ELECTROPOLUCIÓN
Y LA NOCIVIDAD DE LA TELEFONÍA MÓVIL
Ing José Girbau Ortega
Conceptos básicos
La
ELECTROPOLUCION es un concepto que abarca un amplio campo
de energías ambientales agresivas y dañinas
para la salud, producidas por la inmensidad de aparatos eléctricos
o electrónicos que nos rodean por todas partes, tanto
en nuestro hogar como en el trabajo, en la calle o en el campo.
Son energías invisibles al ojo humano pero perfectamente
detestables por aparatos de medida electrónicos y con
los cuales se puede gestionar una labor de protección
y prevención de la salud. Dentro de la electropolución
está el caso particular de los efectos nocivos para
la salud de los teléfonos móviles y toda la
red impresionante de repetidores que nos invaden en todo el
territorio nacional, especialmente en las zonas urbanas. Existe
un gran desconocimiento público de las repercusiones
que en la salud tiene este sistema.
Experiencias
y resultados
En España
se ha realizado recientemente una investigación sobre
los efectos nocivos de la telefonía móvil, en
la Facultad de Biológicas de Valencia por el profesor
y director Sr. Javier Núñez, a través
de la acción de un radioteléfono de onda digital,
ante un grupo de ratones de laboratorio sanos. Hay que tener
en cuenta que dichos ratones son utilizados habitualmente
para experiencias previas con gran cantidad de medicinas nuevas,
ya que la célula del ratón se acerca mucho a
la célula humana, teniéndose en cuenta ciertos
valores de proporcionalidad. En el caso que nos ocupa el resultado
ha sido más contundente de lo que se esperaba, ya que
los ratones sometidos han experimentado gran perturbación
en el ciclo del sueño y vigilia, gran estrés
en su actividad, y anormalidad en sus interacciones mutuas.
En Australia,
en el Instituto of Cancer and Cell Biology de Sidney, por
el director del mismo, Dr. Tony Basten, se han realizado diferentes
experiencias con 200 ratones de laboratorio expuestos a las
microondas de telefonía móvil cuyo resultado
fue el aumento en un 50% de células cancerígenas
en su sistema inmunológico.
También
en España el Doctor Bardasano, director del Instituto
de Bioelectromagnetismo de la universidad de Alcalá
de Henares (Madrid), ha comprobado los efectos de las radiaciones
electromagnéticas sobre el cerebro humano, demostrando
su efecto nocivo sobre la glándula maestra de la cabeza,
la glándula pineal, en la cual se produce una disminución
de la secreción de las hormonas Melatonina y Serotonina.
Esto quiere decir que disminuyen grandemente las defensas
naturales del cuerpo y por tanto la persona está abierta
con más facilidad a cualquier tipo de enfermedad.
Otra experiencia
más, de las múltiples investigaciones realizadas
en diferentes países, fue la realizada por un grupo
de investigadores alemanes cuyos resultados fueron publicados
en diferentes revistas, entre ellas la alemana «Test
Ecológico» en su nº 9 (Septiembre de 1994).
Consiste
básicamente en el registro de las ondas cerebrales
de una persona (se realizó repetidamente sobre diferentes
voluntarios). La persona en cuestión está, en
principio, en una situación normal y sin teléfono,
registrándose lógicamente unas ondas normales
en su cerebro, pero en cuanto se pone en marcha el radioteléfono
junto a la oreja, en el electroencefalograma aparecen unas
ondas cerebrales totalmente anormales en forma de picos y
curvas bruscas.
Pero lo
más grave del asunto viene cuando se observa que, una
vez cesado el uso del teléfono, el electro no registra
una vuelta a la normalidad de las ondas cerebrales, sino que
siguen existiendo dichas señales completamente anormales.
La duración de esta anormalidad se mantiene durante
un tiempo de más de 24 horas para una sola llamada
de 15 a 20 minutos de duración, es decir que, con una
simple llamada al día como la indicada, y repetida
durante días sucesivos, se asegura un daño continuado
en el cerebro.
Las perturbaciones
del electroencefalograma ya se empiezan a registrar a una
distancia de noventa metros para los teléfonos portátiles
más potentes y a diez metros para el teléfono
portátil menos potente.
Aspectos
técnicos a tener en cuenta
Se ha
de entender que la existencia del teléfono móvil
implica la existencia de una vasta red de repetidores de las
ondas digitales. Estas ondas de telefonía móvil,
están dentro de la gama de las llamadas microondas,
es decir, en unas frecuencias que oscilan entre los 300 MHZ
y los 300 GHZ correspondientes a su vez, a una longitud de
onda de entre un metro y un milímetro (los hornos de
microondas por ejemplo, están dentro de este tipo de
ondas).
El tipo
de onda de los teléfonos analizados en las experiencias
anteriores se refiere al que se utiliza para la telefonía
móvil moderna, es decir, para sistemas de microondas
digitales (sistemas GSM) ya que en lo investigado en el mismo
caso para telefonía móvil con sistemas de microondas
analógicas (sistemas antiguos) no parece que se detecten
perturbaciones cerebrales de magnitudes importantes.
Todas
las ondas de radio (o radiaciones electromagnéticas)
se dividen en dos grandes familias: las radiaciones ionizantes
y las no ionizantes. La separación entre ambas se produce
a partir de un nivel de energía preestablecido y muy
relacionado con las altas frecuencias. Este límite
tiene el valor de 12,4 electrón-voltios. Dicho de otra
manera, las radiaciones ionizantes son las que producen un
daño inmediato a la salud (a nivel atómico y
molecular), como son las radiaciones nucleares de¡ uranio
radioactiva (de las centrales nucleares), los rayos X de las
radiografías, ciertas radiaciones usadas en medicina
(rayos alfa, beta y gamma) para destruir localmente células
cancerígenas, etc. ; las radiaciones no ionizantes
son las que pueden dañar la salud a largo plazo y sus
efectos están más camuflados (días, meses
o años) y no se conocen tan bien sus efectos como los
de las radiaciones ionizantes, a pesar de que su uso está
mucho mas extendido y por tanto afecta a una mayor cantidad
de gente, como es el caso de la electricidad doméstica,
aparatos eléctricos y electrónicos de todo tipo
y el teléfono móvil de nuestro caso.
Las radiaciones
de las microondas de telefonía móvil son de
las frecuencias más altas de las utilizadas habitualmente
y por tanto de las que más se acercan a las radiaciones
ionizantes.
No hay
que confundir las ondas digitales en el medio ambiente con
las señales digitales por cable o utilizadas en aparatos
de sonido e imagen, ya que estas últimas son totalmente
inofensivas por estar confinadas en el cable o en los componentes
electrónicos de los aparatos.
Los estudios
que se hacen sobre este tema, en general son realizados sobre
las radiaciones de la pequeña antena del teléfono
móvil y hay que tener en cuenta que no existe teléfono
móvil si no existe la red de antenas repetidoras correspondientes.
Por tanto dichos estudios se tendrán en cuenta también
para dichos repetidores, ya que éstos son como las
antenas del teléfono pero más potentes y con
el agravante de que funcionan día y noche sin parar
y cubriendo su radiación sobre la mayor parte de las
poblaciones urbanas del país.
El público
en general, desconoce la existencia de los repetidores mencionados,
y que se instalan dentro de las ciudades, sobre las azoteas
de las casas, y por ello, las compañías de teléfonos
pagan sustanciosas cantidades anuales a los copropietarios
de dichos edificios. Las antenas se pueden reconocer por su
estructura de perfiles de hierro (unas veces en forma de torre,
otras veces en forma de cajón triangular o cuadrado),
sobre la cual se apoyan nueve pequeñas pantallas rectangulares
en posición vertical (de un metro por treinta centímetros
cada rectángulo). Es decir, una invasión silenciosa
de microondas sobre nuestras propias cabezas.
El efecto
nocivo de un repetidor dependerá de la distancia a
la que esté situada su vivienda (por tomar una situación
tipificada) y al tiempo de exposición de la persona
a dichas radiaciones (como mínimo las ocho horas de
sueño diarias...
Hay que
aclarar que el teléfono inalámbrico de tipo
doméstico (de FM) es inofensivo (comparado con los
teléfonos de mano callejeros) ya que su pequeña
antena no emite microondas digitales, sino ondas analógicas
(de frecuencia modulada) utilizadas desde hace muchos años
y sin problemas hasta hoy. Aunque hay que tener en cuenta
otro aspecto que es la electropolución producida por
la base de¡ teléfono, ya que va «enchufado
a la red» y por tanto genera otro tipo de electropolución
de baja frecuencia, la cual ejerce su influencia perjudicial
en una zona circular de un metro de radio alrededor de la
base de¡ teléfono. No tiene mayor importancia
si se está junto a la base de¡ teléfono
durante poco tiempo, pero es perjudicial si la base la tiene
en la cabecera de la cama, donde su influencia se alarga durante
las ocho horas de sueño, todos los días. Es
mejor no abusar de su uso.
Nota:
En cuanto al campo electromagnético de baja frecuencia
(la corriente de casa) se establece para ella una intensidad
máxima de 0,2 microtestas como umbral peligroso para
la salud en situación de estancia permanente (en viviendas
y oficinas), valor determinado por las investigaciones del
Instituto Sueco «Karolinska» sobre electropolución
y cáncer.
En Rusia
existe una normativa al respecto, que establece como umbral
peligroso el valor de una décima de microwatio por
centímetro cuadrado (10 microwatios/cm2), aunque este
valor se determinó hace tiempo y puede disminuir por
recientes investigaciones. En España no existe legislación
alguna que indique nada al respecto. En Europa están
en debate diferentes valores a utilizar y existen fuertes
presiones de las multinacionales y de diferentes intereses
que ocultan y retrasan la divulgación pública
de la verdad.
Diferentes
declaraciones
En palabras
del doctor alemán Lebrech Von Klitzing y a la vista
de los resultados de las investigaciones manifestó:«
Tengo que decir sinceramente que estoy consternado».
El ministro
alemán de comunicaciones Sr. Bosch declaró en
una conferencia de prensa que «las acaloradas discusiones
acerca de la energía nuclear es posible que nos parezcan
una suave brisa en comparación con lo que nos va a
representar el tema de las redes de repetidores de telefonía
móvil».
Compañías
alemanas de seguros como la ALLIANZ han reaccionado frente
a esto, ya que desde el año 1993 excluyen de sus seguros
la cobertura por «ríesgos de radiaciones electromagnéticas».
Recientemente
la Organización Mundial de la Salud, a la vista de
los resultados de numerosos estudios de consultas insistentes
de los gobiernos y de la preocupación creciente de
los consumidores, ha iniciado un amplio estudio internacional
para recopilar e investigar el mayor número de efectos
posibles sobre la salud, lo que tardará en salir cinco
años, y para ellos se han dedicado nada menos que 3.300.000
dólares.
Con toda
esta problemática, surge la necesidad de definir dos
tipos de usuarios de la telefonía móvil: el
usuario pasivo y el usuario activo (de la misma
manera que hay fumadores pasivos y activos). El usuario
pasivo no tiene teléfono móvil, pero se
le está perjudicando día y noche con las ondas
de los repetidores de la telefonía (y de los teléfonos
móviles cercanos) sin que él lo sepa ni se le
haya informado de ello para que tenga la libertad de decidir
si lo admite o no; por otra parte está el usuario
activo que, además de lo anterior, voluntariamente
usa su radioteléfono consiguiendo con ello un aumento
de la radiación recibida hacia sí mismo, con
la emisión de las ondas de su propio teléfono,
lo cual le produce un daño añadido en forma
local, ya que afecta a la salud de su propio oído (además
de otros efectos que se enumeran más adelante).
Factores
generales sobre la salud de las radiaciones indicadas
Hay cuatro
factores que se deberán tener en cuenta a la hora de
analizar la influencia sobre la salud, uno de ellos es el
factor técnico, es decir, la naturaleza técnica
de la radiación (que en nuestro caso es el de muy alta
frecuencia y de sistema digital); otro factor es el factor
acumulativo, es decir, la cantidad de carga de radiación
que se acumula en el cuerpo a lo largo del tiempo (por ejemplo,
es el mismo perjuicio recibir una radiación intensa
durante un corto espacio de tiempo, que recibir una radiación
de baja intensidad durante un largo espacio de tiempo, ya
que, en ambos casos se ha acumulado mucha carga de radiación.
Otro factor es el factor personal. con el que se refiere a
que no es lo mismo la influencia para una persona con un sistema
nervioso sensible a la electropolución, que para otra
menos sensible, o que no es lo mismo para un cuerpo joven
que para uno deteriorado, etc. Por último, el factor
ambiental aditivo que se refiere a otras radiaciones ambientales
que pueden agravar su influencia, como son las radiaciones
de otros repetidores cercanos, campos electromagnéticos
de líneas de alta o baja tensión, radiaciones
naturales de¡ propio terreno (contempladas en geobiología)
y factores ambientales diversos, analizados en geobiología.
Es evidente
que dicha radiación afecta a la salud de todas las
personas, en un mayor o menor grado, o en un mayor o menor
tiempo.
El deterioro
de la salud suele aparecer a lo largo de los meses o de los
años. Enumeraremos algunos de los efectos que se indican
en las investigaciones con la electropolución; consisten
en diferentes síntomas que, al principio, empiezan
por pesadez, dolores de cabeza, insomnio, y luego continúa,
según cada caso, en insomnio, estrés, depresiones,
y más tarde aparecen efectos más graves, como
pérdida de memoria, enfermedad de Alzheimer, asma,
tumores cerebrales, aumento del riesgo de cáncer y
de leucemia, y el perjuicio sobre el sistema inmunológico,
es decir, disminuyen las defensas naturales de¡ cuerpo
frente a cualquier enfermedad. Esto último puede hacer
que la enfermedad surja por el punto más débil
de la persona, o refuerce cualquier tipo de enfermedad latente.
También afecta al ADN de las células, en el
que se contienen los aspectos hereditarios entre otras cosas.
Las ondas
de telefonía móvil también afectan a
elementos técnicos de alta sensibilidad, por ello está
prohibido su uso en aviones, aeropuertos, ciertos recintos
de seguridad y a gente que lleva marcapasos para su corazón.
Aspectos
ético-sociales
Estas
investigaciones demuestran evidentemente la nocividad de las
radiaciones de¡ teléfono móvil y sus repetidores.
Se entiende que el progreso y el desarrollo tecnológico
es bueno siempre y cuando no produzca un alto costo de la
salud humana como en este caso. Dada la gran repercusión
de este tema sobre muchos millones de personas y la proliferación
tan rápida de esta tecnología, sería
una gran temeridad por parte de los gobiernos y las autoridades
responsables que no se tomaran medidas urgentes de precaución
frente a esta avalancha de microondas, no solo para los aspectos
de la tecnología actual, sino también para las
condiciones de viviendas y urbanismo. Independientemente de
que se gestionen a la vez las conclusiones definitivas de
las diferentes investigaciones, se deberá tener en
cuenta el factor salud, que en nuestro caso se aplica
como derecho público a la salud, el cual es
un derecho natural y por tanto está por encima
de la ley escrita, (aunque está incluida en
los derechos internacionales del ser humano) es decir, todo
ser humano tiene el derecho inalienable de poder vivir y elegir
un entorno, en donde no existan energías ambientales
agresivas para la salud, como en el caso de la electropolución.
De lo
anterior se deriva un grave deber de¡ poder público
y más concretamente del poder político-legislativo,
lo que implica que se debería obligar por ley a todos
los fabricantes de cualquier producto de uso masivo y que
sea susceptible de repercutir en la salud general, que tenga
éste que ser sometido a una investigación seria,
antes de que salga al mercado. Esta investigación no
sólo ha de ser de tipo técnico o de seguridad
industrial, como habitualmente se hace, sino también
de tipo multidisciplinar, en la que intervengan conjuntamente
la técnica, la medicina, la física y la biología,
para comprobar sus efectos en la salud a largo plazo. Bien
merece la pena realizar esta gestión, ya que se trata
de eliminar la causa de muchas enfermedades y evitar muchos
costos humanos y muchos costos económicos.
Ya existen
unas recomendaciones dictadas por la Unión Europea
(que por ahora no son de obligado cumplimiento) en las que
se indica que todo aparato eléctrico en venta deberá
llevar la información de la electropolución
que produce dicho aparato a la hora de su utilización,
así como otras normas de precaución en las líneas
de alta tensión y en la normativa de la construcción
de viviendas, en las cercanías de las líneas
de alta tensión.
Todo el
mundo sabe que hay grandes intereses económicos y políticos
detrás de todo esto. Estos mismos intereses y compañías,
que han financiado diferentes investigaciones al respecto,
para con ello crear dudas al público con lo que frenan
y tergiversan la verdad. Por ello, a la hora de recibir una
información de estos temas, hay que averiguar de dónde
viene la información y qué intereses hay detrás
de ella.
Lo que
no cabe duda es que las leyes se mejorarán, en la medida
que exista la presión popular, que haya más
gente que participe de alguna forma en la lucha por su derecho
inalienable a la salud pública, y que colabore habitual
o puntualmente con asociaciones que se preocupan por el medio
ambiente.
Los profesionales
de la salud (médicos, enfermeras, naturistas, terapeutas,
etc.) tienen un campo muy interesante que ampliar con las
energías ambientales, ya que muchas veces una persona
va al médico con ciertas dolencias y resulta que después
de los análisis el médico certifica que no tiene
nada, y ciertamente tiene razón, ya que la causa no
está en la persona, sino en el medio ambiente en el
que vive; como, por ejemplo, una antena repetidora de telefonía
móvil a 50 metros de su casa, un cable de alta tensión
junto a la vivienda, un horno de microondas con fugas de radiación
en el momento de su funcionamiento, el uso prolongado de un
ordenador, un radio-despertador (de los de enchufar), o las
radiaciones naturales de¡ propio terreno donde está
ubicada su vivienda. Existe la posibilidad de armonizar estas
situaciones a través de especialistas que trabajan
en el campo de la Geobiología.
Medidas
de protección y prevención
1º.-
Procure no usar teléfonos portátiles;
y si por necesidades imperativas necesita usarlos, adquiera
un teléfono de¡ tipo de microondas analógicas
y rehuse los del tipo de microondas digitales (sistema
G.S.M.).
2º.-
Elija el modelo de menor potencia, ya que funciona
igual y el perjuicio será menor.
3º.-
Cuando use el teléfono, procure tener la antena del
mismo alejada de la cabeza (a poco que se separe la
antena de la cabeza, la intensidad de la radiación
sobre la misma disminuye bastante); para ello existe un accesorio
de micrófono y auricular por cable, que se conecta
al teléfono de tal manera que éste lo puede
tener en el bolsillo (alejado de la cabeza) y a la vez poder
oír y hablar con dicho accesorio.
4º.-
Cuando tenga que elegir una vivienda nueva, procure que esté
situada lo más alejada posible de cualquier repetidor
de telefonía (dado que la vivienda es para muchos
años se recomienda el estudio de las energías
ambientales, incluyendo las radiaciones terrestres del lugar,
aspecto éste que puede condicionar grandemente la salud.
Infórmese a través de un buen experto en mediciones
geobiológicas).
5º.-
Si la vivienda ya existe y está cerca de uno de estos
repetidores instale unas pantallas de protección eléctrica
(pida información).
6º.-
Para ambientes en los que exista un ambiente de electropolución
(no solo de teléfonos celulares, sino también
de ordenadores, aparatos eléctricos, cables eléctricos,
etc.) existe un mini-emisor (fabricado en Alemania) que emite
ondas beneficiosas para la salud y contrarresta o armoniza
en gran parte la electropolución ambiental. Su uso
es individual, y se coloca sobre el pecho (tiene diferentes
usos).
7º.-
En el caso de electropolución nocturna, cuando
la persona duerme cerca de uno de los repetidores mencionados
y tiene problemas en el sueño, se recomienda que tome
Melatonina, ya que es una sustancia
que produce nuestro cerebro durante la noche, cuando se duerme
correctamente, y sirve entre otras cosas para reequilibrar
diariamente nuestro sistema inmunológico (ver obras
del Doctor Bardasano).
Estos
y otros elementos de protección son importantes mientras
no llega la verdadera solución, que consiste en erradicar
la fuente de electropolución. Es conveniente estar
informado de las recomendaciones dictadas por la Unión
Europea antes mencionadas, así como de bibliografía
sobre electropolución y Geobiología.
Sin duda
alguna, todos tenemos una parte de responsabilidad para lograr
una sociedad más saludable, pacífica y armoniosa.
|