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SITUACION AMBIENTAL INTERNACIONAL Cambio climático - Grupo intergubernamental de expertos sobre el cambio climático |
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Cambio
climático 2001: Una Evaluación
del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático
(IPCC) El equipo de autores
principales Otros autores Revisores Informe de síntesis |
LA OPINION DE DSOSTENIBLE NO NECESARIAMENTE COINCIDE CON LA OPINION DE LOS COUMNISTAS. A RAIZ DE CUALQUIER NOTA PUBLICADA EN ESTA PAGINA SE CONCEDERA DERECHO A REPLICA A QUIEN LO SOLICITE CON LA FINALIDAD DE MOSTRAR OTRO ENFOQUE SOBRE EL MISMO TEMA, ENRIQUECIENDO DE ESTA MANERA, LOS DEBATES QUE SE GENEREN.
SITUACION AMBIENTAL INTERNACIONAL |
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P1 Pregunta 1 ¿Cómo puede contribuir el análisis científico, técnico y socioeconómico a la determinación de los factores que constituyen una interferencia antropogénica peligrosa con el sistema climático, tal y como hace referencia el Artículo 2 de la Convención Marco sobre el Cambio Climático? Convención Marco sobre el Cambio Climático, Artículo 2 "El objetivo último de la presente Convención y de todo instrumento jurídico que adopte la Conferencia de las Partes es lograr, de conformidad con las disposiciones pertinentes de la Convención, la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas en el sistema climático. Ese nivel debería lograrse en un plazo suficiente para permitir que los ecosistemas se adapten naturalmente al cambio climático, asegurar que la producción de alimentos no se vea amenazada y permitir que el desarrollo económico prosiga de manera sostenible."
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1.1 Las ciencias naturales, técnicas y sociales pueden aportar la información y las pruebas esenciales para determinar qué es una "interferencia antropogénica peligrosa en el sistema climático". Al mismo tiempo, dicha decisión constituye un juicio de valor determinado mediante procesos sociopolíticos, teniendo en cuenta factores como el desarrollo, la equidad y la sostenibilidad, además de la incertidumbre y el riesgo. Los datos científicos ayudan a reducir la incertidumbre y aumentar los conocimientos, y pueden servir como una aportación para la consideración de medidas de precaución.1 Las decisiones se basan en evaluaciones sobre el riesgo, y conducen a los responsables de políticas a tomar decisiones de gestión de riesgos sobre las medidas y políticas.2 1.2Las bases para determinar lo que constituye una "interferencia antropogénica peligrosa" varían según las regiones, y dependen tanto de la naturaleza y las consecuencias locales de los impactos del cambio climático como de la capacidad de adaptación disponible para hacer frente a ese cambio climático. También dependen de la capacidad de mitigación, ya que tanto la magnitud como la velocidad del cambio son factores importantes. Los tipos de respuesta a la adaptación que se seleccionen dependen de la eficacia de varias respuestas para la adaptación o mitigación para reducir las vulnerabilidades y mejorar la sostenibilidad de los sistemas que apoyan la vida. No hay un conjunto ideal de políticas que pueda aplicarse de forma universal. Es importante tener en cuenta la solidez de las diferentes medidas políticas frente a una serie de posibilidades futuras, y el grado en que dichas políticas climáticas específicas se pueden integrar con las políticas de desarrollo sostenible más generales. 1.3El Tercer Informe de Evaluación (TIE) proporciona una evaluación de nuevos datos y pruebas científicos que puedan ayudar a los responsables de la formulación de políticas que tienen que determinar lo que constituye una "interferencia antropogénica peligrosa en el sistema climático" en lo que se refiere a: 1) la magnitud y velocidad de los cambios en el sistema climático, 2) los impactos ecológicos y socioeconómicos del cambio climático, y 3) las posibilidades de lograr una amplia gama de niveles de concentración mediante la mitigación y la información sobre cómo la adaptación puede reducir la vulnerabilidad. 1.4En lo que se refiere a la magnitud y velocidad de los cambios en el sistema climático, el TIE proporciona proyecciones basadas en escenarios sobre las concentraciones futuras de gases de efecto invernadero en la atmósfera, las pautas regionales y mundiales de cambios y la velocidad de dichos cambios en la temperatura, las precipitaciones, el nivel del mar, y los cambios en los fenómenos climáticos extremos. También examina la posibilidad de cambios repentinos e irreversibles en la circulación de los océanos y en las principales capas de hielo. 1.5 El TIE estudia los impactos biofísicos y socioeconómicos del cambio climático. Expresa cinco motivos de preocupación: Riesgos a sistemas únicos y amenazados Riesgos asociados con fenómenos meteorológicos extremos Distribución de los impactos Impactos agregados Riesgo de fenómenos a gran escala y de gran impacto. En este punto es de gran importancia evaluar la probabilidad de valores de umbral críticos a partir de los cuales los sistemas humanos y naturales muestran cambios irreversibles, repentinos o a gran escala como respuesta ante un cambio climático. Como no hay un único indicador único (por ejemplo, una unidad monetaria) que capte la gama de riesgos que presenta el cambio climático, se precisan una serie de diversos enfoques y criterios analíticos para evaluar los impactos y para facilitar las decisiones sobre la gestión del riesgo. 1.6 En lo que se refiere a las estrategias para abordar el cambio climático, el TIE ofrece una evaluación de las posibilidades de lograr niveles diferentes de concentraciones a través de medidas de mitigación e información sobre cómo la adaptación puede reducir la vulnerabilidad. La causalidad funciona en ambos sentidos. A partir de diferentes escenarios de emisiones, que están conectados a vías de desarrollo subyacentes, resultan diferentes niveles de estabilización. A su vez, estas vías de desarrollo afectan en gran medida la capacidad de adaptación de cualquier región. De esta manera, las estrategias de adaptación y mitigación se conectan dinámicamente con los cambios en el sistema climático y con las perspectivas de adaptación del ecosistema, la producción de alimentos y el desarrollo económico sostenible. 1.7 Un enfoque integrado del cambio climático tiene en cuenta la dinámica del ciclo completo de causas y efectos interrelacionados en todos los sectores afectados. La Figura 1-1 muestra el ciclo, desde las fuerzas motoras subyacentes de población, economía, tecnología y gobierno, pasando por los gases de efecto invernadero y otras emisiones, los cambios en el sistema climático físico, los impactos en el sistema humano y biofísico, hasta la adaptación y la mitigación, para volver de nuevo a las fuerzas motoras. La figura presenta una visión esquemática de un marco ideal de "evaluación integrada", en el que interactúan todos los componentes del problema del cambio climático. Los cambios en una parte del ciclo influencian los otros componentes de forma dinámica, a través de múltiples vías. El TIE proporciona información y pruebas de importancia política en lo que se refiere a todos los cuadrantes de la Figura 1-1. En particular, se ha aportado una nueva contribución en el cuadrante inferior derecho de la figura, con el estudio de vías alternativas de desarrollo y sus relaciones con las emisiones de gases de efecto invernadero, y con la realización de trabajos preliminares sobre los vínculos entre adaptación, mitigación, y vías de desarrollo. Sin embargo, el TIE no ofrece una evaluación totalmente integrada sobre el cambio climático ya que nuestros conocimientos de dicho problema son todavía incompletos. 1.8 La adopción de decisiones sobre el cambio climático es esencialmente un proceso secuencial que se desarrolla en el marco de incertidumbre general. En ese proceso se debe trabajar en condiciones de incertidumbre, que incluye los riesgos de cambios irreversibles y/o no lineales, sopesar los riesgos medidas excesivas o insuficientes, y considerar en detalle las consecuencias (ambientales y económicas), su probabilidad y la actitud de la sociedad frente a dichos riesgos. Es posible que dicha actitud varíe de un país a otro y de una generación a otra. La pregunta clave es ¿cuál es la mejor vía a corto plazo si tenemos en cuenta el cambio climático proyectado a largo plazo y las incertidumbres que lo acompañan? 1.9 Los impactos del cambio climático forman parte de la cuestión más general de la interacción de los complejos subsistemas sociales, económicos y ambientales, y su influencia en las perspectivas de un desarrollo sostenible. Existen múltiples vínculos. El desarrollo económico afecta al equilibrio del ecosistema y, a su vez, se ve afectado por el estado del ecosistema; la pobreza puede ser resultado y causa de la degradación ambiental; es probable que los estilos de vida basados en una utilización intensa de energía y materiales, y en niveles constantemente elevados de consumo, apoyados por recursos no renovables y un rápido crecimiento demográfico no sean compatibles con las vías de desarrollo sostenible; y las desigualdades socioeconómicas extremas dentro de una comunidad determinada y también entre distintas naciones pueden debilitar la cohesión social que podría posibilitar la sostenibilidad y hacer más eficaces las respuestas de política. Al mismo tiempo, las decisiones sobre políticas socioeconómicas y tecnológicas adoptadas por motivos ajenos al clima tienen importantes implicaciones en las políticas climáticas y en los impactos sobre el cambio climático, así como otros problemas ambientales (véase la Pregunta 8). Además, los umbrales críticos de los impactos y la vulnerabilidad a los impactos del cambio climático tienen una relación directa con las condiciones ambientales, sociales y económicas, y con la capacidad institucional. 1.10 Como resultado de esto, las políticas climáticas pueden ser más eficaces cuando se integran en estrategias más amplias diseñadas para hacer más concebidas las vías de desarrollo nacional y regional. Esto sucede porque los impactos de la variabilidad y los cambios naturales del clima, las respuestas de las política al problema, y el desarrollo socioeconómico asociado afectan a la capacidad de los países para alcanzar los objetivos del desarrollo sostenible, y la persecución de estos objetivos tendrá un efecto en las posibilidades y resultados de las políticas climáticas. En particular, las características socioeconómicas y tecnológicas de las diferentes vías de desarrollo van a afectar en gran medida las emisiones, la rapidez y magnitud del cambio climático, sus impactos, la capacidad para adaptarse y la capacidad para mitigar sus consecuencias. El Informe Especial del IPCC: Escenarios de Emisiones (IEEE, véase el Recuadro 3-1) esboza una serie de situaciones futuras plausibles con diferentes características. Cada una de ellas tiene distintas implicaciones en el clima futuro y en las políticas climáticas. 1.11El TIE evalúa la información disponible sobre el tiempo, las oportunidades, los costos, beneficios e impactos de varias opciones de mitigación y adaptación. Indica que existen oportunidades para que los países que actúen de forma independiente, y en cooperación entre ellos, para reducir los costos de mitigación y adaptación, y asegurar los beneficios asociados con el desarrollo sostenible. |
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| Figura 1-1: Cambio climático-un marco integrado. Representación esquemática y simplificada de un marco de evaluación integrado para la consideración de los cambios climáticos antropogénicos. Las flechas amarillas indican el ciclo de causa a efecto entre los cuatro cuadrantes mostrados en la figura, y la flecha azul indica la respuesta de la sociedad ante los impactos del cambio climático. Para los países desarrollados y los países en desarrollo, cada vía de desarrollo socioeconómico investigada en el Informe Especial del IPCC muestra fuerzas impulsoras que dan lugar a emisiones de gases de efecto invernadero, aerosoles, y sus precursores-siendo el dióxido de carbono (CO2) el más importante de ellos. Las emisiones de gases de efecto invernadero se acumulan en la atmósfera, cambiando las concentraciones y perturbando el equilibrio natural con arreglo a procesos físicos tales como la radiación solar, la formación de nubes y las precipitaciones. Los aerosoles también agravan la contaminación de la atmósfera (produciendo, por ejemplo, la lluvia ácida) que daña los sistemas naturales y humanos (no se muestra). El mayor efecto invernadero inicia cambios climáticos que se prolongarán en el futuro y tendrá efectos asociados sobre los sistemas naturales y humanos. Existe la posibilidad de algún tipo de reacción entre los cambios en estos sistemas y el clima (no se muestra)-por ejemplo, los impactos sobre el albedo producidos por el cambio en el uso de las tierras-y otras interacciones, tal vez más importantes, entre dichos sistemas y las emisiones atmosféricas, por ejemplo los efectos de los cambios en el uso de las tierras (tampoco se muestra). Estos cambios han de tener en definitiva efectos sobre las vías de desarrollo socioeconómico. Las vías de desarrollo tienen también efectos directos sobre los sistemas naturales (que se muestran por la flecha en sentido contrario a las agujas del reloj desde el recuadro de desarrollo), tales como los cambios en los usos de las tierras que conducen a la deforestación. Esta figura indica que existen diferentes dimensiones del problema del cambio climático, en un ciclo dinámico caracterizado por unos intervalos temporales importantes. Las emisiones y los efectos, por ejemplo, están vinculados, de forma compleja, con las vías de desarrollo socioeconómico y tecnológico. Una importante contribución del TIE ha sido la consideración de forma explícita de los aspectos que figuran en el ángulo inferior derecho (que se muestra como un rectángulo), mediante un examen de las relaciones existentes entre las emisiones de gases de efecto invernadero y las vías de desarrollo (véase el IEEE), y una evaluación de los trabajos preliminares sobre los nexos entre adaptación, mitigación, y vías de desarrollo (GTII y GTIII). Sin embargo, el TIE no hace una evaluación totalmente integrada del cambio climático, ya que no todos los componentes del ciclo se pueden vincular de forma dinámica. La adaptación y la mitigación aparecen como factores que modifican los efectos que se ilustran en la figura. | |||||||||||||||
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P2 Pregunta 2 a-¿Cuáles son las pruebas, causas y consecuencias de los cambios en el clima terrestre desde la época preindustrial? ¿Ha cambiado el clima de la Tierra desde la época preindustrial a escala regional y/o mundial? Si ha sido así, ¿qué parte puede atribuirse a la actividad humana y qué parte a los fenómenos naturales? ¿En qué nos basamos para definir esta atribución de responsabilidad? b-¿Qué se conoce sobre las consecuencias ambientales, sociales y económicas de los cambios climáticos desde la época preindustrial, y especialmente en los últimos 50 años? 2.1 Esta respuesta se centra en los patrones de medida clásica del clima (temperatura, precipitación, niveles del mar y fenómenos extremos tales como inundaciones, sequías y tormentas), en otros componentes del sistema climático terrestre (por ejemplo, los gases de efecto invernadero, los aerosoles y los sistemas ecológicos), y en la salud humana y los sectores socioeconómicos. El cambio climático, tal y como se define por el IPCC, se refiere a importantes variaciones estadísticas que persisten durante un período prolongado, normalmente de decenios o incluso más. Incluye desplazamientos en la frecuencia y magnitud de fenómenos meteorológicos esporádicos, además del aumento continuo y lento en la temperatura media de la superficie de la Tierra. Por lo tanto, aquí nos ocupamos de las variaciones climáticas y meteorológicas en todas las escalas temporales y espaciales, lo que abarca las fuertes tormentas breves y repentinas, los fenómenos estacionales como los producidos por El Niño, hasta las sequías que duran decenios, y los cambios de temperaturas y la variación de las capas de hielo que se han producido a lo largo de siglos. Aunque la mayor parte de las variaciones climáticas a corto plazo se consideran naturales en la actualidad, esta pregunta aborda sus impactos por que representan un tipo de cambio que puede ser más duradero en el clima futuro, debido a la acción perturbadora de la actividad humana (véase la Pregunta 4). La atribución se define como el proceso que permite identificar, con un determinado nivel de confianza, las causas más probables del cambio detectado. Nos ocupamos tanto del cambio climático atribuible al hombre, como del cambio climático que pueda ser causado actualmente por factores naturales, pero que puede verse modificado por influencia humana en el futuro (véase el Recuadro 3-1). 2.2 El sistema climático terrestre ha cambiado de manera importante a escala nacional y mundial desde la época preindustrial, y algunos de estos cambios se pueden atribuir a actividades humanas. 23 Las emisiones de gases de efecto invernadero y aerosoles debidas a actividades humanas siguen alterando la atmósfera de maneras que se proyecta que, según se prevé, afecten al clima (véase el Cuadro 2-1). 2.4 Las concentraciones de gases de efecto invernadero, en la atmósfera y su forzamiento radiactivo total, han aumentado generalmente a lo largo del siglo XX como resultado de las actividades humanas. Casi todos los gases de efecto invernadero alcanzaron niveles sin precedentes durante el decenio de 1990 y continúan aumentando (véase la Figura 2-1). El dióxido de carbono (CO2) y el metano (CH4) atmosféricos han variado en gran medida durante los ciclos glaciar e interglaciar de los últimos 420.000 años, pero incluso las máximas de estos primeros valores registrados eran mucho menores que las concentraciones atmosféricas que se observan en estos momentos. En términos del forzamiento radiactivo causado por los gases de efecto invernadero emitidos por actividades humanas, el CO2 es el más importante de todos y el CH4 el segundo. De 1750 al 2000, la concentración del CO2 aumentó en un 31±4 por ciento, y la del CH4 en un 151±25 por ciento (véase el Recuadro 2-1 y Figura 2-1). Estas tasas de aumento no tienen precedentes. La combustión de combustibles tradujo durante el decenio de 1980 una media de emisiones de 5,4 Gt C año-1, cifra que se aumentó a 6,3 Gt C año-1 durante el decenio de 1990. Cerca de tres cuartos partes del aumento del CO2 atmosférico durante el decenio de 1990 se debieron a la combustión de combustibles fósiles, y el resto puede atribuirse cambios en el uso de las tierras, incluida la deforestación. Durante el siglo XIX y la mayor parte del XX, la biosfera terrestre era una fuente neta de CO2 atmosférico, pero se convirtió en un sumidero neto antes de finales del siglo XX. Se puede determinar un aumento del CH4 con emisiones procedentes de usos de energía, ganadería, el cultivo del arroz y los vertederos. El aumento en las concentraciones de otros gases de efecto invernadero-particularmente el ozono estratosférico (O3), tercero en orden de importancia-se puede atribuir directamente a la combustión de combustibles fósiles, además de otras emisiones agrícolas e industriales. |
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2.5 El forzamiento radiactivo proveniente del aumento de los gases de efecto invernadero antropogénicos desde la época preindustrial es positivo (calentamiento), aunque con una pequeña gama de incertidumbre, el de los efectos directos de los aerosoles es negativo (enfriamiento) y más reducido, y el forzamiento negativo procedente de los efectos indirectos de los aerosoles (en las nubes y en el ciclo hidrológico) puede ser elevado, pero aún no se ha cuantificado bien. Los factores clave antropogénicos y naturales causantes del cambio en el forzamiento radiactivo desde 1750 a 2000 aparecen en la Figura 2-2, donde los factores con forzamiento radiactivo cuantificable se muestran con barras anchas y de color. Sólo se estiman algunos de los efectos de los aerosoles, que se indican como gamas. También se muestran otros factores -además de los componentes atmosféricos- entre ellos la irradiación solar y el cambio en el uso de las tierras. Los aerosoles estratosféricos provenientes de grandes erupciones volcánicas (particularmente durante los años 1880- 1920 y 1960-1994) han llevado a forzamientos negativos significativos, aunque de corta vida, que no aparecen, por no ser muy importantes si se considera todo el período desde la época preindustrial. La suma de los factores cuantificados en la Figura 2-2 (gases de efecto invernadero, aerosoles y nubes, uso de las tierras (albedo), e irradiación solar) es positiva, pero no incluye el forzamiento negativo y potencialmente amplio de los efectos indirectos de los aerosoles. El cambio total del forzamiento radiactivo desde la época preindustrial continúa siendo útil para estimar en términos mundiales la respuesta de la temperatura media de la superficie de la Tierra frente a las perturbaciones naturales y humanas. Sin embargo, la suma de los forzamientos no es necesariamente un indicador de los aspectos detallados de las posibles respuestas climáticas tales como los cambios climáticos regionales. Los datos referentes a la segunda mitad del siglo XX (que no aparecen) indican que el forzamiento positivo debido a los gases de efecto invernadero bien mezclados ha aumentado rápidamente durante los últimos cuatro decenios y, en contraste, la suma de los forzamientos naturales ha sido negativa durante los últimos dos (e incluso posiblemente los últimos cuatro decenios). |
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| Figura 2-2: La influencia de los factores externos sobre el clima puede compararse en términos generales utilizando el concepto de los forzamientos radiativos. Dichos forzamientos radiativos surgen de los cambios en la composición atmosférica, la alteración de la reflectancia de la superficie terrestre, debida a cambios en el uso de las tierras, y la variación de la producción del sol. Con la excepción de la variación solar, hay alguna forma de actividad humana asociadas con cada uno de estos fenómenos. Las barras rectangulares representan las estimaciones de las contribuciones de estos forzamientos, algunos de los cuales producen calentamiento y otros, enfriamiento. No se muestran los forzamientos debidos a fenómenos volcánicos, que causan forzamientos negativos que sólo duran unos años. El efecto indirecto de los aerosoles que se indica son los efectos sobre el tamaño y el número de pequeñas gotitas en las nubes. Tampoco se muestra un segundo efecto indirecto de los aerosoles sobre las nubes, concretamente, su efecto sobre el tiempo de vida de la nube, l que también produciría un forzamiento negativo. Los efectos de la aviación sobre los gases de efecto invernadero se incluyen en cada una de las barras. La línea vertical que se cruza las barras rectangulares indica una gama de estimaciones, que se guían por el abanico de los valores publicados de los forzamientos y por nuestros conocimientos actuales de los aspectos físicos del fenómeno. Algunos de estos forzamientos presentan un mayor grado de certeza que otros. Una línea vertical sin una barra rectangular denota un forzamiento para el que no se puede dar una mejor estimación debido al gran número de incertidumbres. Tal como se ha indicado, el nivel general de nuestros conocimientos científicos sobre cada uno de los forzamientos varía considerablemente. Algunos de los agentes de forzamiento radiativo (el CO2, por ejemplo) se encuentran muy mezclados por todo el planeta, desestabilizando el equilibrio mundial del calor. Otros (por ejemplo, los aerosoles) representan perturbaciones que son más poderosas en una regiones que en otras, ya que están distribuidas de forma irregular. Los forzamientos radiativos continúan siendo una herramienta muy útil para estimar, en primer lugar, los impactos relativos del clima, como la respuesta de la temperatura media relativa en la superficie de la Tierra debida a perturbaciones inducidas radiativamente, pero estas estimaciones de forzamientos medios relativos no son necesariamente indicadores de los aspectos detallados de posibles respuestas climáticas (por ejemplo, los cambios climáticos regionales). | |||||||||||||||
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| Figura 2-3: La temperatura de la superficie terrestre se ha incrementado en unos 0,6ºC por encima del récord de mediciones directas de la temperatura (1860-2000, panel superior), aumento sin precedentes, al menos a juzgar por los datos de temperaturas obtenidos por representación en el Hemisferio Norte durante el último milenio (panel inferior). En el panel superior se muestra la temperatura media de la superficie de la Tierra para cada año (las barras rojas, y las gamas de mucha probabilidad se muestran como líneas muy finas en negro) y aproximadamente decenio por decenio (en líneas rojas continuas). Los análisis tienen en cuenta las deficiencias en los datos, errores instrumentales aleatorios e incertidumbres, incertidumbres en correcciones por márgenes de error en los datos sobre la temperatura de la superficie de los océanos, y también en los ajustes para el desarrollo urbano. El panel inferior combina los datos por representación (la línea azul muestra datos año por año, las gamas de mucha probabilidad, con una banda gris, y la media para cada 50 años, con una línea violeta) y las medidas directas de temperaturas (línea roja) para el Hemisferio Norte. Los datos por representación consisten en anillos de árboles, corales, placas grandes de hielo y registros históricos que han sido calibrados con los datos obtenidos con termómetros. No se cuenta con datos suficientes para evaluar dichos cambios en el Hemisferio Sur. | |||||||||||||||
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2.6 Un número cada vez mayor de observaciones ofrecen una visión cada vez más completa del calentamiento de la Tierra y de otros cambios en el sistema climático (véase el Cuadro 2-1). 2.7 La temperatura media mundial de la superficie de la Tierra ha aumentado desde el decenio de 1860 a 2000, el período de registro instrumental. Durante el siglo XX este aumento fue de 0,6°C con una gama muy probable (véase el Recuadro 2-1) de confianza de 0,4-0,8°C (véase la Figura 2-3). Es muy probable que el decenio de 1990 fuera el período más cálido, y el 1998 el año más caluroso desde que tenemos registros instrumentales. Si ampliamos los registros instrumentales con datos de representación del Hemisferio Norte, vemos que en los últimos 1.000 años, el aumento de temperatura durante el siglo XX puede haber sido el mayor registrado en cualquier siglo, y el decenio de 1990, el más caluroso de todos (véase la Figura 2-3). No se dispone de datos suficientes sobre el Hemisferio Sur antes de 1860m que permitan comparar el calentamiento reciente con los cambios registrados durante los últimos 1.000 años. Desde 1950, el aumento de la temperatura en la superficie del mar es cerca de la mitad del aumento de la temperatura media del aire en la superficie terrestre. Durante este período la temperatura media diaria mínima nocturna sobre la tierra ha aumentado a un promedio de 0,2°C por decenio, cerca del doble del nivel de aumento correspondiente en la temperatura máxima diurna del aire. Estos cambios climáticos han prolongado la estación sin heladas en muchas regiones de latitudes medias y altas. 2.8 En los 8 km inferiores de la atmósfera, la temperatura mundial aumentó desde el decenio de 1950 a 2000 cerca de un 0,1°C por decenio, cifra similar a la de la superficie terrestre. Para el período 1979-2000, las mediciones obtenidas vía satélites y globos meteorológicos han mostrado un calentamiento casi idéntico sobre América del Norte (un 0,3ºC por decenio) y Europa (0,4ºC por decenio) tanto en la superficie terrestre como en la atmósfera inferior, pero las diferencias fueron más evidentes en algunas zonas terrestres, particularmente en regiones tropicales (0,10±0,10°C por decenio para la superficie, frente a 0,06±0,16°C por decenio para la atmósfera inferior). Las temperaturas de la superficie y de la atmósfera inferior están influenciadas diferentemente por factores como el agotamiento del ozono estratosférico, los aerosoles atmosféricos y los fenómenos asociados con El Niño. Además, las técnicas de muestreo espacial pueden también explicar algunas de las diferencias en las tendencias, pero estas diferencias no se han aclarado totalmente. 2.9 Existen pruebas nuevas y más convincentes de que en su mayor parte el calentamiento observado durante los últimos 50 años se puede atribuir a actividades humanas. 2.10 Es muy probable que el calentamiento observado a lo largo del siglo XX no sea todo de origen natural. Es poco probable que el aumento en las temperaturas en la superficie en los últimos 100 años haya sido causado únicamente por la variabilidad interna. Las reconstrucciones de datos climáticos durante los últimos 1.000 años también indican que el calentamiento observado durante el siglo XX era inusual y probablemente respondía sólo al forzamiento natural: en otras palabras, que las erupciones volcánicas y la variación de la irradiación solar no explican el calentamiento registrado en la segunda mitad del siglo XX (véase la Figura 2-4a), pero pueden haber contribuido al calentamiento observado durante la primera mitad. 2.11 En vista de las nuevas pruebas, y teniendo en cuenta las incertidumbres subsistentes, es probable que en su mayor parte el calentamiento observado durante los últimos 50 años se haya debido al aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero. Estudios de detección y atribución han determinado sistemáticamente pruebas de señales antropogénicas (entre ellas el forzamiento producido por los gases de efecto invernadero y los aerosoles que emiten sulfatos) en los registros climáticos de los últimos 35 a 50 años, pese a las incertidumbres sobre el forzamiento antropogénico producido por aerosoles de sulfato y por otros factores naturales, como los volcanes y la irradiación solar. El forzamiento debido a los sulfatos y a fenómenos naturales son negativos en este período y no pueden explicar el calentamiento (véase la Figura 2- 4a); mientras que la mayoría de estos estudios concluyen que, durante los últimos 50 años, las estimaciones de la tasa y magnitud del calentamiento debido únicamente a los gases de efecto invernadero son comparables o mayores que el calentamiento terrestre 56 observado, (Figura 2-4b). La mejor correlación entre las simulaciones y las observaciones durante los últimos 140 años se encuentra cuando se combinan todos los factores naturales y antropogénicos (véase la Figura 2-4c). Este resultado no excluye la posibilidad de que otros factores contribuyan a dicho forzamiento, y en estos estudios de detección y atribución no se han incluido estos estudios de detección y atribución algunos factores antropogénicos conocidos (tales como el carbono orgánico, el carbono negro (hollín), los aerosoles de biomasa, y algunos cambios en los usos de la tierra). Las estimaciones de la magnitud y distribución geográfica de este forzamiento antropogénico adicional varían considerablemente. 2.12 Los cambios en el nivel del mar, la cubierta de nieves, la extensión de la capas de hielo y la precipitación corresponden al calentamiento del clima cerca de la superficie terrestre (véase el Cuadro 2-1). Algunos de los cambios observados son de alcance regional, y otros pueden ser fruto de variaciones climáticas internas, forzamientos naturales, o actividades humanas regionales, y no pueden atribuirse únicamente a la influencia humana global. 2.13 Es muy probable que el calentamiento del siglo XX haya contribuido de manera importante a la elevación observada del nivel medio de los mares y al aumento del calor almacenado en los océanos. El calentamiento impulsa la elevación del nivel del mar, a través de la expansión térmica de los océanos y la fusión generalizada de los hielos terrestres. Sobre la base de los registros de mareógrafos, después de realizar las correcciones por los movimientos de tierra, durante el siglo XX la elevación anual media fue de entre 1 y 2 mm. Los muy pocos registros desde largo tiempo muestran que fue menor durante el siglo XIX (véase la Figura 2-5). Con los límites de las incertidumbres actuales, las observaciones y las simulaciones coinciden en la falta de una aceleración significativa en la elevación del nivel del mar durante el siglo XX. El ritmo de la elevación del nivel del observado mar durante el siglo XX coincide con el de las simulaciones. El calor almacenado en los océanos ha aumentado desde finales del decenio de 1950, fecha desde la que se dispone de las observaciones fidedignas de las temperaturas de la subsuperficie oceánica. 2.14 La cubierta de la extensión de la capa de nieve y hielos han disminuido. Es muy probable que la cubierta de nieve haya disminuido en un 10 por ciento en el Hemisferio Norte desde finales del decenio de 1960 (debido sobre todo a los cambios primaverales en América y Eurasia) y que la duración anual de las capas de hielo en ríos y lagos en latitudes medias y altas del Hemisferio Norte se haya reducido en unas dos semanas a lo largo el siglo XX. También ha habido durante ese siglo una retirada generalizada de los glaciares montañosos en regiones no polares. Es probable que la extensión de la placa de hielo marino durante primavera y verano en el Hemisferio Norte haya disminuido de un 10 a un 15 por ciento entre el decenio de 1950 y 2000, y que el espesor del hielo marino en el Ártico se haya reducido a un 40 por ciento a finales del verano y a principios del otoño, a lo largo de los tres últimos decenios del siglo XX. Aunque entre 1978 y 2000 no se ha registrado ningún cambio en la extensión general de los hielos marinos en la región antártica paralelamente al aumento de la temperatura media de la superficie de la Tierra, el calentamiento regional en la Península Antártica coincidió con el derrumbe de la placa de hielo Prince Gustav y partes de la placa de hielo Larsen durante el decenio de 1990, pero la pérdida de estas placas de hielo han tenido pocos efectos directos. 2.15 Es muy probable que las precipitaciones hayan aumentado durante el siglo XX en un 5-10 por ciento en la mayor parte de las latitudes medias y altas de los continentes del Hemisferio Norte, pero, en cambio, que hayan descendido en un 3 por ciento en gran parte de las zonas terrestres subtropicales (véase la Figura 2-6a). Es también muy probable que el aumento de la temperatura media de la superficie de la Tierra produzca cambios en la precipitación y la humedad atmosférica como consecuencia de los cambios en la circulación atmosférica, un ciclo hidrológico más activo, y aumentos en la capacidad de la atmósfera para retener agua. Durante la segunda mitad del siglo XX probablemente se ha registrado un aumento de unos 2-4 por ciento en la frecuencia de las precipitaciones intensas en latitudes medias y altas del Hemisferio Norte. Asimismo hubo aumentos a corto plazo relativamente pequeños a lo largo del siglo XX en las regiones terrestres azotados por graves sequías o inundaciones, pero en muchas regiones en cambios se debieron a una variabilidad climática dentro de un decenio determinado o entre un decenio y otro, sin que se haya registrado ninguna tendencia significativa a lo largo del siglo.
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Figura 2-4: La simulación de la variación de temperaturas (ºC) y la comparación de los resultados con los cambios registrados nos permiten comprender mejor las causas que producen los principales cambios. Se puede utilizar una simulación climática para simular los cambios de temperatura debidos a factores naturales y antropogénicos. Las simulaciones representadas por la banda en a) se basaron únicamente en forzamientos naturales: variaciones solares y actividad volcánica. Las que se muestran en la banda b) se basaron en forzamientos antropogénicos: gases de efecto invernadero y una estimación de aerosoles de sulfato. Y la simulación en la banda c) se basó en forzamientos naturales y antropogénicos. Podemos ver en b) que la incorporación de forzamientos antropogénicos proporciona una explicación para una gran parte de los cambios de temperatura observados durante el siglo pasado, pero la mejor coincidencia con las observaciones se obtiene en c), cuando se incluyen tanto los forzamientos naturales como los antropogénicos. Estos resultados muestran que los forzamientos incluidos son suficientes para explicar los cambios observados, pero no excluyen la posibilidad de que otros forzamientos hayan podido contribuir de alguna manera. Otras simulaciones con forzamientos antropogénicos producen resultados similares a los de b). 2.16 También han ocurrido cambios en otros aspectos importantes del clima (véase el Cuadro 2-1). 2.17 A lo largo del siglo XX se ha observado un calentamiento constante y de gran escala en la superficie terrestre y de los océanos, y los mayores aumentos de temperatura se registraron en latitudes medias y altas de los continentes septentrionales. El calentamiento de la superficie terrestre fue más rápido que el de la superficie de los océanos en el período 1976-2000 (véase la Figura 2-6b), y esto coincide con los cambios observados en las variaciones climáticas naturales, tales como las Oscilaciones del Atlántico Norte y del Ártico, y con las pautas simuladas de calentamiento debido a gases de efecto invernadero. Tal y como se describe a continuación, se han comprobado asociaciones importantes desde el punto de vista estadístico entre el calentamiento regional y los cambios observados en los sistemas biológicos, en los entornos de aguas dulces, y terrestres y marinos en todos los continentes. |
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Figura 2-5: Un número
limitado de sitios en Europa tiene registros casi constantes del nivel
del mar que abarcan 300 años e indican que la mayor elevación
del nivel del mar ocurrió en el siglo XX. Los registros mostrados
provienen de Ámsterdam (Países Bajos), Brest (Francia),
y Swinoujscie (Polonia), entre otros lugares, y confirman la elevación
acelerada del nivel del mar en el siglo XX, en comparación con
los niveles del siglo XIX. TIE GTI Figura 11-7 |
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2.18 Los episodios de calentamiento del fenómeno El Niño Oscilación Meridional (ENOM) han sido más frecuentes, persistentes e intensos desde mediados del decenio de 1970, si los comparamos con los 100 años anteriores. El ENOM afecta de manera sistemática a las variaciones regionales de temperatura y precipitación en la mayoría de las zonas tropicales y subtropicales y algunas zonas de latitudes medias. Sin embargo, a partir de las simulaciones no se desprende claramente que el calentamiento del planeta diera como resultado una mayor frecuencia de fenómenos relacionados con El Niño. 2.19 Algunos aspectos importantes del clima parecen no haber cambiado. Algunas zonas del planeta no se han calentado en los decenios recientes, sobre todo algunas partes de los océanos del Hemisferio Sur y algunas áreas del Antártico (véase la Figura 2-6b). La placa de hielo marino en el Antártico ha permanecido casi estable o incluso ha crecido desde el 1978, año en que comenzamos a contar con mediciones fiables tomadas por satélites. Los análisis actuales no permiten extraer conclusiones sobre la probabilidad de cambios en la frecuencia de los tornados, días de tormentas o granizadas en las pocas regiones específicas que han sido estudiadas. Además de esto, la insuficiencia de datos y los análisis divergentes siguen impidiendo una evaluación de los cambios en la intensidad de los ciclones tropicales y extratropicales y en las tormentas locales severas en latitudes medias. |
SITUACION AMBIENTAL INTERNACIONAL | ||||||||||||||
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Figura 2-6a: Durante el siglo XIX la precipitación media ha aumentado en los continentes fuera de los trópicos, pero ha descendido en las regiones desérticas de África y de América del Sur. Mientras que los registros muestran un aumento general que coincide con unas temperaturas más cálidas y una mayor humedad atmosférica, las tendencias de la precipitación varían enormemente entre las diferentes regiones, y en algunas regiones continentales sólo se encuentran disponibles registros para el siglo XX. A lo largo de este período, se registraron solamente unas pequeñas tendencias a largo plazo en zonas terrestres que sufrían graves sequías o inundaciones, pero en muchas regiones esos cambios se han debido a variabilidades climáticas dentro de un decenio o entre varios decenios, que no muestran ninguna tendencia significativa a lo largo del siglo.
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2.20 Los cambios observados en los climas regionales en los últimos 50 años han afectado a los sistemas biológicos e hidrológicos en muchas partes del mundo (véase el Cuadro 2-1). 2.21 Durante el siglo XX los sistemas biológicos se han visto afectados de forma apreciable por el cambio climático regional, sobre todo por aumentos de temperatura. En muchas partes del mundo, los cambios observados en estos sistemas,3 ya sean antropogénicos o naturales, son coherentes en las diferentes zonas y coinciden con los efectos proyectados de los cambios de temperatura regionales. La probabilidad de que los cambios observados en la dirección proyectada (sin referencia a su magnitud) se deban a pura casualidad es ínfima. Dichos sistemas incluyen, por ejemplo, la distribución de especies, el tamaño de las poblaciones, y la estación de la reproducción o las migraciones. Estas observaciones
indican que los cambios climáticos regionales han sido una causa
importante de estos fenómenos. Se han observado cambios en los
tipos (por ejemplo, fuegos, sequías y derribos por vientos), la
intensidad y la frecuencia de las alteraciones provocadas por los cambios
climáticos regionales, ya sean naturales o antropogénicos,
y por cambios en el uso de las tierras. Dichos cambios, a su vez, han
afectado la productividad y la composición de especies en un ecosistema,
particularmente en latitudes y altitudes altas. También
ha cambiado la frecuencia de las plagas y los brotes de enfermedades,
especialmente en sistemas arbolados, y este fenómeno se puede igualmente
vincular a cambios climáticos. En algunas regiones de África,
la combinación de cambios climáticos regionales (sequía
saheliana) y los problemas antropogénicos han producido una disminución
de la producción de cereales desde el año 1970. Hay algunos
aspectos positivos del calentamiento: por ejemplo, la estación
de cultivo en Europa se ha prolongado de unos 11 días desde 1959
a 1993, y ha disminuido el consumo de energía para calefacción
en invierno. TIE GTI Figura 2-9d 2.22 Los arrecifes coralinos se ven afectados adversamente por la subida de temperaturas en la superficie del mar. Desde hace algunos decenios se viene registrando en la mayoría de los océanos tropicales un aumento de las temperaturas en la superficie marina. Muchos corales sufren episodios de decoloración importantes, aunque a menudo parcialmente reversibles, cuando la temperatura de la superficie marina aumenta de 1°C en un año determinado, mientras que si el aumento es de 3°C, se puede producir la muerte generalizada de muchos corales. Esto ocurre frecuentemente durante los fenómenos asociados con El Niño y los efectos se agravan con la subida de las temperaturas en la superficie del mar. Esos casos de decoloración están a menudo asociados con otros problemas, por ejemplo, contaminación. 2.23 Los cambios en los sistemas marinos, particularmente las poblaciones de peces, han estado relacionados con oscilaciones climáticas a gran escala. El fenómeno ENOM afecta a las pesquerías de las costas de América del Sur y de África, y las oscilaciones que se producen cada decenio en el Pacífico están relacionadas con la disminución de la pesca en la costa oeste de América del Norte. 2.24 Se han observado cambios en los flujos de corrientes, las inundaciones y las sequías. Las pruebas de los impactos del cambio climático regional sobre los elementos del ciclo hidrológico indican que las temperaturas más cálidas producen una intensificación de dicho ciclo. Los flujos de corrientes máximos se han desplazado de la primavera al final del invierno en una gran parte de Europa oriental, la parte europea de Rusia, y en América del Norte durante los últimos decenios. La creciente frecuencia de las sequías e inundaciones en algunas zonas está relacionada con las variaciones climáticas-por ejemplo, las sequías en el Sahel y en la regiones nordeste y meridional de Brasil, y las inundaciones en California y en el Noroeste del Perú. 2.25 Existen indicios preliminares de que algunos sistemas humanos se han visto afectados por los aumentos recientes en inundaciones y sequías. El incremento de los costos socioeconómicos relacionados con los daños ocasionados por fenómenos meteorológicos y las variaciones climáticas regionales sugieren que somos cada vez más vulnerables frente a los cambios climáticos (véase el Cuadro 2-1). 2.26 Los fenómenos meteorológicos o climáticos extremos provocan daños importantes y cada vez mayores. Los fenómenos extremos son en estos momentos la causa principal de los impactos relacionados con el clima. Por ejemplo, los fenómenos relacionados con El Niño durante 1997-1998 cobraron muchas víctimas humanas, dañaron bienes y tuvieron muchas otras consecuencias ambientales. Los impactos de los fenómenos extremos y la variabilidad del clima son motivo de gran preocupación. Algunos indicios preliminares sugieren que algunos sistemas sociales y económicos se han visto afectados por el reciente aumento de las inundaciones y sequías, y que las pérdidas económicas debidas a fenómenos meteorológicos catastróficos fueron cada vez mayores. Como estos sistemas también se ven afectados por cambios en factores socioeconómicos, tales como los desplazamientos demográficos y los cambios en el uso de las tierras, resulta difícil cuantificar los efectos relacionados con el cambio climático (ya sea antropogénico o natural) y con factores socioeconómicos. Por ejemplo, los costos directos de las pérdidas mundiales producidas por catástrofes meteorológicas, con ajustes para la inflación, han aumentado considerablemente entre los decenios de 1950 y 1990 (véase la Figura 2-7), y los costos de los fenómenos meteorológicos no catastróficos se han incrementado de forma parecida. El número de fenómenos catastróficos asociados con eventos meteorológicos se ha multiplicado a un ritmo tres veces superior a las demás, a pesar de una mejor preparación general para hacer frente a desastres de este tipo. Esta tendencia al alza en las pérdidas relacionadas con el clima durante los últimos 50 años se vinculan en parte a factores socioeconómicos (tales como el crecimiento demográfico, la mayor prosperidad y la urbanización en zonas vulnerables), y en parte a factores climáticos regionales (por ejemplo, los cambios en la precipitación y las inundaciones). 2.27 La proporción de las pérdidas relacionadas con fenómenos meteorológicos cubiertas por los seguros varía considerablemente según las regiones, y la diferencia del impacto de los episodios climáticos plantea cuestiones de desarrollo y equidad. Hoy en día, las compañías de seguros sólo pagan un 5 por ciento de las pérdidas económicas totales en Asia y América del Sur, el 10 por ciento en África, y cerca del 30 por ciento en Australia, Europa, América del Norte y América Central. La proporción cubierta por el seguro es normalmente mucho mayor si sólo se tienen en cuenta las pérdidas originadas por tormentas, pero en cambio las relacionadas con inundaciones y daños a cosechas gozan de muy poca cobertura. El balance de las pérdidas es absorbido por los gobiernos y por los particulares y organizaciones afectados. 2.28 Se observan impactos de los fenómenos climáticos sobre la salud. Se sabe que muchas enfermedades infecciosas transmitidas por el agua, los alimentos o vectores son sensibles a cambios en las condiciones climáticas. La gran experiencia con la que contamos muestra claramente que cualquier aumento en las inundaciones agrava el riesgo de personas ahogadas y de enfermedades respiratorias y diarreicas, así como las afecciones producidas por la contaminación de las aguas y-en países en desarrollo-por el hambre y la malnutrición (confianza alta). Las olas de calor en Europa y América del Norte se encuentran asociadas con un aumento significativo de la mortalidad urbana, pero las temperaturas invernales más cálidas también tienen como resultado una reducción de la mortalidad durante esa época del año. En algunos casos los efectos para la salud están claramente relacionados con cambios climáticos recientes, como ocurrió en Suecia, en donde la incidencia de encefalitis transmitida por garrapatas aumentó tras unos inviernos más cálidos, y se desplazó hacia el Norte después de un incremento de la frecuencia de inviernos más cálidos en el período 1980-1994. 2.29 El reconocimiento y la previsión de los efectos adversos del cambio climático ha favorecido respuestas del público y los gobiernos. 2.30 Como consecuencia de los cambios climáticos observados y previstos, se han producido en los últimos diez años respuestas socioeconómicas y de política. Entre éstas se incluye la estimulación del mercado de fuentes de energía renovables, el desarrollo de programas de mejora de la eficiencia energética, impulsados por las preocupaciones en torno al cambio climático, la integración de políticas climáticas en las políticas nacionales más generales, la aplicación de impuestos sobre el carbono en algunos países, regímenes de comercio de las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero en algunos países, acuerdos voluntarios nacionales e internacionales con el sector industrial para aumentar la eficiencia energética o, por otro lado, disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, la creación de mercados de intercambio del carbono, presiones públicas y políticas para que los servicios públicos reduzcan o compensen las emisiones de carbono producidos por nuevos proyectos energéticos, la investigación, por parte de la industria, de enfoques para contrarrestar las emisiones de carbono, y la creación de programas para ayudar a los países en desarrollo y los menos desarrollados a reducir la vulnerabilidad, adaptarse al cambio climático, y poner en práctica medidas de mitigación.
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Figura 2-7: Las pérdidas económicas ocasionadas por fenómenos meteorológicos catastróficos se han multiplicado mundialmente por diez (con ajustes para la inflación) entre los decenios de 1950 y de 1990, mucho más rápidamente de lo que se pudiera explicar con la simple inflación. La proporción de estas pérdidas cubiertas por seguros aumentó desde un nivel insignificante hasta cerca del 23 por ciento durante el decenio de 1990. Las pérdidas totales producidas por pequeños fenómenos meteorológicos no catastróficos (no incluidos) son parecidas. En parte, esta tendencia ascendente de las pérdidas por fenómenos relacionados con el clima durante los últimos 50 años se vincula con factores socioeconómicos (tales como el crecimiento demográfico, la creciente prosperidad económica, y la urbanización en zonas vulnerables), y en parte se asocia a factores climáticos (por ejemplo, cambios en la precipitación e inundaciones). |
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Pregunta 3 ¿Qué se conoce sobre las posibles consecuencias climáticas, ambientales y socioeconómicas, durante los próximos 25, 50 y 100 años tanto a escala mundial como a escala regional, que están asociadas con las gamas de emisiones de gases de efecto invernadero que se pronostican en los escenarios descritos en el TIE (proyecciones que no incluyen intervenciones políticas climáticas)? En la medida de lo posible, hay que evaluar:
3.1 Los escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero que se han utilizado como base para las proyecciones climáticas en el TIE son los contenidos en el Informe Especial del IPCC Escenarios de Emisiones (IEEE) (véase el Recuadro 3-1). Como los escenarios del IEEE estuvieron disponibles muy poco tiempo antes de la publicación del TIE, no fue posible evaluar los impactos sobre la base de dichos escenarios. Por lo tanto, las evaluaciones de los impactos en el TIE se fundan en los resultados de simulaciones climáticas que tienden a basarse en escenarios de cambio climático en equilibrio (como el 2xCO2), y sólo en un número relativamente pequeño de experimentos se utiliza un escenario que contempla un aumento anual de un 1 por ciento de CO2, o los escenarios contemplados en el Segundo Informe de Evaluación (la serie IS92). Por consiguiente, para responder a esta pregunta, el problema radica en probar y correlacionar los resultados de estos impactos con las conclusiones sobre el cambio climático extraídas de los escenarios del IEEE. Ello, necesariamente, requiere utilizar una serie de aproximaciones y, en muchos casos, las conclusiones que se extraen están sujetas a reservas. Las proyecciones de los cambios en la variabilidad climática, los fenómenos extremos y los cambios repentinos/no lineales se tratan en la Pregunta 4 3.2 En todos los escenarios de emisiones proyectados por el IPCC se prevé que durante el siglo XXI aumenten las concentraciones de dióxido de carbono y la temperatura media de la superficie del planeta y que ascienda el nivel del mar. 3.3 Todos los escenarios de emisiones del IEEE dan como resultado un aumento de las concentraciones atmosféricas de CO2. Para los seis escenarios ilustrativos de emisiones, la concentración proyectada de CO2 en el año 2100 oscila entre 540 y 970 ppm, comparada con cerca de 280 ppm en la época preindustrial, y cerca de 368 ppm en el año 2000 (véase la Figura 3-1f). Estas proyecciones incluyen las respuestas climáticas terrestres y oceánicas. Las diferentes hipótesis socioeconómicas (demográficas, sociales, económicas y tecnológicas) dan como resultado niveles diferentes de gases de efecto invernadero y aerosoles en el futuro. Otras incertidumbres, sobre todo las que se refieren a la persistencia de los procesos actuales de eliminación (los sumideros de carbono) y la magnitud del impacto de la respuesta climática en la biosfera terrestre, producen una variación de -10 a +30 por ciento en la concentración estimada en cada escenario para el año 2010. Por lo tanto, la gama total sería de 490 a 1.260 ppm-de un 75 a un 350 por ciento por encima de la concentración del año 1750 (época preindustrial). 3.4 Se proyecta que hacia el año 2100 varíen considerablemente los cálculos basados en simulaciones sobre concentraciones de gases principales de efecto invernadero que no son CO2 en los seis escenarios ilustrativos del IEEE. En la mayoría de los casos, las simulaciones A1B, A1T, y B1 muestran los menores aumentos, y las simulaciones A1FI y A2 los mayores (véase la Figuras 3-1g y 3-1h). 3.5 Los escenarios del IEEE incluyen la posibilidad de aumentos y de disminuciones de los aerosoles antropogénicos, según el uso de combustibles fósiles y las políticas que se apliquen para disminuir las emisiones que causan la contaminación. Como surge de la Figura 3-1i, se proyecta que hacia el año 2100 las concentraciones de aerosoles de sulfato caigan por debajo de los niveles actuales en todos los seis escenarios ilustrativos del IEEE. Esto daría como resultado un calentamiento en comparación con la situación actual. Además, se proyecta que los aerosoles naturales (como la sal marina, el polvo, y las emisiones que favorecen los aerosoles de carbono y sulfato) aumenten como resultado de cambios en el clima. 3.6 Se proyecta que la temperatura media de la superficie del planeta aumente de 1,4º a 5,8ºC en el período 1990-2100 (véase la Figura 3-1k). Esta cantidad es de 2 a 10 veces superior al valor central del calentamiento observado durante el siglo XX, y es muy probable que la velocidad proyectada del calentamiento no tenga precedentes durante, al menos, los últimos 10.000 años, basándonos en datos del paleoclima (véase la Figura 9-1). Durante los períodos 1990-2025 y 1990-2050, los aumentos proyectados son de 0,4 a 1,1ºC y de 0,8 a 2,6ºC, respectivamente. Estos resultados se extraen a partir de la gama completa de 35 escenarios del IEEE basados en una serie de simulaciones climáticas. Se proyecta que los aumentos de temperatura sean mayores que los estimados en el SIE, que variaban entre 1,0 y 3,5°C, y se extrajeron de seis escenarios IS92. Las mayores temperaturas proyectadas y la más amplia gama se deben principalmente a las emisiones inferiores de SO2 proyectadas en los escenarios del IEEE en comparación con los escenarios IS92, debido a los cambios estructurales en el sistema energético, además de las preocupaciones sobre la contaminación del aire a nivel local y regional.
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| Figura 3-1: Las diferentes hipótesis socioeconómicas que sustentan los escenarios del IEEE tienen como resultado niveles diferentes de emisiones futuras de gases de efecto invernadero y aerosoles. Estas emisiones cambian a su vez la concentración de estos gases y aerosoles en la atmósfera, lo que produce unos cambios de los forzamientos radiativos del sistema climático. Los forzamientos radiativos producidos por los escenarios del IEEE tienen como resultado un aumento de la temperatura y una elevación del nivel del mar, lo que a su vez tiene otra serie de efectos. Los escenarios del IEEE no incluyen iniciativas climáticas adicionales y no se asignan probabilidades de ocurrencia de estos fenómenos. Como los escenarios del IEEE sólo estuvieron disponibles muy poco tiempo antes de la incorporación del TIE, la evaluación de los impactos se funda en los resultados de simulaciones climáticas que tienden a basarse en escenarios de cambio climático en equilibrio (como el 2xCO2), y sólo un número relativamente pequeño de experimentos utiliza un escenario transitorio que contempla un aumento anual de 1 por ciento de CO2, o los escenarios del SIE (como la serie IS92). Los impactos pueden, a su vez, afectar al desarrollo socioeconómico a través, por ejemplo, de la adaptación y la mitigación. Los recuadros marcados en un tono más oscuro en la parte superior de la Figura muestran de qué manera se relacionan los diferentes aspectos con el marco integrado de evaluación para la consideración del cambio climático (véase la Figura 1-1). | |||||||||||||||
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3.7 Para el año 2100, la gama de las respuestas de la temperatura de la superficie del planeta proyectadas en las diferentes simulaciones climáticas para el mismo escenario de emisiones ha de ser comparable a la gama de los diferentes escenarios de emisiones del IEEE para una simulación climática única. La Figura 3-1 indica que los escenarios del IEEE que acusan los mayores resultados en emisiones muestran las proyecciones de aumentos más importantes de temperatura. Se plantean otras incertidumbres debido a la incertidumbre sobre los forzamientos radiativos, y la más importante se relaciona con los aerosoles de sulfato. 3.8 Se proyecta que durante el siglo XXI aumente la precipitación media anual en todo el mundo. También se prevé que aumente la media de vapor de agua y de evaporación. 3.9 Se espera que entre los años 1990 y 2100 el nivel medio mundial del mar se eleve en un 0,09-0,88 m, para la gama completa de escenarios del IEEE (véase la Figura 3-1l). Durante los períodos 1990-2025 y 1990-2050, los aumentos proyectados son de 0,03-0,14 m y de 0,05-0,32 m, respectivamente. La causa principal es el aumento de la temperatura de los océanos y la pérdida de masa de los glaciares y las capas de hielo. La gama del ascenso del nivel del mar prevista en el SIE y basada en los escenarios IS92 fue de 0,13-0.94 m. A pesar que en esta evaluación se prevé un cambio de temperatura más importante, las proyecciones del nivel del mar que se ofrecen son un poco menores, debido principalmente al empleo de mejores simulaciones que asignan una menor contribución a los glaciares y las capas de hielo. 3.10 Se proyectan importantes diferencias en los cambios regionales en el clima y en el nivel del mar, comparados con el cambio medio mundial. 3.11Es muy probable que casi todas las zonas terrestres se calienten más rápidamente que la media mundial, particularmente durante el invierno en las zonas situadas en las latitudes altas del Norte. El cambio más destacado es el calentamiento en las regiones del Norte de América, y del Norte y Centro de Asia, que en cada simulación supera en más del 40 por ciento el calentamiento medio mundial. En contraste, el calentamiento es menor que el cambio medio mundial en Asia meridional y sudoriental durante el verano, y en la parte meridional de Sudamérica durante el invierno (véase la Figura 3-2). |
SITUACION AMBIENTAL INTERNACIONAL | ||||||||||||||
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Figura 3-2: El fondo muestra el cambio medio anual de la temperatura (sombreado en color) para: a) el escenario A2 del IEEE, y b) el escenario B2 del IEEE. Ambos escenarios del IEEE muestran el período 2071- 2100 en relación con el período 1961-1990, y fueron llevados a cabo por la simulación general de circulación atmósferaoceánica (AOGCM). Se muestran los escenarios A2 y B2 ya que no se disponía de experimentos llevados a cabo por el AOGCM para los otros escenarios del IEEE. Los recuadros muestran un análisis de coherencia entre simulaciones en lo que se refiere a calentamiento regional relativo (es decir, el calentamiento en relación con el calentamiento mundial medio en cada simulación) para los mismos escenarios. Las regiones se clasifican entre las muestran una coincidencia sobre los resultados del calentamiento por encima del 40 por ciento sobre el promedio anual de la media mundial (mucho mayor que la media de calentamiento), una coincidencia sobre un calentamiento mayor que el promedio anual de la media mundial (mayor que la media de calentamiento), una coincidencia sobre un calentamiento menor que el promedio anual de la media mundial (menor que la media de calentamiento), o una discrepancia entre las simulaciones con respecto a la magnitud del calentamiento regional relativo (magnitud incoherente de calentamiento). También existe una categoría para la coincidencia sobre el enfriamiento (esta categoría nunca ocurre). Se entiende por resultado coherente en al menos siete de las nueve simulaciones al que es necesario para la coincidencia. El promedio anual de la media mundial de calentamiento de las simulaciones oscila entre 1,2 y 4,5°C para el escenario A2 y entre 0,9 y 3,4°C para el B2 y, por lo tanto, una amplificación regional del 40 por ciento representa una gama de calentamiento entre 1,7 y 6,3°C para el escenario A2 y entre 1,3 y 4,7°C para el B2. 3.12 A escala regional se proyecta un aumento y disminución de las precipitaciones, generalmente de un 5-10 por ciento. Es probable que las precipitaciones aumenten en regiones situadas en latitudes altas, tanto en verano como en invierno. También se esperan aumentos en latitudes medias del Norte, en la zona tropical de África y en el Antártico durante el invierno, y en Asia meridional y sudoriental en verano. Las precipitaciones durante el invierno continuarán descendiendo en Australia, América Central y África meridional. Es muy probable que en la mayoría de las zonas en donde se proyecta un aumento de la precipitación media se observen también mayores variaciones de precipitaciones de un año a otro (véase la Figura 3-3). 3.13 La proyecciones de las variaciones regionales en el cambio del nivel del mar son importantes comparadas con la elevación media mundial proyectada del nivel del mar, porque el nivel del mar en la línea de costa se encuentra determinado por muchos factores (véase la Figura 3-4). La confianza en la distribución regional de los cambios del nivel del mar en simulaciones complejas es baja, ya que los resultados obtenidos de las diferentes simulaciones varían mucho, aunque casi todas ellas proyectan un aumento mayor que la media en el Océano Ártico, y menor que la media en el Océano Austral. 3.14 Se espera que los glaciares y las capas de hielo se sigan reduciendo durante el siglo XXI. Se prevé que disminuyan aún más la capa de nieve en el Hemisferio Norte, el permafrost, y la extensión del hielo marino. Es posible que la placa de hielo del Antártico aumente su masa debido a la mayor precipitación, mientras que en Groenlandia la pierda, debido a que la escorrentía supere el aumento de la precipitación. La preocupación acerca de la estabilidad de la placa de hielo del Antártico occidental se trata en la Pregunta 4. 3.15 El cambio climático proyectado ha de tener consecuencias ambientales y socioeconómicas positivas y negativas, pero cuanto mayor sea el cambio climático y su ritmo, más predominarán los efectos adversos. 3.16 Los impactos del cambio climático han de ser más graves cuanto mayores sean las emisiones acumuladas de gases de efecto invernadero ( confianza media). El cambio climático puede tener efectos positivos además de los adversos, pero se proyecta que éstos últimos predominen en la mayor parte del mundo. Los diferentes efectos del cambio climático conllevan riesgos que aumentan con la temperatura media mundial. Muchos de estos riesgos se han organizado en cinco categorías, que son motivo de preocupación: amenazas a especies en peligro y a sistemas únicos, daños producidos por fenómenos climáticos extremos, impactos que afectan sobre todo en los países en desarrollo y en los sectores de población más pobres dentro de dichos países, efectos mundiales agregados, y fenómenos a gran escala y de grandes repercusiones (véase el Recuadro 3-2 y la Figura 3-1). Se resumen a continuación los impactos del cambio climático en la salud humana, los ecosistemas, la producción de alimentos, los recursos hídricos, las pequeñas islas y zonas costeras bajas, y las actividades mercantiles agregadas. Sin embargo, hay que advertir que en la mayoría de estos estudios no se han tenido en cuenta los cambios futuros en la frecuencia o intensidad de los fenómenos extremos (ver también Pregunta 4).
Figura 3-3: El fondo muestra el cambio medio anual de precipitaciones (sombreado en color) para: a) el escenario A2 del IEEE y b) el escenario B2 del IEEE. Ambos escenarios del IEEE muestran el período 2071- 2100 en relación con el período 1961-1990, y fueron llevados a cabo por la simulación general de circulación atmósfera-océano (AOGCM). Se muestran los escenarios A2 y B2 ya que no se disponía de experimentos llevados a cabo por el AOGCM para los otros escenarios del IEEE. Los recuadros muestran un análisis de coherencia entre simulaciones en lo que se refiere al cambio regional de precipitaciones. Las regiones se clasifican entre las que muestran una coincidencia sobre dicho cambio con un aumento medio mayor al 20 por ciento (aumento grande), una coincidencia sobre el cambio con un aumento medio de entre 5 y 20 por ciento (aumento pequeño), una coincidencia sobre un cambio de entre - 5 y +5 por ciento (ningún cambio), o una coincidencia sobre un cambio de entre -5 y -20 por ciento (pequeño descenso), una coincidencia sobre un cambio medio de más del -20 por ciento (gran descenso), o una discrepancia (indicación incoherente). Se entiende por resultado coherente en al menos siete de las nueve simulaciones como aquel que es necesario para una coincidencia. |
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Figura 3-4: El nivel del mar en la línea de costa está determinado por muchos factores en el entorno mundial que funcionan en una extensa gama de escalas temporales, desde horas (mareas) a millones de años (cambios en las cuencas oceánicas debido a movimientos tectónicos y sedimentación). En una escala temporal de decenios a siglos, algunas de las mayores influencias sobre los niveles medio del mar tienen relación con el clima y procesos de cambio climático. 3.17 Salud humana En general, se proyecta que el cambio climático aumente los peligros para la salud humana, sobre todo en las poblaciones con menores recursos económicos en países tropicales y subtropicales. El cambio climático puede afectar a la salud humana a través de múltiples vías, lo que incluye los efectos directos sobre la salud humana (menos problemas producidos por el frío en países cálidos pero aumento de problemas por el aumento del calor; pérdida de vidas humanas por inundaciones y tormentas) y los efectos indirectos que se manifiestan en cambios en la gama de organismos vectores que transmiten enfermedades infecciosas (por ejemplo, las producidas por mosquitos),5 los agentes patógenos del agua, la calidad del agua y del aire, y la disponibilidad y calidad de los alimentos (por ejemplo, la disminución del contenido en proteínas en algunos cereales), el desplazamiento de la población, y la desestabilización económica (confianza de media a alta). Algunos efectos pueden ser beneficiosos (como la reducción de los problemas ocasionados por el frío, y la reducción de la transmisión de enfermedades en algunos casos), pero se prevé que predominen los efectos adversos (véase el Cuadro 3-1). Los impactos reales han de verse muy influenciados por las condiciones ambientales y las circunstancias socioeconómicas locales, y para cada efecto adverso previsto en la salud humana existe una gama de opciones de adaptación sociales, institucionales, tecnológicas y de comportamiento para disminuirlo. La adaptación podría abarcar, por ejemplo, el fortalecimiento de las infraestructuras de la salud pública, la gestión del medio ambiente orientada a la salud (incluidas la calidad del aire y del agua, la seguridad alimenticia, el diseño urbano y de la vivienda, y la gestión del agua superficial), y el suministro de atención médica apropiada. Diversidad biológica y productividad de los sistemas ecológicos 3.18 Se proyecta que la diversidad en los sistemas ecológicos se vea afectada por el cambio climático y por la elevación del nivel del mar, con un riesgo creciente de extinción de algunas especies vulnerables ( confianza alta). Se espera que aumenten las perturbaciones importantes en los ecosistemas debido a factores como incendios, sequías, plagas, invasión de especies, tormentas y decoloración de los corales (véase el Cuadro 3-2). Los problemas causados por el cambio climático, cuando se añaden a otros que sufren los sistemas ecológicos (como la transformación y la degradación de los terrenos, las cosechas y la contaminación), pueden causar daños muy significativos o incluso la pérdida total de algunos ecosistemas únicos y la extinción de especies en peligro. Los arrecifes y atolones coralinos, los manglares, los bosques boreales y tropicales, los ecosistemas polares y alpinos, las tierras húmedas en las praderas, y los restos de praderas indígenas son ejemplos de sistemas amenazados por el cambio climático. En algunos casos los ecosistemas amenazados son los que podrían mitigar los efectos de los cambios climáticos (por ejemplo, los sistemas costeros que actúan como amortiguadores de los efectos de las tormentas). Entre posibles métodos de adaptación que reducen la pérdida de diversidad biológica pueden mencionarse la creación de refugios, parques y reservas con corredores para permitir la migración de las especies, el uso de cría de animales en cautividad y el traslado de especies a otros hábitat. 3.19 La productividad
de los sistemas ecológicos es muy sensible a los cambios climáticos,
y las proyecciones del cambio en la productividad abarca tanto aumentos
como disminuciones ( confianza media). Las crecientes concentraciones
de CO2 podrían aumentar la productividad neta principal (fertilización
por CO2) y la productividad neta del ecosistema en la mayoría de
los sistemas de vegetación, causando con el paso del tiempo la
acumulación del carbono en la vegetación y en los suelos.
El cambio climático podría aumentar o reducir los efectos
directos del CO2 en la productividad, según el tipo de vegetación,
la región y el escenario del cambio climático.
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Retirada de glaciares, disminución de la extensión del hielo marino, fusión parcial del permafrost, prolongación de las estaciones sin hielo en ríos y lagos (confianza altad).f de disminuir a medida que los bosques alcanzan su madurez, se saturan los efectos de la fertilización y la descomposición se coloque a la par del crecimiento, y posiblemente por los cambios en los regímenes de desestabilización (por ejemplo, los incendios e invasiones de insectos) provocados por los cambios climáticos. Algunas de los simulaciones mundiales proyectan que la absorción neta de carbono por los ecosistemas terrestres ha de aumentar durante la primera mitad del siglo XXI, pero puede disminuir, e incluso convertirse en una fuente de carbono con un mayor calentamiento hacia finales del siglo XXI. Agricultura 3.21 Las simulaciones de cultivos de cereales indican que en algunas zonas templadas la producción potencial aumente con pequeños aumentos de temperatura, pero disminuya si los cambios son grandes ( confianza de media a baja). En la mayoría de las zonas tropicales y subtropicales, se espera que los rendimientos de las cosechas disminuyan con la mayoría de los incrementos de temperatura proyectados ( confianza media) (véase el Cuadro 3-3). En latitudes medias, las simulaciones de cosechas indican que con un calentamiento de menos de unos pocos °C y el incremento asociado de concentraciones de CO2 las respuestas generalmente sean positivas, y que en general sean negativas con un mayor calentamiento. En zonas agrícolas tropicales, unas evaluaciones similares indican que el rendimiento de algunas cosechas podría disminuir con un aumento mínimo de temperatura, porque se encuentran cerca del límite máximo de tolerancia de temperatura. Si además existe una importante disminución de las precipitaciones en sistemas tropicales/subtropicales secos/ húmedos, la disminución del rendimiento de las cosechas será aun más manifiesto. Las evaluaciones que incluyen las adaptaciones agronómicas autónomas (como cambios en el periodo de siembra y en las variedades de cultivos) tienden a proyectar un rendimiento que se encuentra menos afectado adversamente por el cambio climático que en los escenarios que no contemplan esa adaptación. Estas estimaciones incluyen los efectos beneficiosos de la fertilización con CO2, pero no las innovaciones tecnológicas ni los cambios en los efectos de las plagas y enfermedades, la degradación de los suelos y los recursos hídricos y los fenómenos climáticos extremos. Se sabe muy poco sobre la capacidad de los ganaderos para adaptar su ganado a los problemas fisiológicos asociados con los cambios climáticos. Se proyecta que el aumento de unos pocos ºC incremente los precios de los alimentos en todo el mundo, lo que puede agravar el riesgo de hambre en los sectores vulnerables de la población (confianza baja). Agua 3.22 El cambio climático proyectado podría agravar en gran medida los problemas de escasez y calidad del agua en muchas zonas del mundo que ya sufren los efectos de la insuficiencia de agua, pero atenuar esos problemas en otras. La demanda del agua en general está aumentando, debido al crecimiento demográfico y al desarrollo económico, pero en algunos países está disminuyendo, debido a su utilización más eficiente. Se proyecta que el cambio climático reduzca las corrientes y la recarga del agua superficial en muchas partes del mundo, pero también puede aumentarlas en otras zonas (confianza media). La importancia del cambio varía según los diversos escenarios, en parte debido a las diferencias en las pautas de precipitación previstas (y especialmente su intensidad), y en parte debido a las diferencias en la evaporación proyectada. La Figura 3-5 muestra los cambios en flujos previstos en virtud de dos escenarios de cambio climático. Se prevé que entre varios cientos de millones y unos miles de millones de personas sufrirán una reducción del suministro de agua del 10 por ciento, o incluso más, hacia el año 2050, con proyecciones de un cambio climático que corresponden a un aumento del 1 por ciento anual de las emisiones de CO2 (véase el Cuadro 3-4). La calidad del agua dulce podría degradarse en general con la subida de la temperatura del agua (confianza alta), aunque en algunas regiones esta degradación podría verse compensada con un aumento del caudal. Los impactos de los cambios climáticos en la escasez y calidad del agua, y la frecuencia e intensidad de sequías e inundaciones han de intensificar los problemas en la gestión del agua y de las inundaciones. Los sistemas hídricos sujetos a una gestión mediocre o nula son los más vulnerables a los impactos adversos del cambio climático.
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Figura 3-5: Los cambios proyectados en la cantidad media anual de escorrentía para el año 2050, en relación con la cantidad media de escorrentía de los años 1961-1990, en gran medida siguen los cambios proyectados en las precipitaciones. Los cambios en la cantidad de escorrentía se han calculado a partir de una simulación hidrológica que utiliza como insumos las proyecciones climáticas de dos versiones de la simulación general de circulación atmosférica-oceánica del Centro Hadley (AOGMC) para un escenario de un aumento anual de las concentraciones atmosféricas de CO2 de un 1 por ciento: a) la media ensamblada HadCM2 y b) HadCM3. Los aumentos proyectados en las escorrentías en latitudes altas y en la zona de Asia sudoriental, y las disminuciones en Asia Central, la zona del Mediterráneo, África meridional y Australia muestran una gran coherencia con todos los experimentos del Centro Hadley, y con las proyecciones de precipitaciones obtenidas de otros experimentos de la AOGCM. Para otras zonas del mundo, los cambios en precipitación y escorrentía dependen de los escenarios y simulaciones empleados. Pequeñas islas y zonas costeras bajas 3.23 La población que vive en pequeñas islas y/o en zonas costeras bajas está muy expuesta a sufrir graves consecuencias sociales y económicas derivadas del ascenso del nivel del mar y las mareas de tempestad repentinas. Muchos asentamientos humanos se verán afectados por un aumento de la erosión y las inundaciones costeras, y decenas de millones de personas que viven en deltas, zonas costeras bajas o en islas pequeñas podrían tener que desplazarse y perder infraestructuras y/o asumir muchos esfuerzos e importantes costos para proteger sus zonas costeras vulnerables. También estarían expuestos a gran riesgo algunos recursos críticos para la supervivencia en las costas o islas, tales como fuentes de agua dulce, pesquerías, playas, arrecifes y atolones coralinos y hábitat naturales. 3.24 La elevación proyectada del nivel del mar ha de reflejarse en un aumento del número medio anual de personas damnificadas por las inundaciones causadas por mareas de tempestad costeras repentinas ( confianza alta). Las zonas expuestas a mayor riesgo desde el punto de vista del número de personas afectadas son Asia meridional y sudoriental, con aumentos menores pero igualmente importantes en África oriental y occidental y el Mediterráneo, desde Turquía hasta Argelia. Gran parte de un gran número de ciudades costeras muy pobladas también se encuentran expuestas al riesgo de quedarse anegadas de forma permanente y sobre todo a inundaciones costeras más frecuentes debido al ascenso del nivel del mar. Estas estimaciones se basan en la hipótesis de que no haya cambios en la frecuencia o intensidad de las tormentas; si los hay, los riesgos de inundaciones debidas a la elevación del nivel del mar podrían ser mucho mayores en algunas zonas. Efectos en el mercado 3.25 Se estima que en muchos países en desarrollo los efectos agregados en el sector del mercado, medidos por los cambios en el Producto interno bruto (PIB), sean negativos en todos los escenarios basados en cualquier aumento en la temperatura media mundial ( confianza baja), y que en los países desarrollados esos efectos sean mixtos, en los escenarios basados en un aumento de temperatura de tan sólo unos pocos ºC ( confianza baja), y negativos en los que se basen en un mayor calentamiento ( confianza de media a baja).Los efectos del cambio climático van a tener consecuencias en el mercado que se manifestarán en cambios en la cantidad, cualidad y precio de los alimentos, fibras, agua y otros bienes y servicios (véase el Cuadro 3-5). El cambio climático puede tener otros efectos en el mercado, a través de una alteración de la demanda de energía, el suministro de energía hidrológica, el transporte, el turismo y la construcción, daños en bienes y las pérdidas en los seguros, debido a fenómenos meteorológicos extremos, la pérdida de tierras costeras ocasionada por la elevación del nivel del mar, la decisión de asentar y reasentar poblaciones e iniciativas de urbanización, y el suministro de recursos y costos para la adaptación al cambio climático. Las estimaciones de los efectos netos en el mercado ofrecidas por los pocos estudios publicados hasta la fecha, combinando los diferentes sectores y sumándolos a escala nacional y regional, indican pérdidas en la mayoría de los países y regiones en desarrollo que se han estudiado. Se estiman que en los países y regiones desarrollados en que haya un aumento de unos pocos grados ºC en la temperatura media mundial puede haber ganancias y pérdidas. En cambio, cuando el aumento de la temperatura es aún mayor, se estiman que los países desarrollados sufrirán pérdidas económicas. Cuando se suman dichas estimaciones a escala mundial, el PIB mundial podría aumentar o disminuir en unos cuantos puntos porcentuales en caso de un aumento de unos pocos ºC en la temperatura media mundial, pero las pérdidas netas serán más importantes cuanto mayor sea el aumento en la temperatura. Las estimaciones no incluyen generalmente los efectos de los cambios en la variabilidad climática ni fenómenos extremos, ni contemplan los diferentes ritmos del cambio climático, y sólo consideran de manera incompleta los impactos sobre bienes y servicios no comercializados en el mercado, y parte de la base que las ganancias que pueden experimentar algunos compensan las pérdidas sufridas por otros. Por lo tanto, la confianza en las estimaciones de los efectos en el mercado para países específicos es generalmente baja, y las diversas omisiones probablemente den como resultado una subestimación de las pérdidas económicas y una sobreestimación de las ganancias. 3.26 Las medidas de adaptación podrían reducir los efectos adversos del cambio climático y, a menudo, producir efectos beneficiosos secundarios, aunque no se puedan evitar todos los daños. 3.27 Se han identificado numerosas opciones de adaptación como respuesta a los cambios climáticos que pueden reducir los efectos adversos y mejorar los beneficios del cambio climático, pero que pueden producir costos añadidos. No se ha finalizado la cuantificación de los beneficios y costos y de su variación en las diferentes regiones. La adaptación al cambio climático puede tener muchas formas, entre ellas las medidas que adopten las personas para atenuar los efectos o aprovechar de nuevas oportunidades, y los cambios estructurales y funcionales en los sistemas naturales como respuesta a una modificación de las presiones a que están sujetos. Este informe se ha de centrar en las medidas de adaptación adoptadas por las personas. La gama de opciones incluye la adaptación reactiva (medidas que se adoptan mientras van cambiando las condiciones y sin preparación previa) y la adaptación planificada (medidas que se adoptan mientras van cambiando las condiciones o incluso antes de que cambien, pero con preparación previa). Las medidas de adaptación pueden ser llevadas a cabo por organismos privados (individuos, familias o empresas) o por organismos públicos (organismos locales, regionales o del gobierno nacional). En el Cuadro 3-6 se dan algunos ejemplos de las opciones identificadas. Las ventajas y los costos de las opciones de adaptación, cuya evaluación está por finalizarse, también varía según las regiones y los organismos. A pesar de que nuestros conocimientos sobre la adaptación son incompletos y evolucionan constantemente, se han extraído y resumido algunas conclusiones sólidas. Cuadro 3-5 Efectos del cambio climático en otros sectores del mercado en ausencia de intervenciones de política en el clima.* |
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3.8 Un cambio climático mayor y más rápido puede plantear mayores problemas de adaptación y mayores riesgos que un cambio más lento y menos marcado. Las características clave del cambio climático que hay que tomar en cuenta incluyen la magnitud y velocidad de los cambios en fenómenos extremos climáticos, la variabilidad y las condiciones media. Los sistemas naturales y humanos han desarrollo la capacidad de tolerar una gama de condiciones climáticas, dentro de cuyos límites el riesgo de daños es relativamente bajo y hay una alta capacidad de recuperación. Sin embargo, los cambios climáticos que dan como resultado una creciente frecuencia de fenómenos que se sitúan fuera de los niveles históricos registrados por dichos sistemas, aumentan el riesgo de Los cambios en las condiciones media (por ejemplo, los aumentos en la temperatura media), incluso cuando no producen cambios de variabilidad, pueden llevar a aumentos en la frecuencia de algunos fenómenos (por ejemplo, las olas de calor) que sobrepasan los límites de la tolerancia, y la disminución de la frecuencia de otros (por ejemplo, los períodos fríos) (véase la Pregunta 4 y la Figura 4-1). 3.29 La mejora de la capacidad de adaptación puede ampliar o desplazar la gama de acciones para afrontar la variabilidad y los extremos climáticos y para generar beneficios actuales y futuros. Muchas de las opciones de adaptación incluidas en la lista del Cuadro 3-6 ya se emplean para hacer frente a la variabilidad y a los extremos climáticos actuales, y su uso extendido podrá mejorar la capacidad presente y futura para abordar estos fenómenos. Pero estas acciones pueden no ser tan eficaces en el futuro, conforme el cambio climático crece en cantidad y velocidad. 3.30 Los beneficios directos potenciales de la adaptación son importantes y pueden reducir los efectos adversos y mejorar los efectos positivos del cambio climático. Los resultados de los estudios sobre los impactos futuros del cambio climático indican posibilidades de adaptación para reducir en gran medida muchos de los efectos adversos y mejorar los beneficiosos. Por ejemplo, de los análisis sobre los riesgos de inundaciones costeras producidas por mareas de tempestad repentinas se desprende que, si la protección costera contra las inundaciones no cambia respecto a la situación actual, la elevación del nivel del mar impulsada por el cambio climático podría multiplicar varias veces el número medio anual de personas afectadas por inundaciones. En cambio, si los niveles actuales de protección costera contra las inundaciones mejoran en proporción al crecimiento futuro del PIB, el aumento proyectado se podría reducir hasta de dos tercios (véase la Figura 3-6). Sin embargo, estimaciones como éstas indican sólo los beneficios posibles, y no los beneficios probables, de la adaptación, ya que los análisis suelen basarse en suposiciones bastante arbitrarias sobre las opciones de adaptación y los obstáculos, a menudo omiten considerar los cambios en valores extremos y variabilidad del clima, y no toman en cuenta las previsiones imperfectas.
Figura 3-6: La adaptación y el número medio de personas afectadas por inundaciones causadas por mareas de tempestad en las costas: proyecciones para el decenio del 2080. Las dos barras de la izquierda muestran el número de personas afectadas por inundaciones debidas a mareas de tempestad costeras en el año 2080 respecto al nivel del mar actual y para una elevación del nivel del mar de ~40 cm, suponiendo que la protección costera no cambie a partir de ahora y que haya un aumento demográfico moderado. Las dos barras a la derecha muestran lo mismo, pero suponiendo que la protección costera se mejora en proporción al crecimiento del PIB. 3.31 Las estimaciones de los costos de la adaptación son escasas; las que están disponibles indican que éstos dependen en gran medida de los criterios de decisión para la selección y oportunidad de aplicación de las medidas específicas de adaptación. Los mejores estudiados hasta la fecha son quizá los costos de las medidas de protección de las zonas costeras ante a la elevación del nivel del mar. Las medidas evaluadas incluyen la construcción de 'estructuras duras' como diques, atracaderos y malecones, y el empleo de 'estructuras blandas' como el llenado de playas con arena y el restablecimiento de las dunas. Las estimaciones de los costos de la protección costera varían según las hipótesis que se escojan en el momento de decidir la extensión costera que hay que proteger, los tipos de estructuras utilizadas, la fecha de la aplicación de las medidas (que depende a su vez de la velocidad de la elevación del nivel del mar), y los tipos de descuento aplicables. Las diferentes hipótesis sobre estos factores permiten estimaciones de los costos de la protección de las costas de los Estados Unidos frente a una elevación del nivel del mar de 0,5 m para el año 2100, que varían entre USD 20 mil millones y USD 150 mil millones en su valor actual. 3.32 Se espera que el cambio climático tenga un impacto negativo sobre el desarrollo, la sostenibilidad y la equidad. 3.33 Los impactos del cambio climático han de afectar de forma desproporcionada a los países en desarrollo y a la población más pobre dentro de todos los países, con el consiguiente aumento de las desigualdades en materia de acceso a la salud y los alimentos, agua limpia y otros recursos. Como ya se ha comentado, se prevé de forma general que las poblaciones en los países en desarrollo se encuentren expuestas a los riesgos relativamente elevados que plantean los impactos adversos del cambio climático sobre la salud humana, el suministro de agua, la productividad agrícola, los bienes y otros recursos. La pobreza, la ausencia de formación y educación, la falta de infraestructura, la falta de acceso a tecnologías, la falta de diversidad en las fuentes de ingresos, una base degradada de recursos naturales, los incentivos poco racionales, un marco legal inadecuado y unas instituciones públicas y privadas agobiadas con muchos problemas, crean las condiciones propicias para una escasa capacidad de adaptación en la mayoría de los países en desarrollo. La combinación de la exposición a un riesgo alto y una escasa capacidad de adaptación ponen a la población de los países en desarrollo en una posición generalmente más vulnerable a los problemas climáticos que la de los países desarrollados. 3.34 El empleo de recursos no sostenibles agrava la vulnerabilidad frente al cambio climático.La transformación de los hábitat naturales para aplicaciones de la actividad humana, los grandes niveles de consumo de recursos provenientes del medio ambiente, las actividades de cultivos y pastoreo que no protegen los terrenos de la degradación, y la contaminación del aire y del agua pueden reducir la solidez de los sistemas para hacer frente a las variaciones o cambios climáticos, además de disminuir la capacidad de estos sistemas para recuperarse de su degradación. Debido a dichas presiones, los sistemas, y las poblaciones que extraen de ellos bienes, servicios y medios de subsistencia, son muy vulnerables al cambio climático. Estas presiones se encuentran presentes tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, pero éstos últimos se enfrentan al dilema de cómo alcanzar sus objetivos de desarrollo sin ejercer una presión no sostenible sobre los sistemas. 3.35 Los problemas asociados con el cambio climático pueden socavar el avance hacia un desarrollo sostenible. Las sequías más frecuentes y más intensas pueden aumentar en gran medida la degradación de las tierras. Los aumentos de la intensidad de las precipitaciones pueden incrementar las inundaciones y los deslizamientos de tierras y lodos, y causar una destrucción que, en algunos casos, puede retrasar el desarrollo durante años. Los avances en la salud y la nutrición se pueden retrasar en algunas zonas, debido a los impactos de los cambios climáticos sobre la salud humana y la agricultura. Estos problemas podrían verse agravados por nuevas obras de infraestructura en zonas intrínsecamente dinámicas e inestables (por ejemplo, cauces de avenidas, playas que actúan como barreras, zonas costeras bajas y laderas escarpadas desforestadas). 3.36 Si no se toma en cuenta, el cambio climático puede afectar la eficacia de los proyectos de desarrollo. Los proyectos de desarrollo a menudo incluyen inversiones en infraestructuras, instituciones y capital humano para la gestión de recursos sensibles al clima, como el agua, la energía hidráulica, las tierras agrícolas y los bosques. Aunque estos factores no se tienen muy en cuenta en el diseño de los proyectos, el rendimiento de dichos proyectos se puede ver afectado por el cambio climático y el aumento de la variabilidad climática. Los análisis han mostrado que en algunos casos conviene incorporar en semejantes proyectos, con sólo un pequeño costo incremental, cierto grado de flexibilidad que permita obtener un buen rendimiento en una amplia variedad de condiciones climáticas y, debido a los riesgos presentes en la actual variabilidad climática, esa mayor flexibilidad tiene un valor inmediato. 3.37 Muchos de las condiciones para mejorar la capacidad para la adaptación ante un cambio climático son similares a las que requiere el fomento del desarrollo sostenible. Entre los ejemplos de requisitos comunes para mejorar la capacidad de adaptación y el desarrollo sostenible figuran un mayor acceso a los recursos y la reducción de desigualdades para acceder a ellos, la mitigación de la pobreza, el mejoramiento de la educación y formación, la inversión en infraestructuras, la participación de las partes interesadas en la gestión de recursos locales, y el aumento de capacidad y eficiencia institucionales. Además, las iniciativas para reducir el ritmo de la conversión del hábitat natural, la gestión de prácticas para mejorar la protección de recursos, la incorporación de prácticas de cultivo y pastoreo que protejan el suelo, y la mejor regulación de contaminantes pueden reducir nuestra vulnerabilidad frente a los cambios climáticos, a la vez que nos orientamos hacia un uso más sostenible de los recursos. |
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