A partir
del año 1997, y en forma creciente y continua, se han
reportado datos de un ascenso del nivel del nivel freático
en una amplia zona del conurbano bonaerense. Las más
evidentes muestras de este fenómeno están asociadas
al anegamiento de construcciones subterráneas lo cual
ha ido produciendo distintos niveles de daños y costos
asociados a los propietarios, a saber:
- Pérdidas
de elementos que se encontraban almacenados o instalados
en el lugar y que, dependiendo del destino de la construcción,
varían desde mercaderías, equipos de acondicionamiento
de aire, maquinarias, hasta reliquias familiares.
- Peligros
potenciales debido al contacto de la masa de agua con calderas
y equipamiento eléctrico
- Riesgo
sanitario debido al contacto con un agua de calidad incierta
- Pérdida
de un espacio utilizable con fines prácticos de ocupación
- Pérdida
en el valor de las propiedades
- Costos
asociados a medidas tendientes a paliar los efectos del
fenómeno:remodelaciones, refuerzo de aislaciones
hidrófugas, instalación de equipos de bombeo,
perforaciones para depresión de la napa, etc.
- Costos
crecientes en la facturación del servicio de provisión
de energía eléctrica
- Daños
morales
Otro
aspecto está centrado en la problemática de
los pozos negros. Desde la mayor asiduidad con que se manifiesta
la necesidad de su evacuación vía camiones atmosféricos,
su desmoronamiento, hasta el virtual "vaciado" del terreno
de sustentación de edificaciones, son motivos de frecuentes
consultas en zonas que carecen del servicio de red cloacal.
Por
último, lo que se preveía años atrás
como una potencial consecuencia ya está demostrando
ser una realidad acuciante, y tiene que ver con los efectos
sobre la resistencia de materiales en construcciones proyectadas
y ejecutadas sin tomar en consideración el fenómeno.
Rajaduras en cimientos y paredes, hundimiento de pisos,
y deterioro de pavimentos están resultando habituales.
Ante
este panorama, desde un principio se vio la necesidad de
la creación de base de datos para obtener el registro
documental de las características hidrogeológicas,
así como de los parámetros físicos,
químicos y biológicos del agua, de distintos
puntos de los acuíferos. Es de resaltar que el análisis
de tales datos, en conjunción con la información
hidrogeológica histórica de las distintas
áreas, hubiera resultado de gran importancia durante
la planificación de las obras de infraestructura.
De todas
formas, aun cuando la red de monitoreo que hubiera sido
necesaria para alimentar dicha base de datos no fue creada,
la recopilación de información dispersa hallada
en distintas fuentes (organismos que trabajan e investigan
en estos tópicos, empresas dedicadas a la perforación
para extracción de agua, profesionales de distintos
ámbitos), permitió en el transcurso de estos
años determinar cuáles fueron las causas factibles
que colaboraran a la ocurrencia del fenómeno, a saber:
- Cierre
de pozos de bombeo que abastecían a la red pública
de agua corriente, dependientes de la ex Obra Sanitarias
de la Nación.
- Abandono
del uso de pozos de bombeo domiciliarios
- Tendido
de red de agua corriente sin el contemporáneo tendido
de red cloacal.
- Inexistencia
de planes de mantenimiento preventivo y/o correctivo de
las redes de agua corriente y cloacas, permitiendo que importantes
caudales de pérdidas se incorporen al sistema.
- Importación
de agua desde el Río de la Plata, para abastecer
la red de agua corriente.
- Cierre
de gran cantidad de industrias que fueran fuertes consumidoras
de agua subterránea.
- Aumento
en la cantidad de agua caída por lluvias durante
la última década, compatible con la situación
de cambio de clima global.
- Entubamiento
de ríos y arroyos que impiden escurrimiento y regulación
naturales.
- Desaparición
de espacios verdes.
Cabe
resaltar que la cuantificación de cada una de estas variables,
es decir, en qué medida cada una de ellas ha colaborado
al estado actual de cosas, es algo que permanece pendiente hasta
que la red de monitoreo, antes citada sea establecida. No obstante,
del análisis de las potenciales causas surge que la mayoría
están relacionadas con falencias en la planificación
a partir de estamentos del Estado, en general, como de la empresa
concesionaria de la prestación del servicio de provisión
de agua corriente y de operación de la red cloacal y
tratamiento de efluentes, en particular.
En
el área del Partido de Morón, por ejemplo, el
abandono de pozos de extracción para el abastecimiento
de la red de agua corriente fue justificado por la detección
de niveles de nitratos mayores a los valores aceptables (concentración
sin efectos perjudiciales para la salud) y por proyecciones
realizadas acerca de la sobreexplotación del recurso,
debida a la actividad industrial y a procesos de densificación
urbana.
Con
respecto al contenido de nitratos no se conoce el alcance,
en tiempo y espacio, de los muestreos realizados como forma
de determinar la extensión geográfica afectada
y/o las potenciales fuentes de contaminación, lo cual
hubiera sido de importancia a la hora de intentar minimizarlas
o eliminarlas. Tampoco se ha hecho pública ninguna
información con respecto al estado estructural de las
perforaciones, ni del nivel de eficiencia de sus aislaciones.
En
lo relativo a la sobreexplotación, el continuar con
los planes de importación de agua superficial, proveniente
del Río de la Plata, demuestra que la planificación
no fue lo suficientemente flexible ya que, por lo menos, no
tuvo en cuenta la disminución en los niveles de producción
industrial locales, causantes de una merma en la demanda del
fluido.
Otro
tema a considerar es el del tendido de red de agua corriente
sin la instalación contemporánea de red cloacal.
Normalmente el usuario consume mayores caudales y, por lo
tanto, genera mayores cantidades de efluentes líquidos,
a partir de abandonar el bombeo domiciliario y comenzar a
ser abastecido por la red de agua corriente.
Donde
existen red de agua potable y red cloacal, es importante considerar
el estado en que éstas se encuentran. La mera existencia
de estos tendidos no es sinónimo de eficiencia en el
transporte, sobre todo en redes antiguas, si no existe adecuado
mantenimiento preventivo y/o correctivo que actúe para
minimizar los caudales de fugas. Realmente son graves los
casos donde al fluido que ingresa a los domicilios se suma
el aporte de efluentes cloacales, exponiendo a riesgo sanitario
a los habitantes, así como al enfrentamiento de innumerable
cantidad de trámites (existen casos de hasta siete
años de espera) hasta que la empresa prestataria del
servicio reconoce su responsabilidad y encara las obras de
reparación. En cuanto a la red de distribución
de agua potable, y allí donde el tendido cuenta con
varios años de construido, también existe la
evidencia de un importante caudal de pérdidas que colaboran
con el desequilibrio del sistema.
El
elemento agua caída por lluvias debería haber
sido considerado en la planificación debido a que la
superficie freática no es una superficie estacionaria,
sino que fluctúa periódicamente, elevándose
cuanto más agua penetra hasta la zona de saturación,
por percolación vertical, y descendiendo en períodos
de sequía.
Como
soluciones coyunturales aparece la utilización de bombas
para evacuar el fluido de las edificaciones, así como
la construcción de pozos de extracción con el
fin de producir conos de depresión que ayudarían
a mitigar los efectos del problema del crecimiento de los
niveles. Sin embargo, subsiste el problema de adonde enviar
el agua bombeada.
En
principio, lo que se observa como tendencia es encausarla
en el sistema de desagüe pluvial, cuando no directamente
al cloacal. Pero no se conocen estudios acerca de si tales
sistemas están en condiciones de soportar esa sobrecarga,
sobre todo considerando los procesos de densificación
urbana que muchas localidades están enfrentando, y
en los que se equipara la efectividad de una conexión
destinada a una vivienda unifamiliar con la destinada a un
edificio de diferentes cantidades de plantas.
Pero
no todas las localidades, o todas las zonas dentro de cada
una de ellas, cuentan con ambos servicios. Hay áreas
que cuentan con sólo uno y otras que no cuentan con
red cloacal ni con red de desagüe pluvial; en estos casos
suele apelarse a la evacuación directa a la calle provocando
la presencia constante de agua y potenciando los efectos de
inundación en días de lluvia. Incluso se tienen
datos de evacuación al espacio público del contenido
de pozos negros colmatados en casos en que los propietarios
no pueden afrontar los costos de los servicios de camiones
atmosféricos a los que, cada vez con mayor frecuencia,
deben acudir.
Un
punto que también merece consideración es el
que involucra costos, tanto de la compra de equipos instalados
como de la facturación de la energía eléctrica
consumida para el funcionamiento de dichos equipos, nueva
circunstancia a la que se están enfrentando particulares
y municipios a la hora de evaluar sus presupuestos y erogaciones.
nbsp;
A
10 años de Río
En
todo sistema hidráulico el equilibrio se manifiesta
a través de la igualdad entre los caudales de entrada
y de salida. Naturalmente, el agua entra al sistema hidrológico
mediante precipitaciones y sale por evapotranspiración,
en un ciclo que evidencia un volumen constante.
Luego
de la precipitación, y dependiendo de múltiples
variables, el agua escurrirá a través de la
vegetación, será absorbida por las hojas, será
retenida por el suelo, escurrirá superficialmente,
se acumulará formando masas de aguas superficiales
o se infiltrará alimentando reservorios de aguas subterráneas.
Las
acciones antrópicas muchas veces resultan en la alteración
del equilibrio hidráulico de los sistemas, por ejemplo
a través de la excesiva explotación de los acuíferos
a velocidades que superan a las de recarga o bien introduciendo
caudales externos al sistema, que conducen a la saturación
del mismo. Las variables citadas también pueden ser
alteradas a través de la impermeabilización
del suelo producida por la urbanización, la construcción
de obras de infraestructura como puentes, terraplenes y rutas,
la canalización y el entubamiento de ríos y
arroyos, y la desaparición de la vegetación
natural.
En
cuanto a la calidad de las aguas, ésta se ve afectada
por: vertido de aguas residuales domésticas sin tratamiento,
controles inadecuados de desechos industriales, pérdidas
y destrucción de las zonas de captación, ubicación
imprudente de fábricas, malos métodos de cultivo,
gestión inadecuada de residuos sólidos, etc.
El
reconocimiento de que el agua dulce representa un recurso
limitado unido a la evidencia de un desmejoramiento progresivo
en su calidad impulsaron dentro de la Cumbre de Río
(1992) a la proposición de distintas áreas de
programas encaminadas a lograr una planificación y
ordenación integradas de los recursos hídricos,
abarcando todos los tipos de masas de agua dulce interrelacionadas
(superficiales y subterráneas) teniendo en cuenta calidad
y cantidad.
Para
el logro de esta meta la Agenda 21 propone, en principio,
la determinación de las fuentes, de la cantidad y calidad
de los recursos de agua y de las actividades humanas que los
afectan. Las tareas involucradas, reunión, elaboración,
almacenamiento, recuperación y divulgación de
datos, necesariamente requieren de recursos humanos calificados
y en número suficiente. Sin embargo, uno de los problemas
más generales resulta de la fragmentación de
responsabilidades en múltiples organismos que no cuentan
con una eficaz coordinación.
Dicha
información debería ser tomada como base para
planificar la utilización, la protección, la
conservación y la ordenación sostenibles y racionales
de los recursos hídricos teniendo en consideración
las necesidades y prioridades dentro de la política
de desarrollo económico nacional. Es decir, debería
reconocerse el carácter multisectorial del aprovechamiento
de los recursos hídricos así como el uso para
fines múltiples: abastecimiento de agua y saneamiento,
agricultura, industria, desarrollo urbano, generación
de energía hidroeléctrica, pesca en aguas interiores,
transporte, actividades recreativas; dando prioridad a la
satisfacción de las necesidades básicas y a
la protección de los ecosistemas.
La
Agenda recalca que un requisito de la ordenación sostenible
del agua, en cuanto a recurso escaso y vulnerable, es la obligación
de que se reconozcan, en todas las actividades de planificación
y aprovechamiento, sus costos integrales. En la planificación
deberían considerarse los beneficios de la inversión,
los costos de protección ambiental y de explotación,
así como los costos de oportunidad en función
del aprovechamiento más valioso; y, una vez satisfechas
las necesidades básicas, las tarifas deberían
reflejar en todo lo posible el costo real del agua.
Entre
las múltiples herramientas propuestas en el documento
figuran:
- Confección
de modelos predictivos y estudios de impacto ambiental
basados en el equilibrio hidrológico.
- Lucha
contra inundaciones y sequías. Previsiones y alertas
- Fomento
de uso racional de agua y de adopción de tecnologías
limpias
- Desalinización
de aguas de mar, reposición de aguas subterráneas,
uso de aguas de baja calidad, reciclaje de aguas
- Programas
de educación pública y divulgación
a los usuarios sobre cantidad y calidad de aguas superficiales
y subterráneas
- Revisión
del ordenamiento legislativo y normativo.
- Protección
de la salud pública mediante suministro de agua
potable y lucha contra los vectores de enfermedades que
se desarrollan en el medio acuático
- Programas
de prevención y control de la contaminación.
Reducción de la contaminación en origen,
evaluaciones de impacto ambiental, normas de vuelco. Criterios
de contaminador – pagador y Principio Precautorio. Tratamiento
de efluentes líquidos municipales.
- Protección
de aguas subterráneas. Políticas de minimización
en el uso de agroquímicos, diseño adecuado
de vertederos para residuos sólidos.
- Administración
comunitaria de servicios con fortalecimiento de instituciones
locales para el sostenimiento de programas. Estímulo
a la población local para la participación
en el ordenamiento de los recursos hídricos.
- Prácticas
financieras racionales, con administración mejorada
de los activos existentes y uso de tecnologías
apropiadas.
- Integración
de la ordenación de las fuentes de agua dulce con
la planificación según usos del suelo, las
planificaciones urbanas, la producción de alimentos,
la protección de ecosistemas, y con consideración
de las potenciales repercusiones del cambio climático
sobre los recursos hídricos.
Como
demuestran estos ejemplos poco o nada es lo que se ha implementado
en el nivel nacional y en el nivel provincial como forma de
internalizar las propuestas de este instrumento, de enorme importancia
dentro de la jerarquía jurídica del país.
Es de observar que su cumplimiento hubiera atenuado en gran
medida, sino evitado, la producción del fenómeno
antes citado.
Un
gran avance, sin embargo, representó en la provincia
de Buenos Aires la promulgación de la Ley 12257 (enero
de 1999). Lamentablemente su reglamentación aun no
se ha efectivizado y es probable que tal inacción se
deba, entre muchas variables, a la falta de una divulgación
adecuada de la información que genere un realista sentido
de urgencia.
Cambio
climático
En
el caso de que los efectos del cambio climático fueran
invocados como justificativo de la problemática actual
sería interesante repasar las consideraciones del UNEP
de las que se extraen los siguientes párrafos:
"Ni
siquiera una inmediata y dramática reducción
en las emisiones de los gases invernadero prevendrían
totalmente los impactos del cambio de clima. El sistema climático
responde, a los cambios en los niveles de esos gases, con
retraso, en parte debido a la inercia térmica de los
océanos. Las emisiones pasadas y presentes ya han comprometido
a la tierra a por lo menos algún cambio de clima para
el siglo XXI.
Los
ecosistemas naturales y las sociedades humanas serán
sensibles a la magnitud y velocidad de ese cambio. Por lo
tanto, mientras el control de las emisiones es vital, debe
ser combinada con esfuerzos para minimizar los daños
(capacidad de adaptación).
La
adaptación al cambio de clima puede ser un acto espontáneo
o planificado. Individuos, empresarios, gobernantes y la naturaleza
misma se adaptarán frecuentemente a los impactos del
cambio climático sin ayuda externa. En muchos casos,
sin embargo, se necesitará planificar cómo minimizar
los impactos negativos o cómo beneficiarse con los
positivos pérdidas a un nivel tolerable.
Estrategias
exitosas se generarán sobre ideas y avances en las
leyes, finanzas, economías, tecnología, educación
pública, entrenamiento e investigación. Los
avances tecnológicos a menudo crean nuevas opciones
para la gestión de sistemas tales como agricultura
o abastecimiento de agua. Sin embargo, muchas regiones en
el mundo actualmente tienen acceso limitado a nuevas tecnologías
e información. La transferencia de tecnología
es esencial, como lo es la disponibilidad de recursos financieros.
Prácticas culturales, educacionales, gerenciales, institucionales,
legales y regulatorias son también importantes para
una adaptación efectiva. Muchas de las políticas
de adaptación tendrían sentido aún sin
cambio climático."
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