|
Lic. Héctor E. Otheguy
Gerente General & CEO INVAP S.E.
Ante
la inquietud expresada en consultas que esta empresa ha recibido,
ponemos en su conocimiento las circunstancias que rodean a la
construcción de un reactor nuclear en Australia, por parte de una
empresa argentina.
Nuestra
empresa, INVAP S.E., firmó, en julio de 2000, un contrato con la
Organización Australiana de Ciencia y Tecnología Nuclear, ANSTO,
para la construcción de un reactor nuclear de investigación y
producción de radiosiótopos, que, cuando se ponga en
funcionamiento en el año 2006, será el más moderno del mundo.
Se
trata de una inversión de unos 180 millones de USD, y es la inversión
más importante que Australia haya hecho nunca en un equipo científico,
y es también la exportación "llave en mano" pagada al
contado más importante de la Argentina en toda su historia. Este
contrato se logró a través de una licitación internacional, en
una dura competencia con empresas de la talla de Siemens (Alemania),
Technicatome (Francia) y AECL (Canadá).
El
reactor, llamado "de reemplazo" por sus propietarios,
substituirá uno antiguo, de construcción británica, que data de
los años 1960.
En
el funcionamiento de un reactor nuclear se emplean elementos
llamados combustibles que, luego de un tiempo, deben ser
reemplazados. Esos elementos combustibles gastados, en algunos casos
pueden utilizarse en otra instalación, o ser tratados de diversas
maneras, para recuperar materiales valiosos y acondicionar el
material radiactivo restante para su almacenamiento seguro. En el
caso del reactor australiano, ANSTO tiene la intención de no
reutilizarlos. En la actualidad, los combustibles quemados o
gastados del reactor australiano viejo se envían para su
tratamiento a Francia, país con el cual los australianos tienen un
contrato vigente. ANSTO prevé que los combustibles quemados del
nuevo reactor serán tratados, también, en Francia.
Sin
embargo, los australianos quisieron contar con un camino
alternativo, porque los combustibles del nuevo reactor son de un
tipo novedoso, y quieren asegurar desde el diseño su gestión
segura. Por eso, pidieron a todos los oferentes que presentasen tal
alternativa, y la Argentina lo hizo. Esta alternativa consiste en
acondicionar los combustibles quemados para que puedan ser
almacenados definitivamente y sin riesgos, EN AUSTRALIA.
Si
finalmente ANSTO decide optar por la alternativa de gestionarlos a
través de INVAP, deberá establecerse un nuevo contrato para esta
cuestión específica.
Tal
acondicionamiento podría ser realizado por la Comisión Nacional de
Energía Atómica, que está capacitada para ello ya que,
independientemente del contrato INVAP-ANSTO, debe gestionar los
combustibles gastados en los reactores de investigación existentes
en el país. También existe la posibilidad de que esa operación
-que sería objeto de un nuevo contrato y la consiguiente fuente de
ingresos para la Argentina- se realice en un tercer país, si el
hacerla en la Argentina no resultase conveniente.
De
realizarse este acondicionamiento en la Argentina, la permanencia de
los combustibles en nuestro territorio se limitaría al tiempo de
procesamiento, de duración muy acotada (unos pocos meses), y la
totalidad de los materiales radiactivos, junto a los residuos que se
generen, serían enviados nuevamente a Australia, quien gestionaría
su disposición segura y definitiva. Para dar una idea del volumen a
procesar, mencionemos que se producirán unos 0,5 metros cúbicos
por año, los que, ni bien finalizado el proceso de
acondicionamiento, retornarán a Australia en contenedores
apropiados.
Vale
la pena destacar que, suponiendo que Australia decidiese contratar a
la Argentina para que trate los elementos combustibles gastados,
ello no se producirá en ningún caso antes de unos 15 años, es
decir, aproximadamente en el año 2017. En efecto, la fecha prevista
para la terminación del reactor es el año 2006. La vida útil de
los combustibles en el mismo es del orden de seis meses. Al salir
del núcleo del reactor se depositan en piletas junto al mismo
durante unos diez años para que decaiga la radiactividad inicial y
la emisión de calor, tiempo a partir del cual el transporte del
elemento es más sencillo, económico y seguro. Recién entonces se
planteará el problema de su traslado para ser acondicionados en
Francia -como está previsto- o en el país que Australia haya
seleccionado y contratado para tal tarea.
Por
otra parte, en Agosto de 2001, después de que entrase en vigencia
el contrato para la construcción del reactor, entre los gobiernos
de Argentina y Australia se firmó un Acuerdo de Cooperación en los
usos pacíficos de la Energía Nuclear, que contempla, entre otras
cosas, las normas de salvaguardia que se deben respetar si hubiese
intercambio de material nuclear y las acciones a seguir en caso de
que solicite a Argentina ocuparse del procesamiento de los
combustibles gastados proveniente del reactor vendido a Australia.
El Acuerdo fue aprobado por unanimidad en el Senado en octubre de
2001, y se encuentra a consideración de la Cámara de Diputados.
Tanto
en Australia como en nuestro país, los grupos multinacionales
ambientalistas, que se oponen a la tecnología nuclear en todas sus
formas, y, en especial, a la construcción de este reactor, han
estado llevando una fuerte campaña contra el proyecto. Para ello,
apelan a argumentos falaces que alternan la denuncia de unos riesgos
ambientales fantásticamente exagerados, con la presunta incapacidad
financiera de nuestro país, el riesgo por terrorismo -tenido en
cuenta en el análisis de seguridad-, y el destino de los
combustibles irradiados. Finalmente y luego de un análisis
exhaustivo del proyecto, la Autoridad Regulatoria Nuclear
australiana, ARPANSA, acaba de conceder la autorización para
construir el reactor.
Es
en el marco de esta campaña que debe entenderse el principal
argumento esgrimido por los que se oponen a la aprobación del
Acuerdo firmado entre nuestro país y Australia. Se argumenta que el
mismo sería violatorio de laConstitución Nacional (Art. 41), que
prohibe el ingreso de residuos radiactivos al territorio nacional.
Como
es su norma ante todo nuevo proyecto, antes de presentar su oferta,
INVAP consultó a varias autoridades acerca de su viabilidad. Se
consultó así a la Autoridad Regulatoria Nuclear de Argentina, que
es la autoridad legal y técnicamente competente para este tipo de
asuntos. También se consultó al Dr. Jorge Vanossi,
constitucionalista reconocido, quien emitió un dictamen según el
cual, a su criterio, "no existe impedimento constitucional al
ingreso temporario, a la Argentina, de elementos combustibles usados
con el fin de acondicionarlos para su almacenamientopermanente en
Australia". Posteriormente se requirió la opinión de otros
dos expertos abogados constitucionalistas: el Dr. M. Cavagna Martínez
y el Dr. Félix Loñ. También se consultó al Procurador del Tesoro
de la Nación.
El
tratadista Dr. Gregorio Badeni, acerca del último párrafo del artículo
41 de la Constitución Nacional, dice lo siguiente: "Los
progresos tecnológicos alcanzados han reducido sustancialmente la
peligrosidad de los residuos radiactivos y, probablemente, en los próximos
años anulen los riesgos que ellos acarrean. De modo que las leyes
reglamentarias deberán tener en cuenta el dinamismo tecnológico y,
superando la imprevisión de los constituyentes, contemplarán dicha
posibilidad, apartándose de una lectura literal del texto de la
Constitución. (Ver: Badeni, Gregorio, Reforma Constitucional e
Instituciones Políticas, Ad-hoc, 1994, pág. 228).
La
ratificación del Acuerdo de Cooperación nuclear con Australia no
significa que se abre las puertas a la importación de residuos
nucleares de otros países, ni implica riesgo alguno de contaminación
nuclear para nuestro país; en cambio, su rechazo le haría un grave
daño, más allá de lo que se refiere a nuestra empresa en
particular.
En
efecto, la ciencia y la tecnología nuclear es una de las pocas áreas
de la tecnología de avanzada en las cuales la Argentina tiene una
presencia internacional reconocida, que se vería gravemente dañada
en el momento en que los expertos señalan un renacimiento del interés
en esta forma de energía en todo el mundo. La energía nuclear no
contribuye al calentamiento global y por lo tanto es ecológicamente
más "limpia" que la mayoría de las formas
convencionales. El país no debe renunciar a las posibilidades de
participar del importante mercado internacional de plantas nucleares
y otras instalaciones de alta tecnología.
La
Argentina es un país nuclear, cuya legislación no sólo no prohibe
sino que alienta desde hace más de cincuenta años los usos pacíficos
de la energía nuclear. Posee además, una legislación que rige la
actividad de instituciones como la CNEA y la ARN que la fomentan y
regulan a nivel nacional y de acuerdo a las normas internacionales.
La Nación ha firmado numerosos acuerdos internacionales sobre ella,
y ni el Congreso Nacional ni los Constituyentes de 1994 modificaron
esta Política de Estado.
En
consecuencia, la Constitución Nacional rige tanto para la protección
ambiental como para la política nuclear y ambas, que coexisten,
deben armonizarse y compatibilizarse. Asegurando las actividades de
estricto contralor que deben ejercerse en todos los casos de
aplicación efectiva.
El
hecho de que una empresa argentina ganase el más importante
contrato en su tipo en la última década, va mucho más allá del
beneficio económico directo, porque nos coloca en la primera línea
mundial en el ramo de los reactores de investigación y producción
de radioisótopos. Se trata del desarrollo de una actividad en la
que, gracias a cincuenta años de esfuerzo de la CNEA, y 25 años de
nuestra propia actividad empresaria, hemos logrado el lugar de ser
actualmente el principal referente mundial. Este hecho no ha sido
del agrado de nuestros competidores. Ésta no es la primera vez que
nos hemos enfrentado exitosamente con ellos.
En
lo que respecta a nuestra empresa, le proponemos consultar nuestra página
en Internet, en www.invap.com.ar
Somos la única empresa en toda Latinoamérica que produce reactores
nucleares y satélites espaciales, y hemos tenido importantes éxitos
en los ámbitos más variados de la tecnología avanzada. Creemos
ser, justamente, el tipo de empresa que el país más necesita para
contrarrestar la primarización de su producción, y para aprovechar
el potencial creativo de nuestro recurso humano.
Junio
de 2002 |
ARTICULO
PERTENECIENTE A LA SECCION SITUACION AMBIENTAL ARGENTINA DE DSOSTENIBLE
LA
OPINION DE DSOSTENIBLE NO NECESARIAMENTE COINCIDE CON LA OPINION DE
LOS COLUMNISTAS. A RAIZ DE CUALQUIER NOTA PUBLICADA EN ESTA PAGINA
SE CONCEDERA DERECHO A REPLICA A QUIEN LO SOLICITE CON LA FINALIDAD
DE MOSTRAR OTRO ENFOQUE SOBRE EL MISMO TEMA, ENRIQUECIENDO DE ESTA
MANERA, LOS DEBATES QUE SE GENEREN.
|