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Se acerca el otoño y los grandes gansos de la Patagonia se
preparan para abandonar sus áreas de cría en el sur y emprender la
migración anual hacia el norte, donde hayan sus cuarteles de
invernada. Buscan un mejor clima y los brotes tiernos de los cuales
se alimentan.
Sólo algunos de ellos pertenecen a una casta especial, de la
que tal vez no queden más de mil individuos: son los cauquenes
cabeza colorada (Chloephaga rubideceps). Su área de cría se remite
a una pequeña fracción del territorio en torno al estrecho de
Magallanes, en Chile y la Argentina, mientras que sus campos de
invernada son apenas unas cuantas estancias al sur de la Provincia
de Buenos Aires.
Esta especie pertenece a un grupo de aves sudamericanas que
poseen características intermedias entre los gansos y los patos.
Tienen patas palmeadas y plumaje impermeable. Son aves sociales que
se reúnen en bandadas para migrar.
El cauquén cabeza colorada es el más observado porque su
población se encuentra en una situación muy vulnerable, prácticamente
en peligro de extinción. Hoy día, se encuentra protegida por ley y
es una de las especies incluidas en el Apéndice I de la Convención
de Bonn “Protección de especies migratorias”. Además de ser
considerado Monumento Natural Provincial en Buenos Aires.
Los cauquenes colorados no viajan solos. Lo hacen junto a las
otras dos especies de cauquenes que comparten su hábitat y sus
costumbres: el cauquén de cabeza gris o real (C. policephala) y el
común (C. picta). Estos últimos son considerados plaga por los
agricultores y son perseguidos hasta el cansancio permitiéndose
incluso su caza ilimitada.
Estas especies comparten, además de su hábitat y
costumbres... su aspecto, de manera que para los cauquenes cabeza
colorada, viajar junto a sus compañeros de viaje se ha convertido
en un serio problema. Es así que la caza de control, junto con la
cada vez más difundida caza deportiva de cauquenes, sumada a la
ausencia de controles efectivos, están amenazando la supervivencia
de los últimos cauquenes cabeza colorada continentales.
Rasgos morfológicos característicos
El cauquén tiene formas esbeltas, patas largas, cuello largo
y cabeza pequeña. El pico es corto, fuerte y ancho en la base.
Existe diformismo sexual en cuanto al color y el tamaño. Ya que, en
el macho, la cabeza, el cuello, las partes inferiores, lo posterior
del dorso y la supra e infracaudales son blancos. La parte anterior
al dorso y los costados presentan barras negras transversales sobre
fondo blanco. Las zonas escapulares primarias y terciarias son de un
gris parduzco: las cobijas mayores, verde metalizado con reflejos púrpura,
formando un espejo brillante. Las rectrices son negras con reflejos
verdosos salvo los dos o cuatro pares posteriores que son blancos.
El pico es negro, el iris pardo. Los tarsos y pies son
plomizos-negruzcos o de un tono verdoso oscuro.
La hembra tiene la cabeza y el cuello de color canela
herrumboso. El dorso anterior y el pecho, canela con barras negras
transversales. El abdomen presenta barras negras y blancas más
angostas, alternadas. El dorso posterior y supra-caudales son
negras. Las alas iguales a las del macho, las rectrices son negras
con reflejos verdosos. El pico es negro, el iris pardo y las patas
amarillas.
El cauquén cabeza colorada, entre los machos y las hembras
son similares, de coloración más uniformes. Cabeza y cuello castaño,
base del cuello grisáceo. Partes dorsales pardo-castañas y muy
finamente barreadas de negro. Es de menos tamaño, similar a la
hembra del cauquén común, donde suelen parar inadvertidos cuando
se forman grupos mixtos.
Historia de irracionalidades
En la Argentina, en la década de 1930, se dio origen a un
programa para reducir las poblaciones de especies declaradas plaga
nacional por ser consideradas un problema para la ganadería, como
competidoras por el forraje. Premiándose a los cazadores con dinero
que demostraban haber matado dichos ejemplares.
Lamentablemente, durante estas matanzas, murieron, de la
misma manera muchos cauquenes cabeza colorada, que los cazadores
confundían con cauquenes comunes.
A esto, hay que sumarle que el Servicio de Sanidad Vegetal de
la Secretaría de Agricultura y Ganadería incentivó una campaña
oficial de destrucción de nidadas de cauquenes en 1972 y 1973, que
significó la pérdida de al menos ciento cincuenta mil huevos de
cauquenes y otras anátidas silvestres.
Otra causa de su declinación, fue la introducción del zorro
gris patagónico (Pseudalopex griseus) que fue introducido para
controlar la población de conejos que habían sido importados a
comienzo del siglo XX y que con el correr de los años habían
proliferado excesivamente. Sucede que este zorro hizo estrados en
las nidadas de cauquenes de cabeza colorada.
Proyecto ambicioso
Hoy en día la supervivencia de la especie parece depender
del buen oficio de coordinación entre argentinos y chilenos. Con el
objetivo de conocer mejor su situación actual, en especial sus hábitos
de cría y amenazas vigentes se esta impulsando una primera
iniciativa desde Humedales para las Américas en Buenos Aires, al
que se sumaron instituciones de investigadores de los dos países.
Las metas de trabajo se encuentran avanzadas e incluyen, además
de relevamientos en la zonas de cría e invernada, un plan de manejo
del agua para mejorar la condición de sitios de nidificación en
San Gregorio y la instrumentación de una nueva reserva en la
desembocadura del Río San Juan que incluye carteles y material de
difusión. Al mismo tiempo, la coordinación de una red de avistajes
de la especie a lo largo de su ruta migratoria.
Recuperar el espacio perdido por los cauquenes cabeza
colorada de la Patagonia es un desafío que debería involucrarnos a
todos, ya que no debemos olvidar que la fauna así como la flora, el
suelo y el agua, es un recurso natural que debe ser utilizado en
forma racional, con el fin de asegurar su existencia para el
provecho y el goce de futuras generaciones.
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