SITUACION AMBIENTAL INTERNACIONAL

DESARROLLO SOSTENIBLE

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SITUACION INTERNACIONAL DEL AMBIENTE
SITUACION AMBIENTAL ARGENTINA

EL DESARROLLO SOSTENIBLE EN EL MARCO DE LA ECONOMIA INTERNACIONAL DE AMERICA LATINA.

Juan Alonso Neira Simijaca

RESUMEN
En el presente artículo se abordan temas importantes para la economía de América Latina, en el marco de los acuerdos bilaterales y multilaterales, vistos desde la óptica del desarrollo sostenible. En el escenario de la internacionalización de la economía y en especial en los tratados de libre comercio, existen temas a los cuales se les debe prestar especial atención como el caso de la agricultura, la propiedad intelectual, las patentes y deuda externa. Estos elementos son analizados teniendo en cuenta los criterios de la sostenibilidad, la favorabilidad ecosistémica y la oferta y demanda de bienes y servicios ambientales o conexos al ambiente, en los mercados internacionales y la oportunidad o riesgo que pueden enfrentar estos bienes y servicios en la evolución del sistema capitalista, que vive cambios profundos en el corto plazo.

INTRODUCCIÓN
Con los cambios dramáticos sucedidos en la economía del mundo, especialmente los que se acontecen en el nuevo milenio, las estrategias se orientan a la creación de bloques económicos que permitan a los países mayores oportunidades para sus economías, la consolidación de un sistema capitalista central, de donde fluyan los capitales, se libere el comercio, impere la economía de mercado y se consoliden monopolios, todo asociado simultáneamente en magnitudes no registradas en la historia económica del mundo. Dentro de los elementos de análisis se incluye uno de relativa novedad en los escenarios internacionales, el desarrollo sostenible, que entra a jugar un papel protagónico en los conflictos de intereses y de saberes regionales y colectivos en el mundo contemporáneo.
En todos los medios periodísticos se habla sobre las negociaciones internacionales de comercio, especialmente la que tienen que ver con América Latina, en el fallido intento estadoudinense de Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y el agitado discurso por parte de los involucrados en las negociaciones bilaterales o multilaterales, tomando por separado a uno o a un pequeño grupo de países del hemisferio, para negociar con los Estados Unidos. ¿Cuáles serán las condiciones de comercio que mayoritariamente determinen la oferta de nuestros productos primarios, estructurando una arquitectura de negociación con intereses, condiciones y reglas de comercio que no necesariamente sean la mejor opción de integración para América Latina en estos momentos? La rigidez de Estados Unidos en sus barreras arancelarias y no arancelarias y la asignación de subsidios, no pueden ni deben ser interpretados como liberalización del comercio bilateral, sino como una ampliación del comercio y la oportunidad de penetrar más fácilmente mercados de una proximidad geográfica favorable.
Se presentan a consideración dos elementos centrales de análisis: la deuda externa como participación interesante del escenario internacional hacia cada país, como una oportunidad e intervencionismo internacional al interior de las economías y el problema de la negociación en la agricultura, teniendo en cuenta las condiciones de producción y comercio de los países que intervienen en el tratado. Estos aspectos son vistos con el lente de la sostenibilidad y con los recursos analíticos que ella ofrece.

1. EL PAPEL DEL DESARROLLO SOSTENIBLE EN LA LIBERALIZACIÓN COMERCIAL VIA TRATADO DE LIBRE COMERCIO
En la evolución de la economía de mercado y el flujo de capitales a través de las economías, se generan otros paradigmas, especialmente cuando se crea una nueva oferta y demanda de bienes y servicios que son ambientales. Bajo estas condiciones hay que hacer claridad sobre algunos interrogantes que vale reflexionar en estos momentos. ¿Qué papel juega el desarrollo sostenible y qué incidencia tiene este elemento económico y social en las actuales condiciones de transnacionalización y mundialización de la economía latinoamericana? Poco se ha debatido y ventilado públicamente sobre elementos jurídicos internacionales de gran relevancia como la propiedad intelectual, los bienes agrícolas dumping, las licencias de uso, los transgénicos, los Adpics, la biopiratería, los subsidios, las reglas de origen, el biocomercio, entre otros.
Los cuestionamientos en este escenario son la relación con la sostenibilidad del modelo latinoamericano y por qué es importante abordar cada uno de ellos. Antes de encaminarnos a un unimercado estadoudinense, con pocas opciones de crecimiento y desarrollo real en lo relacionado con la oferta de bienes primarios (que hasta el momento tienen la mayor participación en la balanza comercial de los países latinoamericanos) es necesario ver como afecta la aplicación de principios jurídicos que otorgan privilegios en el mercado, como la propiedad intelectual y las patentes, que permiten a aquellos que tienen la oportunidad de avanzar en la investigación científica y en el mejoramiento de técnicas y procedimientos en los diferentes campos de la ciencia, un derecho económico transable y negociable que tendrá su mejor desarrollo en espacios de negociación como los actuales. Desde las negociaciones de la Ronda Uruguay del Gatt, en el artículo 27 ya quedaba explícita la obligación de todos los estados miembros de conferir protección por medio de patentes en todos los campos de la tecnología sin discriminación alguna. Sin embargo los miembros podrán excluir la patente de las invenciones cuya explotación comercial en su territorio este relacionada con la salud de las personas o los daños al ambiente en varios países, instrumentos que no quedan claramente definidos en las negociaciones del tratado de libre comercio.
Estos y algunos otros elementos son la oportunidad o el fracaso de las economías de América Latina, cuando se incrementa la demanda mundial de bienes naturales (especialmente la de combustibles fósiles) y de algunos servicios (captación de Co2, el de órganos y tejidos animales y humanos) que en la actualidad son una mercancía adicional, con mercado real y potencial. Por otro lado, no sólo contamos con el pulmón del mundo como es la selva del amazonas, sino con la ecoregión más extensa y que contiene la mayor biodiversidad y recursos hídricos del planeta.
Si se hace válido el principio de las ventajas comparativas, sería la oportunidad de asignar, de ser posible, un valor real al capital natural, que por fortuna nos pertenece y que presenta una gran vulnerabilidad si no se hacen precisiones y exactitudes sobre cómo afectaría la puesta en marcha de un tratado de libre comercio a nuestro ecosistema general. No queda claro quién patentará nuestra biodiversidad, cuánto cuestan los bienes o servicios ambientales, cuánto se pueden llegar a degradar nuestros suelos, si es conveniente continuar con un modelo agropecuario que intensifica su producción con miras a un incremento en el volumen de oferta internacional y que disminuye su valor en términos reales en registros monetarios. Debería saberse si, en conjunto, estas condiciones de economía y de comercio permiten aproximarnos a un modelo sostenible o existen alternativas serias para pensar en otras opciones de economía que faciliten la construcción hacia un futuro sostenible para América Latina. Las alternativas actuales no presentan claridad en ninguna de las dos opciones.

2. LA DEUDA EXTERNA COMO INSTRUMENTO DE LA SOSTENIBILIDAD
El modelo cepalino y su incremento insostenido en el gasto público, permitió que América Latina, elevara sus niveles de deuda pública a valores impagables, como se pudo evidenciar desde los años 80. A esto se suman situaciones como las que se pueden evidenciar en el siguiente ejemplo: el departamento del tesoro de Estados Unidos, informó en el 2004, que Colombia fue elegida dentro de un programa bajo su Ley de Conservación de Bosques Tropicales de 1998. Mediante ese programa bajo un mecanismo de canje de deuda externa por protección de biodiversidad y bosques tropicales, ese país podría tener un beneficio en la construcción de un modelo de desarrollo sostenible. Según la intención y la estructura jurídica estadoudinense, el gobierno podrá autorizar operaciones de intercambio de deuda pública a países en desarrollo, siempre y cuando tengan por objeto reducir el valor de la deuda, mejorar su perfil o incentivar proyectos de interés social o de inversión en sectores prioritarios, sin que tales operaciones constituyan un nuevo financiamiento y por tanto no se afecta su cupo de endeudamiento. Colombia se compromete a realizar pagos bajo el canje de deuda externa por naturaleza por un monto total de U$10.045.147 (resolución 778 del Ministerio de hacienda y crédito público de Colombia de 29 de marzo 2004). Si se considera que el monto del servicio de la deuda colombiana, según informe del emisor para el 2004 ascendió a 24.139 millones de dólares, esto representa tan solo el 0.041% del valor total de la deuda pública del país. Cabe entonces preguntarse si es verdaderamente un aporte y un apoyo hacia la sostenibilidad del sistema. Ademas falta ver cuál será el resultado de la ejecución y el beneficio de la inversión de estos aportes en la recuperación y preservación de nuestros espacios forestales. De conformidad con el fondo para la acción ambiental y la niñez, ese país presenta un listado de proyectos en ejecución y en proceso de aprobación que comprometen la producción agrícola, la educación ambiental, el uso sostenido de reservas forestales, entre otros.
Las proporciones de la participación del PIB en deuda externa en América Latina son totalmente preocupantes. Casi la totalidad de estos países afrontan compromisos con el sistema financiero internacional, riguroso en los cálculos de los pasivos y en los intereses, que en ocasiones ni siquiera se pueden cubrir anualmente por los deudores. Es conveniente detenernos a reflexionar si en la actualidad no se vive una relación de interdependencia que une nuestras historias norte sur, con la oferta por mucho tiempo de productos principalmente agrarios, pagados a un valor inferior del de su costo real y la colonización del material genético que tienen nuestras selvas por parte de los paises centrales. Agreguese el dominio de las condiciones desiguales a las cuales nos debemos enfrentar en el comercio internacional, que cada día incluye nuevas condiciones y cláusulas jurídicas, a las cuales nos debemos acomodar sin recibir realmente nada a cambio y que adicionalmente no equilibran los montos desembolsados por financiamiento externo y los pagos hechos a los intereses de esas mismas obligaciones financieras.
"Si calculamos solamente cuánto hemos cubierto en exceso de intereses, cuánto además la banca internacional decidió unilateralmente en 1982 subirlos del 6 al 20%, es posible demostrar que la deuda está pagada y en exceso. Para obtener estos fondos y enviarlos como pago de la deuda externa, nuestros países se ven obligados a exportar cada vez más, en condiciones de poca equidad comercial y lo que es más grave a cualquier costo" 1
Es apropiado desde este punto de vista afirmar que, aunque Estados Unidos incluya a algun país en particular, en este tipo de ayuda no reembolsable, la deuda externa de América Latina es uno de los principales obstáculos para poder desarrollar un modelo sostenido consistente o un reajuste de sus modos y formas de producción, que lo aproximen a un cambio real en el interior de sus economías con miras a una producción limpia y un uso adecuado de su capital natural, buscando opciones de sostenibilidad endógenas o acoplando otras de experiencias foráneas aplicables a nuestro propio modelo. La dificultad estriba en como conseguir ese modelo, cuando estos mismos países periféricos deben enfrentar simultáneamente otros conflictos de gran envergadura como la violencia y el desplazamiento de sus ciudadanos, el desempleo, la corrupción y un descenso de sus condiciones en su calidad de vida.
Otro elemento que preocupa, es la eficacia de estos programas financieros de ayuda internacional ya que no comprometen a quien gira, sino a quien invierte. Esto tiene que ver con el concepto real de sostenibilidad. Cabe preguntarse si América Latina está preparada para afrontar las reales dimensiones y los compromisos que ha pactado principalmente en la cumbre de Río y en las cumbres, protocolos y acuerdos internacionales posteriores, que comprometen el ambiente y la biodiversidad. "Existe incapacidad de satisfacer las necesidades de las generaciones actuales, entonces ¿cómo puede pensarse en las necesidades de las generaciones futuras? América Latina enfrenta serios problemas para suplir sus necesidades básicas de una parte considerable de su población, las políticas de redistribución del ingreso y el manejo de subsidios no alcanzan a cubrir a la población afectada y en algunas ocasiones se utilizan mecanismos ineficaces para estos propósitos"2
La inversión ambiental por su connotación sostenida, no tendrá resultados efectivos sino pasados algunos años; su eficacia se podrá medir a través de su capacidad de preservación en su conjunto; además, falta ver cómo la sociedad dará respuesta a sus necesidades generación por generación. Falta ver cuánto agregan a la calidad de vida de la población estas medidas y cómo se transforma el concepto de bienestar y de desarrollo con nuevas necesidades y requerimientos, dados principalmente por el fenómeno mundializado y los cambios abruptos derivados de la situación en general, en escenarios de economía abierta totalmente matriculados con la globalización. Adicionalmente, los recursos que se pueden captar (como ayuda internacional y participación del gasto público para estos fines y conexos como la investigación y estímulos tributarios) son escasos y de manera opuesta. Las áreas y sectores que necesitan inversión son cada vez mayores.
"Es notable que la asignación de recursos financieros con destino a los compromisos de la cumbre de Río no son los que se esperaban. En la Agenda 21, los países industrializados prometieron aumentar sus contribuciones anuales de asistencia extranjera al 0.7% del PNB. En su lugar los niveles de ayuda total han descendido desde Río y ahora promedian solo el 0.3% del PNB. La caída más dramática la tienen los Estados Unidos, donde la asistencia al exterior ha descendido de 11.700 millones de dólares en 1992 a 7.300 millones de dólares en 1995" 3
Si verdaderamente existiera un compromiso real de los países desarrollados hacia los países en vía de desarrollo, como se ha pretendido ver en todos los escenarios internacionales, para la preservación ambiental y la sostenibilidad del planeta y la capacidad misma de los países centrales de poder dar las pautas a esta gran reto, ¿por qué existe tanta limitación al momento de presentar resultados efectivos? Para citar un ejemplo se tiene el caso de los Estados Unidos en la reducción de los gases efecto invernadero y su resistencia a ratificar el protocolo de Kioto.

3. EL TEMA AGRARIO EN EL COMERCIO INTERNACIONAL
Existe una relación directa entre ambiente o capital natural y agricultura, especialmente cuando se trata de las economías pobres de América Latina, que tienen en su producción nacional una alta participación del sector. La economía campesina y la agroindustria difícilmente se puedan integrar en un mercado abierto. No es raro encontrar una gran dependencia en la producción de parcela, con una baja elasticidad de los bienes agrícolas, como componente de la producción de casi todo Centro y Sudamérica. La producción a escala y la industria del sector agrícola corresponde por la evolución del capitalismo, a los países centrales, por la especialización en los factores de producción y por la continuada renovación y reposición tecnológica que los caracterizan, representan seriamente una oferta de producción alimenticia para el mundo. Que cada país produzca de la mejor manera posible, intentando combinar óptimamente sus factores productivos, no tiene discusión, pero que las diferentes formas y modos de producción agropecuaria del centro y la periferia, se enfrenten en un mercado no equitativo y con competencias marcadas que aventajan a algunos, es la base del análisis (incluyendo temas como el beneficio o el perjuicio) del comercio de las economías de América Latina frente a la de Estados Unidos.
Alimentos como el arroz, el maíz y la soja que históricamente han sido producidos por los países de América Latina, han tenido modificaciones sustanciales al haberse instrumentado algunos elementos seriamente distorsionadores del mercado como los aranceles, los subsidios, los agroquímicos y los transgénicos entre otros.
Los cambios en el ecosistema mundial, principalmente los sucedidos en los países en vía de desarrollo de América Latina, tienen serios compromisos con la subsistencia de su población, especialmente del campesinado, que deriva del sustento de la autoproducción y lo asocia a su pobreza y crecimiento poblacional. En este sentido la FAO afirma que "en cerca de 40 países en desarrollo, con una población total de dos mil millones de personas, incluyendo 450 millones de personas desnutridas, las pérdidas de producción agrícola por los efectos del cambio climático pueden incrementar en forma dramática el número de víctimas del hambre, comprometiendo severamente los logros alcanzados en la lucha contra la desnutrición y la inseguridad alimentaria".
La oferta de productos primarios tiene para los países pobres unos fuertes competidores, los países centrales, quienes a través de mecanismos de asignación de subsidios y estímulos a sus productores, dejan sin oportunidad al resto de países de beneficios en una economía globalizada. No se puede afirmar que la globalización traerá beneficios al mundo en su conjunto, sólo es un momento serio y dominante de la historia económica y social de la humanidad pero cabe preguntarse ¿hasta cuándo durará un modelo con implicaciones mundiales cuestionado en su sostenibilidad?
El soporte de la fluidez de capitales en el escenario internacional, la eficiencia en la producción, un dominante incremento en el valor agregado, una nueva combinación en los factores de producción y una marcada arquitectura jurídica internacional orientada hacia la legalización de nuevos dominios y productos en servicios y bienes patentados y con derechos de autor que garantizan un incremento de la riqueza y estímulo a la propiedad intelectual, se convierten en características serias de la economía en el siglo XXI.
¿Cómo y para quién producen los agricultores de los países en vía de desarrollo?, ¿es bueno invertir en el agro en estas condiciones?, ¿son eficaces las reformas agrarias y la reasignación de tierras?, ¿vale la pena un ordenamiento territorial, con miras a una producción agraria sostenible?, ¿es una alternativa el campo? La población rural cada día migra con mayor rapidez a las urbes aumentando los conflictos de oferta de mano de obra no calificada y las necesidades crecientes de subsidios en vivienda, salud y educación. Son demasiados interrogantes para poder responder en un escenario previo a la creación de acuerdos bilaterales como el tratado de libre comercio con Estados Unidos. ¿han sido examinados en profundidad por los gobernantes locales antes de llegar a las mesas de negociación?. ¿Se podrá disponer de un Estado favorable que compense los desastres que pueden llegar a suceder cuando los errores en la ejecución de unos acuerdos internacionales carentes de equidad y cooperación internacional sean nuestra realidad?. Si las respuestas no pueden ser positivas, ¿qué va a ser de toda la población en su conjunto, si se llegan a presentar descensos en el ingreso per cápita y un incremento en los niveles de pobreza, cómo se comportará nuestra demanda interna, existirán nuevos instrumentos económicos que compensen estos daños, nos afrontaremos a un caos interregional asociado a conflictos en la democracia y pérdida de identidad? pero lo más complicado de afrontar ¿se puede hablar de un modelo de desarrollo sostenible para América Latina?

Referencias
1 DONOSO, Adam. Ecoligical Debit: South tells Nort. Acción Ecológica. 2000.
2 NEIRA, juan. (2001), Desarrollo Sostenible. Icba. primera edición. Tunja.
3 DELGADO, Carlos. (1999) Cuba Verde. Editorial José Martí. La Habana
BIBLIOGRAFÍA
BROWN, Lester. Eco-economy. Building an economy for the earth. Washington 2001. first edition.
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DONOSO; Adam. Ecoligical Edibt: South Tells Nort. AcciónEcológica. 2000.
FIEL BARRY Y otros. Economía y Ambiente. Mac Graw Hill. Bogotá. 2001.
GOODLAND, Robert y Otros. Desarrollo Económico Sostenible. Ediciones Unidas. 1994.
MOSQUERA MESA, Ricardo. América para los Americanos. Ediciones Antropos Ltda. Bogotá. 2002.
NADAL. A. Comercio Exterior. Economía Ambiental y Cambios Climáticos: Externalidades y Régimen Regulatorio por Creación de Mercados. No.7 México, Julio de 1992. Vol. 42.
NEIRA, Juan: Desarrollo Sostenible, paradigma siglo XXI. Icba. Tunja, 2001.
PENGE, Walter. Agricultura industrial y transnacionalización en América Latina. PNUMA. México. 2005.
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