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Cambio climático 2001: La base
científica
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Resumen para responsables de políticas
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Basado
en un borrador preparado por: Daniel L. Albritton, Myles R. Allen,
Alfons P.M. Baede, John A. Church, Ulrich Cubasch, Dai Xiaosu, Ding
Yihui, Dieter H. Ehhalt, Christopher K. Folland, Filippo Giorgi,
Jonathan M. Gregory, David J. Griggs, Jim M. Haywood, Bruce
Hewitson, John T. Houghton, Joanna I. House, Michael Hulme, Ivar
Isaksen, Victor J. Jaramillo, Achuthan Jayaraman, Catherine A.
Johnson, Fortunat Joos, Sylvie Joussaume, Thomas Karl, David J.
Karoly, Haroon S. Kheshgi, Corrine Le Quéré, Kathy Maskell, Luis
J. Mata, Bryant J. McAvaney, Mack McFarland, Linda O. Mearns, Gerald
A. Meehl, L. Gylvan Meira-Filho, Valentin P. Meleshko, John F.B.
Mitchell, Berrien Moore, Richard K. Mugara, María Noguer, Buruhani
S. Nyenzi, Michael Oppenheimer, Joyce E. Penner, Steven Pollonais,
Michael Prather, I. Colin Prentice, Venkatchala Ramaswamy, Armando
Ramírez Rojas, Sarah C. B. Raper, M. Jim Salinger, Robert J.
Scholes, Susan Solomon, Thomas F. Stocker, John M. R. Stone, Ronald
J. Stouffer, Kevin E. Trenberth, Ming-Xing Wang, Robert T. Watson,
Kok S. Yap, John Zillman, con la colaboración de numerosos autores
y revisores.
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El Tercer Informe de Evaluación (TIE) del
Grupo de trabajo I del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el
Cambio Climático (IPCC) reúne las evaluaciones anteriores e incorpora
nuevos resultados procedentes de las investigaciones sobre el cambio climático1
de los últimos cinco años. En su preparación y revisión han
participado muchos centenares de científicos2 de numerosos países.
Este Resumen para responsables de políticas (RRP), que fue aprobado por
los Gobiernos miembros del IPCC en enero de 20013 en Shanghai,
describe el estado actual de los conocimientos sobre el sistema climático
y facilita cálculos de su evolución futura prevista y de sus aspectos
inciertos.
Un conjunto de observaciones cada vez mayor
describe la imagen global de un mundo en fase de calentamiento y de otros
cambios en el sistema climático.
Desde la publicación del Segundo Informe de
Evaluación (SIE4) ha sido posible mejorar nuestros
conocimientos del cambio climático gracias a nuevos datos procedentes de
nuevos estudios sobre el clima actual y los paleoclimas, mejores análisis
de series de datos, evaluaciones más rigurosas de su calidad, así como
comparaciones de datos de fuentes diferentes.
La temperatura media mundial de la superficie
ha aumentado de 0,6°C aproximadamente en el siglo XX.
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La temperatura media mundial de la superficie
(es decir, el promedio de la temperatura del aire cerca de la
superficie de la tierra y de la temperatura de la superficie del mar)
ha subido desde 1861. Durante el siglo XX , el aumento ha sido de 0,6
± 0.2°C5,6 (véase la Figura 1a). Este valor es superior
en 0,15°C a la previsión del SIE para el período que iba hasta el año
1994, debido a las temperaturas relativamente altas de los años
restantes del siglo (1995 a 2000) y a la mejora de los métodos de
tratamiento de los datos. Estas cifras tienen en cuenta varios
ajustes, como los efectos de las islas de calor urbanas. El registro
muestra una gran variabilidad. Por ejemplo, la mayor parte del
calentamiento que se produjo en el siglo XX tuvo lugar en dos períodos:
de 1910 a 1945 y de 1976 a 2000.
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Mundialmente, es muy probable7 que
los años noventa hayan sido el decenio más cálido y 1998 el año más
cálido en el registro instrumental desde 1861 (véase la Figura 1a).
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Los nuevos análisis de datos indirectos del
hemisferio norte indican que el aumento de la temperatura en el siglo
XX probablemente7 haya sido el mayor de todos los siglos en los últimos
mil años. También es probable7 que, en el hemisferio norte, los años
noventa hayan sido el decenio más cálido y 1998 el año más cálido
(Figura 1b). Al disponer de menos datos, también sabemos menos acerca
de las medias anuales anteriores a los últimos mil años, así como
de las condiciones reinantes en la mayoría del hemisferio sur antes
de 1861.
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Entre 1950 y 1993, las temperaturas diarias mínimas
del aire por la noche sobre el suelo aumentaron un promedio de 0,2°C
por decenio, lo cual equivale al doble del ritmo de aumento de las
temperaturas diarias máximas del aire durante el día (0,1°C por
decenio). Esto ha alargado la estación sin heladas en muchas regiones
de latitudes medias y altas. El aumento de la temperatura en la
superficie del mar a lo largo de este período es aproximadamente la
mitad de la temperatura media del aire en la superficie de la tierra.
Las temperaturas han aumentado durante los
cuatro últimos decenios en los 8 kilómetros inferiores de la atmósfera.
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Desde finales de los años cincuenta, época en
la que se efectúan observaciones adecuadas mediante globos meteorológicos,
el aumento de la temperatura mundial general en los 8 kilómetros
inferiores de la atmósfera y en la temperatura de la superficie ha
sido similar a 0,1°C por decenio.
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Desde el inicio de los registros por satélite
en 1979, las mediciones efectuadas por los satélites y por los globos
meteorológicos muestran que la temperatura mundial general en los 8
kilómetros inferiores de la atmósfera ha cambiado en +0,05 ± 0,10°C
por decenio, pero la temperatura mundial general de la superficie ha
aumentado considerablemente +0,15 ± 0,05°C por decenio. La
diferencia en los ritmos de calentamiento es estadísticamente
significativa. Esta diferencia se produce principalmente en las
regiones tropicales y subtropicales.
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Los 8 kilómetros inferiores de la atmósfera y
la superficie están influidos de manera distinta por factores como el
agotamiento del ozono estratosférico, los aerosoles atmosféricos y
el fenómeno El Niño. Por lo tanto, físicamente es verosímil
esperar que en un corto período de tiempo (por ejemplo, 20 años)
pueda haber diferencias en las tendencias térmicas. Además, las técnicas
de muestreo espacial también pueden explicar ciertas diferencias en
las tendencias, pero estas diferencias no están totalmente aclaradas.
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LA
OPINION DE DSOSTENIBLE NO NECESARIAMENTE COINCIDE CON
LA OPINION DE LOS COUMNISTAS. A RAIZ DE CUALQUIER NOTA PUBLICADA EN
ESTA PAGINA SE CONCEDERA DERECHO A REPLICA A QUIEN LO SOLICITE CON LA
FINALIDAD DE MOSTRAR OTRO ENFOQUE SOBRE EL MISMO TEMA, ENRIQUECIENDO DE
ESTA MANERA, LOS DEBATES QUE SE GENEREN.
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La extensión del hielo
y de la capa de nieve ha disminuido.
- Los datos de los
satélites muestran que es muy probable7 que haya habido disminuciones de
un 10 % en la extensión de la capa de nieve desde finales de los años 60,
y las observaciones en tierra muestran que es muy probable7 que haya
habido una reducción de unas dos semanas en la duración anual de la capa
de hielo en lagos y ríos en latitudes medias y altas del hemisferio norte
durante el siglo XX.
- Ha habido una
recesión generalizada de los glaciares de montaña en las regiones no
polares durante el siglo XX. o La extensión del hielo marino en primavera
y verano en el hemisferio norte ha disminuido de 10 a 15 % desde los años
cincuenta. Es probable7 que haya habido una disminución del 40 % en el
espesor del hielo marino en el Ártico desde finales del verano hasta
principios del otoño en los últimos decenios y una disminución
considerablemente más lenta en el espesor del hielo marino en invierno.
El nivel medio del mar
en todo el mundo ha subido y el contenido de calor de los océanos ha
aumentado.
- Los datos de los
mareógrafos muestran que el nivel medio del mar en el mundo subió entre
0,1 y 0,2 metros durante el siglo XX.
-El contenido de calor
mundial de los océanos ha aumentado desde finales de los años cincuenta,
período para el que se dispone de observaciones adecuadas de las
temperaturas submarinas.
También se han
producido cambios en otros aspectos importantes del clima.
- Es muy probable7 que
las precipitaciones hayan aumentado de 0,5 a 1 % por decenio en el siglo
XX en la mayoría de las latitudes medias y altas de los continentes del
hemisferio norte y es probable7 que la cantidad de lluvia haya aumentado
de 0,2 a 0,3 % por decenio en las regiones tropicales (de 10°N a 10°S).
Los aumentos en los trópicos no son obvios en los últimos
decenios.
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También es probable7
que la cantidad de lluvia haya disminuido en un 0,3% por decenio en gran
parte de las zonas subtropicales (de 10°N a 30°N) del hemisferio norte
durante el siglo XX. Contrariamente al hemisferio norte, no se han
detectado cambios sistématicos comparables en los promedios latitudinales
amplios del hemisferio sur. No hay datos suficientes para establecer las
tendencias de las precipitaciones en los océanos.
- En las latitudes
medias y altas del hemisferio norte es probable7 que en la segunda mitad
del siglo XX haya habido un aumento del 2 al 4 % en la frecuencia de las
precipitaciones fuertes. El aumento de estas precipitaciones puede deberse
a diversas causas, como los cambios en la humedad atmosférica, las
tormentas y las tempestades a gran escala.
- Es probable7 que
haya habido un aumento de la nubosidad del 2 % en las zonas de latitud
media y alta durante el siglo XX. En la mayoría de las zonas las
tendencias corresponden bien a la disminución observada de la amplitud de
la variación de las temperaturas diarias.
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Desde 1950 es muy
probable7 que haya habido una reducción de la frecuencia de las
temperaturas muy bajas y un menor aumento de la frecuencia de las
temperaturas muy altas.
- Los episodios de calor
del fenómeno El Niño-Oscilación Austral (ENOA) (que frecuentemente influye
en las variaciones regionales de precipitaciones y temperaturas en muchas
zonas de los trópicos, de los subtrópicos y en algunas zonas de latitud
media) han sido más frecuentes, persistentes e intensos desde mediados de
los años 70 en comparación con los cien años anteriores.
- En el siglo XX (de
1900 a 1995) ha habido aumentos relativamente pequeños en las zonas
terrestres con fuertes sequías o fuerte humedad. En muchas regiones, estos
cambios están dominados por una variabilidad climática interdecenal y
multidecenal, como el cambio en el ENOA hacia fases más cálidas.
- En algunas regiones,
como en zonas de Asia y África, se ha observado un aumento de la
frecuencia y de la intensidad de las sequías en los últimos decenios.
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SITUACION
AMBIENTAL INTERNACIONAL |
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Figura 1:
Variaciones de la
temperatura de la superficie de la Tierra en los últimos 140 años y en el
último milenio. a) La temperatura de la superficie de la Tierra se expone
anualmente (barras grises) y aproximadamente por decenio (línea azul,
curva anual filtrada que suprime las fluctuaciones por debajo de las
escalas temporales próximas). Hay incertidumbres en los datos anuales (las
barras negras muy finas representan el intervalo de confianza del 95 %)
debido a las lagunas de datos, a las incertidumbres y errores
instrumentales aleatorios, a las incertidumbres en las correcciones de
distorsiones en los datos de la temperatura de la superficie del océano y
también en los ajustes por la urbanización. En los últimos 140 y 100 años,
la mejor estimación indica que la temperatura promedio mundial de la
superficie ha aumentado 0,6 ± 0,2°C.
b) Asimismo, las
variaciones anuales (curva gris oscuro) y las variaciones promedio en 50
años (curva azul) de la temperatura promedio de la superficie en el
hemisferio norte durante los últimos 1.000 años se han reconstruido a
partir de datos indirectos calibrados con respecto a los datos del
termómetro (véase la lista de los principales datos indirectos en el
diagrama). El intervalo de confianza del 95 % en los datos anuales se
representa por medio de la zona gris clara. Estas incertidumbres aumentan
en tiempos más distantes y siempre son mucho mayores que en el registro
instrumental debido al uso de datos indirectos relativamente dispersos. A
pesar de ello, el ritmo y la duración del calentamiento en el siglo XX han
sido mucho mayores que en cualquiera de los nueve siglos
anteriores.También es probable7 que los años noventa y el año 1998 hayan
sido respectivamente el decenio y el año más calurosos del milenio.
[Basado en: a) capítulo 2, Figura 2.7c y b) capítulo 2, Figura 2.20]
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Figura 2: Los extensos
registros de los cambios pasados en la composición atmosférica
proporcionan el contexto para apreciar la influencia de las emisiones
antropógenas.
a) muestra los cambios
en las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono (CO2), metano
(CH4), y óxido nitroso (N2O) en los últimos 1 000 años. Los datos de las
muestras de hielo y de las nevizas en diversos sitios de la Antártida y de
Groenlandia (se utilizan símbolos diferentes), se suplementan con datos de
las muestras atmosféricas directas de los últimos decenios (se indican por
medio de la línea para el CO2 e incorporados en la curva que representa el
promedio mundial de CH4). El forzamiento radiativo positivo calculado del
sistema climático de estos gases se indica en la escala de la derecha.
Dado que estos gases tienen un período de vida atmosférica de un decenio o
más, están bien mezclados y sus concentraciones reflejan las emisiones de
fuentes de todo el globo. Los tres registros muestran los efectos del gran
incremento creciente de las emisiones antropógenas durante la era
industrial.
b) ilustra la
influencia de las emisiones industriales en las concentraciones
atmosféricas de sulfato, que produce un forzamiento radiativo negativo. Se
muestra el diagrama evolutivo de las concentraciones de sulfato, no en la
atmósfera sino en las muestras de hielo en Groenlandia (se indican
mediante líneas; se han eliminado los efectos episódicos de las erupciones
volcánicas). Estos datos indican la deposición local de aerosoles de
sulfatos en el lugar, lo cual refleja las emisiones de anhídrido sulfuroso
(SO2) en las latitudes medias del hemisferio norte. Este registro, a pesar
de ser de un ámbito más regional que el de los gases de efecto invernadero
mezclados a escala mundial, demuestra el gran crecimiento de las
emisiones antropógenas de SO2 durante la era industrial. Los signos +
indican las emisiones regionales importantes de SO2 calculadas (escala de
la derecha). |
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Algunos aspectos importantes del clima parecen no haber cambiado.
- Algunas zonas del
globo no se han calentado en los últimos decenios, principalmente ciertas
partes de los océanos del hemisferio sur y partes de la Antártida.
- No parece haber
tendencias significativas en la extensión del hielo marino del Antártico
desde 1978, período para el que se dispone de medidas por satélite
fiables.
- Los cambios mundiales
en la intensidad y frecuencia de las tempestades tropicales y
extratropicales están dominados por las variaciones interdecenales y
multidecenales y no hay tendencias significativas claras en el siglo XX.
Los análisis contradictorios hacen difícil llegar a conclusiones
definitivas acerca de la actividad de las tempestades, especialmente en
las zonas extratropicales.
- No hay cambios
sistemáticos en la frecuencia de los tornados, días de tormenta o
granizadas en las zonas analizadas.
Las emisiones de gases de efecto
invernadero y de aerosoles debidas a las actividades humanas siguen
modificando la atmósfera de diversas formas que se prevé que afectarán al
clima.
Los cambios en el clima se producen como consecuencia de la
variabilidad interna dentro del sistema climático y de factores externos
(tanto naturales como antropógenos). La influencia de diversos factores
externos en el clima permite ampliar comparaciones mediante el concepto de
forzamiento radiativo8. Un forzamiento radiativo positivo, como el que se
produce por las crecientes concentraciones de gases de efecto invernadero,
tiende a calentar la superficie. Un forzamiento radiativo negativo, que
puede deberse a un aumento de ciertos tipos de aerosoles (partículas
microscópicas suspendidas en el aire), tiende a enfriar la superficie. Los
factores naturales, como los cambios en las emisiones solares o la
actividad volcánica explosiva, también pueden producir un forzamiento
radiativo. Es necesario caracterizar estos agentes de forzamiento
climático y sus cambios con el tiempo (véase la Figura 2), con el fin de
comprender los cambios climáticos pasados en el contexto de las
variaciones naturales y para proyectar los cambios climáticos que podría
depararnos el futuro. La Figura 3, muestra las previsiones actuales de
forzamiento radiativo debidas a mayores concentraciones de componentes
atmosféricos y a otros mecanismos.
Las concentraciones de gases
atmosféricos de efecto invernadero y su forzamiento radiativo siguen
aumentando como consecuencia de las actividades humanas.
- La concentración
atmosférica de dióxido de carbono (CO2) ha aumentado en un 31 % desde
1750. La concentración actual de CO2 no se había superado en los últimos
420.000 años y es probable7 que tampoco en los últimos 20 millones de
años. El ritmo actual de crecimiento no tiene precedentes, al menos en los
últimos 20.000 años.
- Unas tres cuartas
partes de las emisiones antropógenas de CO2 en la atmósfera durante los
últimos 20 años se deben a la quema de combustibles de origen fósil. El
resto se debe principalmente a cambios en el uso de la tierra,
especialmente la deforestación.
- Los océanos y la
tierra actualmente captan juntos la mitad de las emisiones antropógenas de
CO2. En la tierra, la absorción de CO2 antropógeno muy probablemente7
superó las emisiones de CO2 a causa de la deforestación en los años
noventa.
- El ritmo de aumento de
la concentración del CO2 atmosférico fue de 1,5 ppm9 (0,4 %) por año en
los dos últimos decenios. En los años noventa, el aumento anual varió de
0,9 ppm (0,2 %) a 2,8 ppm (0,8 %). Una gran parte de estas variaciones se
debe al efecto de la variabilidad climática (por ejemplo, los fenómenos
ENOA) en la absorción y emisión de CO2 por parte de tierras y océanos.
- La concentración del
metano (CH4) en la atmósfera ha aumentado en 1.060 ppmm9 (151 %) desde
1750 y sigue aumentando. La concentración de CH4 no se había superado en
los últimos 420.000 años. El crecimiento anual de la concentración de CH4
fue más lento y se hizo más variable en los años noventa en comparación
con los ochenta. Un poco más de la mitad de las emisiones de CH4 actuales
son antropógenas (por ejemplo, utilización de combustibles de origen
fósil, ganadería, cultivo del arroz y vertederos). Además, recientemente
se ha establecido que las emisiones de monóxido de carbono (CO) son una de
las causas del aumento de la concentración del CH4.
- La concentración de
óxido nitroso (N2O) en la atmósfera ha aumentado en 46 ppmm (17 %) desde
1750 y sigue aumentando. La concentración actual de N2O no se ha superado
al menos durante los últimos mil años. Un tercio aproximadamente de las
emisiones de N2O actuales son antropógenas (por ejemplo, tierras
agrícolas, corrales de engorde de ganado e industrias químicas).
- Desde 1995 las
concentraciones atmosféricas de muchos de estos gases de halocarbonos que
agotan la capa de ozono ytienen un efecto invernadero (por ejemplo, CFCl3
y CF2Cl2) están aumentando más lentamente o disminuyendo, en ambos casos
como consecuencia de la reducción de las emisiones con motivo de la
reglamentación del Protocolo de Montreal y de sus Enmiendas. Sus
componentes substitutivos (por ejemplo, CHF2Cl y CF3CH2F) y otros
componentes sintéticos (por ejemplo, los perfluorocarbonos (PFC) y el
hexafluoruro de azufre (SF6)) son también gases de efecto invernadero y
sus concentraciones están aumentando actualmente.
- Se calcula que el
forzamiento radiativo debido al aumento de los gases de efecto invernadero bien mezclados desde
1750 a 2000 es de 2,43 Wm-2: 1,46 Wm-2 debido al CO2; 0,48
Wm-2 debido al
CH4; 0,34 Wm-2 debido a los halocarbonos; y 0,15 Wm-2 debido al N2O (véase
la Figura 3 donde también se ilustran las incertidumbres).
- Se calcula que el
agotamiento observado de la capa de ozono estratosférico (O3) desde 1979 a
2000 ha causado un forzamiento radiativo negativo (-0,15 Wm-2). Suponiendo
que se cumpla toda la reglamentación actual sobre los halocarbonos, el
forzamiento positivo de los halocarbonos se reducirá, como se reducirá la
magnitud del forzamiento negativo por el agotamiento del ozono
estratosférico cuando la capa de ozono se recupere en el siglo XXI.
- Se calcula que la
cantidad total de O3 en la troposfera ha aumentado un 36 % desde 1750,
principalmente a causa de las emisiones antropógenas de diversos gases que
forman el O3. Esto corresponde a un forzamiento radiativo positivo de 0,35
Wm-2. El forzamiento del O3 varía considerablemente de región en región y
responde mucho más rápidamente a los cambios en las emisiones que los gases de efecto invernadero
de larga duración, como el CO2.
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| Figura 3: Muchos factores
externos fuerzan el cambio climático. Estos forzamientos radiativos se
deben a los cambios en la composición atmosférica, a la alteración de la
reflectancia superficial por el uso de la tierra y a la variación en las
emisiones del Sol. Con excepción de la variación solar, hay alguna forma
de actividad humana ligada a cada forzamiento. Las barras rectangulares
representan los cálculos de las contribuciones de estos forzamientos
-algunos de los cuales producen calentamiento, y otros enfriamiento-. No
se muestra el forzamiento debido a los fenómenos episódicos volcánicos,
que llevan a un forzamiento negativo que dura sólo unos años. El efecto
indirecto de los aerosoles que se muestra es su efecto en el tamaño y
número de gotas de las nubes. No se muestra un segundo efecto indirecto de
los aerosoles en las nubes, es decir, su efecto en el período de vida de
las nubes, que podría ocasionar también un forzamiento negativo. Los
efectos de la aviación en los gases de efecto invernadero (GEI) se
incluyen en las barras individuales. La línea vertical sobre las barras
rectangulares indica el rango de estimaciones, calculado a partir de la
dispersión de los valores publicados y de la comprensión del proceso
físico. Algunos de los forzamientos tienen mayor grado de certidumbre que
otros. Una línea vertical sin barra rectangular indica un forzamiento para
el que no pueden darse mejores cálculos debido a grandes incertidumbres.
El nivel general de comprensión científica de cada forzamiento varía
considerablemente, como puede verse. Algunos de los agentes de forzamiento
radiativo están bien mezclados en todo el globo, como ocurre con el CO2, y
perturban por ello el balance térmico mundial. Otros representan
perturbaciones con características regionales más fuertes dada su
distribución espacial, como es el caso de los aerosoles. Por esta y por
otras razones, no puede esperarse que una simple suma de barras positivas
y negativas denote el efecto neto en el sistema climático. Las
simulaciones de este informe de evaluación (la Figura 5, por ejemplo)
indican que el efecto neto calculado de estas perturbaciones es el
calentamiento del clima mundial desde 1750. [Basado en el capítulo 6,
Figura 6.6]
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Los aerosoles
antropógenos son efímeros y producen principalmente un forzamiento
radiativo negativo.
- La fuente más importante de
aerosoles antropógenos es la quema de combustibles de origen fósil y
de biomasa. Estas fuentes también están relacionadas con la
degradación de la calidad del aire y la deposición de ácidos.
- Desde el Segundo Informe de
Evaluación (SIE), se han logrado avances significativos en la
caracterización de los papeles radiativos directos de diferentes
tipos de aerosoles. Se calcula que el forzamiento radiativo directo es
de -0,4 Wm-2 para los sulfatos, -0,2 Wm-2 para
los aerosoles originados en la combustión de biomasa, -0,1 Wm-2
para el carbono orgánico de combustibles de origen fósil y de +0,2
Wm-2 para los aerosoles de hollín de combustibles de
origen fósil. Se tiene mucha menos confianza en la capacidad de
cuantificar el efecto directo total de los aerosoles y su evolución
en el tiempo que en los gases citados anteriormente. Los aerosoles
también varían considerablemente de región en región y responden rápidamente
a los cambios en las emisiones.
- Además de su forzamiento
radiativo directo, los aerosoles tienen un forzamiento radiativo
indirecto por sus efectos en las nubes. Actualmente existe mayor
certeza con respecto a este efecto indirecto, que es negativo, aunque
de una magnitud muy incierta.
Los factores naturales
han intervenido poco en el forzamiento radiativo del siglo pasado.
- Se ha calculado que el
forzamiento radiativo debido a los cambios en la irradiancia solar desde
1750 es aproximadamente de +0,3 Wm-2, y la mayor parte de él se produjo en
la primera mitad del siglo XX. Desde finales de los años 70, los
instrumentos de los satélites han observado pequeñas oscilaciones debidas
al ciclo solar de 11 años. Se han propuesto mecanismos para la
amplificación de los efectos solares en el clima, pero actualmente falta
una base teórica y observaciones rigurosas.
- Los aerosoles
estratosféricos procedentes de erupciones volcánicas explosivas producen
un forzamiento negativo que dura varios años. En los períodos que van de
1880 a 1920 y de 1960 a 1991 ha habido varias erupciones importantes.
- Se calcula que el
cambio combinado en el forzamiento radiativo de los dos fenómenos
naturales más importantes (la variación solar y los aerosoles volcánicos)
fue negativo en los dos últimos decenios y posiblemente en los cuatro
últimos.
La confianza en la
capacidad de los modelos para proyectar el clima futuro ha aumentado.
Se necesitan modelos
climáticos complejos basados en la física para lograr cálculos detallados
de las retroacciones y de las características regionales. Estos modelos
todavía no pueden simular todos los aspectos del clima (por ejemplo, aún
no pueden dar cuenta totalmente de la tendencia observada en la diferencia
de temperaturas de la superficie y de la troposfera desde 1979) y, además,
existen determinadas incertidumbres con respecto a las nubes y a su
interacción con la radiación y los aerosoles. No obstante, se ha mejorado
la confianza en la capacidad de estos modelos para facilitar proyecciones
útiles del clima futuro debido a los buenos resultados que han mostrado en
un intervalo de escalas espaciales y temporales.
- Ha mejorado el
conocimiento de los procesos climáticos y su incorporación a los modelos
climáticos, incluyendo el vapor del agua, la dinámica del hielo marino y
el transporte del calor del océano.
- Algunos modelos
recientes producen simulaciones satisfactorias del clima actual sin tener
que efectuar ajustes no físicos del calor y de los flujos de agua en la
interfaz océano-atmósfera utilizada en los modelos anteriores.
- Las simulaciones que
incluyen cálculos del forzamiento antropógeno y natural reproducen los
cambios a gran escala observados en la temperatura de la superficie
durante el siglo XX (véase la Figura 4). Sin embargo, es posible que no se
hubiesen incluido en los modelos los aportes de algunos forzamientos y
procesos adicionales. A pesar de ello, la coherencia a gran escala entre
los modelos y las observaciones puede emplearse para proporcionar una
verificación independiente de los ritmos de calentamiento proyectados para
los próximos decenios de acuerdo con un escenario de emisiones dado.
- Se han mejorado
algunos aspectos de las simulaciones con modelos del ENOA, de los monzones
y de la Oscilación del Atlántico Norte, así como de determinados períodos
del clima pasado.
Hay nuevas pruebas más
fehacientes de que la mayor parte del calentamiento observado en los
últimos 50 años se debe a las actividades humanas.
El Segundo informe de
evaluación (SIE) concluye lo siguiente: "El balance de las pruebas indica
una influencia humana apreciable en el clima mundial". Este informe
también advierte que las señales antropógenas estaban todavía surgiendo
del fondo de la variabilidad climática natural. Desde la publicación del
SIE ha habido avances en la reducción de la incertidumbre, especialmente
con respecto a la distinción y cuantificación de la magnitud de las
respuestas a distintas influencias externas. Aunque muchas de las fuentes
de incertidumbre que establece el SIE siguen existiendo hasta cierto
punto, las nuevas pruebas y la mejora de los conocimientos favorecen una
conclusión actualizada.
- Existe un registro de
temperaturas mayor y mejor estudiado y nuevos cálculos de la variabilidad
mediante modelos. Es muy improbable7 que el calentamiento en los últimos
cien años se deba únicamente a una variabilidad interna, como apuntan los
modelos actuales. La reconstrucción de los datos climáticos de los últimos
mil años (Figura 1b) también indica que este calentamiento era inhabitual
y es improbable7 que sea totalmente de origen natural.
- Hay nuevos cálculos de
la respuesta climática al forzamiento natural y antropógeno, y se han
aplicado nuevas técnicas de detección. Los estudios de detección y
atribución encuentran pruebas fundamentadas de una señal antropógena en el
registro climático en los últimos 35 a 50 años.
- Las simulaciones de la
respuesta a los forzamientos naturales únicamente (por ejemplo, la
respuesta a la variabilidad en la irradiancia solar y en las erupciones
volcánicas) no explican el calentamiento en la segunda mitad del siglo XX
(véase, por ejemplo, la Figura 4a). No obstante, las simulaciones indican
que los forzamientos naturales pueden haber contribuido al calentamiento
observado en la primera mitad del siglo XX.
- El calentamiento en
los últimos 50 años debido a los gases antropógenos de efecto invernadero
puede identificarse a pesar de las incertidumbres en el forzamiento debido
a los sulfatos antropógenos en aerosol y a factores naturales (volcanes e
irradiancia solar). El forzamiento de los sulfatos antropógenos en
aerosol, aunque incierto, es negativo en este período y, por consiguiente,
no puede explicar el calentamiento. Se ha calculado también que los
cambios en el forzamiento natural durante la mayor parte de este período
son negativos y es improbable7 que puedan explicar el calentamiento.
- Los estudios de
detección y atribución en los que se comparan los cambios simulados en los
modelos con los registros observados, pueden tener en cuenta ahora la
incertidumbre en la magnitud de la respuesta modelada al forzamiento
externo, en particular el debido a la incertidumbre referente a la
sensibilidad del clima.
- La mayoría de estos
estudios considera que, en los últimos 50 años, el ritmo y la magnitud de
calentamiento calculados debidos únicamente a las concentraciones
crecientes de gases de efecto invernadero son comparables o mayores que el calentamiento
observado. Además, la mayoría de los cálculos con los modelos que tienen
en cuenta tanto los gases de efecto invernadero como los aerosoles de sulfatos son coherentes con
las observaciones hechas durante este período.
- La mejor concordancia
entre las simulaciones con modelos y las observaciones en los últimos 140
años se hallan cuando se combinan todos los factores anteriores de
forzamiento, naturales y antropógenos, como se ilustra en la Figura 4c.
Estos resultados muestran que los forzamientos incluidos son suficientes
para explicar los cambios observados, pero no excluyen la posibilidad de
que puedan haber intervenido otros forzamientos.
A la luz de las nuevas
pruebas y teniendo en cuenta las incertidumbres que quedan, es probable7
que la mayoría del calentamiento observado en los últimos 50 años se deba
al aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero.
Asimismo, es muy probable7 que el calentamiento del siglo XX haya influido
de manera significativa en el aumento del nivel del mar observado,
mediante la expansión térmica del agua del mar y la pérdida generalizada
del hielo terrestre. Dentro de las incertidumbres actuales, las
observaciones y modelos son coherentes con una falta de aceleración
significativa del aumento del nivel del mar durante el siglo XX.
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| Figura 4: La simulación de las
variaciones de la temperatura de la Tierra y la comparación de los
resultados con los cambios medidos puede facilitar una mejor idea de las
causas subyacentes de los cambios importantes. Un modelo climático puede
utilizarse para simular los cambios de temperatura que se producen por
causas naturales y antropógenas. Las simulaciones que representa la banda
en a) se hicieron sólo con forzamientos naturales (variación solar y
actividad volcánica). Las simulaciones de la banda en b) se hicieron con
forzamientos antropógenos (gases de efecto invernadero y una
estimación de los aerosoles de sulfatos) y las simulaciones que recoge la
banda en c) se efectuaron con forzamientos naturales y antropógenos. En b)
puede verse que la inclusión de forzamientos antropógenos proporciona una
explicación verosímil de una parte importante de los cambiosde temperatura
observados en el último siglo, pero la mejor correspondencia con las
observaciones se logra en c), al incluir tanto los factores naturales como
los antropógenos. Estos resultados muestran que los forzamientos incluidos
son suficientes para explicar los cambios observados, pero no excluyen la
posibilidad de que hayan intervenido también otros forzamientos. Las
bandas de los resultados de los modelos que se presentan aquí corresponden
a cuatro ejecuciones del mismo modelo. En otros modelos con forzamiento
antropógeno se logran resultados similares a los de b).
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La influencia humana
seguirá cambiando la composición atmosférica durante el siglo XXI.
Se han utilizado
modelos para hacer proyecciones de las concentraciones atmosféricas de los
gases de efecto invernadero y de los aerosoles y, por lo tanto, del clima futuro, basándose en los
escenarios de emisiones del Informe especial sobre escenarios de emisiones
(IE-EE) del IPCC (Figura 5). Estos escenarios se elaboraron para
actualizar las series IS92 que se emplearon en el SIE y que se muestran a
título comparativo aquí en algunos casos.
Gases de efecto
invernadero
Aerosoles
Los escenarios del
IE-EE incluyen la posibilidad de aumentos y disminuciones en los aerosoles
antropógenos (por ejemplo, aerosoles de sulfatos en (Figura 5c), aerosoles
de biomasa, aerosoles de hollín y de carbón orgánico) según la amplitud
con que se utilice el combustible de origen fósil y las políticas para
disminuir las emisiones contaminantes. Además, se prevé que los aerosoles
naturales (por ejemplo, la sal marina, el polvo y las emisiones de la
producción de aerosoles de sulfatos y aerosoles de carbono) aumentarán
como consecuencia de los cambios en el clima.
El forzamiento radiativo en
el siglo XXI
Conforme a los
escenarios ilustrativos del IE-EE relativos al año 2000, el forzamiento
radiativo medio mundial debido a los gases de efecto invernadero seguirá aumentando en el siglo
XXI y la parte atribuible al CO2 pasará de un poco más de la mitad a las
tres cuartas partes. Se prevé que el cambio en el forzamiento radiativo
directo e indirecto de los aerosoles sea de una magnitud menor a la del
CO2.
Se prevé que la temperatura media y el nivel del mar mundiales suban
de acuerdo con los escenarios del IE-EE del IPCC.
Con el fin de hacer
proyecciones del clima futuro, los modelos tienen en cuenta las emisiones
pasadas y futuras de gases de efecto invernadero y de aerosoles. Por
consiguiente, incluyen estimaciones del calentamiento hasta la fecha y la
contribución de las emisiones del pasado al calentamiento futuro.
Temperatura
- Se prevé que la
temperatura media mundial de la superficie aumente de 1,4 a 5,8°C (Figura
5d) durante el período 1990-2100. Estos son los resultados para el
intervalo completo de los 35 escenarios del IE-EE basados en varios
modelos climáticos10,11.
- Se prevé que los
aumentos de temperaturas sean mayores que los del SIE, que se situaban
entre 1 y 3,5°C de acuerdo con los seis escenarios IS92. Las mayores
temperaturas previstas y el mayor intervalo se deben principalmente a las
emisiones de anhídrido sulfuroso más bajas en los escenarios del IE-EE con
respecto a los escenarios IS92.
- El ritmo de
calentamiento previsto es mucho mayor que los cambios observados durante
el siglo XX y es muy probable que sea algo sin precedente durante al menos
los últimos 10.000 años, de acuerdo con los datos paleoclimáticos.
- En el año 2100 el
rango en la respuesta de la temperatura de la superficie en el grupo de
modelos climáticos ejecutados con un escenario dado es comparable al que
se obtiene de un modelo sencillo ejecutado con los diferentes escenarios
del IE-EE.
- En la escala de tiempo
de varias decenios, el ritmo de calentamiento actual observado puede
utilizarse para forzar la respuesta proyectada a un determinado escenario
de emisiones a pesar de la incertidumbre en la sensibilidad climática.
Este método indica que el calentamiento antropógeno se situará
probablemente7 en el intervalo de 0,1 a 0,2°C por decenio durante los
próximos decenios según el escenario IS92a, similar al rango de
proyecciones correspondiente del modelo simplificado utilizado en la
Figura 5d.
- Conforme a las
recientes simulaciones mundiales modelizadas, es muy probable7 que casi
todas las zonas terrestres se calentarán más rápidamente que la media
mundial, especialmente las situadas en latitudes septentrionales altas en
la estación fría. Entre los casos más destacados se encuentra el
calentamiento en las regiones septentrionales de Norteamérica y en Asia
central y del norte, zona que supera el calentamiento mundial medio en
cada modelo en más del 40 %. En cambio, el calentamiento es inferior al
cambio medio mundial en el sur y sureste de Asia en verano y en la región
austral de Sudamérica en invierno.
- En muchos modelos se
prevé que continuarán las recientes tendencias de la temperatura de la
superficie asemejándose a las de El Niño en el Pacífico tropical, con un
calentamiento mayor en el Pacífico tropical oriental que en el occidental,
lo cual supone un desplazamiento hacia el este de las precipitaciones
correspondientes.
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Precipitaciones
Durante el siglo XXI
se prevé un aumento de la concentración de vapor de agua y de las
precipitaciones mundiales medias, de acuerdo con las simulaciones
mundiales con modelos y para un amplio rango de modelos. Es probable que
en la segunda mitad del siglo aumenten las precipitaciones en latitudes
septentrionales medias y altas y en la Antártida en invierno. En latitudes
bajas habrá aumentos y disminuciones regionales en las zonas terrestres.
Es muy probable7 que se den grandes variaciones anuales de precipitaciones
en la mayoría de las zonas donde se ha previsto un aumento de las
precipitaciones medias.
Fenómenos extremos
En el cuadro 1 se
describe una evaluación de confianza en los cambios observados en el clima
y en el tiempo extremos durante la segunda mitad del siglo XX (columna de
la izquierda) y en los cambios proyectados para el siglo XXI (columna de
la derecha)a. Esta evaluación se ha hecho a partir de estudios de
observación y de modelización, así como de la verosimilitud física de las
proyecciones futuras con respecto a todos los escenarios habitualmente
utilizados y se basa en los criterios de expertos
En lo que se refiere a
otros fenómenos extremos, muchos de los cuales ejercen un impacto
importante en el medio ambiente y en la sociedad, actualmente no hay
suficiente información para evaluar las tendencias recientes, y los
modelos climáticos carecen de la precisión espacial necesaria para hacer
proyecciones fiables. Por ejemplo, los fenómenos a escala muy pequeña,
como las tormentas, los tornados, las granizadas y las descargas
eléctricas, no se simulan en los modelos climáticos.
El Niño
- El grado de confianza
en las proyecciones de los cambios en la frecuencia, amplitud y
configuración espacial futuros de los fenómenos de El Niño en el Pacífico
tropical se ve disminuido por algunas deficiencias acerca de la precisión
con que los modelos complejos simulan El Niño. Las proyecciones actuales
muestran poco cambio o un ligero aumento en la amplitud de los fenómenos
de El Niño en los próximos cien años.
- Incluso sin cambios o
con pocos cambios en la amplitud de El Niño, es probable que el
calentamiento mundial produzca mayores extremos en la desecación y en las
fuertes cantidades de lluvia y un aumento del riesgo de sequías y crecidas
asociadas al fenómeno El Niño.
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| Figura 5: El clima mundial del
siglo XXI dependerá de los cambios naturales y de la respuesta del sistema
climático a las actividades humanas. Los modelos climáticos proyectan la
respuesta de muchas variables climáticas -como el aumento de la
temperatura de la superficie y del nivel del mar mundiales- ante varios
escenarios de gases de efecto invernadero y otras emisiones relacionadas
con el hombre. a) muestra las emisiones de CO2 de los seis escenarios
ilustrativos del IE-EE, que se resumen en el recuadro de la página 19,
junto con IS92a a efectos de comparación con el SIE. b) muestra las
concentraciones proyectadas de CO2. c) muestra las emisiones antropógenas
de SO2. No se muestran en esta figura las emisiones de otros gases y
aerosoles, aunque se incluyen en el modelo. d) y e) muestran
respectivamente las respuestas proyectadas de la temperatura y del nivel
del mar. La mención "Envolvente de varios modelos para todos los
escenarios del IE-EE" de d) y e) muestra respectivamente la subida de la
temperatura y del nivel del mar en un modelo simple cuando se sintoniza
con un número de modelos complejos con un intervalo de sensibilidades
climáticas. Todas las curvas envolventes del IE-EE se refieren al
intervalo completo de 35 escenarios del IE-EE. La mención "Envolvente
promedio para el conjunto de escenarios del IE-EE"muestra el promedio de
estos modelos para un intervalo de escenarios. Debe advertirse que el
calentamiento y la subida del nivel del mar debidos a estas emisiones
podrían continuar más allá del año 2100. También hay que indicar que este
intervalo no tiene en cuenta la incertidumbre relativa a los cambios en la
dinámica de los hielos en la capa de hielo del oeste del Antártico, ni
explica las incertidumbres al proyectar las concentraciones de los
aerosoles que no sean sulfatos y de los gases de efecto invernadero (GEI).
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| Cuadro 1: Evaluaciones
del grado de confianza en los cambios observados y proyectados en
fenómenos climáticos y de tiempo extremos |
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Monzones
Es probable que el
calentamiento asociado con mayores concentraciones de gases de efecto invernadero produzca un
aumento de la variabilidad de las precipitaciones monzónicas estivales en
Asia. Los cambios en la duración y fuerza media de los monzones dependen
de los detalles del escenario de emisión. La confianza en tales
proyecciones también está limitada por la precisión con que los modelos
climáticos simulan la evolución estacional detallada de los monzones.
Circulación
termohalina
La mayoría de modelos
muestra un debilitamiento de la circulación termohalina de los océanos que
ocasiona una reducción del transporte del calor hacia las latitudes altas
del hemisferio norte. No obstante, incluso en los modelos en los que la
circulación termohalina disminuye, existe todavía un calentamiento en
Europa debido a la mayor cantidad de GEI. Las proyecciones actuales que
utilizan modelos climáticos no sugieren que se detendrá la circulación
termohalina hacia el año 2100. Más allá del año 2100 la circulación
termohalina podría parar completamente, y posiblemente de manera
irreversible, en cualquiera de los hemisferios si el cambio en el
forzamiento radiativo es suficientemente grande y duradero.
Nieve y hielo
- Se prevé que la
extensión de la capa de nieve y del hielo marino disminuirá más.
- Se prevé que los
glaciares y los casquetes de hielo prosigan su retirada generalizada
durante el siglo XXI.
- Es probable que la
capa de hielo del Antártico crezca debido a las mayores precipitaciones,
mientras que la capa de hielo de Groenlandia probablemente pierda masa
debido a que el aumento de las escorrentías será superior al aumento de
las precipitaciones.
- Se han manifestado
inquietudes acerca de la estabilidad de la capa de hielo del oeste del
Antártico, ya que está asentada debajo del nivel del mar. No obstante,
actualmente se acepta generalmente que es muy improbable que la pérdida
del hielo asentado en tierra produzca una subida importante del nivel del
mar durante el siglo XXI, aunque su dinámica todavía no se comprende muy
bien, especialmente para proyecciones en escalas temporales mayores.
Nivel del mar
Se prevé que el nivel
mundial medio del mar subirá entre 0,09 y 0,88 metros entre 1990 y 2100
para el intervalo completo de escenarios del IE-EE. Ello se debe
principalmente a la expansión térmica y a la pérdida de masa de los
glaciares y de los casquetes de hielo (Figura 5e). El intervalo de aumento
del nivel del mar que se presentaba en el SIE era de 0,13 a 0,94 metros en
función de los escenarios IS92. A pesar de las proyecciones de cambios de
temperatura mayores en esta evaluación, las proyecciones para el nivel del
mar son ligeramente inferiores, principalmente a causa de las mejoras en
los modelos, que atribuyen una contribución menor de los glaciares y de
las capas de hielo.
El cambio climático
antropógeno perdurará muchos siglos.
- Las emisiones de gases de efecto invernadero
muy persistentes (por ejemplo, CO2, N2O, PFC, SF6) tienen un efecto
duradero en la composición atmosférica, en el forzamiento radiativo y en
el clima. Por ejemplo, varios siglos después de que se produjeran
emisiones de CO2, seguiría en la atmósfera una cuarta parte del aumento en
la concentración de CO2 causada por dichas emisiones.
- Una vez que se hayan
estabilizado las concentraciones de GEI, las temperaturas promedio
mundiales de la superficie subirían a un ritmo de sólo unas décimas de
grado por siglo, en vez de varios grados por siglo como se proyectaba para
el siglo XXI sin estabilización. Cuanto menor sea el nivel al que se
estabilicen las concentraciones, menor será el cambio total de las
temperaturas.
- Se prevé que la subida
de la temperatura media mundial de la superficie y la subida del nivel del
mar debida a la expansión térmica del océano continuarán durante cientos
de años tras la estabilización de las concentraciones de los gases de efecto invernadero (incluso
a los niveles actuales), debido a la larga escala temporal con que se
ajustan las profundidades del océano a los cambios climáticos.
- Las capas de hielo
seguirán reaccionando ante el calentamiento climático y contribuirán a la
subida del nivel del mar durante cientos de años una vez que se estabilice
el clima. Los modelos climáticos indican que probablemente7 el
calentamiento local sobre Groenlandia será de una a tres veces el del
promedio mundial. Los modelos sobre la capa de hielo prevén que un
calentamiento local superior a 3°C, de ser constante durante milenios,
entrañaría la fusión casi completa de la capa de hielo de Groenlandia, lo
que provocaría que el nivel del mar subiría unos 7 metros. Un
calentamiento local de 5.5°C, de ser constante durante 1.000 años,
probablemente supondría una subida del nivel del mar de 3 metros debida a
la aportación de Groenlandia.
- Los modelos actuales
sobre la dinámica de los hielos indican que la capa de hielo del oeste del
Antártico podría producir una subida de 3 metros en el nivel del mar en
los próximos mil años, pero estos resultados dependen mucho de las
hipótesis de los modelos con respecto a los escenarios de cambio
climático, la dinámica de los hielos y otros factores.
Se necesitan más
medidas para tratar las lagunas de información y de comprensión.
Se necesita más
investigación para mejorar la capacidad de detectar, asignar y comprender
el cambio climático, reducir las incertidumbres y proyectar los cambios
climáticos futuros. En particular, se necesitan más observaciones
constantes y sistemáticas, así como estudios de procesos y de
modelización. La disminución de las redes de observación constituye un
problema serio. A continuación presentamos los campos que requieren
intervenciones de manera prioritaria.
Observaciones y
reconstrucciones sistemáticas:
- Invertir la disminución de las redes de
observación en muchas partes del mundo. .
- Mantener y ampliar la base de
observaciones para los estudios climáticos suministrando datos coherentes,
a largo plazo y precisos que comprendan la aplicación de una estrategia
para las observaciones mundiales integradas.
- Mejorar la elaboración de
reconstrucciones de los períodos climáticos pasados. I-13 Resumen para
responsables de políticas del Grupo de trabajo I del IPCC .
- Mejorar las
observaciones de la distribución espacial de gases de efecto invernadero y
aerosoles.
Estudios de los
procesos y de modelización:
- Mejorar la comprensión de los mecanismos y
factores que llevan a los cambios en el forzamiento radiativo.
- Comprender y caracterizar los importantes procesos y retroacciones aún
no resueltos, físicos y biogeoquímicos, en el sistema climático.
- Mejorar los métodos para cuantificar las incertidumbres de las
proyecciones y escenarios climáticos, incluyendo en ello las simulaciones
de conjunto a largo plazo mediante modelos complejos.
- Mejorar la
estructura jerárquica integrada de los modelos climáticos mundiales y
regionales haciendo hincapié en la simulación de la variabilidad
climática, los cambios climáticos regionales y los fenómenos extremos.
- Establecer una relación más eficaz entre los modelos de clima físico y
el sistema biogeoquímico y, al mismo tiempo, mejorar la combinación con
las descripciones de las actividades humanas.
Íntimamente ligadas
con estos puntos fundamentales, hay necesidades asociadas con el
fortalecimiento de la coordinación y cooperación internacionales para
utilizar mejor los recursos científicos, informáticos y los derivados de
las observaciones. Ello exigiría que también se fomentase el libre
intercambio de datos entre los científicos. Es necesario especialmente
incrementar la capacidad de observación y de investigación en muchas
regiones, sobre todo en los países en desarrollo. Por último, existe el
imperativo constante de comunicar los avances de las investigaciones en
términos que sean pertinentes para tomar decisiones, meta fundamental de
esta evaluación.
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Escenarios de
emisiones del Informe especial sobre escenarios de emisiones
(IE-EE)
A1. La familia de
escenarios y línea evolutiva A1 describe un mundo futuro de crecimiento
económico muy rápido; la población mundial alcanza su nivel más alto a
mitad del siglo y disminuye posteriormente, produciéndose una rápida
introducción de nuevas tecnologías más eficaces. Las cuestiones
importantes subyacentes son la convergencia entre las regiones, la
capacitación y mayores interacciones culturales y sociales, con una
importante reducción de las diferencias regionales en los ingresos per
cápita. La familia de escenarios A1 se divide en tres grupos que describen
las distintas direcciones del cambio tecnológico en el sistema energético.
Los tres grupos A1 se distinguen por su énfasis tecnológico: fuentes de
energía intensivas de origen fósil (A1FI), de origen no fósil (A1T) o un
equilibrio entre todas las fuentes (A1B) (el equilibrio se define como la
no dependencia excesiva de una fuente de energía concreta, suponiendo que
se apliquen ritmos similares de mejoras en todas las formas de
aprovisionamiento energético y en las tecnologías de uso
final).
A2. La familia de
escenarios y línea evolutiva A2 describe un mundo muy heterogéneo. La
cuestión subyacente es la autosuficiencia y preservación de las
identidades locales. Los perfiles de fertilidad en las distintas regiones
tienden a converger muy lentamente, lo cual acarrea un aumento continuo
constante de la población. El desarrollo económico tiene una orientación
principalmente regional y el crecimiento económico per cápita y el cambio
tecnológico están más fragmentados y son más lentos que en otras líneas
evolutivas.
B1. La familia de
escenarios y línea evolutiva B1 describe un mundo convergente, con la
misma población mundial, que alcanza su nivel más alto a mediados del
siglo para disminuir posteriormente, como en la línea evolutiva A1 pero
con cambios rápidos en las estructuras económicas hacia una economía de la
información y de los servicios, con reducciones en el consumo de
materiales e introducción de tecnologías limpias y de recursos eficaces.
En esta línea evolutiva se hace hincapié en las soluciones mundiales a la
sostenibilidad económica, social y ambiental, lo que comprende una mejora
de la equidad, pero sin iniciativas climáticas adicionales.
B2. La familia de
escenarios y línea evolutiva B2 describe un mundo en el que se hace
hincapié en las soluciones locales a la sostenibilidad económica, social y
ambiental. Se trata de un mundo cuya población mundial crece
continuamente, a un ritmo menor al de la línea evolutiva A2, con niveles
medios de desarrollo económico y cambios tecnológicos menos rápidos y más
variados que en las líneas evolutivas B1 y A1. Aunque el escenario también
está orientado hacia la protección ambiental y la equidad social, se
centra en los niveles local y regional.
Se ha escogido un
escenario ilustrativo de cada uno de los seis grupos de escenarios A1B,
A1FI, A1T, A2, B1 y B2. Todos deben considerarse igualmente adecuados.
Los escenarios del
IE-EE no incluyen otras iniciativas climáticas, lo cual significa que no
se incluyen los escenarios que suponen explícitamente la aplicación de la
Convención Marco sobre el Cambio Climático, de las Naciones Unidas, o los
objetivos de emisiones del Protocolo de Kioto. |
Referencias |
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1 La expresión cambio climático
para el IPCC se refiere a cualquier cambio del clima a lo largo del
tiempo, ya sea debido a la variabilidad natural o como consecuencia de la
actividad humana. Esta acepción es distinta de la que se da en la
Convención Marco sobre el Cambio Climático, donde cambio climático se
refiere a un cambio del clima directa o indirectamente debido a la
actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que
se suma a la variabilidad natural del clima que se observa en períodos de
tiempo comparables.
2 En total, 122 coordinadores y
autores principales, 516 colaboradores, 21 redactores y 337 revisores
expertos.
3 En el octavo período de sesiones
del Grupo de trabajo I, que se celebró en Shanghai del 17 al 20 de enero
de 2001, participaron delegaciones de 99 países miembros del IPCC.
4 El Segundo Informe de Evaluación
del IPCC se menciona en este Resumen para responsables de políticas como
SIE.
5 Las tendencias de las temperaturas
generalmente se redondean al 0,05°C más próximo por unidad de tiempo.
Los períodos a menudo están limitados por la disponibilidad de datos.
6 En general se utiliza un nivel de
significación estadística del 5 % y un nivel de confianza del 95 %.
7 En este Resumen para responsables
de políticas y en el Resumen técnico se han utilizado las siguientes
expresiones para indicar cálculos de confianza basados en apreciaciones: prácticamente seguro (más del 99 % de
probabilidades de que el resultado sea verdad); muy probable (90 a 99 % de
probabilidades); probable (66 a 90 % de probabilidades); probabilidad
media (33 a 66 % de probabilidades); improbable (10 a 33 % de
probabilidades); muy improbable (1 a 10 % de probabilidades);
excepcionalmente improbable (menos del 1 % de probabilidades). Se aconseja
al lector remitirse a cada capítulo para mayor información.
8 El forzamiento radiativo es una
medida de la influencia que un factor ejerce en la modificación del
equilibrio entre la energía entrante y saliente en el sistema Tierra-atmósfera,
y es un índice de la importancia del factor como mecanismo potencial de
cambio climático. Se expresa en vatios por metro cuadrado (Wm-2).
9
ppm (partes por millón) o ppmm (partes por mil millones) es la proporción
entre el número de moléculas de GEI y el número total de moléculas de
aire seco. Por ejemplo, 300 ppm significa 300 moléculas de GEI por millón
de moléculas de aire seco.
10 Los modelos climáticos complejos
basados en la física son la principal herramienta para proyectar el
cambio climático futuro. Con el fin de estudiar el intervalo completo de
escenarios, éstos se complementan con modelos climáticos simples
calibrados para producir una respuesta equivalente en la temperatura y en
el nivel del mar a la de los modelos climáticos complejos. Estas
proyecciones se obtienen por medio de un modelo climático simple cuya
sensibilidad climática y absorción térmica del océano se calibran de
acuerdo con los siete modelos climáticos complejos. La sensibilidad climática
que se emplea en el modelo simple se sitúa entre 1,7 y 4,2°C, comparable
con el intervalo normalmente aceptado de 1,5 a 4,5°C.
11
Este intervalo no incluye las incertidumbres en la modelización del
forzamiento radiativo (por ejemplo, las incertidumbres debidas al
forzamiento de los aerosoles). Se incluye una pequeña retroacción climática
de un ciclo del carbono. |
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