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RIESGOS DE
LA TELEFONÍA MÓVIL
Aunque
no hay evidencias claras del riesgo que entrañan los
móviles para nuestra salud, los científicos
no las tienen todas consigo
Un estudio realizado en Dinamarca
reveló que, aunque el uso del móvil no produce
cáncer, está relacionado con enfermedades del
sistema nervioso.
CARMEN GONZÁLEZ
Hoy en día
no es posible decir que la exposición a radiofrecuencia,
aunque sea inferior a los valores permitidos, está desprovista
de efectos nocivos para la salud'. Asl concluía el informe
Stewart, primer estudio of icial europeo, encargado por el gobierno
británico, para investigar los efectos nocivos en la
salud de las ondas electromagnéticas emitidas por los
móviles. Este estudio no fue muy tranquilizador porque,
aunque aseguraba que no habla evidencias cientificas sobre el
efecto nocivo de los móviles, recomendaba continuar las
investigaciones. A raiz del informe, el Ministerio de Sanidad
británico obligó a que los móviles vendidos
en ese pais lleven una advertencia en la que se indique la cantidad
de radiaciones emitidas y la cantidad máxima a la que
conviene estar expuesto.
En España,
un grupo de expertos elaboró para el Ministerio de
Sanidad el primer informe al respecto, el pasado mes de mayo.
Tras él, el Gobierno anunció la decisión
de instar a los fabricantes de móviles a informar en
el etiquetado sobre sus potencias de emisión. Además,
aconsejó el uso racional de los móviles sobre
todo por parte de los niños y adolescentes. Francisco
Vargas, subdirector general de Sanidad Ambiental, recomendó
a los padres «por bienestar y uso cortésN, no
comprar móviles a niños de menos de 10 años.
Por su
parte, el premio nacional de Medio Ambiente Pedro Costa advertia
en las últimas Jornadas sobre Campos Electromagnéticos
y Salud de la necesidad de frenar la expansión de la
telefonia móvil «aunque sólo sea por el
principio de precaución del que se suele hablar en
la comunidad cientifica».
# 1. Los
móviles funcionan mediante Ia transmisión de
ondas de radiofrecuencia (RF) no ionizantes. Está demos
trado que estas ondas, en niveles muy altos de emisión,
pueden ser perjudiciales debido al calentamiento que producen.
Múltiples investigaciones intentan demostrar si también
son nocivas cuando son de baja potencia, como en el caso de
los móviles. Además, algunos estudios, y así
lo reconoce el informe Stewart, han descubierto la posibilidad
de que estas radiaciones provoquen otros efectos no térmicos
incluso en emisiones bajes. Una investigación publicada
en «The Lancet», dirigida por el doctor Gerald
Hyland, de la Universidad de Warwick, concluye que seria incongruente
pensar que la radiación de los móviles, capaz
de interferir en los mandos de un avión, no lo pudiese
hacer en nuestro cerebro, un «instrumento electromecánico
de exquisita sensibilidada.
# 2. La
Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado
una revisión de los últimos estudios, concluyendo
que ninguno demostró «efectos adversos a niveles
que se encuentran por debajo de los limites internacionales».
Pero «el vacio en las investigaciones -reconoce el informe
ha determinado la necesidad de ampliarlas para hacer mejores
evaluaciones de los riesgos para la salud,. Así, se
ha puesto en marcha un estudio epidemiológico, coordinado
en más de 10 paises por la Agencia Internacional de
Investigación del Cáncer, para comprobar si
hay relación entre móviles y cáncer de
cabeza y cuello. Se espera que termine en 2003.
# 3. Es
precisamente el cáncer uno de los efectos que se ha
atribuido a los móviles y el que más investigaciones
está ocasionando. La OMS dice que es «improbable,
que la exposición a campos de RF induzca o produzca
cáncer. El mayor estudio sobre el tema, realizado en
Dinamarca con 420.000 usuarios, determinó que no habla
relación con el cáncer, pero si con algunas
enfermedades del sistema nervioso, cutáneas y desórdenes
neurológicos (dolores de cabeza, mareos o pérdidas
de memoria). Actualmente, hay en curso más de 200 investigaciones
a este respecto.
# 4. A
Cambios en la actividad normal del cerebro, el tiempo de reacción
y los patrones de sueño son otros efectos achacados
a los móviles. En la Facultad de Biologia de Valencia,
el doctor Javier Núñez ha llevado a cabo una
investigación con ratones en la que demostró
que las radiaciones de los móviles provocan perturbaciones
en el ciclo de sueño y vigilia. En el experimento,
los animales recibian dosis de radiaciones equivalentes a
las de un usuario medio, lo que les provocaba un estrés
inmediato que no desaparecia al cesar la radiación.
En la Universidad de Zurich, varios especialistas han llevado
a cabo un estudio que demuestra que «una breve exposición
al campo electromagnético generado por los móviles
afecta a la fisiologia del cerebroN. El experimento consistió
en someter a dieciséis personas a radiaciones electromagnéticas,
en una cantidad similar a la que genera un GSM a 900 megaherzios
(el terminal más común en Europa) en un lado
de la cabeza durante 30 minutos antes de meterse en la cama.
Durante las primeras feses del sueño, la actividad
cerebral aumentaba considerablemente.
# 5. Un
sinfin de estudios han demostrado de forma unánime
que utilizar el móvil cuando se está al volante
es muy peligroso, por lo que muchos paises, entre ellos España,
prohiben utilizarlo cuando se conduce. También ha quedado
demostrado que las ondas electromagnéticas pueden interferir
en cierto tipo de marcapasos, en implantes tipo desfibrilador
y en algunos afldifonos, además de en los mandos de
los aviones.
# 6. Prevenir
es curar y, por eso, el Informe Stewart estableció
una serie de recomendaciones, que también comparte
la OMS. Entre otras, se aconseja que los menores de 16 años
no utilicen el móvil más de lo estrictamente
necesario, ya que su sistema nervioso está en desarrollo
y las consecuencias de una exposición excesiva a las
radiaciones podria ser más grave que en los adultos.
Y a las compañias telefónicas, se les pide que
of rezcan el máximo de información a sus clientes
sobre los riesgos que conlleva el uso de móviles, y
que levanten las antenas de transmisión lejos de zonas
residenciales o escolares.
# 7. En
cuanto a estas antenas que sirven como enlaces de las ondas
(sólo en Madrid, hay 6.000 sobre los tejados), el Gobierno
español se comprometió el mes pasado a «garantizar
el cumplimiento de lo recomendado por la UEa. Es decir, que
no se autorice ninguna antena a menos de 15 metros de las
viviendas, y que se desmonten las emplazadas en colegios.
# 8. Elegir
el modelo de menor potencia es otra de las medidas de precaución,
aunque hacerlo en España todavia es dificil porque
las compañias no están obligadas (sólo
hay un compromiso del Gobierno a instar que lo hagan), como
si ocurre en Estados Unidos o Inglaterra, a informar a los
usuarios de las tasas de emisión que emite cada modelo.
También es aconsejable desconectarlo mientras se duerme
y reducir su uso cotidiano todo lo que se pueda. Al ser la
antena la mayor fuente de radiaciones, es bueno retirarla
lo más posible de la cabeza, algo que permiten hacer
los aparatos con antenas extraibles o bien optando por un
'kit manos libres'. Eso si, el informe Stewart dice que sólo
deben utilizarse aquellos de probada efectividad.
# 9. La
legislación española no contempla ninguna cifra
limite de emisiones y se sigue la recomendación del
Comité Europeo de Normalización Electrotécnica
(CENELEC): 0,45 microwatios por cm. Sin embargo, para algunos
expertos como Raúl de la Rosa, presidente de la Asociación
de Estudios Geobiológicos (GEA), la cifra es alta ya
que se ha demostrado que hay respuestas biológicas
a niveles de radiación mucho más bajos. La Unión
Europea recomienda a los fabricantes, sin obligarles, que
of rezcan información sobre la cantidad de radiación
de cada aparato.
# 10.
La Asociación de Estudios Geobiológicos (GEA)
explica que, en el caso de los teléfonos, los riesgos
dependen del tiempo de uso, del tipo de aparato y de la sensibilidad
de cada persona. Por su parte, en el caso de las estacio oes
base 0 repetidores, hay que tener en cuenta la distancia a
la que se viva de ellas, su potencia y orientación,
así como de las condiciones fisicas y la edad de las
personas que viven cerca, siendo mayor el riesgo para enfermos
del corazón, ancianos y niños.
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