Situación Ambiental Argentina

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LA FUERZA AEREA Y LA DEFENSA DEL AMBIENTE

Lic. Silvana Buján
Destruyendo lo que supuestamente deben proteger?

 

Existe en el Partido de Mar Chiquita una de las siete Reservas de Biosfera que UNESCO ha categorizado en la Argentina. Las particularidades para tal designación se basan en varias características exclusivas: una albúfera (laguna de aguas dulces con salida al mar), dunas vivas, bosques seculares. Los criterios de conservación sugeridos por las Naciones Unidas tienden a la incorporación de las actividades humanas sustentables dentro de la región, tales como ecoturismo, avistamiento de aves, zafaris fotográficos, además de utilizarse fuertemente como lugar de trabajo para las investigaciones de grado y de postgrado que las Universidades tienen en las áreas de ciencias naturales, geografía, geofísica, etc.

Durante el gobierno de Onganía, por Ley 17.108/66 se expropió un área de 1740 has. lindante con la boca de la albufera para otorgarle a la Fuerza Aérea un terreno destinado a las prácticas e investigaciones de meteorología, además de emplazamiento de antenas satelitales. Durante varios años, el campo (CELPA ATLANTICO MAR CHIQUITA, Centro de Experimental de Proyectiles Autopropulsados para Estudios Meteorológicos) funcionó como un segundo Chamical (base meteorológica en la Pcia de La Rioja) además de recepcionar las señales de los satélites.

La falta de fondos de las Fuerzas Armadas hicieron que se desactive esa finalidad, se retiren del lugar los equipos, y se destine, arbitrariamente, el predio a polígono de tiro. Desde hace años el CELPA ostenta un cartel en su entrada que reza "Polígono de tiro Mar Chiquita".

La población, tal vez por herencia del "dejar hacer sin preguntar demasiado" de otras épocas, no pasó de quejas intestinas sin elevar reclamos formales.

En 1998, apoyada por el entonces Intendente Municipal del Partido de Mar Chiquita, don Norberto Hegoburu, quien firma, responsable del área de Medio Ambiente, inició un largo y burocrático camino de reclamos para que cesen las prácticas de tiro sobre la Reserva, a la sazón ya declarada además RESERVA PROVINCIAL y RESERVA MUNICIPAL.

Durante meses hubo silencio por parte de la Fuerza Aérea, hasta que tomó estado público en los medios de comunicación el caso. La Fuerza respondió con evasivas hasta su nota del 15.05.98, firmada por el Vicecomodoro Alberto Jorge Filippini, Jefe del Departamento Planes y Programas, que concluye que se realizan allí prácticas conjuntas de tareas con Defensa Civil, ejercicios de lucha contra incendio, que se dejaron oír las voces ecologistas, empezando a quejarse por la instalación de un puente que, estrechando el cauce de la laguna, obstruyó el drenaje y facilitó la formación de especies calcáreas acumulativas que alteraron fuertemente el ecosistema lacustre, y que esos reclamos estarían "presumiblemente, disimulando intereses de orden económico (explotación urbana, agrícola, ganadera y turística)...".

En el texto de la Fuerza Aérea se habla de "prácticas de ejercicio inerte" cuando durante años los pobladores del lugar son y fuimos testigos de los proyectiles y explosiones REALES que se detonan y se disparan en el área. Existen cientos de testimonios al respecto, y colecciones de cápsulas recogidas por particulares FUERA del CELPA. La Fuerza Aérea desconoce el impacto sonoro en momentos en que el gobierno argentino prohibe el sobrevuelo con helicópteros en el Parque Nacional Iguazú debido a su efecto negativo. En la carta mencionada la Fuerza dice que se ha trabajado con la comunidad en prácticas de extinción de incendios. NUNCA ha sido convocada Defensa Civil ni las Asociaciones Vecinales, ni las Delegaciones Municipales para ello. Los fuegos en el área han sido producidos precisamente por las explosiones de las prácticas de Infantería de Marina, debiendo intervenir en emergencia, Bomberos Voluntarios de Santa Clara del Mar y Mar Chiquita. La Fuerza Aérea falta a la verdad cuando da por probable que existan intereses particulares disfrazados de ansias ecologistas, agazapados detrás del predio. Dice el informe que gracias a la Fuerza Aérea es que el área aún no ha sido víctima de depredación, desconociendo la declaración de RESERVA MUNICIPAL, PROVINCIAL, PATRIMONIO CULTURAL por Ord 169/91. El texto desvía la atención del impacto ocasionado (y nunca evaluado) por el puente del CELPA hacia la escollera, sin dudas perjudicial también, pero a todas luces otro tema diferente del que se trata en esta presentación. El 24.06.98 el HCD de Mar Chiquita presenta la COMUNICACIÓN Nº 09/98 por la que "El HCD del Partido de Mar Chiquita vería con agrado que el Ministro de Defensa suspenda las prácticas de tiro en el predio antes mencionado continuando con las actividades para el que fue concebido como Centro de Investigaciones" con profusa fundamentación.

Hasta que, quien escribe, debido al fallecimiento del Sr Intendente, es desplazada de la gestión, reiniciándose entonces y con más vigor las prácticas de tiro en aquél precioso lugar.

Entonces, en carácter de habitante y ciudadana del Partido de Mar Chiquita me presenté el día 30 de abril de 1999 en el Juzgado Nº 2 Federal, Civil y Comercial en la ciudad de Mar del Plata, para, en carácter de particular afectada interponer formal ACCION DE AMPARO contra la FUERZA AEREA ARGENTINA, en tanto ésta viene llevando adelante prácticas regulares de tiro misilístico tierra-aire, aire-tierra, bombas fumígenas así como prácticas con la Infantería de Marina en el predio de uso militar CELPA ATLANTICO MAR CHIQUITA, que han venido impactando seriamente en el ecosistema local, así como provocado el éxodo y la disminución de numerosas especies de avifauna migratoria y residente.

Se señaló al juez, además, que resulta imposible circunscribir las prácticas al predio militar, dado que el mismo se halla enteramente rodeado por ambas reservas, habiendo en múltiples ocasiones la Fuerza Aérea excedido ampliamente el espacio propio, instalando en un lugar de serio peligro la vida de los grupos de paseantes, turistas, vecinos, investigadores y practicantes de guardafauna y guardaparques que por ambas reservas circulan regularmente.

El 20 de mayo de 1999, el Juez Sirochinsky dió lugar a la medida de no innovar, exigiendo a la Fuerza Aérea Argentina cese en sus actividades en el CELPA hasta tanto presente el Estudio de Impacto Ambiental que determine la inocuidad de las prácticas de tiro. El 1º de junio, los flamencos rosados, que se habían retirado de la zona años atrás, regresaron en bandada a la laguna.

El 24 de diciembre/1999, el juez confirmó su fallo en primera instancia a través del que prohibe a la Fuerza Aérea la realización de sus prácticas de tiro hasta tanto presente su EIA.

La Fuerza Aérea apeló de inmediato, tomando la causa el juez Jorge Ferro, de la Cámara de Apelaciones de Mar del Plata. Comienzan una serie de sucesos en ocasiones, inexplicables:

  • El juez solicita un peritaje sonoro (la medición con decibelímetros de los disparos y vuelos de Mirage rasante) SIN INFORMAR A LA PARTE DEMANDANTE. Enterados de causalidad, quien escribe y el abogado patrocinante (Dr. José Luis Zerillo) nos apersonamos al despacho del juez, 24 horas hábiles antes de la pericia. Con inusitada vehemencia, el juez declama que "Si a esta señora (sic) le molestan tanto los ruidos de los aviones y que se vuelen los pajaritos, que haga ella misma el estudio de impacto ambiental".
  • -Durante la pericia, no se dejó ingresar a los medios de prensa que estaban aguardando novedades en la barrera de entrada del predio.
  • No se entregó a la par (y fue pedido luego) un listado con los proyectiles que habitualmente se realizaban, para evitar cambios en los sonidos.
  • Cuando se entregó de oficio, traía la certificación de autenticidad otorgada por la misma Fuerza Aérea, y no por un escribano externo.
  • Los peritos de la pericia no fueron convocados como peritos judiciales por sorteo, sino elegidos por la parte demandada.
A la fecha, (la entrega de esa pericia realizada el 17 de abril de 2000 debía demorar diez días) llevamos varios meses esperando, alertando que NO ES UN EIA sino apenas una parte del mismo y recibiendo silencio absoluto por parte del juez, además de no conocer si acaso se hará cumplir la ley que, finalmente, establece la obligatoriedad de la realización del EIA o se encubrirá una vez más la impunidad de algunos sectores.

Entretanto, el ecosistema se ha recuperado de una manera asombrosa, ante el silencio natural que disfruta desde mayo del año pasado.-
 

 
   
 
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