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Radiaciones no ionizantes
Efectos biológicos
en las bandas de telefonía celular: ¿Cómo
prevenirse?
Ing Victor
H. Padula Pintos
Ing. Benito
Alvarez Ovide
La sociedad moderna se
encuentra inmersa en un “mar” de ondas electromagnéticas.
Dado el continuo avance y lo reciente de la tecnología
involucrada, aún no se ha precisado con total seguridad
su riesgo para los seres vivos y, en especial, para el ser humano.
El problema se ve especialmente potenciado desde la proliferación
de los sistemas de telefonía celular.
Por las características
del servicio, se ha generalizado la costumbre de instalar las
antenas de transmisión en las terrazas de los edificios
de propiedad horizontal ya existentes. Ésto, trae aparejado
la consiguiente posibilidad, cierta o remota, de afectar no
sólo a los propios moradores sino, también, a
los de los edificios contiguos y la consiguiente inquietud
de sus habitantes, acuciados además por noticias a veces
exageradas o tendenciosas de los medios e comunicación.
Debemos considerar dos aspectos:
1. Riesgo de que la densidad
de potencia a la que pueda estar expuesta una persona se encuentre
por encima de los niveles establecidos por las normas
en vigencia.
2. Seguridad en las obras civiles
complementarias
Explicaremos, a través
del siguiente esquema, los pasos que recomendamos seguir para
cada caso de evaluación de riesgos por exposición
a las radiaciones electromagnéticas:
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| Niveles
de intensidad de campo: máximos aceptables
Recientemente,
la Secretaría de Estado de Comunicaciones ha puesto
en vigencia la resolución SC 530/2000, que establece
los niveles máximos en concordancia con los establecidos
en la resolución del Ministerio de Salud y Acción
Social N° 202/95. Aunque fundada en información
ya antigua, ésta fija límites acertados y aún
más conservativos que los adoptados en otras normas
extranjeras. Los límites de densidad de potencia en
función de frecuencia se muestran en el gráfico.
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Como
se puede apreciar, en las bandas de telefonía
actualmente en uso, el nivel máximo permitido
es de f / 2000, donde f es la frecuencia del canal utilizado.
Se observa
que la curva a considerar es la correspondiente al público
en general, denominada aquí poblacional y, en
otras normas, no ocupacional. Cabe aclarar que se entiende
por ocupacional, el nivel al que pueden estar expuestos
las personas que trabajan en la instalación y
mantenimiento de los sistemas. Es decir, quienes son
conscientes del riesgo por lo que pueden prevenirse.
Pero,
¿Quién debería controlar el cumplimiento
de la norma?
Desde
el punto de vista de control, debemos tener en cuenta
dos situaciones:
·
Como se ha dicho, los campos electromagnéticos
"invaden" en mayor o menor medida y sin permiso, la
vida cotidiana de todos nosotros. Se trata de una verdadera
contaminación del medio ambiente, que reúne
algunas características particulares y peligrosas:
su exposición es ineludible y no puede ser detectadas
por el ser humano de por sí.
La tendencia
en la aplicación de las normas de control, es
considerar o evaluar a cada estación en forma
individual. Podemos asimilar este proceso a la medición
de la contaminación gaseosa de una fuente contaminante,
como podría ser un automóvil. Es decir,
si mantenemos este paralelismo, es la medición
o la caracterización de emisión de una
fuente contaminante. Pero, en ecología existe
un concepto que no se aplica en las telecomunicaciones:
la inmisión. Es decir, siguiendo con el ejemplo
del automóvil, una vez que está verificado
que cada unidad particular cumple con las normativas
de emisión, se debe medir el nivel de contaminación
conjunta de todos los vehículos en puntos alejados
de las fuentes contaminantes particulares.
Las
mediciones de inmisión corresponden a los entes
gubernamentales de aplicación.
De
igual modo, cabría que ellos, velaran por la
"inmisión" electromagnética. Es decir,
tendrían que hacer mediciones periódicas
en distintos puntos de cada ciudad a fin de asegurar
que la suma de todos los niveles de las intensidades
de campo a las que está sometido el público,
no exceda los máximos establecidos por las normas.
Desde
el punto de vista de emisión, los municipios
deberían exigir, antes de la instalación,
el cálculo teórico de los niveles de densidad
de potencia, evaluando muy cuidadosamente el lugar de
emplazamiento, observando los alrededores con el fin
de determinar posibles puntos de mayor riesgo. Antes
de la puesta en servicio de la radiobase, cabría
la medición "in situ" para corroborar los niveles
teóricos. El control único y centralizado
desde la Comisión Nacional de Comunicaciones
quitaría agilidad. Por lo tanto, parece aconsejable
la "descentralización" de la responsabilidad
primaria, aunque sea "ad referéndum" del organismo
legalmente encargado de las Comunicaciones.
La
misma metodología corresponde que se aplique
a la parte de cálculo estructural. Es decir,
con la solicitud de permiso de instalación, se
debe acompañar no sólo el cálculo
teórico de densidad de potencia, sino el que
avale que las instalaciones y estructuras a montar en
la terraza, no perjudiquen la estructura del edificio,
ni cause daño a sus moradores. Para ambos casos,
debe ser el municipio correspondiente el que se reserve
la capacidad de auditoría, de acuerdo a directivas
que oportunamente emane la Comisión Nacional
de Telecomunicaciones.
·
Cuando las instalaciones se realicen sobre terrazas
de edificios ya existentes, además de los municipios,
es el consorcio el que debería exigir que en
el contrato de servidumbre figure la obligación
de la empresa de telefonía, de realizar las mediciones
iniciales y periódicas a fin de verificar que
se sigan cumpliendo los valores establecidos por la
norma. De igual modo, se debe exigir el cálculo
estructural que demuestre que la instalación
no provocará perjuicios a los moradores.
¿En
qué consisten las mediciones?
Características
particulares de los sistemas de telefonía celular
Es
conveniente resaltar algunas particularidades inherentes
a los sistemas de telefonía celular:
· Las
antenas montadas en las radiobases no son omnidireccionales,
es decir, no irradian igual en todas las direcciones
en el plano de transmisión. Esto es así,
con el objeto de facilitar el "reúso" de frecuencias,
dado que el ancho de banda asignado, es limitado.
El
siguiente, es un ejemplo correspondiente a tres sectores:
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Implicancias:
El método
tradicional de medición de intensidad de campo consiste
en establecer radiales a partir de la antena y efectuar las
mediciones a distintas distancias a lo largo del mismo. Esto
es válido para la mayoría de los servicios masivos
(emisoras de radiodifusión tanto en AM (Amplitud Modulada)
como en FM (Frecuencia Modulada), televisión abierta),
dado que sus diagramas de radiación son, mayoritariamente,
omnidireccionales. Como se puede apreciar en la figura anterior,
esto no es aplicable en las mediciones de telefonía
celular. El método de medición debe contemplar
esta diferencia fundamental.
·
Cada sector, posee una cierta cantidad de canales (distintas
frecuencias). La potencia con la que cada uno de ellos transmite,
no es normalmente la máxima. En cada enlace depende
de la distancia entre el móvil y la base, ya que se
trata de minimizar la potencia de transmisión por dos
motivos: mayor durabilidad de las baterías del móvil
y, principalmente, para permitir el "reúso" de frecuencias,
evitando interferencias entre las distintas radiobases.
Si las mediciones
se realizan de la manera tradicional, nunca se sabría
a que condiciones corresponden. Por lo tanto, el método
debe contemplar esta característica.
Además,
la cantidad de canales que se utilizan simultáneamente,
depende de la cantidad de usuarios o, lo que es lo mismo,
de la hora, Por lo tanto, no se puede efectuar la medición
en forma externa porque a cualquier hora que se realice, ¿cómo
se determinaría la cantidad de canales en uso?
De
lo expuesto en los puntos precedentes, surge que se puede
dividir la metodología de medición en dos sistemas:
coordinado o no coordinado, según se recurra o no a
la asistencia de la compañía telefónica
para obtener información complementaria.
Procedimiento
de Medición
El CAERCEM
ha desarrollado un método de medición cooperativo
que estimamos resulta acertado para determinar las verdaderas
condiciones de contaminación y, consiguientemente,
de riesgo.
·
Se determinan, para cada estación a medir, los puntos
de mayor riesgo potencial a la exposición de radiaciones
electromagnéticas para las personas que no correspondan
a la empresa (no ocupacional). Para ello, en las estaciones
ubicadas en terrenos propios (sobre mástiles o torres)
se elegirán en función de la orientación
y diagramas de irradiación de las antenas, dado que
es irrelevante medir al pié de la estructura por ser
allí mínimos los niveles de intensidad de campo.
En cambio, para las instalaciones sobre edificios (terrazas
o lugares con posible acceso por parte de los moradores) se
elegirán puntos de posibles riesgos por la cercanía
de los sistemas irradiantes.
· Una vez
determinados los puntos a evaluar, se procederá a la
medición de las intensidades de campo en cada uno,
a fin de calcular los niveles de densidad de potencia correspondientes.
Para mejorar la confiabilidad de los resultados, el valor
que se considera en cada punto, es el resultante de promediar
100 mediciones.
· El sistema
de medición está compuesto por una antena debidamente
calibrada, ajustada a la banda de frecuencias en cuestión,
junto a un analizador de espectro. Con éste se procede
a medir el nivel de tensión a la entrada, procediéndose
a realizar las debidas correcciones por atenuación
del cable coaxial. Con la apertura de antena, se determina
el nivel de campo colocado por la radiobase.
· Con el
valor así obtenido se realizan los cálculos
necesarios para obtener el nivel de densidad de potencia,
considerando la impedancia característica de medio.
· Todo lo
descripto, corresponde a un solo canal pulsado por sector.
A partir de allí, se emplea el criterio del peor caso.
Es decir se multiplica el valor obtenido, por la cantidad
máxima de canales asignados por cada sector. El valor
así calculado, se compara con los niveles establecidos
por la norma SC 530/2000 para la banda de frecuencias en uso.
Conclusiones
El CAERCEM
cree que midiendo con la metodología propuesta, se
garantiza la salud del público en general. No obstante,
como es un tema en permanente estudio, los valores hoy establecidos
por las normas pueden variar a fin de adaptarse a las nuevas
conclusiones a las que se arriben por los mismos.
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