SITUACION AMBIENTAL INTERNACIONAL

Cambio climático - Grupo intergubernamental de expertos sobre el cambio climático

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ACUERDOS INTERNACIONALES
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Cambio climático 2001:IMPACTOS, ADAPTACIÓN Y VULNERABILIDAD

Resúmenes del Grupo de trabajo II

 
Autores principales
K.S. White (Estados Unidos), Q.K. Ahmad (Bangladesh), O. Anisimov (Rusia), N. Arnell (Reino Unido), S. Brown (Estados Unidos), M. Campos (Costa Rica), T. Carter (Finlandia), Chunzhen Liu (China), S. Cohen (Canadá), P. Desanker (Malawi),
D.J. Dokken (Estados Unidos), W. Easterling (Estados Unidos),B. Fitzharris (Nueva Zelandia), H. Gitay (Australia), A. Githeko (Kenya), S. Gupta (India), H. Harasawa (Japón), B.P. Jallow (Gambia), Z.W. Kundzewicz (Polonia), E.L. La Rovere (Brasil); M. Lal (India), N. Leary (Estados Unidos), C. Magadza (Zimbabwe), L.J. Mata (Venezuela), R. McLean (Australia), A. McMichael (Reino Unido), K. Miller (Estados Unidos), E. Mills (Estados Unidos), M.Q. Mirza (Bangladesh), D. Murdiyarso (Indonesia), L.A. Nurse (Barbados), C. Parmesan (Estados Unidos), M.L. Parry (Reino Unido), O. Pilifosova (Kasajztán), B. Pittock (Australia), J. Price (Estados Unidos), T. Root (Estados Unidos), C. Rosenzweig (Estados Unidos), J. Sarukhan (México), H.-J. Schellnhuber (Alemania), S. Schneider (Estados Unidos), M.J. Scott (Estados Unidos), G. Sem (Papua Nueva Guinea), B. Smit (Canadá), J.B. Smith (Estados Unidos), A. Tsyban (Federación de Rusia), P. Vellinga (Países Bajos), R. Warrick (Nueva Zelandia), D. Wratt (Nueva Zelandia).
Editores
M. Manning (Nueva Zelandia) y C. Nobre (Brasil)

Índice

Resumen técnico.
1. Ámbito y enfoques de la evaluación .
1.1 Mandato para la evaluación .
1.1 ¿Qué podría estar en juego? .
1.3. Enfoques de la evaluación
1.4. Forma en que se tratan las incertidumbres .
2. Métodos e instrumentos utilizados en la evaluación .
2.1. Detección de respuestas al cambio climático utilizando especies o sistemas como indicadores .
2.2. Anticipación de los efectos de futuros cambios climáticos .
2.3. Evaluación integrada .
2.4. Determinación de costos y valoración .
2.5. Marcos analíticos de decisión .
3. Escenarios para el cambio futuro .
3.1. Los escenarios y su función .
3.2. Escenarios socioeconómico, de uso de la tierra y ambiental .
3.3. Escenarios de subida del nivel del mar .
3.4. Escenarios climáticos .
3.5. Escenarios del Siglo XXI .
3.6. ¿Cómo se pueden mejorar los escenarios y su utilización? .
4. Los sistemas naturales y humanos .
4.1. Recursos hídricos .
4.2. La agricultura y la seguridad alimentaria .
4.3. Ecosistemas terrestres y de agua dulce .
4.4. Ecosistemas marinos y de zonas costeras .
4.5. Asentamientos humanos, energía e industria .
4.6. Seguros y otros servicios financieros
4.7. Salud humana
5. Análisis regionales
5.1. África
5.2. Asia .
5.3 Australia y Nueva Zelandia .
5.4. Europa
5.5. América Latina .
5.6. América del Norte
5.7. Regiones polares .
5.8. Pequeños Estados Insulares .
6. Adaptación, desarrollo sostenible y equidad
6.1. Capacidad de adaptación
6.2. Desarrollo, sostenibilidad y equidad
7. Cuestiones de ámbito mundial y síntesis .
7.1. Detección de los impactos del cambio climático
7.2 Cinco motivos de preocupación
8. Necesidades de información
Glosario del Informe del Grupo de Trabajo II

 

 

 

 

 

 

 

LA OPINION DE DSOSTENIBLE  NO NECESARIAMENTE COINCIDE CON LA OPINION DE LOS COUMNISTAS.  A RAIZ DE CUALQUIER NOTA PUBLICADA EN ESTA PAGINA SE CONCEDERA DERECHO A REPLICA A QUIEN LO SOLICITE CON LA FINALIDAD DE MOSTRAR OTRO ENFOQUE SOBRE EL MISMO TEMA, ENRIQUECIENDO DE ESTA MANERA, LOS DEBATES QUE SE GENEREN.

 

El presente resumen fue aceptado pero no aprobado en detalle en el sexto período de sesiones del Grupo de Trabajo II del IPCC (Ginebra (Suiza), 13 a 16 de febrero de 2001). Por "aceptación" de informes del IPCC en un período de sesiones de un Grupo de trabajo o del Grupo intergubernamental se entiende que el material no ha sido sometido a discusión y llegado a un acuerdo línea por línea, pero que no obstante presenta una opinión amplia, objetiva y equilibrada del tema que se trata.

1. Ámbito y enfoques de la evaluación

1.1. Mandato para la evaluación

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) fue establecido por la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en 1988 con el fin evaluar la información científica, técnica y socioeconómica que sea pertinente para comprender el cambio climático inducido por la actividad humana, sus posibles impactos, y las opciones en cuanto a adaptación y mitigación. El IPCC está actualmente organizado en tres grupos de trabajo: el Grupo de trabajo I (GT I), que trata de los cambios climáticos observados y proyectados; el Grupo de trabajo II (GT II), que se ocupa de la vulnerabilidad, los impactos y la adaptación al cambio climático; y el Grupo de trabajo III (GT III), que estudia las opciones para la mitigación del cambio climático.

El presente volumen -Cambio climático 2001: Impactos, adaptaciones y vulnerabilidad- constituye la aportación del IPCC al Tercer Informe de Evaluación (TIE) sobre cuestiones científicas, técnicas, ambientales, económicas y sociales relacionadas con el sistema climático y el cambio climático1. El mandato del GT II para el TIE consiste en evaluar la vulnerabilidad de los sistemas ecológicos, los sectores socioeconómicos y la salud humana al cambio climático, y también los posibles impactos del cambio climático, positivos y negativos, sobre esos sistemas. En la presente evaluación se examina también la viabilidad de la adaptación para aprovechar los efectos positivos del cambio climático y mejorar los efectos negativos. En esta nueva evaluación, que se basa en evaluaciones anteriores del IPCC, se vuelven a examinar las principales conclusiones de los trabajos precedentes y se destacan la nueva información y las implicaciones de los estudios más recientes.

1.2. ¿Qué podría estar en juego?

Las actividades humanas, principalmente la quema de combustibles fósiles y los cambios en la cubierta vegetal, están modificando la concentración de constituyentes atmosféricos o las propiedades de la superficie que absorbe o dispersa energía radiante. En la aportación del GT I al TIE -Cambio climático 2001: La base científica- se llega a la conclusión de que, a la luz de nuevas pruebas y teniendo en cuenta las incertidumbres restantes, la mayor parte del calentamiento observado durante los últimos 50 años probablemente se haya debido al aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero GEI. Se prevé que los futuros cambios en el clima incluyan más calentamiento, cambios en las pautas y cantidades de las precipitaciones, subida del nivel del mar y cambios en la frecuencia e intensidad de algunos episodios extremos. Los riesgos que entrañan los cambios climáticos proyectados son altos. Muchos de los sistemas de la Tierra que sostienen a las sociedades humanas son sensibles al clima y sufrirán los impactos de los cambios climáticos (confianza muy alta). Se pueden esperar impactos en la circulación de los océanos; el nivel del mar; el ciclo del agua; los ciclos del carbono y los nutrientes; la calidad del aire; la productividad y la estructura de los ecosistemas naturales; la productividad de la agricultura, los pastizales y los bosques; y la distribución geográfica, el comportamiento, la abundancia y la supervivencia de especies de plantas y animales, incluidos los portadores y huéspedes de enfermedades humanas. Los cambios en estos sistemas en respuesta al cambio climático, así como los efectos del cambio climático sobre los seres humanos, afectarán al bienestar humano, tanto positiva como negativamente. Los impactos sobre el bienestar humano se sentirán a través de cambios en la oferta y en la demanda de agua, alimentos, energía y otros bienes tangibles derivados de estos sistemas, cambios en las oportunidades para utilizar el medio ambiente con fines de recreación y turismo distintos del consumo, cambios en el valor de la no utilización de medio ambiente como valor cultural y valor de preservación, cambios en los ingresos, cambios en la pérdida de bienes y vidas a causa de episodios climáticos extremos, y cambios en la salud humana. Los impactos del cambio climático influirán en las perspectivas del desarrollo sostenible en diferentes partes del mundo y puede que den lugar a la ampliación de las desigualdades existentes. Los impactos serán diversos en cuanto a su distribución entre las personas, los lugares y el momento en que se produzcan (confianza muy alta), lo que planteará importantes cuestiones de equidad.

1 Cambio climático, en el uso del IPCC, se refiere a todo cambio en el clima a lo largo del tiempo, tanto debido a la variabilidad natural o como resultado de la actividad humana. Este uso difiere de la definición del artículo 1 de la Convención Marco sobre el Cambio Climático (CMCC), de las Naciones Unidas, en la que cambio climático se refiere a un cambio del clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables.

Sensibilidad es el grado por el que está afectado un sistema, en sentido perjudicial o en sentido beneficioso, por razón de estímulos relacionados con el clima. Los estímulos relacionados con el clima abarcan todos los elementos del cambio climático, incluido el promedio de características del clima, la variabilidad climática y la frecuencia y magnitud de casos extremos. El efecto puede ser directo (por ejemplo un cambio del rendimiento de cosechas en respuesta a un cambio del valor medio de la amplitud o de la variabilidad de la temperatura) o indirecto (p. ej., daños causados por un aumento de la frecuencia de inundaciones en la costa por razón de que suba el nivel del mar). Capacidad de adaptación es la habilidad de un sistema de ajustarse al cambio climático (incluida la variabilidad del clima y sus extremos) para moderar daños posibles, aprovecharse de oportunidades o enfrentarse a las consecuencias. Vulnerabilidad es el grado por el cual un sistema es susceptible o incapaz de enfrentarse a efectos adversos del cambio climático, incluidas la variabilidad y los extremos del clima. La vulnerabilidad es función del carácter, magnitud y rapidez del cambio climático y de la variación a la que un sistema está expuesto, de su sensibilidad y de su capacidad de adaptación. Recuadro 1. Sensibilidad, capacidad de adaptación y vulnerabilidad al cambio climático

Aunque es evidente que lo que está en juego es muy importante, los riesgos que entraña el cambio climático son más difíciles de establecer. Los riesgos son una función de la probabilidad y magnitud de diferentes tipos de impactos. En el informe del GT II se evalúan los avances de los conocimientos sobre los impactos de los estímulos climáticos a que pueden estar expuestos los sistemas, la sensibilidad de los sistemas expuestos a cambios de estímulos climáticos, su capacidad de adaptación para mitigar o hacer frente a los impactos adversos o mejorar los favorables, y su vulnerabilidad a los impactos adversos (véase el Recuadro 1). Entre los posibles impactos se incluyen los que amenazan con producir daños sustanciales e irreversibles a algunos sistemas, o la pérdida de éstos, durante el próximo siglo, los impactos moderados a los que pueden adaptarse fácilmente los sistemas y los impactos que serían favorables para algunos sistemas.

La Figura RT-1 representa el ámbito de la evaluación del GT II y su relación con otras partes del sistema de cambio climático. Las actividades humanas que modifican el clima exponen a los sistemas naturales y humanos a un conjunto alterado de causas de estrés o estímulos. Los sistemas que son sensibles a estos estímulos sufren los efectos o los impactos de los cambios, que pueden desencadenar adaptaciones autónomas o previstas. Estas adaptaciones autónomas darán nuevas formas a los impactos residuales o netos del cambio climático. Las respuestas de las políticas a estos impactos ya percibidos, o en previsión de posibles impactos futuros pueden consistir en adaptaciones planificadas para atenuar los efectos adversos o aprovechar los beneficiosos. Estas respuestas también pueden consistir en acciones para mitigar el cambio climático mediante la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y el aumento de los sumideros. La evaluación del GT II centra su atención en la exposición, los impactos y las vulnerabilidades --recuadro central de la Figura RT-1-- y en la conexión a la política de adaptación.

 

Figura RT-1: Ámbito de la evaluación del Grupo de Trabajo II.

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1.3. Enfoques de la evaluación

El proceso de evaluación comprende el análisis y la síntesis de la información disponible para adelantar los conocimientos sobre los impactos del cambio climático, y la adaptación y la vulnerabilidad frente a ellos. La información proviene sobre todo de publicaciones revisadas por homólogos y otras fuentes no publicadas, pero sólo después de que los autores del presente informe han evaluado su calidad y validez. La evaluación del GT II estuvo a cargo de un grupo internacional de expertos propuestos por gobiernos y órganos científicos, y seleccionados por la Mesa del GT II del IPCC en función de su experiencia científica y técnica, con miras a lograr un amplio equilibrio geográfico. Estos expertos provienen del mundo académico, los gobiernos, la industria y organizaciones científicas y del medio ambiente. Participaron sin percibir compensación del IPCC, al que donaron mucho tiempo en apoyo de su labor.

La presente evaluación se ha estructurado para examinar los impactos del cambio climático y las adaptaciones y vulnerabilidades de los sistemas y las regiones, y para proporcionar una síntesis global de cuestiones que afectan a los sistemas y regiones. En la medida de lo posible, teniendo en cuenta las publicaciones disponibles, el cambio climático se examina en el contexto del desarrollo sostenible y la equidad. En la primera sección se sientan las bases para la evaluación mediante el examen del contexto del cambio climático, los métodos e instrumentos, y los escenarios. En los diversos capítulos se evalúan las vulnerabilidades de los sistemas hídricos, los ecosistemas terrestres (incluidas la agricultura y la silvicultura), los sistemas oceánicos y costeros, los asentamientos humanos (incluidos los sectores de la energía y la industria), los seguros y otros servicios financieros, y la salud humana. Se dedica un capítulo a cada una de las ocho regiones principales del mundo: África, América del Norte, América Latina, Asia, Australia y Nueva Zelandia, Europa, los Pequeños Estados Insulares y las regiones polares. Estas regiones se muestran en la Figura RT-2. Todas las regiones son sumamente heterogéneas y habrá importantes variaciones entre los impactos del cambio climático, la capacidad de adaptación y la vulnerabilidad dentro de cada una de ellas. La sección final del informe contiene una síntesis de la capacidad de adaptación y su potencial para aliviar los impactos adversos, mejorar los efectos beneficiosos y aumentar el desarrollo sostenible y la equidad; en ella se examina información que es pertinente para la interpretación del artículo 2 de la Convención Marco sobre el Cambio Climático (CMCC), de las Naciones Unidas y las disposiciones principales de los acuerdos internacionales que tratan del cambio climático. El informe contiene también un Resumen para responsables de políticas, en el que se proporciona una breve síntesis de las conclusiones del informe de particular importancia para los responsables de tomar decisiones de respuesta al cambio climático. El presente Resumen técnico ofrece una síntesis más amplia de la evaluación; para los lectores que desean más información sobre un tema determinado, contiene referencias a secciones del informe principal entre corchetes al final de los párrafos

1.4. Forma en que se tratan las incertidumbres

Desde el SIE, se ha hecho más hincapié en el desarrollo de métodos para caracterizar y comunicar incertidumbres. En la evaluación del GT II se aplican dos criterios para evaluar las incertidumbres. Un criterio cuantitativo para determinar los niveles de confianza en los casos en que la comprensión actual de los procesos pertinentes, el comportamiento de los sistemas, las observaciones, las simulaciones con modelos y las estimaciones son suficientes para sustentar un amplio acuerdo entre los autores del informe en cuanto a las probabilidades bayesianas relacionadas con ciertas conclusiones. Se utiliza un criterio más cualitativo para evaluar y comunicar la calidad o el nivel de la compresión científica que apoya una conclusión (véase el recuadro 2). Estos criterios y las razones en que se basan se explican con más detalles en Third Assessment Report: Cross-Cutting Issues Guidance Papers (Tercer informe de evaluación: documentos de orientación sobre cuestiones intersectoriales) (http://www.gispri.or.jp), material de apoyo preparado por el IPCC para aumentar el uso de términos y conceptos coherentes en los volúmenes del TIE del Grupo de trabajo, y entre éstos.

 

Figura RT-2: Regiones para el Tercer Informe de Evaluación, Grupo de trabajo II del IPCC. Las regiones en que están situados los Pequeños Estados Insulares (PEI) incluyen los océanos Pacífico, Índico y Atlántico, y los mares Caribe y Mediterráneo. El límite entre Europa y Asia pasa por los montes Urales orientales, el Río Ural y el Mar Caspio. Para las regiones polares, el Ártico corresponde a la zona norte del Círculo Polar Ártico, incluida Groenlandia; la Antártida corresponde al continente antártico junto con el Océano Austral al sur de ~58°S.

 

2. Métodos e instrumentos utilizados en la evaluación

La evaluación de los impactos del cambio climático, adaptaciones y vulnerabilidad se basa en una amplia gama de disciplinas de las ciencias físicas, biológicas y sociales y, por lo tanto, comprende una enorme variedad de métodos e instrumentos. Desde el SIE, esos métodos ha permitido mejorar la detección del cambio climático en sistemas bióticos y físicos y sacar nuevas conclusiones sustantivas. Además, desde ese momento se han tomado prudentes medidas para ampliar la "caja de herramientas" para tratar en forma más eficaz las dimensiones humanas del clima en tanto que causa y consecuencia del cambio, y para tratar más directamente las cuestiones intersectoriales relacionadas con la vulnerabilidad, la adaptación y la adopción de decisiones. En particular, en un número cada vez mayor de estudios se han comenzado a aplicar métodos e instrumentos para la determinación del costo y la valoración de los efectos, el trato de las incertidumbres, la integración de los efectos entre los sectores y las regiones, y la aplicación de marcos analíticos a las decisiones a fin de evaluar la capacidad de adaptación. En general, estos modestos avances metodológicos están alentando análisis que establecerán bases más sólidas para comprender como se podrían tomar decisiones relativas a la adaptación al futuro cambio climático. [2.8]

2.1. Detección de respuestas al cambio climático utilizando especies o sistemas como indicadores

Desde el SIE, se han desarrollado y aplicado métodos para detectar los impactos actuales del cambio climático del siglo XX en los sistemas abióticos y bióticos. La evaluación de los impactos sobre los sistemas humanos y naturales que ya han ocurrido como consecuencia del reciente cambio climático es un complemento importante de las proyecciones de los modelos de impactos futuros. Esa detección se ve impedida por múltiples factores no climáticos, con frecuencia relacionadas entre sí, que afectan al mismo tiempo a esos sistemas. Los intentos por superar este problema han comprendido el uso de especies como indicadores (por ejemplo, las mariposas, los pingüinos, las ranas y las anémonas marinas) para detectar respuestas al cambio climático e inferir impactos más generales del cambio climático sobre los sistemas naturales (por ejemplo, en las praderas autóctonas, las costas de la Antártida, los bosques nubosos tropicales, y la zona entre mareas rocosa del Pacífico, respectivamente). Un componente importante de este proceso de detección es la búsqueda de configuraciones de cambio coincidentes en muchos estudios que estén en consonancia con las expectativas, basadas en cambios observados o previstos en el clima. El nivel de confianza en la atribución de estos cambios observados al cambio climático aumenta a medida que se repiten los estudios en los diversos sistemas y regiones geográficas. Aunque los estudios se cuentan ahora por cientos, algunos sistemas y regiones están subrepresentados.

A fin de investigar posibles vínculos entre los cambios observados en el clima regional y los procesos biológicos o físicos en los ecosistemas, el equipo de autores reunió más de 2.500 artículos sobre el clima y alguna de las siguientes entidades: animales, plantas, glaciares, hielos marinos, y el hielo en lagos o corrientes de agua. Para determinar si estas entidades han sido influenciadas por el cambio climático, sólo se han incluido los estudios que cumplen al menos dos de los siguientes criterios:

Tiene que haber una correlación estadísticamente significativa entre por lo menos dos de estos tres criterios. Se consideró sólo la temperatura porque está bien documentada la forma en que influye en las entidades examinadas y porque las tendencias de la temperatura son más homogéneas en el plano mundial que otros factores climáticos que varían localmente, como los cambios en las precipitaciones. Asimismo, en los estudios seleccionados se deben haber examinado al menos 10 años de datos; más del 90% tienen un marco temporal de más de 20 años. Estos estrictos criterios reducen el número de estudios utilizados en el análisis a 44 estudios de animales y plantas que abarcan más de 600 especies. De éstas, un 90% (más de 550) muestran cambios en las características a lo largo del tiempo. De estas más de 500 especies, un 80% (más de 450) muestran cambios en una dirección prevista en función de la comprensión científica de mecanismos conocidos que relacionan la temperatura con cada una de las características de las especies. La probabilidad de que más de 450 especies (entre más de 550) muestren cambios en direcciones previstas por casualidad aleatoria es insignificante.

Dieciséis estudios en que se examinan glaciares, hielos marinos, la extensión de la cubierta de nieve y la fusión de las nieves, o el hielo en lagos o corrientes de agua abarcan más de 150 sitios. De estos, el 67% (más de 100) muestran cambios en algunas características a lo largo del tiempo. De estos, un 99% (más de 99) mostraban tendencias en la dirección prevista, teniendo en cuenta la comprensión científica de mecanismos conocidos que relacionan la temperatura con los procesos físicos que rigen los cambios en esa característica. La probabilidad de que más de 99 (de más de 100 sitios) muestren cambios en direcciones previstas solamente por casualidad es insignificante.

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Recuadro 2. Niveles de confianza y estado de los conocimientos

Evaluación cuantitativa de los niveles de confianza

Al aplicar el enfoque cuantitativo, los autores del informe asignan un nivel de confianza que representa el convencimiento que tienen los autores de la validez de una conclusión, sobre la base de su juicio especializado colectivo de las pruebas observadas, los resultados de los modelos elaborados y las teorías que han examinado. Se utilizan cinco niveles de confianza. En las tablas del Resumen técnico, los símbolos sustituyen a las palabras:

Muy alta (*****) 95% o mayor
Alta (****) 67%-95%
Mediana (***) 33%-67%
Baja (**) 5%-33%
Muy baja (*) 5% o menor

Evaluación cualitativa del estado de los conocimientos Al aplicar el enfoque cualitativo, los autores del informe evalúan el nivel de comprensión de los conocimientos científicos que avalan una conclusión, sobre la base de la cantidad de elementos probatorios de apoyo y el nivel de acuerdo entre los expertos en cuanto a la interpretación de las pruebas. Se han utilizado cuatro clasificaciones cualitativas:

  • Bien establecidas: Los modelos incorporan procesos conocidos, las observaciones están en consonancia con los modelos, hay múltiples elementos de prueba que apoyan la conclusión.
  • Establecida pero incompleta: Los modelos incorporan la mayoría de los procesos conocidos, algunos de los parámetros establecidos pueden no haber sido suficientemente comprobados; las observaciones son bastante coherentes pero incompletas; las estimaciones empíricas corrientes están bien fundamentadas, pero la posibilidad de cambios en los procesos principales a lo largo del tiempo es considerable; o se cuenta sólo con uno o unos pocos elementos de prueba que apoyan la conclusión.
  • Explicaciones diferentes: las representaciones de modelos diferentes se refieren a aspectos diferentes de las observaciones o las pruebas, o incorporan aspectos diferentes de los procesos principales, lo que conduce a explicaciones contradictorias.
  • Especulativas: Ideas conceptualmente plausibles que no están adecuadamente representadas en la literatura o que contienen muchas incertidumbres difíciles de reducir
 

2.2. Anticipación de los efectos de futuros cambios climáticos

Algunas de las mejoras introducidas desde el SIE en los métodos e instrumentos para estudiar los impactos de futuros cambios en el clima han sido un mayor hincapié en el uso de modelos orientados hacia los procesos, escenarios de cambio climático transitorio (por pasos), refinamiento de las bases de datos socioeconómicos de referencia, y escalas temporales y espaciales de más alta resolución. En los estudios por países y en las evaluaciones regionales realizadas en todos los continentes se han ensayado modelos e instrumentos en una variedad de contextos. Los modelos de impacto de primer orden se han vinculado a modelos de sistemas mundiales. En muchos estudios se incluyó la adaptación, con frecuencia por primera vez.

Quedan lagunas metodológicas relativas a escalas, datos, validación e integración de la adaptación y las dimensiones humanas del cambio climático. Los procedimientos para evaluar la vulnerabilidad local y las estrategias de adaptación a largo plazo requieren evaluaciones de alta resolución, metodologías para relacionar las diversas escalas y modelización dinámica en que se utilicen conjuntos de datos nuevos y pertinentes. Con frecuencia se carece de validación a diferentes escalas. La integración regional entre los sectores es necesaria para colocar la vulnerabilidad en el contexto del desarrollo local y regional. Los métodos y los instrumentos para evaluar la vulnerabilidad a episodios extremos han mejorado pero están limitados por una confianza baja en los escenarios del cambio climático y la sensibilidad de los modelos de impacto a importantes anomalías climáticas. Es preciso comprender e integrar efectos económicos de un orden más alto y otras dimensiones humanas del cambio mundial. En muchos campos, los modelos de adaptación y los índices de vulnerabilidad para establecer prioridades entre las opciones de adaptación están en las primeras etapas de desarrollo. Es preciso mejorar los métodos para hacer posible la participación de los interesados en las evaluaciones.[2.3]

2.3. Evaluación integrada

La evaluación integrada es un proceso interdisciplinario que combina, interpreta y comunica conocimientos de diversas disciplinas científicas de las ciencias naturales y sociales para investigar y comprender las relaciones de causalidad dentro de sistemas complejos (y entre ellos). Los criterios metodológicos que se usan en esas evaluaciones incluyen modelización con ayuda de computadoras, análisis de escenarios, simulación al azar y evaluación integrada participatoria, y evaluaciones cualitativas basadas en la experiencia así como en los conocimientos existentes. Desde el SIE se ha avanzado mucho en el desarrollo y la aplicación de esos criterios a la evaluación integrada, mundial y regionalmente. Ahora bien, los progresos logrados hasta la fecha, en particular con respecto a la modelización integrada, se refieren principalmente a cuestiones de mitigación a escala mundial o regional, y sólo en forma secundaria a cuestiones de impactos, vulnerabilidad y adaptación. Hay que hacer más hincapié en el desarrollo de métodos para evaluar la vulnerabilidad, especialmente a escalas nacional y subnacional, que es donde se siente los impactos del cambio climático y se aplican las respuestas. Es preciso desarrollar métodos para incluir la adaptación y la capacidad de adaptación en forma explícita en aplicaciones específicas.

 

 

2.4. Determinación de costos y valoración

Los métodos de valoración y determinación de costos económicos se basan en la noción de costo de oportunidad de los recursos utilizados, degradados o conservados. El costo de oportunidad depende de si el mercado es competitivo o monopolístico y si los factores externos se internalizan. Depende también de la tasa de actualización del futuro, que puede variar entre los países, a lo largo del tiempo y entre generaciones. El impacto de la incertidumbre también se puede valorar si se conocen las probabilidades de diferentes resultados posibles. Los bienes y servicios públicos y los que no están en el mercado se pueden valorar en función de la voluntad de pagar por ellos o de aceptar indemnización por su carencia. Deben evaluarse los impactos sobre diferentes grupos, sociedades, naciones y especies. Las comparaciones de distribuciones alternativas del bienestar entre individuos y grupos de un país se justifican si se realizan con arreglo a normas internamente coherentes. Todavía no se pueden hacer comparaciones significativas entre naciones con diferentes estructuras sociales, éticas y gubernamentales. Desde el SIE no se han producido nuevos avances fundamentales en la metodología de valoración y determinación de costos. Se han hecho demostraciones de muchas aplicaciones nuevas de métodos existentes a una diversidad de cuestiones relacionadas con el cambio climático que ponen de manifiesto, sin embargo, las bondades y las limitaciones de algunos de esos métodos. Se prefieren cada vez más las evaluaciones de objetivos múltiples, pero hay que desarrollar medios para que los sistemas de medición pertinentes puedan reflejar con más precisión los diversos contextos sociales, políticos, económicos y culturales. Además, el repertorio metodológico todavía no cuenta con métodos para la integración entre estos múltiples sistemas de medición [2.5]

2.5 Marcos analíticos de decisión

Los que tienen a su cargo la elaboración y aplicación de políticas de adaptación deben contar con resultados de uno o más marcos analíticos de decisión de entre un conjunto diverso. Los métodos comúnmente utilizados incluyen análisis de costo-beneficio y costo-eficacia, diversos tipos de análisis de decisión (incluidos los estudios de objetivos múltiples) y técnicas participatorias, como por ejemplo los ejercicios de determinación de políticas. Se han comunicado muy pocos casos en que los responsables de las políticas hubiesen utilizado marcos analíticos de decisión para evaluar las opciones de adaptación. Entre el gran número de evaluaciones de los impactos del cambio climático examinados en el TIE, sólo una pequeña fracción incluye estimaciones amplias y cuantitativas de las opciones de adaptación y sus costos, beneficios y características de incertidumbre. Esta información se necesita para poder aplicar en forma significativa cualquier método analítico de decisión a las cuestiones de adaptación. Es preciso hacer un mayor uso de tales métodos en apoyo de decisiones de adaptación, a fin de establecer su eficacia e identificar la orientación de las investigaciones necesarias en el contexto de la vulnerabilidad y la adaptación al cambio climático. [2.7]

3. Escenarios para el cambio futuro

3.1. Los escenarios y su función Un escenario es una descripción coherente, internamente consistente y plausible de un posible estado futuro del mundo. Los escenarios se requieren normalmente en las evaluaciones del impacto del cambio climático, la adaptación y la vulnerabilidad para ofrecer perspectivas alternativas de las condiciones futuras que se consideran posibles fuentes de influencia en un sistema o actividad dados. Se establece la diferencia entre los escenarios climáticos, que describen el factor de forzamiento de interés específico para el IPCC, y los escenarios no climáticos, que proporcionan el contexto socioeconómico y medioambiental dentro del cual actúa el forzamiento climático. La mayoría de las evaluaciones de los impactos de un futuro cambio climático se basan en los resultados de modelos de impactos que se basan en escenarios climáticos y no climáticos cuantitativos para establecer sus variables de entrada. [3.1.1, Recuadro 3-1]

3.2. Escenarios socioeconómico, de uso de la tierra y ambiental

Los escenarios no climáticos que describen futuros cambios socioeconómicos, de uso de la tierra y ambientales son importantes para caracterizar la sensibilidad de los sistemas al cambio climático, su vulnerabilidad, y su capacidad de adaptación. Sólo recientemente se ha difundido el uso de esos escenarios, junto con los escenarios climáticos, en las evaluaciones del impacto. Escenarios socioeconómicos. Los escenarios socioeconómicos se han utilizado más extensamente para proyectar las emisiones de GEI que para evaluar la vulnerabilidad y la capacidad de adaptación al clima. En la mayoría de los escenarios socioeconómicos se identifican varios temas o campos diferentes, como la población o la actividad económica, así como factores de fondo como la estructura de gobierno, los valores sociales, y las pautas del cambio tecnológico. Los escenarios permiten establecer la vulnerabilidad socioeconómica de referencia, anterior al cambio climático; determinar los impactos del cambio climático; y evaluar la vulnerabilidad después de la adaptación.[3.2] Escenarios de cambio en el uso de la tierra y la cobertura vegetal. El cambio en el uso de la tierra y la cobertura vegetal (CUT-CV) comprende varios procesos que son fundamentales para la estimación del cambio climático y sus impactos. En primer lugar, el CUT-CV influye en los flujos de carbono y las emisiones de GEI, que alteran directamente la composición atmosférica y las propiedades de forzamiento radiativo. Segundo, el CUT-CV modifica las características de la superficie terrestre e, indirectamente, los procesos climáticos. Tercero, la modificación y conversión de la cobertura vegetal pueden alterar las propiedades de los ecosistemas y su vulnerabilidad al cambio climático. Por último, muchas de las opciones y estrategias para mitigar las emisiones de GEI comprenden prácticas relacionadas con la cobertura vegetal y prácticas modificadas de uso de la tierra. Se ha construido una gran diversidad de escenarios CUT-CV. La mayoría, sin embargo, no tratan explícitamente cuestiones de cambio climático, sino que centran su atención en otras cuestiones, por ejemplo, la seguridad alimentaria y el ciclo del carbono. Desde el SIE se ha mejorado mucho la definición de las pautas actuales e históricas del uso de la tierra y la cobertura vegetal, así como la estimación de escenarios del futuro. Los modelos de evaluación integrada son actualmente los instrumentos más adecuados para elaborar escenarios CUT-CV. [3.3.1, 3.3.2] Escenarios medioambientales. Los escenarios medioambientales se refieren a cambios en los factores ambientales distintos del clima que se producirán en el futuro independientemente del cambio climático. Dado que estos factores pueden cumplir funciones importantes en la modificación de los impactos del futuro cambio climático, los escenarios deben mostrar las posibles condiciones ambientales futuras, como la composición atmosférica [por ejemplo, dióxido de carbono (CO2), ozono troposférico, compuestos de acidificación, y radiación ultravioleta-B (UV-B)]; la disponibilidad de agua, y su uso y calidad; y la contaminación marina. Aparte de los efectos directos del enriquecimiento del CO2, en anteriores evaluaciones del impacto rara vez se han considerado los cambios en otros factores ambientales junto con los cambios climáticos, aunque su empleo está aumentando con la aparición de métodos de evaluación integrados. [3.4.1]

 
   

3.3. Escenarios de subida del nivel del mar

Se requieren escenarios de subida del nivel del mar para evaluar diversas clases de amenazas a los asentamientos humanos, los ecosistemas naturales y el paisaje en las zonas costeras. Los escenarios de nivel del mar relativos (es decir, la subida del nivel del mar con referencia a los movimientos de la superficie terrestre local) son los de mayor interés para las evaluaciones del impacto y la adaptación. Se requieren registros de 50 años o más de los mareómetros y la altura de las olas, junto con información sobre procesos climáticos y costeros severos, para establecer niveles o tendencias de referencia. La técnicas más modernas de altimetría y nivelación geodésica por satélite han mejorado y normalizado las determinaciones del nivel del mar relativo en grandes zonas de la Tierra. [3.6.2]

Aunque algunos componentes de la subida del nivel del mar en el futuro se pueden modelizar en el plano regional utilizando modelos acoplados de océano-atmósfera, el método más común para obtener escenarios es aplicar estimaciones medias mundiales de modelos sencillos. Los cambios en la frecuencia de sucesos extremos, como las mareas de tormenta y la sobreelevación causada por las ondas, que pueden tener importantes impactos en las costas, a veces se investigan superimponiendo sucesos históricos observados a una subida media del nivel del mar. Recientemente, algunos estudios han comenzado a expresar la futura subida del nivel del mar en términos probabilísticos, lo que facilita la evaluación de la subida del nivel en términos del riesgo de exceder un umbral crítico de impacto. [3.6.3, 3.6.4, 3.6.5, 3.6.6]

3.4. Escenarios climáticos

En las evaluaciones de los impactos se han empleado tres tipos distintos de escenarios climáticos: escenarios incrementales, escenarios analógicos, y escenarios del clima basados en modelos. Los escenarios incrementales son simples ajustes del clima de referencia con arreglo a cambios futuros previstos que pueden ofrecer una asistencia valiosa para ensayar la sensibilidad del sistema al clima. Ahora bien, como implican ajustes arbitrarios, puede que no sean meteorológicamente realistas. La representación analógica de un clima que ha cambiado a partir de registros anteriores o de otras regiones puede ser difícil de identificar y casi no se aplica, aunque algunas veces puede proporcionar detalles útiles de los impactos de las condiciones climáticas fuera de la gama de actualidad. [3.5.2]

Los escenarios más comunes emplean resultados de modelos de circulación general (MCG) y por lo general se construyen ajustando un clima de referencia (normalmente basado en observaciones regionales del clima durante un período de referencia como 1961-1990) en función del cambio absoluto o proporcional entre los climas simulados presentes y futuros. En los estudios del impacto más recientes se han construido escenarios sobre la base de resultados de MCG transitorios, aunque algunos todavía aplican resultados de equilibrio anteriores. La gran mayoría de los escenarios representan cambios en el clima medio; algunos escenarios recientes, sin embargo, también han incorporado cambios en la variabilidad y en los episodios climáticos extremos, que pueden tener impactos en algunos sistemas. Los detalles a nivel regional se obtienen a partir de resultados de escala gruesa de MCG utilizando tres métodos principales: interpolación sencilla, reducción estadística de la escala, y modelización dinámica de alta resolución. El método sencillo, que reproduce la configuración de cambio del MCG, es el que más se aplica en la elaboración de escenarios. Por otro lado, los métodos estadísticos y de modelización pueden representar cambios del clima local que son diferentes de las estimaciones en gran escala de los MCG. Se necesitan más investigaciones para determinar el valor añadido a los estudios del impacto por esos ejercicios de regionalización. Una razón para aplicar este criterio de prudencia es la gran incertidumbre de las proyecciones de los MCG, que requieren una mayor cuantificación mediante comparaciones recíprocas entre modelos, nuevas simulaciones de modelos, y métodos para establecer las configuraciones resultantes a distintas escalas. [3.5.2, 3.5.4, 3.5.5]

3.5. Escenarios del Siglo XXI

En 2000, el IPCC finalizó su Informe especial sobre escenarios de emisión (IE-EE) en reemplazo del conjunto anterior de seis "escenarios IS92" elaborados para el IPCC en 1992. Estos nuevos escenarios examinan el período de 1990 a 2100 e incluyen diversos supuestos socioeconómicos (por ejemplo, la población mundial y el producto interno bruto). También se han calculado sus consecuencias para los otros aspectos del cambio mundial; en la Tabla RT-1 se resumen algunas de estas repercusiones para 2050 y 2100. Por ejemplo, se proyecta que las concentraciones medias de ozono a nivel del suelo en julio sobre los continentes industrializados del hemisferio norte aumentarán de unas 40 ppm en 2000 a más de 70 ppm en 2100 con arreglo a los escenarios de emisiones ilustrativas más altos del IE-EE; en comparación, la norma de aire limpio está por debajo de 80 ppmm. Los niveles pico del ozono en sucesos de smog local puede ser muchas veces más alto. Las estimaciones del CO2 van desde 478 ppm a 1.099 ppm para 2100, dadas la gama de emisiones e incertidumbres del IE-EE sobre el ciclo del carbono (Tabla RT-1). Esta gama de supuesto forzamiento radiativo da lugar a un calentamiento mundial estimado de 1990 a 2100 de 1,4ºC a 1,8ºC, suponiendo un intervalo de sensibilidades climáticas. Este intervalo es mayor que el de 0,7ºC a 3,5ºC del SIE debido a que los niveles de forzamiento radiativo en los tres escenarios del IE-EE son más altos que en los escenarios IS92a-f, principalmente como resultado de menores emisiones de aerosoles de sulfato, especialmente después de 2050. El intervalo equivalente de estimaciones de la subida del nivel del mar en el mundo (para este intervalo de cambios de la temperatura mundial en combinación con un intervalo de sensibilidades del deshielo) para 2100 es de a 88 cm (en comparación con 15 a 95 en el SIE). [3.2.4.1, 3.4.4, 3.8.1, 3.8.2]

En términos de cambios medios en el clima regional, los resultados de las pasadas de los MCG suponiendo los nuevos escenarios de emisiones del IE-EE, muestran muchas similitudes con pasadas anteriores. En la contribución del GT I al TIE se llega a la conclusión de que las tasas de calentamiento probablemente serán mayores que la media mundial sobre la mayor parte de las zonas terrestres, y serán más pronunciadas a latitudes altas en invierno. A medida que avanza el calentamiento, la cubierta de nieve del hemisferio norte y la extensión de hielo marino se reducirán. Los modelos indican un calentamiento inferior a la media mundial en el Atlántico norte y en las regiones oceánicas meridionales circumpolares, así como en Asia meridional y sudoriental y en la parte meridional de América del Sur en junio y agosto. A nivel mundial, aumentarán el vapor de agua y las precipitaciones medias. A nivel regional, se prevé que las precipitaciones de diciembre a febrero aumentarán sobre los extratrópicos septentrionales, la Antártida y el África tropical. Los modelos también concuerdan en que disminuirán las precipitaciones sobre América Central y en que habrá poco cambio en el Asia sudoriental. Se proyecta que las precipitaciones de junio a agosto aumentarán en las latitudes septentrionales altas, la Antártida y el Asia meridional; se prevén pocos cambios en el Asia sudoriental y una disminución en América Central, Australia, África meridional y la región del Mediterráneo.

También cabe esperar cambios en la frecuencia e intensidad de episodios climáticos extremos. Sobre la base de las conclusiones del informe del GT I y de la escala de probabilidad empleada en ese informe, con un forzamiento de los GEI a 2100, es muy probable un aumento de las temperaturas máxima y mínima diaria, junto con una mayor frecuencia de días cálidos (véase Tabla RT-2). También es muy probable que las olas de calor sean más frecuentes, y que disminuya el número de olas de frío y días de heladas (en las regiones pertinentes). Es probable que aumente el número de episodios de precipitaciones de alta intensidad en muchos lugares; también es probable que aumente la variabilidad de las precipitaciones de los monzones estivales de Asia. La frecuencia de las sequías estivales aumentará en muchos lugares interiores de los continentes, y es probable que se intensifiquen las sequías, y también las crecidas, a raíz de sucesos relacionados con El Niño. Es probable que aumenten la intensidad máxima del viento y las intensidades de las precipitaciones medias y máxima de los ciclones tropicales. Con los actuales modelos del clima no se puede determinar la dirección de los cambios en la intensidad media de las tormentas en latitudes medias. [Tabla 3-10]

3.6. ¿Cómo se pueden mejorar los escenarios y su utilización?

Algunas características de la elaboración y aplicación de escenarios que ahora están bien establecidas y ensayadas son la elaboración continuada de bases de datos mundiales y regionales para definir condiciones de referencia, el uso difundido de escenarios incrementales para estudiar la sensibilidad de los sistemas antes de la aplicación de escenarios basados en modelos, una mayor disponibilidad y aplicación de estimaciones de los cambios mundiales medios a largo plazo sobre la base de proyecciones de organizaciones internacionales especializadas o del empleo de modelos sencillos, y un creciente volumen de información disponible que permite construir escenarios regionales de algunos aspectos de los cambios mundiales.

En la elaboración de escenarios hay actualmente numerosas deficiencias, muchas de las cuales se están estudiando activamente. Estos estudios incluyen actividades para representar adecuadamente en escenarios los cambios socioeconómicos, en el uso de la tierra y en el medio ambiente; obtener escenarios de resolución (espacial y temporal) más alta; e incorporar en los escenarios cambios en la variabilidad así como en las condiciones medias. Hay que prestar más atención a la construcción de escenarios que traten de cuestiones relacionadas con las políticas, como la estabilización de las concentraciones de GEI o la adaptación, y mejorar la representación de las incertidumbres en las proyecciones, posiblemente en un marco de evaluación del riesgo.

 
Tabla RT-1: Los escenarios de los IE-EE y sus consecuencias para la composición atmosférica, el clima y el nivel del mar. Los valores de población, PIB, y relación de ingresos per cápita (una medida de equidad regional) son los que se aplican en los modelos de evaluación integrados utilizados para estimar las emisiones

 
Tabla RT-2: Ejemplos de impactos resultantes de cambios proyectados en episodios climáticos extremos.

 

4. Los sistemas naturales y humanos

Los sistemas naturales y humanos estarán expuestos a variaciones climáticas como cambios en medias, intervalos y variabilidad de temperatura y precipitaciones, así como en la frecuencia y la severidad de los episodios meteorológicos. Los sistemas también estarían expuestos a los efectos indirectos del cambio climático, como la subida del nivel del mar, los cambios en la humedad de los suelos, los cambios en la condición de la tierra y el agua, los cambios en la frecuencia de incendios e infestación por plagas, y los cambios en la distribución de los transmisores y huéspedes de enfermedades infecciosas. La sensibilidad de un sistema a estas contingencias depende de las características del sistema e incluye el potencial de efectos adversos y beneficiosos. El potencial de un sistema para aguantar impactos adversos está moderado por la capacidad de adaptación. La capacidad para adaptar la gestión humana de los sistemas está determinada por el acceso a recursos, información y tecnología, las aptitudes y los conocimientos para utilizarlos, y la estabilidad y eficacia de las instituciones culturales, económicas, sociales y de gobierno que facilitan o restringen la forma en que responden los sistemas humanos.

4.1. Recursos hídricos

En muchas regiones hay tendencias aparentes - aumentos y disminuciones - en los caudales de los flujos de las corrientes de agua. Ahora bien, la confianza en que estas tendencias son un resultado del cambio climático es baja debido a la existencia de otros factores, como la variabilidad del comportamiento hidrológico a lo largo del tiempo, el corto período que abarcan los registros instrumentales y la respuesta de los flujos de los ríos a estímulos distintos del cambio climático. Por otro lado, es alta la confianza en que las observaciones de una difundida reducción acelerada del volumen de los glaciares y de los cambios en el momento en que los flujos de las corrientes de agua pasan de los volúmenes de primavera hacia los invierno en muchas zonas tienen que ver con los aumentos en la temperatura observados. La confianza en estas conclusiones es alta porque estos cambios son provocados por el aumento de la temperatura y se ven afectados por factores que influyen en los volúmenes de las corrientes de agua. Los glaciares continuarán perdiendo volumen y muchos glaciares pequeños pueden desaparecer (confianza alta). El ritmo de pérdida de volumen dependerá del ritmo de aumento de la temperatura. [4.3.6.1, 4.3.11]

El efecto del cambio climático en el flujo de las corrientes de agua y la recarga de aguas subterráneas varía entre las regiones y entre los escenarios, y en gran parte se ajusta a los cambios proyectados en la precipitación. En algunas partes del mundo, la dirección del cambio está en consonancia entre los escenarios, aunque la magnitud no lo está. En otras partes del mundo, la dirección del cambio es incierta. En la figura RT-3 se muestran los posibles cambios en los flujos de las corrientes de agua en dos escenarios de cambio climático. La confianza en la dirección y magnitud proyectadas del cambio en los flujos de las corrientes de agua y en la recarga de las aguas subterráneas depende de la confianza en los cambios proyectados en la precipitación. El aumento previsto en el flujo de las corrientes de agua en latitudes altas y en el Asia sudoriental, y la disminución de estos flujos en el Asia central, la zona circundante del Mediterráneo y el África meridional están en general en consonancia entre los modelos climáticos. Los cambios en otras zonas varían entre los modelos climáticos.[4.3.5, 4.3.6.2]

Los caudales punta de las corrientes de agua pasarán de primavera a invierno en muchas zonas en que las nevadas son actualmente un componente importante del equilibrio hídrico (confianza alta). Las temperaturas más altas significan que una mayor proporción de las precipitaciones invernales será en forma de lluvias en lugar de nieve y, por lo tanto, no se almacenará en la superficie de la tierra hasta el deshielo de la primavera. En las zonas frías, en particular, un aumento de la temperatura todavía podría significar que las precipitaciones invernales sigan en forma de nieve, por lo que en esas regiones habría poco cambio en los calendarios de los flujos de las corrientes de agua. Los mayores cambios, por lo tanto, probablemente se producirán en las zonas "marginales", incluidas Europa central y oriental y la cadena meridional de las Montañas Rocosas, donde un pequeño aumento de la temperatura reduce sustancialmente las nevadas. [4.3.6.2]

La temperatura más alta del agua en general degradaría la calidad del agua (confianza alta). El efecto de la temperatura sobre la calidad del agua se modificaría si se modifica el volumen de los flujos, lo que puede exacerbar o mitigar el efecto de la temperatura, según la dirección del cambio en el volumen del flujo. Si los otros factores permanecen iguales, el aumento de la temperatura del agua altera la velocidad de los procesos biogeoquímicos (algunos producen degradación, otros limpieza) y, lo que es más importante, reduce la concentración de oxígeno disuelto en el agua. En los ríos, este efecto podría compensarse en parte con un aumento en el flujo de las corrientes de agua -que disolvería aún más las concentraciones químicas- o exacerbarse con una disminución de ese flujo, que incrementaría las concentraciones. En los lagos, los cambios en la mezcla podrían compensar o exagerar los efectos del aumento de la temperatura. [4.3.10]

Es probable que la magnitud y la frecuencia de las inundaciones aumente en la mayoría de las regiones, y que los flujos bajos disminuyan en muchas regiones. La dirección general del cambio en los flujos extremos y en la variabilidad de los flujos está en general en consonancia entre los escenarios del cambio climático, aunque la confianza en la magnitud potencial del cambio en una cuenca dada es baja. El aumento general en la magnitud y frecuencia de las inundaciones es una consecuencia de un aumento general proyectado en la frecuencia de los episodios de precipitaciones fuertes, aunque el efecto de un cambio determinado en las precipitaciones depende de las características de la cuenca. Los cambios en los flujos bajos están en función de los cambios en las precipitaciones y la evaporación. En general se proyecta que la evaporación aumentará, lo que puede dar lugar a una reducción de los flujos bajos, aun cuando las precipitaciones aumenten o cambien poco. [4.3.8, 4.3.9]

Aproximadamente 1.700 millones de personas, un tercio de la población mundial, vive actualmente en países donde hay estrés por déficit hídrico (es decir, que utilizan más del 20% de su suministro renovable de agua, un indicador de estrés hídrico de uso común). En base a la tasa de crecimiento de la población, se proyecta que este número aumentará a unos 5.000 millones en 2025). El cambio climático proyectado podría reducir aún más los flujos de las corrientes de agua y la recarga de las aguas subterráneas en muchos de estos países con estrés hídrico --por ejemplo, en Asia central, África meridional y países circundantes del Mar Mediterráneo-- pero podría aumentarlos en algunos otros. La demanda de agua en general está aumentando, como resultado del crecimiento de la población y el desarrollo económico, pero está disminuyendo en algunos países. El cambio climático puede reducir la disponibilidad de agua en algunas regiones con estrés hídrico y aumentarla en otras. El cambio climático probablemente no tendrá grandes repercusiones sobre la demanda municipal o industrial pero puede afectar sustancialmente las captaciones de agua para el riego. En los sectores municipal e industrial, es probable que algunos factores que no dependen del clima sigan teniendo efectos muy sustanciales sobre la demanda de agua. Las captaciones de agua para el riego, sin embargo, están más determinadas por el clima, pero su aumento o disminución en una zona determinada depende del cambio en las precipitaciones: las temperaturas más altas, y por consiguiente la mayor demanda de los cultivos causada por la evaporación, significaría que la tendencia sería hacia un aumento de la demanda con fines de riego. [4.4.2, 4.4.3, 4.5.2]

 

Figura RT-3: Las configuraciones de los cambios en la escorrentía se parecen mucho a los cambios simulados en la precipitación, los cuales varían entre los modelos climáticos. Los aumentos de la escorrentía en latitudes altas y Asia sudoriental, y las disminuciones en Asia central, la zona alrededor del Mediterráneo, África meridional y Australia que se muestran en ambos mapas del modelo [a) HadCM2 media del conjunto de integraciones en abanico y b) HadCM3; véase en la sección 4.3.6.2 del Capítulo 4 un examen de los modelos y escenarios utilizados] son en general consistentes, en términos de dirección del cambio, en la mayoría de los modelos climáticos. En otras partes del mundo, los cambios en la precipitación y la escorrentía varían entre los escenarios de cambio climático.

 

Figura RT-4: Intervalos de cambios porcentuales en los rendimientos de cultivos (expresados en la altura de las barras verticales solamente) que abarcan escenarios de cambio climático seleccionados, con o sin adaptación agronómica, de pares de estudios que se enumeran en la Tabla 5-4. Cada par de intervalos está diferenciado por situación geográfica y cultivo. Los pares de barras verticales representan el intervalo de cambios porcentuales con y sin adaptación. Los extremos de cada intervalo representan valores colectivos de cambios porcentuales altos y bajos derivados de todos los escenarios climáticos utilizados en el estudio. La anchura de las barras no tiene significado alguno. En el eje x, se indica el nombre del autor principal como aparece en la en la Tabla 5-4. Cada par de intervalos está diferenciado por situación geográfica y cultivo. Los pares de barras verticales representan el intervalo de cambios porcentuales con y sin adaptación. Los extremos de cada intervalo representan valores colectivos de cambios porcentuales altos y bajos derivados de todos los escenarios climáticos utilizados en el estudio. La anchura de las barras no tiene significado alguno. En el eje x, se indica el nombre del autor principal como aparece en la Tabla 5-4; en la lista de referencia del capítulo 5 figura la información completa sobre la fuente.

 

El impacto del cambio climático sobre los recursos hídricos depende no sólo de los cambios en volumen, momento y calidad de los flujos de las corrientes y la recarga, sino también de las características del sistema, las cambiantes presiones sobre el sistema, la forma en que evoluciona la gestión del sistema, y las adaptaciones al cambio climático que se apliquen. Puede que los cambios no climáticos tengan un mayor impacto que los climáticos en los recursos hídricos. Los sistemas de recursos hídricos están evolucionando continuamente para hacer frente a nuevos retos de gestión. Muchas de las mayores presiones aumentarán la vulnerabilidad al cambio climático, pero muchos cambios en la gestión reducirán la vulnerabilidad. Los sistemas no gestionados probablemente serán los más vulnerables al cambio climático. Por definición, estos sistemas no cuentan con estructuras de gestión para mitigar los efectos de la variabilidad hidrológica. [4.5.2]

El cambio climático supone un desafío para las prácticas existentes de gestión de los recursos hídricos al añadir incertidumbre. La gestión integrada de los recursos hídricos mejorará el potencial de adaptación al cambio. Las bases usadas hasta ahora para el diseño y el funcionamiento de la infraestructura ya no están a la par del cambio climático, dado que no puede darse por sentado que el futuro régimen hidrológico será similar al del pasado. El reto principal, por lo tanto, consiste en incorporar la incertidumbre en la planificación y gestión de los recursos hídricos. La gestión integrada de estos recursos es un medio que se utiliza cada vez más para conciliar usos y demandas diferentes y cambiantes del agua, y parece conferir una mayor flexibilidad que su gestión en forma convencional. Una mayor capacidad para pronosticar caudales de las corrientes de agua con semanas o meses de antelación también mejoraría significativamente la gestión de los recursos hídricos y su capacidad para hacer frente a la cambiante variabilidad hidrológica. [4.6]

La capacidad de adaptación (concretamente, la capacidad para poner en práctica la gestión integrada de los recursos hídricos), sin embargo, está distribuida en forma muy despareja en todo el mundo. En la práctica, puede que sea muy difícil modificar las prácticas de gestión de los recursos hídricos en un país cuando, por ejemplo, no estén bien establecidas las instituciones responsables de la gestión ni haya procesos semejantes a los del mercado. El reto consiste, por lo tanto, en desarrollar medios para introducir las prácticas de gestión integrada de los recursos hídricos en entornos institucionales específicos, que son necesarias aún en ausencia de cambios climáticos para mejorar la eficacia de la ordenación hídrica. [4.6.4]

4.2. La agricultura y la seguridad alimentaria

La respuesta del rendimiento de los cultivos al cambio climático varía mucho en función de las especies, los cultivares, las condiciones del suelo, el tratamiento de los efectos directos del CO2, y otros factores propios del lugar. Se ha establecido con un nivel de confianza mediana que unos pocos grados (2ºC a 3ºC) de calentamiento proyectado producirán aumentos en el rendimiento de los cultivos de zonas templadas, con algunas variaciones regionales (Tabla 5-4). Con cifras mayores de calentamiento proyectado, las respuestas de la mayoría de los cultivos de climas templados en general pasan a ser negativas. La adaptación agronómica autónoma reduce las pérdidas de rendimiento en los cultivos de climas templados y en la mayoría de los casos lo aumenta (Figura RT-4). En los trópicos, donde algunos cultivos están cerca de su tolerancia máxima a la temperatura y donde predomina la agricultura de secano, los rendimientos en general podrían reducirse, aun con cambios mínimos en la temperatura; si se produjera una gran disminución de las precipitaciones, los efectos sobre el rendimiento de los cultivos serían aún más adversos (confianza media). Se ha determinado, con un grado de confianza medio, que con la adaptación agronómica autónoma los rendimientos de los cultivos en los trópicos tienden a verse menos adversamente afectados por el cambio climático que sin esa adaptación, pero todavía tienden a mantenerse por debajo de los niveles de referencia. Los episodios extremos también afectarán al rendimiento de los cultivos. Las temperaturas mínimas más altas beneficiarán a algunos cultivos, especialmente en los climas templados, y perjudicarán a otros, especialmente en latitudes bajas (confianza alta). Las temperaturas máximas más altas serán en general perjudiciales para numerosos cultivos (confianza alta). [5.3.3]

Importantes avances en las investigaciones acerca de los efectos directos del CO2 sobre los cultivos logrados desde el SIE parecen indicar que los efectos favorables podrían ser mayores en ciertas circunstancias de estrés, incluidas las temperaturas más cálidas y la sequía. Aunque estos efectos están bien establecidos para unos pocos cultivos en condiciones experimentales, los conocimientos son incompletos para las condiciones subóptimas de las explotaciones agrícolas reales. La investigación sobre la adaptación de la agricultura al cambio climático también ha logrado importantes avances. Las adaptaciones agronómicas (autónomas) poco costosas a nivel de explotaciones agrícolas, como la alteración de las fechas de plantación y la selección de los cultivares, se han simulado extensamente en modelos de cultivos. Las adaptaciones directas y más costosas, como la modificación de las asignaciones del uso de la tierra y el desarrollo y la utilización de infraestructura de riego, se han examinado en un número pequeño pero creciente de modelos económicos acoplados de los cultivos, en modelos de evaluación integrados y en modelos econométricos. La degradación del suelo y de los recursos hídricos es uno de retos futuros más importantes para la agricultura mundial. Se ha determinado con un grado de confianza alto que esos procesos probablemente se intensificarán con los cambios adversos en la temperatura y las precipitaciones. Se ha mostrado que el uso y la gestión de la tierra tienen un impacto sobre las condiciones del suelo mayor que los efectos indirectos del cambio climático; por lo tanto, la adaptación tiene potencial para mitigar significativamente esos impactos. Se necesitan investigaciones para determinar si la degradación de los recursos aumentaría significativamente los riesgos que enfrentan las poblaciones rurales y agrícolas vulnerables. [5.3.2, 5.3.4, 5.3.6].

La mayoría de los estudios mundiales y regionales proyectan, a falta de cambio climático, una reducción de los precios reales de los productos básicos agrícolas. La confianza en estas proyecciones disminuye para el futuro más lejano. Se estima que los impactos del cambio climático en la agricultura darán lugar a pequeños cambios porcentuales en los ingresos mundiales, con cambios positivos en las regiones más desarrolladas y cambios más pequeños o negativos en las regiones en desarrollo (confianza baja a media). La eficacia de la adaptación (agronómica y económica) para mejorar los impactos del cambio climático variará entre las regiones y dependerá en gran parte del acervo de recursos de cada región, incluida la existencia de instituciones estables y eficaces. [5.3.1, 5.3.5]

La mayoría de los estudios indican que los aumentos de la temperatura anual media de 2,5º o mayores provocarán un aumento de los precios de los alimentos (confianza baja) como resultado de la expansión de la capacidad alimentaria mundial en relación con el crecimiento de la demanda mundial de alimentos. Con un calentamiento inferior a 2,5ºC, los modelos de evaluación del impacto mundial no pueden distinguir las señales del cambio climático de otras fuentes de cambio. Algunos estudios agregados recientes han estimado los impactos económicos sobre poblaciones vulnerables, como los productores pequeños y los consumidores urbanos pobres. Estos estudios indican que el cambio climático reducirá los ingresos de las poblaciones vulnerables y aumentará el número absoluto de personas en riesgo de hambruna (confianza baja). [5.3.5, 5.3.6]

Sin una adaptación autónoma, los aumentos en los episodios extremos probablemente aumentarán las muertes en la ganadería relacionadas con el estrés térmico, aunque el calentamiento invernal puede reducir las muertes neonatales en latitudes templadas (comprobado pero de forma incompleta). Las estrategias para adaptar el ganado al estrés fisiológico del calentamiento se consideran eficaces; no obstante, las investigaciones sobre adaptación se ven obstaculizadas por la falta de experimentación y simulación. [5.3.3]

La confianza en estimaciones numéricas específicas de los impactos del cambio climático sobre la producción, los ingresos y los precios obtenidas de modelos de evaluación amplios, agregados, e integrados se considera baja porque quedan todavía varias incertidumbres. Los modelos son sumamente sensibles a algunos parámetros que han sido sometidos a análisis de sensibilidad, pero no se ha informado sobre la sensibilidad a un gran número de otros parámetros. Otras incertidumbres incluyen la magnitud y la persistencia de los efectos de la elevación del CO2 atmosférico sobre el rendimiento de los cultivos en condiciones de cultivo realistas; los posibles cambios en las pérdidas de cultivos y animales a causa de plagas; la variabilidad espacial de las respuestas de los cultivos al cambio climático; y los efectos de los cambios en la variabilidad del clima y los episodios extremos sobre los cultivos y el ganado. [Recuadro 5-3]

4.3. Ecosistemas terrestres y de agua dulce

Los ecosistemas están sujetos a muchas presiones, como cambios en el uso de la tierra, deposición de nutrientes y contaminantes, laboreo, pastoreo de ganado, introducción de especies exóticas, y la variabilidad natural del clima. El cambio climático constituye una presión adicional que puede cambiar o poner en peligro esos sistemas. El impacto del cambio climático en estos sistemas estará influenciado por la adaptación de la gestión de la tierra y el agua y de las interacciones con otras presiones. La capacidad de adaptación es mayor en las tierras y aguas expuestas a una gestión más intensiva y en la producción de bienes comercializables (por ejemplo, la producción de madera en plantaciones) que en tierras sometidas a una gestión menos intensiva y cuando se trate de valores no comerciales de esas tierras y aguas. [5.1, 5.2]

Las poblaciones de muchas especies ya están amenazadas y correrán un mayor riesgo a causa de la sinergia entre las presiones del cambio climático, que hacen inhabitable su hábitat actual, y de los cambios en el uso de la tierra que fragmentan los hábitat. Sin adaptación, algunas especies actualmente calificadas de "críticamente en peligro de extinción" se extinguirán, y la mayoría de las calificadas de "en peligro de extinción o vulnerables" serán mucho más raras en el Siglo XXI (confianza alta). Esto puede tener su mayor impacto en las sociedades humanas de ingresos más bajos, que dependen de la vida silvestre para su subsistencia. Además, la confianza es alta en que la pérdida o reducción de especies tendrá impactos sobre los servicios que presta la vida silvestre mediante la función que cumple dentro de un ecosistema (por ejemplo, polinización, eliminación natural de las plagas), la recreación (por ejemplo, la caza deportiva, la observación de la vida silvestre), y las prácticas culturales y religiosas de pueblos indígenas. Los posibles métodos de adaptación para reducir los riesgos para las especies podrían incluir el establecimiento de refugios, parques, y reservas con corredores para permitir la migración de especies, así como el empleo de la reproducción en cautiverio y la reubicación. No obstante, estas opciones pueden tener limitaciones de costo. [5.4]

Se cuenta ya con un gran número de estudios de observación y experimentales que demuestran la vinculación entre el cambio en el clima regional y los procesos biológicos o físicos en los ecosistemas. Estos incluyen un alargamiento de la estación de crecimiento vegetativo en 1,2 a 3,6 días por decenio en las latitudes septentrionales altas (factor éste que da lugar a cambios en la composición de la comunidad); el calentamiento de lagos y ríos como resultado del acortamiento de la duración de la cobertura de hielo; un desplazamiento hacia arriba de los prados con hierbas alpinas; y una mayor mortalidad de la fauna salvaje y contracción de las praderas silvestres como resultado del estrés térmico. Otros incluyen cambios en los tamaños de las poblaciones, el tamaño corporal y las fechas de migración (para más información, véase RT 2.1 y 7.1, Figura RT-11, y Tabla RT-16). [5.2.1]

Los modelos de distribución de la vegetación elaborados desde el SIE parecen indicar que los ecosistemas de masas o los movimientos de los biomas probablemente no se producirán debido a diferentes tolerancias climáticas de las especies de que se trate, diferentes capacidades de migración, así como los efectos de las especies invasoras. La composición y dominación de las especies cambiarán, y esto resultará en ecosistemas que pueden ser muy diferentes de los que existen hoy. Estos cambios se producirán a intervalos de años a decenios, a siglos, de los cambios en el clima (confianza alta). Los efectos de los cambios en perturbaciones como los incendios, las calamidades o los ataques de las plagas sobre la vegetación no se han incluido en estos estudios. [5.2] Los estudios con modelos más recientes siguen mostrando posibles perturbaciones significativas de los ecosistemas a raíz del cambio climático (confianza alta). La evolución de los modelos correlativos sencillos que estaban disponibles en el momento del SIE apunta a áreas en que la perturbación de los ecosistemas y el potencial de migración de los ecosistemas son altos. Los datos de observaciones y los modelos de vegetación dinámicos más nuevos vinculados a modelos climáticos transitorios son perfeccionamientos de las proyecciones. Ahora bien, la precisión de los resultados dependerá de procesos que son demasiado sutiles para ser capturados plenamente por los modelos de actualidad. [5.2] La creciente concentración de CO2 incrementará la productividad primaria neta (crecimiento de plantas, la caída de material de desecho y mortalidad) en la mayoría de los sistemas, mientras que los aumentos en la temperatura podrán tener efectos positivos o negativos (confianza alta). Los experimentos con tres especies criadas con niveles elevados de CO2 durante varios años muestran una estimulación continuada y coherente de la fotosíntesis y pocos indicios de pérdida a largo plazo de la sensibilidad al CO2. Ahora bien, los cambios en la productividad neta de los ecosistemas (que incluyen crecimiento de plantas, caída de material de desecho, mortalidad, descomposición de los desechos y dinámica del carbono del suelo) y la productividad neta de los biomas (que incluye esos efectos más los efectos de los incendios y otras perturbaciones) probablemente no serán positivos y en general pueden ser negativos. Los resultados de investigaciones comunicados desde el SIE confirman la opinión de que los primeros y más grandes impactos inducidos por el cambio climático probablemente se producirán en los bosques boreales, mediante cambios en los regímenes de perturbaciones relacionadas con el clima y el ciclo de los nutrientes. [5.6.1.1, 5.6.3.1] Los ecosistemas terrestres parecen estar almacenando cantidades crecientes de carbono. Durante la preparación del SIE, esto se atribuyó en gran medida a la creciente productividad de las plantas en razón de la interacción entre concentraciones de CO2 elevadas, temperaturas en aumento y cambios en la humedad del suelo. Los resultados recientes confirman que se han producido aumentos en la productividad, pero parecen indicar que son menores en las condiciones sobre el terreno que en los experimentos con plantas en macetas (confianza media). De ahí que la absorción terrestre pueda deberse más al cambio en el uso y la gestión de la tierra que a los efectos directos del clima y de las mayores concentraciones de CO2. No se conoce con certeza el grado en que los ecosistemas terrestres siguen siendo sumideros netos de carbono debido a las complejas interacciones entre los factores mencionados más arriba (por ejemplo, los ecosistemas terrestres del Ártico y los humedales pueden actuar como fuentes y como sumideros) (confianza media). En las tierras áridas o semiáridas (por ejemplo, pastizales, bosques y tierras forestadas) donde el cambio climático probablemente disminuirá la humedad disponible en el suelo, se prevé que la productividad disminuirá. Las mayores concentraciones de CO2 pueden contrarrestar algunas de estas pérdidas. No obstante, muchas de estas zonas sufren los efectos de El Niño y La Niña, otros extremos climáticos y perturbaciones como los incendios. Los cambios en las frecuencias de estos sucesos y las perturbaciones podrían dar lugar a pérdidas de productividad y, por ende, a una posible degradación de la tierra, pérdida del carbono almacenado o disminución de la tasa de absorción de carbono (confianza media). [5.5] Algunas tierras de humedales serán reemplazadas por bosques o montes, y las que cubren el permafrost probablemente sufrirán perturbaciones como resultado del deshielo del permafrost (confianza alta). El efecto inicial neto del calentamiento sobre el carbono almacenado en ecosistemas de latitudes altas probablemente será negativo en razón de que la descomposición inicialmente puede responder más rápido que la producción. En esos sistemas, los cambios en el albedo y la absorción de energía durante el invierno probablemente actuarán como retroacción positiva al calentamiento regional como resultado del anterior derretimiento de la nieve y, durante decenios a siglos, del movimiento de la frontera boscosa hacia los polos. [5.8, 5.9]

La mayoría de los procesos de los humedales dependen del nivel de captación hidrológico; por consiguiente, las adaptaciones para el cambio climático proyectado pueden ser prácticamente imposibles. Las comunidades cenagosas ombrotróficas árticas y subárticas sobre el permafrost, y los marismas de depresión más meridionales con zonas de captación pequeñas probablemente serán más vulnerables al cambio climático. La creciente velocidad de la conversión y el drenaje de las turberas en el Asia sudoriental probablemente incrementará mucho el riesgo de incendios en esas zonas y afectará a la viabilidad de los humedales tropicales. [5.8]

Las oportunidades de adaptación a los cambios previstos en ecosistemas alpinos y de latitud alta son limitadas, porque estos sistemas tendrán respuestas más fuertes a los cambios en el clima inducidos a nivel mundial. La cuidadosa gestión de los recursos silvestres puede reducir al mínimo los impactos climáticos sobre los pueblos indígenas. Muchas regiones de latitudes altas dependen mucho de uno o unos pocos recursos, como la madera, el petróleo, los renos o los salarios que se perciben por la lucha contra los incendios. La diversificación económica reduciría los impactos de los grandes cambios en la disponibilidad o valor económico de bienes y servicios particulares. Los altos niveles de enfermedades endémicas en muchas plantas alpinas y su incapacidad para migrar hacia mayores altitudes significan que esas especies son muy vulnerables. [5.9]

A diferencia del SIE, los estudios sobre el mercado mundial de la madera que incluyen adaptaciones mediante la gestión de la tierra y los productos parecen indicar que el cambio climático aumentaría el suministro mundial de madera (confianza media). A escala regional y mundial, la extensión y naturaleza de la adaptación dependerá principalmente de los precios de los productos de madera y distintos de la madera, el valor relativo de los sucedáneos, el costo de la gestión y la tecnología. En sitios específicos, los cambios en el crecimiento y la productividad de los bosques restringirán, y podrían limitar las opciones en cuanto a las estrategias de adaptación (confianza alta). En los mercados, los precios condicionarán en la adaptación por medio de la gestión de la tierra y los productos. En los bosques sometidos a gestión, la adaptación incluirá el rescate de madera muerta y moribunda, la replantación de especies nuevas mejor adaptadas al nuevo clima, la plantación de especies genéticamente modificadas, y la intensificación o disminución de la gestión. Los consumidores se beneficiarán de los precios más bajos de la madera; los productores podrán ganar o perder, según los cambios regionales en la productividad de la madera y los posibles efectos de extinción. [5.6]

El cambio climático dará lugar a un movimiento hacia los polos de las fronteras meridional y septentrional de la distribución de los peces, a la pérdida de hábitat para peces de aguas frescas y frías, y a ganancias de hábitat para peces de aguas cálidas (confianza alta). Una clase de ecosistemas, las aguas interiores, es vulnerable al cambio climático y otras presiones debido a su tamaño pequeño y su posición en la parte inferior de la cadena de muchas actividades humanas (confianza alta). Los elementos más vulnerables incluyen la reducción y pérdida de hielo de lagos y ríos (confianza muy alta), la pérdida de hábitat para peces de aguas frías (confianza muy alta), los aumentos en la extinción y las invasiones de especies exóticas (confianza alta) y la posible exacerbación de los problemas de contaminación existentes, como la eutrofización, los productos tóxicos, la lluvia ácida, y la radiación UV-B (confianza media). [5.7]

SITUACION AMBIENTAL INTERNACIONAL
   

4.4. Ecosistemas marinos y de zonas costeras

El cambio climático mundial dará como resultado aumentos de la temperatura de la superficie del mar (TSM) y subidas del nivel del mar; disminución de la cobertura de hielo marino; y cambios en la salinidad, en las olas y en la circulación de los océanos. Algunos de estos cambios ya se están produciendo. Se prevé que los cambios en los océanos tendrán importantes efectos de retroalimentación sobre el clima mundial y sobre el clima de la zona costera inmediata (véase TIE GT I). Tendrán también profundos impactos en la producción biológica de los océanos, incluida la producción de peces. Por ejemplo, los cambios en la circulación mundial y la mezcla vertical de las aguas afectarán a la distribución de los elementos biogenéticos y la eficiencia de la captación de CO2 de los océanos; los cambios en los ritmos de afloramiento tendrían importantes impactos en la producción de peces costeros y en el clima costero. [6.3]

Si los episodios de calentamiento asociados con El Niño aumentan en frecuencia, las biomasas de plancton y la abundancia de larvas de peces declinarán y tendrán efectos adversos sobre los peces, los mamíferos marinos, las aves marinas y la diversidad biológica de los océanos (confianza alta). Además de la variabilidad de El Niño/ Oscilación del Sur (ENOS), desde el SIE se ha reconocido la persistencia de los regímenes océanos-clima plurianuales y los cambios de un régimen a otro. Los cambios en la forma de la recuperación de poblaciones de peces se han vinculado a esos cambios. Las fluctuaciones en la abundancia de peces se consideran cada vez más como una respuesta biológica a las fluctuaciones climáticas a medio plazo, además de una consecuencia de la pesca excesiva y otros factores antropógenos. De igual modo, la supervivencia de mamíferos y aves marinas también se ve afectada por la variabilidad interanual y a largo plazo en varios procesos y propiedades oceanográficas y atmosféricas, especialmente en latitudes altas. [6.3.4]

Los mayores conocimientos sobre la función del sistema océano-clima en la gestión de las poblaciones de peces están dando lugar a nuevas estrategias de adaptación que se basan en la determinación de porcentajes de extracción aceptables de peces y la recuperación de las poblaciones. Otra consecuencia del reconocimiento de los cambios relacionados con el clima en la distribución de las poblaciones de peces marinos sugiere que la sostenibilidad de las pesquerías de muchas naciones dependerá de adaptaciones que aumenten la flexibilidad en los acuerdos bilaterales y multilaterales de pesca, sumadas a planes de gestión y evaluaciones internacionales de las poblaciones. La creación de pesquerías sostenibles depende también de la comprensión de las sinergias entre los impactos relacionados con el clima sobre las pesquerías y factores como la presión de las cosechas y las condiciones del hábitat. [6.3.4, 6.6.4]

La adaptación por expansión de la acuicultura marina puede compensar en parte las posibles reducciones en la captura de peces oceánicos. La producción por acuicultura marina se ha más que duplicado desde 1990, y en 1997 representó aproximadamente el 30% de la producción comercial total de pescados y mariscos para consumo humano. Sin embargo, la productividad futura de la acuicultura puede verse limitada por las poblaciones de arenques, anchoas y otras especies que se utilizan para proporcionar harina y aceites de pescados para alimentar a especies cultivadas, que pueden sufrir efectos adversos del cambio climático. Las reducciones de los niveles de oxígeno disuelto relacionadas con mayores temperaturas del agua de mar y enriquecimiento de la materia orgánica crean condiciones para la difusión de enfermedades en pesquerías silvestres y de acuicultura, así como brotes de florecimiento de algas en zonas costeras. La contaminación y destrucción de hábitat que suele acompañar a la acuicultura también puede limitar su expansión y la supervivencia de las poblaciones silvestres. [6.3.5]

Muchas zonas costeras ya están experimentando un aumento progresivo de los niveles de crecidas marinas, erosión acelerada de las costas e intrusión de las aguas de mar en fuentes de agua dulce; estos procesos serán exacerbados por el cambio climático y la subida del nivel del mar. En particular, la subida del nivel del mar ha contribuido a la erosión de playas y barreras arenosas y de grava; la pérdida de dunas y humedales costeros; y problemas de drenaje en muchas zonas costeras bajas de latitudes medias. Ecosistemas costeros muy diversos y productivos, asentamientos costeros y estados insulares continuarán expuestos a presiones cuyos impactos se pronostican en gran parte negativos y, en algunos casos, potencialmente desastrosos. [6.4]

Las costas tropicales y subtropicales de latitudes bajas, particularmente en zonas donde hay una importante presión de la población humana, son sumamente susceptibles a los impactos del cambio climático. Estos impactos exacerbarán muchos de los problemas actuales. Por ejemplo, las actividades humanas han incrementado la subsidencia de la tierra en muchas regiones de deltas al aumentar la retirada de las aguas subsuperficiales, drenar suelos de humedales, y reducir o eliminar las cargas de sedimentos de los ríos. Los problemas de inundaciones, salinización del agua potable subterránea, y erosión costera se acelerarán con la subida mundial del nivel del mar superpuesta al hundimiento local. Están especialmente expuestas a riesgos las grandes regiones de deltas de Asia y las islas pequeñas, cuya vulnerabilidad se reconoció hace más de una década y continúa creciendo. [6.4.3, 6.5.3]

Las costas de latitudes altas (polares) también son susceptibles a los impactos del calentamiento climático, aunque esos impactos se han estudiado menos. Con excepción de las costas rápidamente emergentes o dominadas por rocas, una combinación de subida acelerada del nivel del mar, ondas climáticas más enérgicas con una cubierta reducida de hielo marino, y temperaturas superficiales más altas que promueven el deshielo del permafrost y el hielo terrestre (con la consiguiente pérdida de volumen en las formaciones terrestres costeras) tendrá severos impactos sobre los asentamientos y la infraestructura y dará lugar a un rápido retroceso de las costas. [6.4.6]

Los ecosistemas costeros como los atolones y arrecifes de coral, marismas de agua salada y manglares, y la vegetación acuática sumergida sufrirán los impactos de la subida del nivel del mar, el aumento de la TSM y cualquier cambio en la frecuencia e intensidad de las tormentas. Los impactos de la subida del nivel del mar en manglares y marismas de agua salada dependerán del ritmo de aumento en relación con el crecimiento vertical y el espacio para la migración horizontal, que pueden estar limitadas por el desarrollo humano en zonas costeras. Los arrecifes de coral sanos probablemente puedan hacer frente a la subida del nivel del mar, pero esto es dudoso respecto de los arrecifes degradados por descoloramiento, radiación UV-B, contaminación u otros tipos de estrés. Los episodios de descoloramiento de los corales durante los últimos 20 años se han atribuido a varias causas, incluido el aumento de las temperaturas de los océanos. El futuro calentamiento de las aguas superficiales aumentaría el estrés sobre los arrecifes de coral y resultaría en una mayor frecuencia de enfermedades marinas (confianza alta). Los cambios en la química de los océanos resultantes de mayores niveles de CO2 pueden tener impactos negativos sobre el desarrollo y la salud de los arrecifes de coral, lo cual a su vez tendría efectos perjudiciales sobre las pesquerías costeras y sobre los usos sociales y económicos de los recursos de los arrecifes. [6.4.4, 6.4.5]

Son pocos los estudios en los que se han examinado los posibles cambios en las alturas y direcciones prevalecientes de las olas marinas y las olas de tormenta y tempestad como consecuencia del cambio climático. Cabe esperar que esos cambios tengan impactos graves sobre las costas naturales o modificadas por la actividad humana, ya que se producirán a niveles del mar superiores a los actuales. Se ha documentado la vulnerabilidad de diversos entornos costeros, inicialmente utilizando una metodología común desarrollada a principios de decenio de 1990. Estos y otros estudios han confirmado la variabilidad espacial y temporal de la vulnerabilidad de las costas en los planos nacional y regional. Utilizando la metodología común se determinaron tres estrategias de adaptación de las costas: protección, acomodación y retirada. Desde el SIE, el centro de atención de las estrategias de adaptación se ha desplazado de las estructuras rígidas de protección (por ejemplo, muros de contención, espigones) a las estructuras de contención no rígidas (por ejemplo, la reposición de arena en las playas), la retirada controlada y el aumento de la resistencia de los sistemas biofísicos y socioeconómicos, incluido el empleo del seguro contra inundaciones para repartir el riesgo financiero. [6.6.1, 6.6.2]

Las evaluaciones integradas de las zonas costeras y los ecosistemas marinos, y una mejor comprensión de su interacción con el desarrollo humano y la variabilidad climática plurianual pueden facilitar las mejoras en la gestión y el desarrollo sostenibles. Las opciones de adaptación para la gestión marina y costera son más eficaces cuando están incorporadas a políticas relativas a otras esferas, como los planes de mitigación de los efectos de los desastres y los planes para el uso de la tierra.

4.5. Asentamientos humanos, energía e industria

Los asentamientos humanos son totalizadores de muchos de los impactos climáticos que inicialmente se sienten en otros sectores y difieren unos de otros en localización geográfica, tamaño, circunstancias económicas y capacidad institucional y política. En consecuencia, es difícil hacer declaraciones generales acerca de la importancia del clima o del cambio climático que no tengan numerosas excepciones. No obstante, la clasificación de los asentamientos humanos con arreglo a las vías por las que el clima puede afectarlos, el tamaño u otras consideraciones físicas y capacidades de adaptación evidentes (salud, educación de la población, capacidad tecnológica e institucional) ayuda a explicar algunas de las diferencias en los impactos previstos. [7.2]

El clima afecta a los asentamientos humanos en una de tres formas fundamentales:

  1. Los sectores económicos que apoyan los asentamientos se ven afectados por los cambios en la capacidad productiva (por ejemplo, en la agricultura o las pesquerías) o por cambios en la demanda del mercado de los bienes y servicios que allí se producen (incluida la demanda de personas que viven en las cercanías y de los turistas). La importancia de este impacto depende en parte de que el asentamiento sea rural -lo que generalmente significa que depende de una o dos industrias basadas en los recursos- o urbano, en cuyo caso por lo general, pero no siempre, hay un conjunto más amplio de recursos alternativos. También depende de la capacidad de adaptación del asentamiento.[ 7.1]
  2. Algunos aspectos de la infraestructura física (incluidos los sistemas de distribución y de transmisión de energía), los edificios, los servicios urbanos (incluidos los sistemas de transporte), e industrias específicas (como las agroindustrias, el turismo y la construcción) pueden verse afectados directamente. Por ejemplo, los edificios y la infraestructura de zonas de deltas se ven afectados por las crecidas costeras y ribereñas; la demanda de energía urbana puede aumentar o disminuir como resultado del cambio en el equilibrio entre calentamiento y enfriamiento de interiores; y el turismo costero y de montaña puede verse afectado por los cambios en las temperaturas de cada estación, en la estructura de la precipitación y en la subida del nivel del mar. La concentración de la población y la infraestructura en zonas urbanas puede significar que hay un número mayor de personas y capital físico de mayor valor en riesgo, aunque hay también muchas economías de escala y proximidad cuando se asegura una prestación de servicios y una infraestructura bien administradas. Cuando estos factores se combinan con otras medidas de prevención, los riesgos se pueden reducir considerablemente. Ahora bien, algunos grandes centros urbanos de África, América Latina, Asia y el Caribe, así como asentamientos más pequeños (incluidas las aldeas y los pequeños centros urbanos), suelen tener menor riqueza, poder político y capacidad institucional para reducir los riesgos de esta forma. [7.1]
  3. La población puede verse directamente afectada por un extremo, cambios en el estado de la salud, o migración. Los episodios climáticos extremos pueden modificar las tasas de muertes, lesiones o enfermedades. Por ejemplo, el estado de la salud puede mejorar como resultado de un menor estrés de frío, o empeorar como resultado de un mayor estrés de calor y enfermedades. Los desplazamientos de población causados por cambios climáticos pueden afectar el tamaño y las características de la población de los asentamientos, lo que a su vez modifica la demanda de servicios urbanos. Los problemas son algo diferentes en los centros de población más grandes (por ejemplo, los de más de 1 millón de habitantes) y en los centros regionales de tamaño medio o pequeño. Es más probable que los primeros sean lugares de destino de migrantes de zonas rurales y asentamientos más pequeños, y a través de las fronteras, pero los asentamientos más grandes por lo general tienen un mayor dominio sobre los recursos nacionales. Por consiguiente, los asentamientos más pequeños pueden en realidad ser más vulnerables. Los asentamientos precarios que rodean a ciudades grandes y medianas en el mundo en desarrollo siguen siendo un problema porque en ellos se dan varios peligros actuales para la salud y el medio ambiente que podrían ser exacerbados por el calentamiento mundial y el precario control de los recursos. [7.1]

En la Tabla RT-3 se clasifican varios tipos de cambios medioambientales causados por el clima que se examinan en las publicaciones sobre el clima y los asentamientos humanos. La Tabla se refiere a tres tipos generales de asentamientos, cada uno basado en uno de los tres mecanismos principales por los que el clima afecta a los asentamientos. Los impactos corresponden al mecanismo del efecto. Por consiguiente, un asentamiento dado puede verse afectado positivamente por los efectos del cambio climático sobre su base de recursos (por ejemplo, mayor producción agrícola) y negativamente por los efectos sobre su infraestructura (por ejemplo, inundaciones más frecuentes en su obras hídricas y sobrecarga de su sistema eléctrico). Los diferentes tipos de asentamientos pueden experimentar estos efectos en diferentes intensidades relativas (por ejemplo, los asentamientos que no están en las costas no sienten directamente los impactos de la subida del nivel del mar); los impactos se clasifican desde los de importancia general más alta hasta más baja. La mayoría de las publicaciones sobre los efectos en los asentamientos se basa en estudios o escenarios 2xCO2 en los que se describe el impacto de episodios meteorológicos actuales (análogos) pero que se han colocado en el contexto de los escenarios transitorios del IPCC. [7.1]

El cambio climático tiene el potencial para crear condiciones locales y regionales que comprenden déficit y excedentes de agua, algunas veces de carácter estacional en las mismas localizaciones geográficas. Los impactos potencialmente graves más difundidos son inundaciones, desprendimientos y deslizamientos de tierra, y avalanchas desencadenadas por los proyectados aumentos en la intensidad de las precipitaciones y la subida del nivel del mar. En un número creciente de publicaciones se afirma que podrían verse afectados una gran variedad de asentamientos en casi todas las zonas climáticas (comprobado pero de forma incompleta). Se cree, en particular, que los asentamientos ribereños y costeros están en riesgo, pero las inundaciones urbanas pueden ser un problema en donde las bocas de tormenta, el abastecimiento de agua y los sistemas de gestión de desechos no se hayan diseñado con capacidad suficiente o moderna (incluidos los sistemas de endurecimiento convencionales y el diseño de sistemas más avanzados) para evitar que se supere su capacidad. La siguiente amenaza más grave son los ciclones tropicales (huracanes o tifones), cuya intensidad máxima puede aumentar en un mundo más cálido. Los ciclones tropicales combinan los efectos de fuertes lluvias y vientos y mareas de tempestad en zonas costeras y pueden causar perturbaciones en el interior alejado de las costas, pero no son tan universales en cuanto a localización como las inundaciones y los deslizamientos. Decenas de millones de personas viven en asentamientos potencialmente expuestos a inundación. Por ejemplo, las estimaciones del número medio anual de personas que estarían expuestas a inundación por mareas de tempestad en las costas aumentan varias veces (de 75 millones a 200 millones de personas, según la respuesta de adaptación) para los escenarios de mediano alcance de una subida de 40 cm en el nivel del mar para el decenio de 2080 en relación con escenarios en que no hay subida del nivel del mar. Los posibles daños a la infraestructura de las zonas costeras provenientes de la subida del nivel de mar se han estimado en decenas de miles de millones de dólares para países como Egipto, Polonia y Vietnam. En el centro de la Tabla RT-3 figuran los efectos como las olas de calor y de frío, que pueden perturbar la base de recursos (por ejemplo, la agricultura), la salud humana y la demanda de energía para calefacción y refrigeración. Se incluyen también impactos medioambientales como una menor calidad del aire y el agua. Se prevé también que los vendavales, la escasez de agua y los incendios sean moderadamente importantes en muchas regiones. En el extremo inferior hay efectos como el deshielo del permafrost y los efectos de las islas de calor, que, aunque son importantes en la localidad, pueden no aplicarse a una amplia variedad de asentamientos o tener menos importancia cuando se tiene en cuenta la adaptación. [7.2, 7.3]

Se prevé que el calentamiento mundial producirá aumentos en la demanda de energía para refrigeración de interiores y un menor uso de energía para calefacción. Los aumentos en las olas de calor aumentan la demanda de energía para refrigeración y las reducciones en las olas de frío reducen la demanda de energía térmica. El efecto neto proyectado sobre el consumo anual de energía es específico del escenario y de la localización. La adaptación de los asentamientos humanos, los sistemas energéticos y la industria al cambio climático plantear retos para el diseño y funcionamiento de los asentamientos (en algunos casos) durante los sucesos climáticos más severos, y oportunidades para aprovechar (en otros casos) el clima más benigno. Por ejemplo, se sabe que los sistemas de transmisión de las redes eléctricas se verán adversamente afectados por los sucesos extremos como los ciclones tropicales, los tornados y las tormentas de hielo. La existencia de capacidad local para limitar los peligros ambientales o sus consecuencias para la salud implica capacidad local para adaptarse al cambio climático, a menos que la adaptación implique inversiones particularmente costosas en infraestructura. La adaptación a climas más cálidos requerirá el ajuste local de los asentamientos a un medio ambiente cambiante, y no sólo a temperaturas más cálidas. Hay unanimidad entre los expertos en sectores urbanos en que el éxito de la adaptación ambiental no se logrará sin una dirección de base local, técnica e institucionalmente competente y con apoyo político, que tenga un buen acceso a recursos a nivel nacional. [7.2, 7.3, 7.4, 7.5]

Las posibles opciones de adaptación comprenden la planificación de asentamientos y su infraestructura, la ubicación de instalaciones industriales y otras decisiones similares a largo plazo para reducir los efectos adversos de sucesos que pueden ser de probabilidad baja (pero creciente) y consecuencias altas (y quizá en aumento). Hay muchas técnicas convencionales y avanzadas específicas que pueden contribuir a mejorar la gestión y planificación del medio ambiente, incluidos los instrumentos basados en el mercado para controlar la contaminación, la gestión de la demanda y la reducción de los desechos, la zonificación de usos mixtos y la planificación del transporte (con previsiones adecuadas para peatones y ciclistas), la evaluación de los impactos medioambientales, los estudios de la capacidad, los planes medioambientales estratégicos, los procedimientos de auditoría medioambiental y los informes sobre el estado del medio ambiente. Muchas ciudades han utilizado una combinación de estas estrategias para elaborar "Programas 21 locales". Muchos de estos programas tratan de una serie de problemas urbanos que podrían tener una interacción estrecha con el cambio climático en el futuro. [7.2, 7.5]

 
Tabla RT-3: Impactos del cambio climático en los asentamientos humanos, por tipo de impacto y tipo de asentamiento (mecanismo de impacto)

 

4.6. Seguros y otros servicios financieros

El sector de los servicios financieros -definido en términos generales como las instituciones privadas y públicas que ofrecen servicios de seguros y de socorro en casos de desastre, servicios bancarios y de gestión de activos- es un indicador singular de los posibles impactos socioeconómicos del cambio climático porque es sensible a ese cambio e integra los efectos sobre otros sectores. Este sector es un agente fundamental para la adaptación (por ejemplo, al prestar apoyo a los códigos de construcción y, en medida limitada, a la planificación del uso de la tierra); los servicios financieros representan mecanismos para distribuir los riesgos, y de esta forma repartir los costos de los sucesos relacionados con el tiempo atmosférico, entre otros sectores y en toda la sociedad. Ahora bien, los seguros, ya sean de entidades públicas o privadas, pueden también alentar la complacencia y la mala adaptación al fomentar el desarrollo de zonas en riesgo, como las llanuras inundables o las zonas costeras de los Estados Unidos. Los efectos del cambio climático sobre el sector de los servicios financieros probablemente se manifestarán principalmente mediante cambios en la distribución espacial, las frecuencias y las intensidades de los sucesos climáticos extremos (Tabla RT-4). [8.1, 8.2, 15.2.7]

Los costos de los sucesos climáticos extremos han mostrado una rápida tendencia ascendente en los últimos decenios. Los costos económicos anuales en el mundo de los grandes sucesos aumentaron de 3.900 millones de dólares EE.UU. por año-1 en el decenio de 1950 a 40.000 millones de dólares EE.UU. por año-1 en el decenio de 1990 (todas las cifras en dólares EE.UU., sin corrección para tener en cuenta la paridad del poder adquisitivo). Aproximadamente una cuarta parte de las pérdidas se produjeron en países en desarrollo. La parte asegurada de esas pérdidas aumentó de un nivel insignificante a 9.200 millones de dólares EE.UU. anuales durante el mismo período. La inclusión de los sucesos de todas las magnitudes duplica esas pérdidas totales (véase la Figura RT-5). Los costos de los sucesos meteorológicos han aumentado rápidamente, pese a las importantes y crecientes actividades que se realizan para fortalecer la infraestructura y mejorar la preparación para casos de desastre. Estas actividades amortiguan en un grado que se desconoce el aumento observado en el costo de las pérdidas, aunque en las publicaciones que intentan separar las fuerzas desencadenantes naturales de las humanas no se cuantifica este efecto. Como medida de la creciente vulnerabilidad de la industria de los seguros, basta decir que la relación entre las primas mundiales de los seguros de vida y de propiedad y las pérdidas relacionadas con el clima --un importante indicador de la capacidad de adaptación-- disminuyó a la tercera parte entre 1985 y 1999. [8.3]

Una parte de la tendencia ascendente observada en el historial de pérdidas por desastres tiene que ver con factores socioeconómicos, como el crecimiento de la población, el aumento de la riqueza, y la urbanización de zonas vulnerables, y otra parte tiene que ver con factores climáticos, como los cambios observados en los sucesos de precipitaciones, inundaciones y sequías. La imputación precisa es compleja, y hay diferencias entre el equilibrio de estas dos causas por región y por tipo de suceso. Muchas de las tendencias observadas en las pérdidas relacionadas con el clima están en consonancia con lo que cabría esperar en condiciones de cambio climático. En particular, la tasa de aumento de las pérdidas inducidas por las actividades humanas y no relacionadas con el tiempo atmosférico ha sido muy inferior a la de los sucesos relacionados con el tiempo atmosférico . [8.2.2]

El historial reciente ha mostrado que las pérdidas relacionadas con el clima pueden crear tensión en las compañías de seguros hasta el punto de la eliminación de la rentabilidad, el aumento de los precios al consumidor, la suspensión de la cobertura y la mayor demanda de compensación y socorro con cargo a fondos públicos. La creciente incertidumbre aumentará la vulnerabilidad del sector de los seguros y del gobierno y complicará la adaptación y las actividades de socorro en casos de desastre provocados por el cambio climático. [8.3, 15.2.7]

Se prevé que el sector de los servicios financieros en su conjunto podrá hacer frente a los impactos del futuro cambio climático, aunque los datos históricos muestran que los eventos de probabilidad baja e impacto alto, o los eventos múltiples poco espaciados, afectan gravemente al sector, especialmente si la capacidad de adaptación se agota simultáneamente a raíz de factores no climáticos (por ejemplo, las condiciones de mercado adversas pueden agotar las reservas para pérdidas de los aseguradores, erosionando el valor de los títulos y otros activos del asegurador). Es alta la confianza en que el cambio climático y los cambios pronosticados en los sucesos relacionados con el clima que se perciben vinculados al cambio climático aumentarán la incertidumbre actuarial en la evaluación del riesgo y, de esta forma, afectarán al funcionamiento de los mercados de seguros. Esos acontecimientos podrían ejercer una presión al alza en las primas o hacer que ciertos riesgos se reclasificaran como no asegurables, con la subsiguiente retirada de la cobertura. Esto, a su vez, aumentaría la presión sobre los sistemas de seguros y ayuda del gobierno, que ya muestran signos de estrés en muchas regiones y están procurando limitar su exposición al riesgo (por ejemplo, elevando las sumas deducibles o imponiendo límites a las reclamaciones máximas pagables). Las tendencias al aumento del tamaño de las empresas, la diversificación y la integración de los seguros con otros servicios financieros, y la mejora de los instrumentos para transferir el riesgo pueden contribuir a la robustez del sistema. Con todo, los sectores de seguros y reaseguros de vida y de propiedad tienen una mayor sensibilidad, y algunas empresas ya han sufrido quiebras relacionadas con catástrofes desencadenadas por episodios meteorológicos. En ciertas condiciones y en algunas regiones, la industria bancaria como proveedora de préstamos también puede ser vulnerable al cambio climático. En muchos casos, sin embargo, el sector bancario vuelve a transferir el riesgo a los aseguradores, que a menudo compran sus productos acreedores. [8.3, 8.4, 15.2.7]

SITUACION AMBIENTAL INTERNACIONAL
Tabla RT-4: Fenómenos relacionados con extremos climáticos y sus efectos sobre la industria de los seguros: cambios observados y cambios proyectados durante el Siglo XXI (basado en la Tabla 3-10; véase también la Tabla 8-1).

 

La adaptación al cambio climático plantea retos complejos, así como oportunidades al sector de los servicios financieros. La participación reglamentaria en la fijación de precios, el tratamiento impositivo de las reservas, y la capacidad o incapacidad de las empresas para retirarse de los mercados de riesgo son ejemplos de factores que influyen en la resistencia del sector. La gestión de los riesgos relacionados con el clima varía entre los países y las regiones. Por lo general, es una mezcla de arreglos comerciales o públicos y autoaseguración. Cabe esperar que, frente al cambio climático, la función relativa de cada uno se modifique. Algunas posibles opciones de respuesta ofrecen beneficios paralelos que apoyan los objetivos de desarrollo sostenible y mitigación del cambio climático (por ejemplo, las medidas eficientes desde el punto de vista energético, que también dan a los edificios más resistencia a los desastres naturales, además de ayudar al sector a adaptarse a los cambios climáticos). [8.3.4, 8.4.2]

Se espera que los efectos del cambio climático sean mayores en los países en desarrollo (especialmente los que dependen de la producción primaria como principal fuente de ingresos) en términos de pérdidas de vidas, efectos en la inversión y efectos en la economía. En un caso, los daños causados por desastres naturales han sido equivalentes a la mitad del producto interno bruto (PIB). Los desastres meteorológicos atrasan el desarrollo, particularmente cuando los fondos se reasignan de los proyectos de desarrollo a las actividades de recuperación después de los desastres. [8.5]

Se podrían plantear cuestiones de equidad y limitaciones al desarrollo si los riesgos relacionados con el tiempo pasaran a ser no asegurables, si aumentaran los precios de los seguros y si la disponibilidad de seguros o financiación pasara a ser limitada. Es decir, que una mayor incertidumbre podría limitar el desarrollo. Por otro lado, una mayor penetración o un acceso a seguros y a recursos para preparación y recuperación en casos de desastre aumentaría la capacidad de los países en desarrollo para adaptarse al cambio climático. Una mayor difusión de planes de microfinanciación y servicios bancarios para el desarrollo también sería un mecanismo efectivo para ayudar a adaptarse a las comunidades y los países en desarrollo. [8.3]

Esta evaluación de los servicios financieros ha permitido identificar algunas esferas en que han mejorado los conocimientos, y ha corroborado y enriquecido las conclusiones a que se llegó en el SIE. También ha destacado muchas esferas en que se necesita una mayor comprensión, en particular, mejores análisis de las pérdidas económicas para determinar su causa, evaluación de los recursos financieros necesarios para hacer frente a los daños del cambio climático y a la adaptación, evaluación de métodos alternativos para generar esos recursos, investigaciones más a fondo de la vulnerabilidad y fortaleza del sector en diversos escenarios de sucesos climáticos extremos, y mayores investigaciones sobre la forma en que el sector (tanto sus elementos públicos como privados) podría innovar para hacer frente al posible aumento en la demanda de financiación para la adaptación en países desarrollados y en desarrollo, a fin de repartir y reducir los riesgos del cambio climático. [8.7]

 

Figura RT-5: Los costos de los sucesos meteorológicos catastróficos han mostrado una rápida tendencia ascendente en los últimos decenios. Las pérdidas económicas anuales de los grandes sucesos aumentaron 10,3 veces pasando de 4.000 millones de dólares EE.UU. por año-1 en el decenio de 1950 a 40.000 millones de dólares EE.UU. por año-1 en el decenio de 1990 (todas las cifras en dólares EE.UU. de 1999). La parte asegurada de esas pérdidas aumentó de un nivel insignificante a 9.200 millones de dólares EE.UU. anuales durante el mismo período, y la relación entre las primas y las pérdidas de las catástrofes bajó en dos tercios.En particular, los costos se duplican cuando se incluyen las pérdidas provocadas por sucesos ordinarios no catastróficos relacionados con el tiempo. En general, las cifras incluyen a los autoaseguradores "cautivos" pero no a los tipos menos formales de autoaseguración.

 

4.7. Salud humana

El cambio climático mundial tendrá diversos impactos sobre la salud humana; algunos serán positivos, la mayoría negativos. Los cambios en las frecuencias de calor y frío extremos, las frecuencias de las inundaciones y las sequías, y el perfil de los aeroalérgenos y la contaminación en el aire local afectarían directamente a la salud de la población. Otros impactos para la salud provendrían de los efectos del cambio climático en los sistemas ecológico y social. Estos efectos incluirían cambios en los brotes de enfermedades infecciosas, la producción local de alimentos y la desnutrición, y diversas consecuencias para la salud provenientes de los desplazamientos de la población y la desorganización económica. Se han publicado pocas pruebas de que se hayan producido efectivamente cambios en el estado de salud de la población a consecuencia de las tendencias observadas en el clima durante los últimos decenios. Una permanente dificultad para identificar esos impactos es que la causa de la mayoría de los problemas de salud de los seres humanos está en varios factores, y en que el entorno socioeconómico, demográfico y ambiental "de fondo" cambia significativamente a lo largo del tiempo. Los estudios sobre los impactos para la salud asociados a la variabilidad interanual del clima (en particular los relacionados con el ciclo de El Niño) han proporcionado nuevas pruebas de la sensibilidad de la salud humana al clima, sobre todo para las enfermedades de las que son portadores los mosquitos. La combinación de los conocimientos existentes basados en la investigación, la comprensión teórica resultante, y los resultados de los modelos de pronóstico permite sacar varias conclusiones sobre los impactos futuros del cambio climático en la salud de la población humana. Si las olas de calor aumentan en frecuencia e intensidad, el riesgo de muerte y enfermedades graves aumentaría, principalmente para los grupos de personas de edad y los pobres del sector urbano (confianza alta). Los efectos de un aumento en las olas de calor suelen verse exacerbados por una mayor humedad y contaminación del aire urbano. Los mayores aumentos en el estrés térmico se pronostican para las ciudades de latitudes medias a altas (templadas), especialmente en poblaciones con arquitectura no adaptada y acondicionamiento del aire limitado. Los modelos de los impactos de las olas de calor en las poblaciones urbanas, que prevén la aclimatación, parecen indicar que varias ciudades de Estados Unidos sufrirían, en promedio, varios cientos de fallecimientos adicionales cada verano. Aunque el impacto del cambio climático sobre la mortalidad relacionada con el estrés térmico en ciudades de países en desarrollo puede ser importante, se han realizado pocas investigaciones en esas poblaciones. Los inviernos más cálidos y menos períodos de frío reducirán la mortalidad relacionada con el frío en muchos países de zonas templadas (confianza alta). Hay pocas pruebas de que, al menos en algunos países de zonas templadas, el menor número de muertes durante el invierno sería superior al mayor número de muertes en el verano (confianza media). [9.4]

Todo aumento en la frecuencia e intensidad de sucesos extremos como tormentas, inundaciones, sequías y ciclones tendría efectos adversos sobre la salud humana a través de vías diferentes. Estos peligros naturales pueden ser causa directa de pérdidas de vida y lesiones y pueden afectar a la salud indirectamente a través de la pérdida de abrigo, el desplazamiento de la población, la contaminación de las fuentes de agua, pérdidas en la producción de alimentos (con la hambruna y la desnutrición consiguientes), mayores riesgos de epidemias de enfermedades infecciosas (incluidas las diarreicas y las del aparato respiratorio) y daños a la infraestructura de prestación de servicios de salud (confianza muy alta). Si los ciclones aumentaran en el plano regional, se producirían con frecuencia impactos devastadores, particularmente en asentamientos humanos densamente poblados sin recursos adecuados. Durante los últimos años, grandes desastres relacionados con el clima han tenido importantes efectos adversos para la salud humana, incluidas las inundaciones en China, Bangladesh, Europa, Venezuela y Mozambique; así como también el Huracán Mitch, que tuvo efectos devastadores en América Central. [9.5]

El cambio climático empeorará la calidad del aire en zonas urbanas con problemas de contaminación del aire (confianza media). Un aumento de la temperatura (y en algunos modelos, de la radiación ultravioleta) aumenta la formación de ozono a nivel del suelo, un contaminante con efectos adversos bien determinados sobre el aparato respiratorio. Los efectos del cambio climático sobre otros contaminantes del aire no están tan bien determinados. [9.6]

Las temperaturas más altas, los cambios en las precipitaciones y los cambios en la variabilidad del clima modificarían el ámbito geográfico y las estaciones de la transmisión de enfermedades infecciosas transmitidas por vectores, extendiendo el ámbito y la estación de algunas y reduciéndolo para otras. Las enfermedades infecciosas son transmitidas por organismos vectores que se alimentan con sangre, como mosquitos y garrapatas. La supervivencia de esos organismos depende de la compleja interacción del clima y otros factores ecológicos. Actualmente, el 40% de la población mundial vive en zonas de paludismo. En zonas con infraestructura de salud pública limitada o deteriorada, las temperaturas más altas podrían ampliar el ámbito geográfico de la transmisión del paludismo a mayores altitudes (confianza alta a media) y a latitudes más altas (confianza media a baja). Las temperaturas más altas, en combinación con pautas favorables de lluvias y aguas superficiales, ampliarán la estación de transmisión en algunos lugares (confianza alta). Los cambios en el clima, incluso en su variabilidad, tendrían efectos sobre muchas otras infecciones transmitidas por vectores (como el dengue, la leishmaniasis, diversos tipos de encefalitis transmitidos por mosquitos, la enfermedad de lyme y la encefalitis transmitida por la garrapata) en los márgenes de sus distribuciones actuales (confianza media a alta). Respecto de algunas enfermedades transmitidas por vectores en algunos lugares, el cambio climático disminuirá la transmisión a raíz de la reducción de las lluvias o a causa de temperaturas que son demasiado altas para la transmisión (confianza media). Diversos modelos matemáticos indican, con un alto grado de coherencia, que los escenarios de cambio climático durante el próximo siglo causarían un pequeño aumento neto en la proporción de la población del mundo que vive en regiones de transmisión potencial del paludismo y el dengue (confianza media a alta). Un cambio en las condiciones climáticas aumentaría la incidencia de diversos tipos de enfermedades infecciosas transmitidas a través del agua o los alimentos. [9.7]

 

El cambio climático podría causar cambios en el medio ambiente marino que podrían alterar los riesgos de envenenamiento por biotoxinas a través del consumo humano de pescado y mariscos. Las biotoxinas asociadas con aguas más cálidas, como la ciguatera en aguas tropicales, extendería su ámbito a latitudes más altas (confianza baja). Mayores TSM también aumentarían el florecimiento de algas tóxicas (confianza media), que tienen complejas relaciones con el envenenamiento humano y son ecológica y económicamente dañinas. Los cambios en la cantidad y calidad de las aguas superficiales tendrían efectos sobre la incidencia de enfermedades diarreicas (confianza media). [9.8]

La modificación del suministro de alimentos resultante del cambio climático podría tener efectos sobre la nutrición y la salud de los pobres de algunas regiones del mundo. Los estudios de los impactos del cambio climático en la producción de alimentos indican que, en el plano mundial, estos podrían ser positivos o negativos, pero el riesgo de una reducción en la producción alimentaria es mayor en los países en desarrollo, donde se estima que actualmente hay 790 millones de personas desnutridas. Las poblaciones de zonas aisladas con acceso deficiente a los mercados serán particularmente vulnerables a las reducciones o perturbaciones locales del abastecimiento de alimentos. La desnutrición es una de las causas fundamentales del raquitismo físico e intelectual de los niños, la baja productividad de los adultos y la susceptibilidad a las enfermedades infecciosas. El cambio climático incrementaría el número de personas desnutridas en el mundo en desarrollo (confianza media), particularmente en los trópicos. [9.9, 5.3]

En algunos entornos, los impactos del cambio climático puede causar disturbios sociales, decadencia económica y desplazamientos de población que podrían afectar a la salud humana. Los impactos sobre la salud relacionados con los desplazamientos de población resultantes de desastres naturales o de la degradación del medio ambiente son sustanciales (confianza alta). [9.10]

Para cada impacto adverso sobre la salud previsto hay diversas opciones de adaptación social, institucional, tecnológica y del comportamiento para mitigar ese impacto (véase la Tabla RT-5). En general, los impactos del cambio climático adversos para salud serán mayores en las poblaciones vulnerables de ingresos más bajos, sobre todo en países tropicales o subtropicales. Hay una necesidad básica y general de infraestructura de salud pública (programas, servicios, sistemas de seguimiento), que debe ser fortalecida y mantenida. La capacidad de las comunidades afectadas para adaptarse a los riesgos para la salud depende también de las circunstancias sociales, ambientales, políticas y económicas. [9.11]

 
Tabla RT-5: Opciones de adaptación para reducir los impactos del cambio climático sobre la salud.

SITUACION AMBIENTAL INTERNACIONAL

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