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Todo aquel que se haya cobijado
alguna vez bajo un poncho de vicuña puede dar testimonio de su cálido
abrigo y su fina textura.
La vicuña proporciona una de
las fibras más codiciadas del mundo; por este motivo, es uno de los
camélidos del continente americano que ha sufrido en mayor
importancia la presión humana.
Este animal es autóctono de América
del Sur. Habita en Perú, Bolivia, Chile y Argentina donde, hasta el
siglo XIX y aun hacia comienzos del siglo XX, habría ocupado las áreas
montañosas andinas del centro-norte y las sierras pampeanas
lindantes con esa porción cordillerana, desde la provincia de San
Juan hacia el norte.
En la actualidad se la puede
observar, en la Argentina, en reservas provinciales de Jujuy, Salta,
Catamarca, La Rioja y San Juan, considerándose que el número total
de vicuñas que habitan en el país alcanza los 50.000 ejemplares.
Su hábitats están restringidos
a las grandes alturas, entre los 3.500 y 5.800 metros de altitud,
sus climas preferidos son los áridos y semiáridos fríos, extendiéndose
marginalmente a los semiáridos frescos y subhúmedos fríos. Elige
zonas abiertas, con pastizales de poca o media altura, salvo algunas
porciones húmedas con gran cobertura herbácea. La dieta de la vicuña
es exclusivamente herbívora.
El nombre científico es Vicugna
vicugna. Pertenece a la clase de mamíferos, orden atiodactyla y
familia camelidae.
Este animal es un camélido que
puede medir de 80 a 90 centímetros, con un largo de 1,60 a 1,75
metros. Es de color marrón o café claro en la parte superior del
lomo y los laterales; su pecho y el interior de los muslos es
blanco. El pelo tiene un grosor de 15 micrones y una longitud que
varía entre 3 y 6 centímetros. En el pecho tiene una pechera
formada por pelos largos y sedosos de color blanco sucio que le
sirven para protegerse del frío cuando se echa. Esta pechera está
poco desarrollada en la subespecie argentina.
La cabeza es pequeña y alta.
Las orejas son móviles, estrechas y puntiagudas; los ojos son
redondos y prominentes, con abundantes y crespas pestañas. El labio
superior presenta una hendidura central; tiene entre 28 y 32 piezas
dentarias. Los incisivos inferiores son de crecimiento continuo
debido a que las raíces permanecen abiertas. El cuello es largo y
arqueado. El cuerpo es estilizado. Las extremidades son largas y
delgadas. Camina sobre las dos primeras falanges, que están
recubiertas por uñas y tienen en la parte inferior, cojinetes
plantares.
Las vicuñas son animales
diurnos. En las primeras horas del día se despiertan y mediante
relinchos y actitudes agresivas delimitan su territorio, puesto que
es un animal muy territorial, comenzando a alimentarse.
Cuando descansa permanece
acostada sobre su vientre con las patas recogidas bajo su cuerpo, de
modo que quedan protegidas del frío. Esta posición es adoptada por
la hembra durante la cópula, por el recién nacido antes de poder
pararse y por los ejemplares que van a morir.
El período de gestación dura
once meses, al cabo de los cuales nace una sola cría. Los partos
ocurren entre diciembre y abril, con un máximo de nacimientos en
febrero, época de las temperaturas cálidas y las lluvias. Las crías
nacen generalmente por la mañana. El pelaje de las crías es más
claro que el de los adultos; presenta una coloración crema o blanco
sucio.
Las vicuñas suelen escupir; el
escupitajo consiste en una brusca expulsión de aire que puede estar
acompañado de saliva y pequeñas porciones de alimento en masticación.
Antes de escupir desplazan la cabeza y las orejas hacia atrás. Se
escupen en sí las hembras de un grupo, y también escupen a los
juveniles, pero es extraño que los machos asuman esta actitud.
Otra costumbre es la de
acicalarse revolcándose en el polvo, previos olfateando y
escarbando el suelo. Está practica se repite varias veces y es
realizada tanto por adultos como por las crías.
El único depredador natural que
posee es el puma, pero no debemos olvidarnos del ser humano que
debido a la calidad excepcional de la fibra textil que proporciona
la lana de estos animales incentivó su caza, a tal punto que sus
poblaciones mermaron peligrosamente llevándolas al borde de la
extinción.
Para confeccionar un solo poncho
se necesita la lana de cuatro vicuñas y tradicionalmente se las
mataba en vez de esquilarlas (en realidad, toleran cuatro esquilas
en su vida), es por esto que las matanzas fueron cuantiosas.
A partir de 1960, funcionarios
gubernamentales, profesionales y publico en general estuvieron de
acuerdo en que debían tomarse urgentes medidas proteccionistas. En
1972, se firma un convenio entre Perú, Bolivia, Chile y Argentina
que prohibe todo tipo de caza y comercialización. Tuvo gran
importancia puesto que sirvio para canalizar todas las medidas a
favor de la especie: promulgación de leyes nacionales y
provinciales para la creación de reservas.
En los últimos años la
Argentina dio origen al criadero de vicuñas del CEA Abra Pampa, que
es el primero en el mundo oficialmente habilitado a nivel provincial
y nacional, además de ser reconocido en el seno de los países vicuñeros,
ya que tiene garantizada la evolución de su plantel en las
condiciones de semicautiverio, con pautas de mínimo manejo. El
esquema propuesto demuestra que es una de las pocas alternativas
viables de duplicar el ingreso promedio de los pequeños productores
de la región.
El campo Experimental de Altura
Abra Pampa, trabaja para poner a punto la cría en semicautiverio de
vicuñas y da a los interesados en desarrollar la actividad todo el
apoyo que necesiten. Además de entrenarlos en las técnicas de
reproducción, alimentación, cuidado y esquila de los animales,
aportando en comodato los animales para empezar a trabajar en el
rubro.
Una unidad productiva básica
debe tener una superficie de seis a diez hectáreas, en cada hectárea
viven cuatro vicuñas. La única inversión que debe realizarse es
la instalación de alambrados, dinero que los habitantes de la zona
pueden conseguir mediante créditos.
Para acceder al Programa de Cría
en Semicautiverio del INTA es necesario seguir una serie de pasos
establecido por dicha institución. Una vez evaluados se decide su
aprobación, y en caso de ser favorable se procede a la firma de una
Carta Acuerdo con la Asociación Cooperadora del CEA-INTA Abra
Pampa.
Con el programa se formaron 20
criaderos privados de vicuñas, ubicados en las provincias de Salta
y Jujuy.
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