasa por alto las denuncias, ya probadas a través
de distintos estudios, de que la represa tiene pérdidas permanentes
de agua a través de sus napas, y que esas filraciones están
inundando paulatinamente la región de los esteros del Iberá.
En noviembre de 2000, el EBY llamó
a licitación para la realización de obras en el brazo
Aña Cuá, como compuertas para el paso de agua y un
vertedero que regule el nivel de líquido.
El proyecto contempla que el brazo
también se convierta en una represa, agregándosele
turbinas, maximizando la producción de energía, e
incorporándole un ascensor para peces.
Tomás Waller, biólogo
asesor de la Fundación Iberá (FI), explicó
a data54 lo delicado de la situación: "El EBY está
obligándose a una relación contractual con alguien
que va a invertir y que va a pretender ganar, pero sobre algo que
se está debatiendo, que son los 83 metros de agua. Están
prometiendo algo cuando, teóricamente, sus riesgos para el
medio ambiente y para los productores locales, están siendo
analizados".
"El EBY está vendiendo un vaso
lleno, que en realidad está medio lleno, y sobre el que hay
denuncias y pruebas de que llenarlo es peligroso", graficó
Waller.
En realidad, lo que más preocupa
a los ambientalistas es que Yacyretá está una situación
sin solución aparente, ya que toda la obra fue diseñada
para funcionar con 83 metros de agua, y al estar trabajando desde
hace años con 76 metros, las turbinas están dañándose.
Pero la falta de estudios profundos
sobre las características del suelo y el medio hicieron que
la represa esté sufriendo filtraciones, y los ambientalistas
sospechan que la elevación del nivel de agua agrave las inundaciones
de las zonas aledañas a Yacyretá.
Ese es uno de los ejes de polémica
en el que operan las autoridades del EBY, entre cuyos representantes
argentinos están Rafael Martínez Raymonda, como director,
y el cuñado del presidente Fernando De la Rúa, Julio
Jorge Pertiné, quien integra el Consejo de Administración.
"Están desesperados por demostrar
que el agua no pasa -dice Waller- y es lógico: A cota 76
se está arruinando la represa, todo funciona mal.
Las turbinas vibran, hay problemas
en su funcionamiento, y hay desgaste en sus palas, ya que fueron
diseñadas para trabajar a cota 83".
Los cálculos sobre las pérdidas
de agua de la represa son complejos. Dos consultoras que analizaron
el fenómeno obtuvieron distintos resultados, pero en ambos
casos aceptaban que había filtraciones.
Los reclamos de la Fundación
Iberá son apoyados por universidades argentinas e italianas,
por entidades ambientalistas como la Fundación Vida Silvestre
Argentina y la Fundación Ecos, de Uruguay; productores rurales
de zonas cercanas a Yacyretá como Batel y Batelito, e incluso
por organismos oficiales como el Instituto Correntino del Agua,
que depende del gobierno provincial de Corrientes.
La polémica entre el EBY y la
FI llevó a que en 2000 la organización ambientalista
internacional Green Cross -cuya cabeza visible en relaciones públicas
es el ex mandatario soviético Mikhail Gorbachov-, interviniera
para mediar y acercar las partes.
En abril, una nueva delegación
de la Green Cross llegará a la Argentina para evaluar el
caso. Para Waller, sin embargo, es "una maniobra de dilación".
Para la EBY, las inundaciones de la
región del Iberá se explican por un supuesto crecimiento
en el número de lluvias, y por eso insiste en proponer estudios
hidrometeorológicos a largo plazo: cinco años.
La FI, por su parte, propone la colocación
de instrumentos que miden la permeabilidad del suelo, y que brindan
resultados inmediatos, en alrededor de doce meses.
Waller insiste: "Es una gran maniobra
para hacer pasar el tiempo, y elevar nivel de agua. Es una decisión
política, quieren llegar a cota 83 a toda costa".
El lago que forma Yacyretá abarca
una superficie de unas 130.000 hectáreas, mientras que toda
la zona del Iberá, como cuenca, llega a 1.300.000 hectáreas.
"La región es una esponja, el
agua que se filtra por la represa se acumula y en algunos lugares
tarda más de seis meses en drenar", subraya el biólogo
de la FI. "¿Qué va a pasar con la región si
los esteros siguen inundándose?"
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