Políticas de Estado para una gestión ambientalmente racional de los residuos sólidos

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SITUACION AMBIENTAL ARGENTINA

 

 

 

 

Ing. Rosana Iribarne 

 
El Área Metropolitana de Buenos Aires está enfrentando una profunda crisis en cuanto a lo que vulgarmente se denomina "el problema de la basura". A la saturación de las instalaciones de disposición final dependientes de la CEAMSE* y la dificultad para encontrar nuevas localizaciones  - que cuenten no sólo con una aprobación técnica sino también social- se suma el enorme crecimiento del sector informal. Sin embargo, esta es la punta de un iceberg cuya mayor parte creció a lo largo de años durante los cuales:
  • La tasa de generación de residuos de la región aumentaba debido al crecimiento de la población y al aumento en la tasa individual de generación de residuos, propiciada fundamentalmente por una cultura que privilegió lo desechable
  • Existió una actitud ciudadana completamente indiferente en cuanto a la cantidad y calidad de los desechos que se generaban. Pero tampoco, desde el Estado, se hicieron esfuerzos educativos para cambiar esa actitud
  • Las empresas no se preocuparon por minimizar aquellos residuos asociados a los envases de los productos de consumo
  • Las actividades de recuperación de materiales fueron mayoritariamente de tipo informal  
  • Si bien gran parte de los residuos del área vienen siendo depositados en rellenos sanitarios, se observan fuertes diferencias en la construcción y operación de éstos. Ello implica que existan algunas instalaciones que presentan serias deficiencias en aspectos técnicos, ambientales y sanitarios
  • Persistió la proliferación de los basurales a cielo abierto, sostenidos por los distintos niveles de la recuperación informal, pero también por evasores de la legislación, por ejemplo, de residuos peligrosos
  • Al igual que otras actividades "poco deseables"  (cárceles, cementerios u otros) no existió una política que permitiera asegurar y cautelar localizaciones definitivas para estas. No se generaron instancias de participación, negociación y acuerdo social que establecieran, entre otras materias, las compensaciones adecuadas para los territorios "afectados". Las instalaciones, formales o no, en general comparten el territorio con los sectores más pobres y más vulnerables de la sociedad
  • La participación privada en el manejo de los residuos domiciliarios, en cuanto vienen existiendo muy pocas empresas que controlan el mercado, evidencian distintas señales de competencia imperfecta
  • Pese a la existencia de legislación con respecto a residuos peligrosos, sistemáticamente se ha desconocido la presencia de ese tipo de residuos en la corriente general, no generándose ningún mecanismo para segregarlos y tratarlos adecuadamente. Además, los altísimos costos que representa el tratamiento de peligrosos ha fomentado la clandestinidad desde grandes generadores.
  • Una gran cantidad de organismos públicos sin clara definición de funciones y misiones, con solapamiento de competencias, y sin ningún nivel de integración, fue conduciendo a un Estado desdibujado dentro de las apetencias privadas, y a la carencia de cualquier tipo de control y penalización, ante incumplimientos de la legislación existente.

 La complejidad de la crisis radica en las múltiples dimensiones que involucra: institucional, económica, tecnológica, ambiental, territorial, social y política; el peligro es que se quiera enfrentar el tema sólo desde una perspectiva de corto plazo, no considerando aspectos tales como: minimización en la generación de residuos, desarrollo de nuevas alternativas para el tratamiento de los residuos sólidos, participación social, revisión de la institucionalidad, etc.

Hoy los municipios aparecen como responsables directos, sin embargo, enfrentar el tema requiere una perspectiva más amplia que la exclusivamente local que se formalice a través del diseño de una política al menos regional. Tal política para la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRS) debería contener a las dimensiones antes mencionadas, así como considerar la estrecha relación que debe exhibir con:

  • La protección de la calidad y el suministro de los recursos hídricos
  • El fomento del desarrollo sostenible de los asentamientos humanos
  • La protección sanitaria
  • La evolución de las modalidades de consumo

La gestión integral de residuos es una actividad que sólo puede ser exitosa si involucra a toda la sociedad.  Prácticamente toda la actividad humana genera residuos o contribuye a que otros lo hagan.  Por lo tanto, una política en Residuos Sólidos Urbanos (RSU) debería ir más allá de la simple eliminación o el aprovechamiento por métodos seguros de los desechos producidos y procurar resolver la causa fundamental del problema, intentando cambiar las pautas no sostenibles de producción y consumo. Ello entraña la aplicación del concepto de gestión integrada del ciclo vital que representa una oportunidad única de conciliar el desarrollo con la protección del ambiente.

EL DESARROLLO DE PROGRAMAS DENTRO DE LA PLANIFICACIÓN

Los procesos de gestión de energía, de aguas y de residuos sólidos han demostrado poseer más de un aspecto en común. Por un lado evidencias científicas requieren cierta urgencia en la acción. Además, demasiadas condiciones cambiando muy rápidamente demuestran la necesidad de un importante poder de adaptación.

Sin embargo, esto no quiere decir que la solución provenga de la adopción de compulsivas medidas coyunturales, lo que significaría ir siempre detrás de las crisis. Más bien lo que cada día se pone en evidencia es la necesidad de una planificación a largo plazo, basada en tendencias proyectadas a partir de datos pasados y presentes, y con la suficiente flexibilidad  para permitir la adaptación a los diferentes escenarios que se puedan ir presentando.

Otro aspecto común a estos temas tiene que ver con que todos representan recursos naturales y, en este sentido, también ha resultado evidente en los últimos años la necesidad de una política, propia para cada país, del manejo de recursos y materiales. Gran parte del éxito que muchos países obtengan en su desarrollo para los años que vienen dependerá de las previsiones realizadas sobre la calificación y la cuantificación de las disponibilidades de sus recursos naturales.

Es notable como al hacer estas consideraciones se encuentran interconexiones entre la gestión de la energía, de las aguas y de los residuos sólidos, demostrándose que la planificación además debe exhibir altos grados de coordinación entre  distintas áreas y debe contar con el aporte integrado de los organismos poseedores de datos e información.

Uno de los desafíos presentes es cómo adecuar los marcos regulatorios a la creciente complejidad de cada caso. Una profusa legislación unida a intrincados mecanismos burocráticos históricamente no ha sido garantía de acatamiento generalizado. En una sociedad con bajos niveles éticos y/ o de concientización, el incremento en la presión regulatoria sólo ha logrado fomentar el incumplimiento. En contrapartida, la tendencia actual es a producir una legislación que contenga fuertes lineamientos generales y que aliente la implantación de programas locales de gestión.

Las ventajas de los programas son que acompañan a los cambios de manera más flexible, posibilitan la divulgación de la información y facilitan los procesos de participación y toma de conciencia. La comunidad toda, paulatinamente, va comprendiendo la necesidad de cumplir con las regulaciones analizando los problemas globales desde una visión local. Además se van perfeccionando los mecanismos de prevención en la medida que se aprende a considerar la escalada de efectos que cualquier decisión puede conllevar. Experiencias en todo el mundo han demostrado que programas de uso eficiente de energía, de uso racional de agua, tanto como programas de reducción de residuos sólidos y/o de separación en origen, resultan exitosos sin van unidos a la participación sustantiva de la gente.

En el caso de los residuos sólidos, el marco de acción debería apoyarse en una jerarquía de objetivos y centrarse en cuatro áreas principales de programas:

1. Reducción al mínimo de los residuos generados

2. Aumento al máximo de la reutilización y el reciclado

3. Promoción de la eliminación y el tratamiento ambientalmente racionales de residuos

4. Ampliación del alcance de los servicios que se ocupan de los residuos

Dichas áreas deben estar integradas, aunque la importancia relativa de cada una de ellas, así como la combinación de actividades variarán en función de las características de cada localidad.

DEL GOBIERNO NACIONAL O PROVINCIAL

(1) El Congreso puede proveer un fuerte liderazgo estableciendo una clara política nacional o provincial con articuladas metas y prioridades.

El sistema que genera y gestiona RSU incluye un rango de participantes que fabrican, distribuyen, consumen y disponen de materiales y productos. El marco institucional incluye las entidades gubernamentales que afectan las interacciones entre esos participantes.

Existen por lo menos cinco categorías de opciones para mejorar el marco institucional para la prevención y la gestión de RSU:

A. Integración: planeamiento y coordinación

Los esfuerzos cooperativos deberían crecer, especialmente entre provincias y gobiernos municipales y esos niveles del gobierno y el sector privado. En muchos casos, sin embargo, existe una crítica carencia de grupos de trabajo, particularmente con respecto a la reducción y al reciclaje. Por otra parte, el límite de la autoridad del Gobierno Central necesitaría ser delineado.

B. Localización/ Adopción de métodos

La oposición de los ciudadanos a la localización de nuevas instalaciones es bastante generalizada, aun cuando dichas instalaciones deberían alcanzar estrictos estándares. Varios estudios indican que si el público es envuelto temprana y sustantivamente en el proceso de selección, evaluación y localización, las chances de éxito pueden aumentar significativamente.

El Estado debería establecer guías para los procedimientos, establecer arbitrajes y grupos mediadores que puedan ayudar a las comunidades a resolver disputas.

C. Cumplimiento de leyes.

El gobierno podría definir un fuerte rol de policía, por ejemplo, para la Secretaría de Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable. También podría incrementar los niveles de penas civil y/o comercial por violaciones de los requerimientos.

La habilidad de los ciudadanos para demandar al Gobierno por falta de cumplimiento de las leyes también es un mecanismo potencialmente importante.

D. Flujo de información

El éxito de cualquier esfuerzo nacional para adoptar una política de reducción y de gestión de RSU dependerá fuertemente de la calidad y divulgación de la información.

Información no solo debe incluir conocimiento y datos sobre generación y gestión de materiales, sino también una adecuada educación y esfuerzos en investigación.

Un banco de datos centralizado podría ofrecer datos sobre etiquetado, generación de RSU, fuentes de sustancias tóxicas en los RSU, tendencias en productos y embalajes y, acciones que los individuos pueden tomar para reducir la generación de RSU. Esta información podría ayudar a los consumidores a identificar formas de cambiar sus decisiones de compra y a los fabricantes, especialmente a Pymes con limitados recursos técnicos, a hacer uso de técnicas desarrolladas por otros.

Con respecto a la educación, folletos, curriculums escolares y publicidad en medios de comunicación podrían ser de gran ayuda. Es crítico que los niños (la próxima generación de consumidores) sean bien informados sobre el sistema de gestión de RSU y las implicancias ambientales de cómo la Nación usa sus recursos naturales.

La relación entre la extracción de recursos vírgenes y las montañas de basura que son descargadas, tanto como otros problemas ambientales deben ser más evidentes para las próximas generaciones  de lo que han sido para la mayoría de nosotros.

Ambos, fabricantes y consumidores, necesitan aceptar que sus decisiones sobre los productos afectan la generación y la gestión de RSU, y conocer qué oportunidades existen para realizar cambios hacia mayores tasas de reducción y reciclaje.

Por otra parte, se debería incrementar el flujo de fondos destinados a la realización de investigaciones por parte de instituciones estatales para desarrollar metodologías para evaluar la efectividad  y para mejorar los programas de prevención y gestión.

E. Fondos

Un importante punto de interés cuando se considera una nueva política es como serán financiadas las actividades involucradas. En general, nuevas o independientes fuentes de fondos son deseables, para que los nuevos programas no compitan con los existentes.

Dichos fondos podrían provenir de distintos tipos de imposiciones. Con respecto al producto, por ejemplo,  sobre el uso de materiales vírgenes, sobre los productos que no presentan características de reciclabilidad,  sobre productos más tóxicos o menos durables,  sobre la ineficiencia en el consumo de energía durante la fabricación, etc.

Con respecto a los consumidores, podrían considerarse distintas opciones de imposiciones sobre las cantidades enviadas a disposición final.

(2) En principio los gobiernos deberían fijarse como objetivos:

  • Contar con la capacidad suficiente para obtener, organizar, y analizar la información relativa a la calidad y cantidad de RSU, así como de las tendencias que las modifiquen.
  • Establecer programas para estabilizar o reducir la producción de residuos destinados a su disposición definitiva.
  • Establecer programas para reducir la producción de desechos agroquímicos, de envases, y de materiales de embalaje.
  • Reforzar y ampliar los sistemas nacionales/ regionales de reciclado.
  • Crear un programa modelo para el reaprovechamiento y el reciclado internos de los residuos generados.
  • Difundir información, técnicas e instrumentos de política adecuados para fomentar y poner en marcha sistemas de reaprovechamiento y reciclado.
  • Promover la capacidad financiera y tecnológica en los planos regional, nacional, y local suficientes para poder aplicar políticas y medidas de reaprovechamiento y reciclado.
  • Imponer metas para que, de los residuos que deben ser dispuestos, porcentajes crecientes, de acuerdo a una línea de tiempo, lo sean por métodos seguros.
  • Establecer criterios de calidad, y normas referentes a la eliminación y el tratamiento de residuos que están basados en la naturaleza y en la capacidad de asimilación del cuerpo receptor.
  • Disponer de la capacidad suficiente para vigilar los efectos de la contaminación debida a los desechos, y mantener una vigilancia sistemática, incluida vigilancia epidemiológica.
  • Imponer metas para que cada vez mayores porcentajes de efluentes cloacales y de residuos sólidos se traten o eliminen en conformidad con directrices de calidad ambiental y sanitaria.
  • Imponer metas para que, en el plazo más corto posible, se provea a toda la población de los servicios de recolección y eliminación de residuos por métodos ambiental y sanitariamente compatibles.  

Cabe destacar, que en el caso del AMBA existe una frondosa legislación que desde los niveles nacional, provincial, y municipal, provee el marco jurídico para una adecuada gestión ambiental en general, y de residuos sólidos en particular. Lo importante hoy es determinar los por qué de los altísimos niveles de incumplimiento, así como diseñar procedimientos periódicos de revisión de esa legislación en función de los cambios de condiciones.

Además, en lo que se refiere a la necesidad de algún organismo coordinador, se podrá decir que la CEAMSE ya ocupa ese lugar, al menos desde lo teórico. También habría que revisar, entonces, las causales de la brecha entre la teoría y la práctica, así como repensar un organismo con verdadera participación de todos los niveles gubernamentales, y en el cual la relación con el sector privado otorgue mayor importancia a la responsabilidad compartida.

DE LOS GOBIERNOS MUNICIPALES

A la hora de implementar programas en pos de una gestión integral de residuos sólidos los planificadores locales deberán considerar que sin importar cuáles sean los elementos que la comunidad desea adoptar para la gestión, antes de que el programa pueda ser implementado se debe obtener y analizar una gran variedad de datos, y las metas de la comunidad y la escala del programa deben ser fijados 

La comunidad también debe, antes de comenzar la gestión, conocer y entender las características de la generación de residuos, y su proyección a futuro, como un medio para planificar y financiar un programa eficiente. Una información realista permitirá a la comunidad asegurar un presupuesto para las necesidades del programa, definir el tamaño adecuado para las instalaciones, y le ayudará a evaluar mejor los éxitos del programa una vez puesto en marcha.

El proceso de establecer un programa de gestión de residuos es lento y complejo. A medida que el proceso avanza aparecen los problemas y es fácil empantanarse en los detalles cotidianos de la implementación. Muchas veces un problema que podría haber sido detectado con anterioridad es enmascarado por otras consideraciones. Y, aunque la naturaleza humana tiende a transformar un gran problema en una serie de otros pequeños más "manejables", siempre se debe mantener una visión del programa como un todo, lo que imposibilitará que cualquier elemento individual reciba demasiada o muy poca atención.

(3) Para mantener una buena perspectiva del programa los planificadores deben prestar atención a cinco elementos (5 Ps):

  1. Planificación
  2. Precios
  3. Publicidad
  4. Políticas
  5. Perseverancia

Considerar a estos elementos es fundamental para el éxito del programa. Inversamente, ignorar u olvidar alguno aumentará las posibilidades de fracaso.

I. Planificación

Aunque parezca obvia la importancia de una planificación antes de implementar un programa exitoso, en la práctica, frecuentemente se olvida la necesidad de formular y seguir un plan bien diseñado. Un vertedero colmatado u otro problema relacionado con los residuos puede presionar a la comunidad a actuar precipitadamente causando errores, los cuales resultan en dilaciones y derroche de recursos.

Aunque no todas las situaciones posibles pueden ser anticipadas, existen modelos basados en experiencias exitosas que pueden ser usados como base para la planificación en una localidad.

La planificación es especialmente importante debido a la gran cantidad de actores que pueden intervenir en los procesos de la gestión de residuos: funcionarios públicos, operadores de plantas, compradores de energía y materiales, propietarios de rellenos sanitarios, y ciudadanos en general deben ser incluidos para que un programa sea exitoso.

II. Precios

Las decisiones que se tomen con respecto a la adopción de alternativas para una GIRS deben estar basadas en un continuo y profundo análisis económico que considere los recursos de la comunidad y anticipe los impactos ambientales, tanto negativos como positivos. Comparar costos y beneficios previo a cualquier acción es esencial para el éxito en el largo plazo.

III. Publicidad

La exitosa implementación de un programa de gestión de residuos puede llevar varios años y comprometer importantes porciones de los recursos de la comunidad. Mientras la decisión de adoptar determinadas estrategias suele estar acompañada por grandes campañas publicitarias, el sostén para un programa puede ser erosionado a menos que se preste mucha atención a mantener el programa en la agenda pública para conseguir apoyo por parte de la comunidad. Debería desarrollarse e implementarse un plan para informar al público sobre los progresos del programa, sobre todo antes de que la función pública vote un programa de inversiones. El programa de gestión de residuos debe ser visto por el público como algo de lo que debería enorgullecerse, como un ejemplo del progreso de la comunidad y de su compromiso con un ambiente limpio.

IV. Políticas

Al igual que la publicidad, sostener el soporte político durante el largo y costoso proceso de implementación es vital para el éxito del programa. Cuando el presupuesto local es muy ajustado, un programa puede no sobrevivir a recortes a menos que tenga un fuerte respaldo político. El apoyo político también es crucial para obtener financiamiento y asegurar que el programa cuente con los recursos necesarios para construir y operar las instalaciones de manera eficiente.

Los representantes políticos deberían mantenerse informados acerca de los progresos del programa, de la misma forma en que las autoridades electas para un nuevo período deberían ser educados con respecto a los esfuerzos que la comunidad viene llevando a cabo.

V. Perseverancia

Finalmente, una comunidad que esté considerando un programa de gestión de residuos debe prepararse para pensar en el largo plazo. Algunos programas llevan varios años de implementación, siendo complejos, onerosos, y unidos a menudo a un cierto grado de frustración. Una comunidad que elija implementar un programa debe estar predispuesta a comprometer los esfuerzos y recursos necesarios. El último elemento clave para el éxito es perseverar hasta que el programa esté en marcha en su totalidad.

Referencias

* CEAMSE: sigla que en principio correspondió a Cinturón Ecológico Área Metropolitana Sociedad del Estado, hoy corresponde a Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado.

(1)"¡S.O.S.! Políticas claras" Revista Énfasis Packaging - Año 5 N°2 Marzo de 1999 (Ing. Rosana Iribarne)

(2)Agenda 21 (Naciones Unidas)

(3)Decision Maker's Guide to Solid Waste Management, Volume II, (EPA 530-R-95-023), 1995

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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