SITUACION AMBIENTAL INTERNACIONAL

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CONTENIDO

INTRODUCCION

REFLEXIONES PRELIMINARES

ECOLOGIA Vs. ECONOMIA

EL DESARROLLO SOSTENIBLE

De la Teoría a la Práctica

¿capital natural o recursos naturales?

PROBLEMA GLOBAL DEL USO DEL MEDIO AMBIENTE

LIMITACIONES DEL DESARROLLO SOSTENIBLE

EL LIBRE MERCADO

Algunos Casos de la Microeconomía

El Hombre, Factor Fundamental

DESARROLLO SOSTENIBLE Y TECNOLOGIA

MANEJO DE LAS CUENTAS NACIONALES

LA RESPONSABILIDAD DEL ESTADO COLOMBIANO

CRECIMIENTO, DESARROLLO ECONOMICO, DESARROLLO SOSTENIBLE Y COMERCIO INTERNACIONAL

Crecimiento Económico

Crecimiento Cero

Desarrollo Económico

Relaciones Internacionales, Comercio Inrternacional e Interdepedencia

REFERENCIAS BIBLIOGRAFIA
 

INTRODUCCIÓN

En la actualidad existe un alto grado de deforestación de los bosques, niveles significativos de contaminación ambiental, calentamiento de la tierra, destrucción de la capa de ozono y graves alteraciones del ecosistema mundial; por lo que el sistema económico comienza a cuestionarse con relación a su grado de implicación como autor de estas desgracias.

A medida que la sociedad se ve enfrentada a la mala actuación económica y política de los gobiernos y los sistemas de producción todos los países del mundo, se crea una nueva ideología económica más favorable, que considera las implicaciones del mal manejo que se le viene dando a la naturaleza y los efectos negativos para el mundo entero, tanto presentes como futuros. La Política Internacional con todos los inconvenientes de centro y periferia y la manipulación y restricciones entre los diferente países, tiene implicaciones de grandes dimensiones sobre el manejo del capital natural.

Hace un tiempo no se encontraba una relación directa entre la economía y la ecología. Los paradigmas clásicos tradicionales con los cuales se forman los economistas, no incluyen una realidad diferente a la de los supuestos con los que se enseña en las aulas de clase. Por esto es de gran interés dejar abiertos algunos interrogantes sobre los vacíos o limitaciones de la economía frente a la sociedad y al mundo entero, cuando se apropia y utiliza el capital natural para usufructuarlo en sus actividades económicas.

Por fortuna, la sociedad en general y, en particular los economistas, comenzamos a ver otras alternativas de análisis económico, que implican unas consideraciones e interpretaciones muy diferentes a las que la economía tradicional nos presenta, cuando tratamos de analizar la relación economía – medio ambiente.

En las esferas internacionales, el Desarrollo Sostenible dejó de ser un tema de segundo renglón en sus agendas, para convertirse en el centro de importancia de las deliberaciones de los países desarrollados y en vía de desarrollo, se sientan a discutir cuáles serán las reglas de juego de la economía mundial y qué relación, incidencia y limitación posee el sistema económico, en dependencia con el capital natural.

El Desarrollo Sostenible, con una visión prospectiva, revoluciona gran parte de los paradigmas tradicionales y gana mayores espacios en la política y en el manejo económico nacional e internacional; en consecuencia, y sin lugar a dudas, se puede afirmar que el Desarrollo Sostenible se ha convertido en el principal paradigma con el cual el planeta recibió el nuevo milenio.

Hay que considerar que hasta ahora es muy poco lo que se ha logrado, y que la lucha por la supervivencia del mundo entero, todavía no ha tenido sus peores batallas. Las limitaciones y dificultades que presenta el Desarrollo Sostenible para poder aplicarse van desde su concepción e interpretación, hasta la asignación de recursos de los mercados internacionales para este objetivo.

Todas las áreas de la economía poseen una conexión total con el medio ambiente, comenzando por la microeconomía con los problemas de los productores individuales, la competencia y la competitividad; la macroeconomía con el manejo y las modificaciones de los principales agregados macroeconómicos; el comercio internacional con todas las consideraciones de balanza comercial y de barreras arancelarias y paraarancelarias que dominan las transacciones. todas ellas serán abordadas en este trabajo de análisis y reflexión económica tomando como punto de criterio, la incidencia e importancia que tienen con respecto al Desarrollo Sostenible.

Además, se plantean consideraciones referentes al manejo del desarrollo y crecimiento económico de las naciones, así como también la internacionalización del problema y la globalización de las principales medidas de solución, que comienzan a trascender las barreras fronterizas de los países.

Los planteamientos del presente libro están concebidos y desarrollados bajo una doctrina neoliberal imperante en la actualidad, la cual no comparto totalmente; aunque cito algunos postulados de otras doctrinas económicas anteriores, que arrojan un poco más de claridad sobre algunos elementos de sostenibilidad, que el modelo actual no considera o simplemente supone.

Esta pequeña obra sobre Desarrollo Sostenible cuya investigación y profundización hasta comienza, está dirigida a los académicos, los pequeños y medianos industriales a los directores de entes territoriales y a la sociedad en general ; se fundamenta en una teoría sólida y bien documentada con la que se espera formular una política de Desarrollo Sostenible territorial consistente, que le permita a los municipios tener herramientas de gestión para sus administradores públicos. No obstante no aborda el tema territorial en forma profunda, pues es necesario evaluar los resultados de la investigación que en este momento se adelanta, para poder construir nuevas formulaciones al respecto.

No pretende dar solución a un problema global, ni siquiera responder a los interrogantes formulados en el presente libro, únicamente tiene la intención, con libertad y autonomía, de plantear unos puntos de vista sobre lo bueno, lo malo y lo feo del Desarrollo Sostenible y algunas consideraciones de importancia sobre el presente y el futuro del mundo.

De esta manera, comienza el análisis del Desarrollo Sostenible que a consideración del autor es la mejor alternativa de la Economía Contemporánea.
 
 

REFLEXIONES PRELIMINARES

Al abordar el tema del Desarrollo Sostenible son muchas las variables que se ven involucradas y se cuestionan algunos paradigmas sobre los cuales se construye la economía del sistema capitalista, y se crean unos nuevos, con visión prospectiva y de avanzada.

La economía ecológica del medio ambiente y la economía ambiental o el conocido Ecodesarrollo surgen como una nueva manera de hacer economía, de forma tal que ésta se desarrolle acorde con la realidad, las necesidades de la humanidad y del ecosistema. Estas economías poseen una característica común, la racionalidad del uso de los recursos naturales la cual se manifiesta mediante una sincronización entre insumo-producto, y una planificación del presente y el futuro en términos de usos y fuentes del capital natural.

La economía, que por especificidad gira en torno a la utilidad y la eficiencia, se ve en apariencia desligada del medio ambiente y de la preservación del mismo, ya que quienes profesan la racionalidad instrumental y el economicismo juzgan que no hay por qué invertir en algo, que en ocasiones ni siquiera está valorado a costes de mercado. Se podría interpretar que la ecología está invadiendo los espacios económicos; pero no es tarea fácil tratar de encontrar un acercamiento entre la ecología y la economía en cualquiera de sus aspectos: ideológico, político, social, teórico y, mucho menos, en la praxis.

En este planeta aún vivirá por mucho tiempo nuestra especie, por eso debemos comprometernos con el cuidado del mundo, debemos pensar que el bienestar de las futuras generaciones depende de la presente y que el costo de los desaciertos del pasado lo estamos pagando nosotros mismos

 

ECOLOGÍA Vs ECONOMÍA

A simple vista parece no encontrarse un punto de concertación entre dos ciencias fácticas en apariencia antagónicas: la Ecología y la Economía. Los ecologistas, con una visión paternal, luchan con todos los medios, para que a corto, mediano y largo plazo el capital natural se use con una racionalidad, que garantice la recuperación de los recursos cuando sea posible, en el caso de los renovables, y con máxima eficiencia cuando se trata de los no renovables; y que la cantidad de contaminación a la que se expone al medio ambiente no sea superior a la de su capacidad de absorción. Los economistas, ante todo, dueños de los medios de producción, capital, tierra y trabajo, no conciben que no son los dueños de un capital social, con el que por siempre han realizado su actividad económica, y que su forma de actuar, aceptable para ellos, no es la más recomendable en la actualidad.

Hablar de concertación, es ser objetivos y racionales en lo posible, no es buscar un punto de acuerdo con aprobación democrática que satisfaga a toda la sociedad, es poseer la capacidad de discernir cuál es la mejor alternativa y la más favorable para el colectivo social.

Este punto de partida de la discusión deja ver amplias diferencias que se irán abordando en forma gradual en el desarrollo de este libro y que darán elementos de juicio para tomar partido.

Se comienza por la dualidad entre sociedad y naturaleza, la segunda contiene la primera, pero la primera administra y orienta el futuro de la segunda, ¿cuál de las dos es más importante? ¿cuál de las dos es más dominante? Las respuestas parecen sencillas. El sistema económico está motivado por el carácter depredador del crecimiento y la degradación ambiental a escala mundial, y en consecuencia, donde el capital natural queda anulado en la actividad económica, en especial en todos los procesos manufacturados e industrializados en los cuales ni siquiera la protección a la seguridad humana posee tanta validez como la utilización máxima de los recursos con el mínimo de costes para la empresa, todo esto en términos monetarios. La naturaleza se muestra al servicio total del ente económico. Este es un punto a favor de los ecologistas.

Pero divergencias son evidentes. Los argumentos principales de los ecologistas son: que el planeta tierra es el único lugar en el que hasta ahora tenemos la posibilidad de vivir y por tanto es insustituible; que es compromiso de todas las naciones la defensa del medio ambiente; que el agotamiento indiscriminado de los recursos naturales renovables y no renovables produce y producirá efectos devastadores en los niveles económico y social, que en consecuencia afectan y afectarán todos los renglones y sectores de la economía mundial, en particular el de los grupos más vulnerables. Otro punto más a favor de los ecologistas

Los movimientos ecológicos nos recuerdan constantemente que el sistema económico es tan sólo un subsistema del sistema ecológico y, por ende, tiene un condicionamiento directo de éste, lo que no es fácil de entender, principalmente para los dueños de los medios de producción. En este punto la pregunta sería, ¿cómo asimilar que el hombre con un arquetipo errado que ha dominado el mundo entero, no es más que un elemento del sistema, y que la propiedad privada que le representa la tenencia de la tierra no lo hace dueño total de este medio de producción; que el daño o aprovechamiento que haga de la naturaleza posee un valor de pérdida no sólo económico? Qué argumentos cambiarán la mentalidad del homos economicus? Son demasiados interrogantes para resolverlos totalmente.

La moral ecológica trata de sugerir una modificación económica que esté orientada a la reestructuración activa, de acuerdo con los criterios del medio ambiente y la equidad presente y futura. El sistema económico en la actualidad se encuentra con una gran deuda ecológica, pues ha dejado grandes secuelas de pobreza, asentamiento del subdesarrollo y carencia de bienestar para las generaciones futuras. El imperio económico observa estos argumentos desde lejos como una doctrina más, pocas veces tenida en cuenta en la práctica. Este constituye un punto en contra de la economía tradicional.

Ante este estado de cosas, los argumentos contra el abuso económico del mundo, poseen un peso fuerte y poco refutable, por lo cual se deben considerar los efectos negativos que en la actualidad se están viviendo. El hombre económico en su afán de incrementar su poderío, en términos cuantitativos, está robando al resto de la humanidad la posibilidad de constatar un suministro adecuado de los bienes y servicios que no le pertenecen en forma singular y que, generalmente, no son sustitutos. El capital social se va aminorando aceleradamente con el tiempo.

Bajo la óptica de la economía tradicional y de la de los dueños de los medios de producción, se considera que si se utilizan mecanismos orientados a la prevención y disminución de la carga contaminante del proceso productivo aplicando, por ejemplo innovación tecnológica limpia, se aumentan los costes medios y marginales de producción, obteniendo como resultado, una disminución de la utilidad monetaria; en efecto, el beneficio social no se ve representado en los estados financieros de un ente económico, lo cual desestimula al productor para reinvertir en este tipo de tecnología.

Con estas reflexiones se podría argumentar que la economía tradicional no distingue de manera objetiva entre lo necesario y lo disponible; como si sólo se preocupara de las retribuciones efectivas individuales en el mercado y de sus propias necesidades de demanda de bienes y servicios. Sin embargo, el avance tecnológico y el afán de la competitividad conducen al hombre a utilizar menos y producir más, pues éste es uno de los principales objetivos de la economía que podría convertirse en un sólido argumento a favor de los agentes económicos.

Ideológicamente, los ecologistas aventajan a los economistas en forma significativa, como también es evidente, que los intereses económicos se sobreponen a esta doctrina proteccionista y, en realidad, el freno al uso indiscriminado de los recursos ha sido notoriamente limitado.

 

EL DESARROLLO SOSTENIBLE

Mirando Hacia el Pasado

Como génesis de este boom de crecimiento y desarrollo se puede considerar la revolución industrial, que en el siglo XVIII se inicia en Inglaterra; anterior a dicho periodo, en el sistema feudal y los anteriores a éste, únicamente tenía importancia la tierra pues ésta, era considerada como el principal elemento generador de riqueza, e incluso los mismos trabajadores hacían parte constitutiva de la tierra. El proceso de revolución industrial originó un cambio radical en los modos de producción y en la relación entre hombre y medio ambiente o, como se dijera antes, relación entre el hombre y la tierra. Dicho proceso se extendió rápidamente por Europa, haciendo eco en el resto del mundo en forma posterior, hasta llegar a Latinoamérica.

En 1780 aparece la máquina de vapor y, cien años después, el motor de explosión y la electricidad, dando comienzo a un irreversible proceso exponencial de desarrollo y crecimiento desigual por todo el mundo. Sin embargo, el manejo internacional del medio ambiente ha tenido su gran avance a partir de la segunda mitad del siglo XX, tal vez, porque es precisamente en este tiempo cuando se comienzan a ver los graves problemas que ocasiona el manejo económico tradicional del capital natural.

En la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Humano, llevado a cabo en Estocolmo en 1972, los países subdesarrollados habían demandado la incorporación de los problemas del desarrollo dentro del plano internacional. Uno de sus objetivos fue el de incorporar factores culturales, sociales y ecológicos en el concepto de desarrollo. Sin embargo, hasta ese momento era un tema de segundo renglón en una agenda internacional. En esta conferencia, se fundó el Programa de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente (PNUMA).

En ese mismo año, el Club de Roma, con su discurso de "los límites del crecimiento" expresa que el incremento exponencial lleva al mundo cada vez más cerca de los últimos límites de ese crecimiento.

En 1979 el Programa de las Naciones Unidos para el Medio Ambiente PNUMA, realiza el primer seminario sobre estilos de desarrollo y medio ambiente en América Latina, donde se abre la discusión de modelos alternativos de desarrollo con criterios medioambientales. Así mismo, el problema de energía y medio ambiente toma fuerza como consecuencia del accidente de la planta nuclear de Three Mile Insland en Pensilvania, E.U.

En 1983 las Naciones Unidas nombran la Comisión sobre Desarrollo y Medio Ambiente "Comisión Brundtland", que se pronunciaría internacionalmente en 1987 con un documento sólido que refleja la gravedad del problema.

En la primera mitad de la década de los ochenta, se popularizan los partidos políticos verdes, que adquieren una mayor importancia en Europa. El accidente de la planta nuclear de Chernobyl, ocurrido en Ucrania en 1986, puso de nuevo en un primer plano los problemas de la contaminación atmosférica transfronteriza, y el debate sobre energía y medio ambiente. Se hacen visibles las manifestaciones públicas de elementos sociales que reclaman principalmente a los Estados e industriales, un manejo eminentemente racional del medio ambiente; se denuncia la amenaza contra la sociedad entera por los efectos de las radiaciones nucleares, y los atropellos hechos a la sociedad y al capital natural. Organizaciones no gubernamentales como World Wide Fund for Nature, se convierten en estamentos internacionales.

En la segunda mitad de la década de los ochentas, toma una fuerza definitiva el manejo ecológico de la economía, como un compromiso transcontinental. El agravamiento de los problemas ambientales globales y la agudización de los problemas socioeconómicos, tanto en el norte como en el sur, hacen ver la relación directa entre economía y ecología, a partir de la cual queda en evidencia que el beneficio o los perjuicios se los hace directamente el hombre a sí mismo y a su entorno.

Uno de los logros más importantes en materia de análisis de este grave problema, que ha trascendido los límites fronterizos, ha sido el de la Comisión Brundtland de 1987 "Nuestro Futuro Común"; que hace una exhortación al mundo entero para orientar los sistemas económicos hacia un bien común, pensando con sentimiento universal y futurista.

La señora Bruntland, Primera Ministra de Noruega, en el año de 1990 recibió el encargo de la ONU de redactar el primer informe, para preparar la Cumbre de la Tierra, de Río de Janeiro, dos años más tarde.

En consecuencia, posterior al informe Bruntland se llevó a cabo la convención de CNUMAD, en Río de Janeiro, Brasil, en 1992; en ésta, 155 países de todo el mundo, entre los cuales se encontraba Estados Unidos, buscan como uno de los principales objetivos, el de lograr la estabilización de las concentraciones de los Gases Efecto Invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias peligrosas de las actividades humanas en el sistema climático.

En diciembre de 1997, se adoptó el Protocolo de Kioto, también a escala internacional, el cual impone obligaciones cuantificadas de reducción de emisiones a todos los países en su conjunto, y obliga a los países desarrollados, sin excluir a los países en vía de desarrollo, pero con una menor proporción, a hacer mayores esfuerzos voluntarios para combatir los cambios climáticos.

CONCEPTO

Aunque no existe una concepción unificada de esta ideología relativamente contemporánea, sí se puede ubicar dentro de un marco de concertación entre el mundo económico y el mundo ecológico con un criterio generacional; pero en términos generales, la Comisión Bruntland lo define así:

"El desarrollo sostenible ha sido definido como el desarrollo que permite satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades". (PICHS, 1994. ) Este concepto globalizado y simple en apariencia, no tiene en cuenta los grandes y diversos conflictos que se generan al aplicar la política que platea.

¿Cómo saber cuáles serán las habilidades de las generaciones futuras para solucionar los conflictos? ¿Cuáles serán los cambios tecnológicos que puedan permitir o no, formas más limpias para el quehacer económico? ¿Qué tan eficaces y eficientes podrían llegar a ser estas innovaciones tecnológicas? ¿Cuáles serán con exactitud las necesidades de las futuras generaciones? ¿Cuántas generaciones futuras podrán existir? ¿Cuál será la capacidad máxima de habitantes que pueda soportar el planeta? Por estos y otros interrogantes, se califica de ambiguo y poco claro el concepto definido por la Comisión Bruntland.

Esta doctrina, aparentemente sencilla, involucra y revoluciona muchos elementos claves de la economía como el mercado, la producción, los costes, la eficiencia, la equidad, las relaciones internacionales y otros; en esa nueva concepción económica el cambio de los paradigmas tradicionales es un hecho irreversible, ante una realidad nefasta; y constituye el elemento más revolucionario del cambio de milenio, pues afecta a todos y a todo, en el mundo entero y, sin dudas, es el paradigma más grande de este inicio de siglo.

Una actividad sostenible es aquella que puede mantenerse a través del tiempo en las mismas o similares condiciones. Asegurar que se satisfagan las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades es el imperativo del Desarrollo Sostenible. Hay que caminar sobre la senda del fortalecimiento de los vínculos positivos entre el desarrollo económico y la preservación del medio ambiente, mejorando el nivel de conocimientos al respecto, fomentando la efectiva utilización y difusión de tecnologías acordes con la conservación del medio ambiente.

La teoría parece ser una doctrina sólida y bastante favorable, pero en la realidad enfrenta un choque total dentro de la sociedad que se niega y sufre, que se resiste a vivir las carencias del capital natural.

La proyección de crecimiento y desarrollo basado en el comportamiento de la humanidad hace prever que en el futuro existirá un incremento de la explosión demográfica en forma exponencial y, antagónicamente, el suministro de bienes naturales estará cada día más limitado. En estos términos, la Sostenibilidad pasará a ser un anhelo muy difícil de obtener, casi imposible.

"La población global alcanzó la cifra de 5.480 millones de personas a mediados de 1992, y durante la presente década se incorporan cada año 97 millones de nuevos seres humanos, de este incremento el 90% tendrá lugar en los países subdesarrollados." (Jardón p. 53). Alcanzar un desarrollo sostenible es algo utópico. Se ha subestimado cronológica e históricamente el valor del medio ambiente, su desgaste ha causado perjuicios para la salud humana, reduciendo la productividad y menoscabando las perspectivas de desarrollo. El crecimiento cuantitativo y en intensidad la actividad productiva aumenta la presión sobre el medio ambiente y los recursos naturales, incrementando así la crisis ambiental; acrecienta también la demanda de agua, electricidad y vehículos motorizados; en consecuencia, se incrementan paralelamente las emisiones de los principales agentes contaminantes y se reduce la capacidad de absorción de los desperdicios ambientales.
 
fuente: gestión Medioambiental

En las últimas décadas, el tema del medio ambiente ha tomado mayores dimensionesespacios en las esferas internacionales, tanto en los círculos académicos como en los políticos. Los conceptos de ecología y economía, en forma conjunta, se han visto mezclados a causa de un proceso de evolución y difusión de criterios o reflexiones epistemológicas comunes y evidenciadas por la práctica, con puntos de vista sobre el vínculo entre estaos dos áreasaspectos, los cuales logran una mayor relevancia en el inicio del nuevo milenio; y actualmente todos los países del mundo deben hablar en conceptos de Desarrollo Sostenible como si fuera un idioma universal.

Con el objetivo de integrar los elementos sociales, económicos y ecológicos, que forman parte de las ciencias fácticas sobre las cuales el hombre continuamente investiga y sugiere, en un modelo prospectivo en el largo plazo, se hace necesaria e imperativa una reestructuración económica nacional e internacional, con unos paradigmas nuevos orientados principalmente a la equidad y a la ecología, con un orden internacional justo que garantice la necesaria cooperación de los diferentes países y bloques económicos.

En este momento sale a flote una gran limitante, la INCONMENSURABILIDAD. Simplemente, se puede afirmar con vehemencia que el hombre en la actualidad es incapaz de medir cuánto tiene, cuánto necesita, cuánto utiliza y, especialmente, cuánto utilizará de la naturaleza. No es fácil entender que nos encontramos en esta situación y que los modelos actuales de crecimiento y desarrollo, en la mayoría de los países del mundo, se encuentran vacíos en este aspecto.

El crecimiento demográfico de la población mundial tiene grandes implicaciones que obstaculizan la determinación de las principales políticas internacionales en relación con los recursos naturales. A medida que se incremente el número de habitantes del planeta, se tendrá que optimizar mucho más el uso del capital natural, que posee un comportamiento decreciente en el tiempo. A mayor población, menos recursos. Con esta premisa se puede afirmar que aplicando un freno al crecimiento poblacional, será menos difícil obtener la sostenibilidad requerida para asegurar un futuro adecuado al mundo.

Los países centrales son los que mayor carga contaminante aportan al planeta, el 20% más rico del mundo consume el 70% de la energía comercial del planeta; y los países periféricos, con sus condiciones de pobreza, son los que más contribuyen al deterioro de las zonas naturales, así que la solución a este inmenso conflicto es un compromiso de la comunidad internacional. Estados Unidos, teniendo el 4% de la población mundial, contribuye con el 25% de las emisiones globales de gases. ( Montoya. 1998).

La demanda de los recursos naturales, no sólo se utiliza para el proceso productivo, sino también para la subsistencia y bienestar del hombre; la calidad y cantidad de ellos, puede ser un indicador del nivel de vida de una sociedad, por consiguiente, hay que tener en cuenta que en varias oportunidades este sentido del valor del capital natural escapa del plano económico , abarcando otros elementos de valor social donde las unidades monetarias no serán un patrón adecuado de medición.

La afirmación de que los recursos naturales se encuentran en forma ilimitada para el libre usufructo del ser humano perdió vigencia hace mucho tiempo; pues la realidad es la escasez; es innegable la falta de recuperación de algunos de estos bienes. La inversión actual para el mejor uso de los recursos y la recuperación de algunos de ellos es significativa pero los frutos tardarán un poco en verse; tradicionalmente y aunque no en forma universal, se ha partido del supuesto de que existe una despensa ilimitada de bienes naturales y, debido a esa creencia, su uso indiscriminado se ha hecho notar.

El Desarrollo Sostenible sugiere una armonía y sincronización entre el crecimiento económico y el capital natural, cuyos limites son impuestos por este último. Esta afirmación debe tomarse como un deber ser y no como un ser o, simplemente, como un supuesto económico. Es evidente la premisa de que los recursos naturales son bienes escasos y se seguirán demandando intertemporalmente; ésta es una de las principales razones para replantear los modos de producción en el mundo entero.
 
 

Recordemos que la utilización óptima de los bienes escasos, es uno de los principales postulados sobre los cuales se ha construido la teoría económica, por ende, el medio ambiente se encuentra incluido en este conjunto. El tratamiento de la naturaleza como mercancía, por un lado, y el presupuesto de la escasez por otro, contribuyen a la certeza de que es importante encontrar formas más eficientes del uso de los recursos; tomándolos ya como un bien mercantil. Por esta razón la optimización de estos bienes debe ser exigencia inmediata, ya que el suministro de bienes naturales es indispensable para la producción en general, pues cualquier proceso productivo tiene su origen directo o indirecto en la naturaleza.

DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA

Cada vez que la sociedad se enfrenta a una nueva propuesta económica que modifica sus tradiciones arraigadas, presenta resistencia, y si esta propuesta exige un cambio estructural, los argumentos para refutarla se hacen mayores.

El Modelo de Desarrollo Sostenible, inicialmente, se propone como un supuesto, uno de tantos de la economía, y sobre él se construye de elementos que orientan a un estado idealista y utópico; donde todos los elementos sociales, económicos, políticos, éticos, psicológico y demás, que sincronizadamente se muestran en una sinergia, le permiten al hombre concebir el futuro, de manera que se pueda disponer en todos los momentos y lugares, de los recursos indispensables para satisfacer las exigencias del necesidades que exige el desarrollo y el sistema económico.

Siendo así, tratándose del capital natural, la demanda de bienes y servicios presente, tratándose del capital natural, se dará con la racionalidad que garantice el suministro de dichos bienes en el futuro, de la sociedad, con sus propios criterios y prioridades de valor y de uso, pero cuando se considera el cómo estimar las preferencias de esas generaciones no se podría ser tan acertado, pues por la misma razón de su escasez, posiblemente existirá una mayor predilección por demandar bienes y servicios naturales.

Esta concepción teórica prospectiva, a la luz de la ciencia, es viable y factible, con un margen de error, porque está limitada al comportamiento humano, no siempre predecible; no obstante, en ella se vislumbra una sociedad madura y evolucionada, tal vez con otra visión de humanidad más justa y equitativa, con un alto desarrollo cultural y en un estadio superior, con unos criterios valorativos distintos y con otras prioridades y principios de equidad, eficiencia, eficacia y productividad, donde cada quien consume únicamente lo necesario y preserva los bienes y servicios naturales en forma comunitaria.

Si vemos los casos fácticos del actuar de la sociedad y de los agentes individuales de la economía, distan mucho de esta utopía dentro de la que se concibe este marco teórico. Una parte significativa del mundo ignora esta propuesta y, por consiguiente, no hace nada por ponerla en práctica, sin que ésta la libre de la culpa por omisión; los que tienen algún grado de conocimiento sobre el particular no obran consecuentemente o no hacen lo suficiente. El manejo del libre mercado hace que los principales dueños de los medios de producción lo manipulen para favorecer sus intereses. Si se observa a América Latina, con políticas de un sesgo neoliberal, donde el Estado tiene cada vez menor participación en la economía, y los agentes económicos particulares son predominantes, vemos que aquí la teoría no es fácil de aplicar.

Pero ¿qué significaría aplicar una verdadera política de Desarrollo Sostenible?

Significaría entender que los modelos económicos antiguos y presentes no son sostenibles, ni siquiera son sustentables y, por consiguiente, deben modificarse; pues no pueden mantenerse en condiciones similares en el transcurso del tiempo.

Representaría la búsqueda de nuevas y mejores formas de hacer economía, con criterios, dogmas y principios bastante diferentes, donde el costo ecológico se disminuya y tenga menor impacto.

Se buscaría un comercio internacional con justicia y equidad, en el que las multinacionales que son responsables del 70% del comercio internacional mundial, asumirían un papel protagónico, no sólo como una contraprestación al daño ocasionado a la sociedad durante tanto tiempo, sino como una manera de comenzar a asegurar su futuro. Se impulsaría en forma irrestricta la OMC y su Comité de Comercio del Medio Ambiente, como un mecanismo totalmente eficaz para la promoción y la aplicación del Desarrollo Sostenible, no en forma optativa sino de manera impositiva, como lo ha tratado de formular este estamento, con su ventana ecológica, la cual establece medidas discriminatorias contra países que no sean parte de los AMUMA, Acuerdos Multilaterales Sobre Medio Ambiente.

Se buscarían Estados líderes y eficientes, donde el Desarrollo Sostenible pese más que el arsenal militar o el refinanciamiento de la deuda externa, que se busque asesoría de los organismos multilaterales internacionales, para poder asumir modelos verdaderamente sostenibles, para varios periodos de tiempo, con políticas de comercio internacional, fiscal y económica sólidamente comprometidas con la causa, donde se utilizaran instrumentos certeros de gestión estatal y se inventariara el verdadero estado del capital natural nacional.

Se deberían tener unos registros en cada unidad microeconómica, que refleje los costos no a precios de mercado sino a un valor ecosocial, donde se busque siempre la utilización de tecnologías limpias que minimicen la carga medioambiental, de modo que la utilización y reutilización de recursos biodegradables se conviertan en una cotidianidad de uso, y que sus costos medios, marginales y totales se vieran seriamente modificados al hablar de sostenibilidad.

Se buscaría una agricultura ecológica que purifique el ambiente, descontamine las tierras, controle el uso de pesticidas tóxicos, aplique procesos agrícolas descontaminantes, que limiten el uso de insumos y materias primas tradicionalmente perjudiciales, sustituyéndolas por unas nuevas y mejores; utilice maquinaria más liviana, ataque los procesos de salinización, degradación y erosión de la tierra; asigne las mejores tierras a la agricultura y las menos fértiles a la ganadería, destine menores extensiones de tierras forestales para la actividad agraria productiva y la rotación de cultivos no ocasione un uso exhaustivo del capital natural.

Se tendrían más empresas conscientes de su responsabilidad en la contaminación y uso de los recursos, que se esforzaran por minimizar el uso de capital natural, buscaran nuevas alternativas productivas con bienes sustitutos, y asumieran la preservación del ecosistema como parte de sus metas por cumplir.

Consideraría, además, que se reglamente la responsabilidad individual y colectiva; sobre todo, la de los agentes económicos, en relación al uso y disfrute, valor de uso y valor de cambio, utilización y contaminación, perjuicios y daños, inventarios y consumo, valor económico o ambiental, crecimiento y desarrollo o sostenibilidad, que se le puedan llegar a causar al colectivo social y a la naturaleza.

Se necesitaría tener un conocimiento de la realidad actual, de la gran ventaja de aplicar el Desarrollo Sostenible, pero principalmente mirar de una manera proyectada los recursos que necesita el hombre en el transcurso del tiempo para mantener el nivel actual de su economía y la vida en general.

Adicionalmente, se deberían implementar mecanismos más reales de registros económicos, como el de cuentas del medio ambiente, o un P.I.B. Econatural, en los que se pueda medir el impacto ambiental del actuar económico. Se debe realizar una aproximación de un inventario físico natural, que permita saber con cuánto se cuenta, cuánto vale y de cuánto disponemos del capital natural para nuestro uso. También, la legislación medioambiental juega un papel importante, ya que puede ser una gran herramienta como instrumento para frenar la producción no limpia o para incentivar la producción sostenible.

Como se plantean éstas, entre otras consideraciones, se necesitaría que el colectivo social, un viraje en la conducción del quehacer económico, de la forma de asumir el presente y planear el futuro, para que la desgracia de la incapacidad de suplir nuestras necesidades futuras no nos sorprenda en el presente.
 
 

¿CAPITAL NATURAL O RECURSOS NATURALES?

La dualidad de estos conceptos, capital natural y recursos naturales, puede dar pie para una discusión interesante, aunque en algún momento puedan parecer iguales, entre los dos existen diferencias bastante marcadas.

Cuando se habla de capital, automáticamente se trae a la mente la teoría marxista, pues fue Marx quien construyó una verdadera teoría del valor, en la que el capital tiene una única fuente de valor, el trabajo del hombre. Este medio de producción es el único capaz de generar riqueza. Con la acumulación originaria de capital en la época posfeudal, surgen principalmente dos clases sociales: los dueños de los medios de producción y los que venden su mano de obra; es entonces, cuando se señala la importancia del trabajo como elemento central de la economía y la plusvalía; será, en consecuencia, la cantidad de trabajo no remunerado al asalariado y apropiado por el capitalista.

En este conjunto de características arquetípicas y válidas hasta el siglo XIX, los recursos naturales no aparecen en forma importante en el sistema económico, pues el centro de importancia era únicamente el salario, por eso se puede afirmar que Marx no fue un ecologista, únicamente Podolinsky, discípulo de Marx, intentó realizar un estudio energético como un sistema integrado y aplicar sus resultados al estudio de los fenómenos económicos, teniendo en cuenta las condiciones de las existencias energéticas y la demanda de las mismas en ese momento, con las limitaciones que existían en el contexto histórico referido.

En estas condiciones, estaría errada la apreciación de capital natural. Pero, ¿se podría afirmar que únicamente es capital, el capital humano? ¿En qué categoría se encuentra el medio ambiente? Autores como Martínez Alier, no comparten el concepto de capital natural, sino el de recursos naturales o de medio ambiente; por el contrario, es usual encontrar en los textos de los economistas del Banco Mundial la utilización del término "capital natural". Ya Oswaldo Sunkel, en 1979, hace algunas consideraciones sobre capital natural y desarrollo; además, el concepto de la CEPAL sobre estilos de desarrollo deja ver claramente su posición.

Tratando de responder el primer interrogante, se podría decir que en las condiciones históricas y de espacio en el inicio del mercantilismo hasta parte del siglo XX, sería válida esta apreciación, porque en su momento el medio ambiente no era un bien escaso, y no tenían relevancia las condiciones de su uso. Sólo se pensaba en el concepto de capital, como esa acumulación originaria de capital que permitía a unos pocos ser dueños de los medios de producción.

En relación a la segunda pregunta sobre la categoría del medio ambiente, respondería que en las condiciones actuales no solamente es capital el capital humano; afirmaría que el medio ambiente es un patrimonio mundial y se eleva a una categoría superior a la del entorno económico; no sólo es un bien económico sino un patrimonio no sustituible totalmente por el capital humano; por consiguiente, sobrepasa las barreras de la economía y del hombre; aquí se compromete la subsistencia de todos los seres vivos.

No obstante, si se habla de capital natural se estaría asumiendo una postura muy monetarista según la cual todo puede ser convertible y medible en unidades monetarias, y a ese extremo no hemos llegado y seguramente no podremos llegar; además, aunque toda mercancía tiene su origen directa o indirectamente en la naturaleza,. no toda la naturaleza es mercancía, no todo en el mundo está disponible para la venta. Esta consideración deja ver claramente la subordinación, dependencia y limitación que tiene la economía frente al medio ambiente.

Así, la relación mercancía – dinero – mercancía no se cumpliría totalmente en este caso, o sería una relación de menor importancia cuando el capital natural abarca cada vez más los procesos económicos en todos sus niveles. Sería mejor decir que el capital natural es parte de los recursos naturales o que el capital natural es el patrimonio global de las especies vivas del planeta, valorando el ecosistema global en un nivel superior al económico. Indistintamente de la denominación que el hombre quiera darle y a la valoración cualitativa y/o cuantitativa, tanto el capital natural como el creado por el hombre, son bienes que no se deben agotar para que los sistemas ecológicos, económicos y sociales no se caigan.

 

PROBLEMA GLOBAL DEL USO DEL MEDIO AMBIENTE

Los inconvenientes del mal uso del capital natural ha traído en los últimos tiempos efectos negativos en el mundo entero, la mayoría de los cuales son irreversibles;inrreversibles veamos algunos casos:

El Calentamiento del Planeta

El incremento de la temperatura del planeta, ocasionado por la acumulación de gases en la atmósfera, especialmente el dióxido de carbono, que en forma continua se extienden inmensamente, ocasiona alteraciones en el ecosistema. Los límites de alteración del planeta han sido sobrepasados hace tiempo.

La causa principal del incremento de temperatura del planeta parece ser generada por el comportamiento de la economía a mundial, cuyo soporte es la utilización de combustibles, fósiles principalmente. El dióxido de carbono liberado en la combustión del carbón, el petróleo y el gas natural se acumula espontáneamenteespotáneamente en algunas capas de la atrmósfera destruyendo la capa de ozono, lo que origina que los rayos ultravioleta irradiados por el sol entren con más intensidad y, posteriormente, no puedan salir del planeta. El sector energético ha sido identificado como la fuente más importante de los gases que contribuyen al efecto invernadero y el calentamiento global.

Si se asume que los países centrales son los que más contribuyen a acentuar estos problemas, deberían ser ellos los que asumieran dichos costos, los cuales son altísimos, pero estos oligopolios imperialistas no han cumplido con los compromisos adquiridos; por eso no se han podido obtener los resultados esperados. Otro interrogante que surge es, ¿cuál es el precio real que tiene este tipo de atropello ambiental por parte de los actores económicos?

El Estado como orientador y los agentes económicos como actores deberían tener entre sus funciones dirigir y legislar, gastar y racionalizar, respectivamente; para que no sólo se desarrolle una política económica y fiscal favorable sino un actuar económico concordante con el uso y desuso de los productos que son responsables de la contaminación ambiental. Las medidas para el control de los cambios climáticos están dirigidas fundamentalmente a modificar los actuales patrones de producción y consumo de energía; sobre el particular, el protocolo de kioto, en Japón, en 1997, ha hecho apreciaciones bastante favorables y comprometedoras para centro y periferia.

La Dreforestación

La deforestacióndeforestación, que tiene un incremento más que proporcional a través del tiempo, el aumento de la actividad económica que ha acabado con las reservas naturales, principalmente en las regiones circundantes de los focos de crecimiento industrial, necesita una reposición continua de estos bienes pues "un bosque maduro no absorbe carbono de la atmósfera porque su ciclo de carbono está en equilibrio" Verano 1998. De esta manera el cuidado del ecosistema es un proceso continuo, exigente y necesario. Recordemos que, según el informe Bruntland, cerca de 7.000 toneladas de carbono liberadas cada año, por parte de la actividad humana (debido al uso de combustibles fósiles y la deforestación) se acumulan en la atrmósfera.

Destrucción de la Capa de Ozono

La capa de ozono se localiza en la estratosfera, aproximadamente entre los 15 y los 50 kilómetros sobre la superficie del planeta. El ozono es un compuesto inestable de tres átomos de oxígeno, el cual actúa como potente filtro, evitando el paso de una gran parte de la radiación ultravioleta (UV) llamaba B, que se extiende desde los 280 hasta los 320 nanómetros.

Las alteraciones medioambientales causadas por el uso de algunos agentes destructores de la naturaleza, hacen que sea modificada la composición molecular de la capa de ozono O3, y, por consiguiente ésta se debilita, lo que permite el paso directo de los rayos ultravioleta provenientesprovientes del sol; estas alteraciones perjudican directamente al hombre, pues son varios los casos de morbilidad y mortalidad que han sido ocasionados por este tipo de rayos. Pero ¿cómo se destruye químicamente la capa de ozono? La radiación UV arranca el cloro de una molécula de clorofluorcarbono (CFC), este átomo de cloro, al combinarse con una molécula de ozono la destruye, para luego combinarse con otras moléculas de ozono y eliminarlas. Por medio de un átono de cloro se pueden destruir hasta 100.000 moléculas de ozono.

Según el informe Bruntland, la extensión del agujero de la capa de ozono supera la extensión de los E.U. y es más alto que el monte Everest. Además, según estudios de la Universidad de Chile, en esta región del hemisferio existe un nuevo debilitamiento de la capa que tiene más de 1.000 kilómetros cuadrados de diámetro.

"La NASA mantiene un sitio sobre el proyecto TOMS (Total Ozone Mapping Spectrometer), un sistema integrado de satélites y sondas que mide diariamente la situación del ozono en el mundo." w.w.w.antra.com El mismo informe señala que un millón de toneladas de los gases destructores de la capa de ozono después de haber sido emitidos, necesitan más de diez años, para llegar a ella. Desde 1985 se sabe de la existencia de estos agujeros que amenazan con destruir la especie humana; y las estrategias utilizadas para frenar este efecto devastadordebastador sólo se verán en los años venideros.
 
 
  1.  
Degradación de la tierra

Aceptando la premisa de que la degradación de la tierra, la disminución de la producción, la erosión, la salinización y la desertificación van en contra de la economía, y viceversa, la estadística mundial estima que el 97% de nuestros alimentos provienen de la tierra, y que el 35% de los suelos del mundo entero están ya degradados; por tanto, se limitan las posibilidades del suministro alimenticio para la especie humana en el presente siglo, pues los patrones de consumo así lo indican. Las tasas de pérdida del suelo, que oscila entre 10 y 100 toneladas/ hectárea/ año, exceden 10 veces la tasa de formación del suelo. Esta formación es responsabilidad de quienes degradan las tierras productivas actuales. Además, si no se realiza una preservación y recuperación del suelo, no se tendrá dónde producir en el futuro:

"La pérdida de la biodiversidad transgrede las altas esperanzas colocadas en el futuro biotecnológico en los países ricos, y una desatada motorización de China e India finalmente transformarán el mundo entero en un invernadero." (Angel p. 17) Según la publicación de Pichs, se calcula que el 80% de los pobres de América Latina, el 60% de los de Asia y el 50% de los de Africa viven en áreas ecológicamente vulnerables, lo cual afecta en forma directa las condiciones medioambientales, acentuando la erosión y el deterioro del medio ambiente; lo anterior vuelve a corroborar que los pobres no son sólo un problema para la economía, sino también para el medio ambiente.

La Pobreza

Al centrar un poco la atención en la pobreza, como problema social y económico, también se adiciona como elemento medioambiental. Los pobres, la gran mayoría de la población mundial, se convierten en un punto neurálgico cuando se trata de la devastación del capital natural; dado que la población mundial es incrementada principalmente por los más pobres, quienes son los que demandan mayor cantidad bienes de y servicios primarios. Su ubicación sectorial se da principalmente en lugares de mayor vulnerabilidad ecológica. En cuencas hidrográficas, en las laderas de los ríos, cerca de rellenos sanitarios, a la deriva de las zonas forestales de propiedad común.

Estas condiciones no permitirán que sean totalmente efectivas o, más bien, medianamente aceptables, cualesquiera de las políticas o estrategias para la obtención de realidades de Desarrollo Sostenible.

Los países en vía de desarrollo son los que más se ven afectados por el flagelo de la pobreza y los que, principalmente, tienen mayor dificultad para realizar inversiones sociales que disminuyan este conflicto. Esta situación se da porque deben afrontar problemas macroeconómicos que históricamente poseer mayor relevancia, esto desde el marco de una economía tradicional, como son: elevados niveles de inflación, desaceleración económica, P.I.B. inferiores al 4 ó 3 %, altos niveles de desempleo, poca inversión extranjera, devaluación continuada de sus monedas, incipiente mercado de capitales y graves conflictos políticos estatales y de violencia social.

Con estos problemas coyunturales y estructurales, pocos ingresos efectivos, altísimos déficits fiscales y un sistema económicamente insólido, poner en marcha políticas de Desarrollo Sostenible puede llegar a convertirse en una herramienta que ataque directamente a esta población, puesto que se buscaría un freno al uso de los recursos que ellos, los más pobres, utilizan como sustento diario. Además, se buscaría un derecho preferencial del futuro, quitándole derecho a los que habitan el presente, como si ellos no tuvieran mayor importancia. Pero en últimas, no se ha definido quiénes merecen mayor atención y por consiguiente mayores recursos.

Lo que sí es cierto es que el ingreso per cápita de los países en vía de desarrollo es varias veces menor que el ingreso per cápita de los países desarrollados. Las diferencias actuales y la concentración de la riqueza son un problema internacional que afecta en forma total a los más pobres. Buscar una redistribución de la riqueza entre las diferentes naciones en este momento es imposible; no es factible por el criterio individualista del hombre y el sistema imperialista que cada día abarca más territorio del planeta. Así, pensar en una redistribución del beneficio presente y futuro sería un reto mayor, que en las condiciones presentes también se hace imposible.

Demanda Continua

La planificación económica sería un elemento que facilitaría la proyección en forma temprana de la demanda y consumo de bienes ecológicos; mediante ella, la relación medios – fines se podría fijar un norte en el uso adecuado de los recursos naturales, de modo que los encargados de fijar las políticas económicas utilicen su gestión en beneficio de este sector.

Al querer conjugar diferentes factores tanto del área económica como de la ecológica, se buscan elementos comunes entre uno y otro para poder definir un objetivo común. Algunos autores se han referido en este sentido al Desarrollo Sostenible. Esta visión exige un reordenamiento estructural del sistema económico de conformidad con criterios de equidad que favorezcan tanto a las naciones como a las diferentes generaciones presentes y futuras.

El Desarrollo y el Crecimiento económico de un país deberán darse en forma moderada, dependiendo de las condiciones y de los recursos que deban y no deban utilizar. Lo anterior estará sujeto a las ventajas comparativas de las despensas de bienes naturales que posea, de su capacidad de explotación y de su nivel de recuperación, si ésta se puede ejecutar. Esta afirmación parece razonable, pero con niveles de crecimiento económico más bajos se tendrían menores niveles de empleo, y una desaceleración económica ocasiona problemas socioeconómicos bastante graves; por lo tanto, aplicar políticas de Desarrollo Sostenible no resulta en la realidad tan fácil como se pretende mostrar.

En el Desarrollo Sostenible, el desarrollo se concibe como un proceso homehostático estructurado donde la explotación de los recursos; las inversiones y el avance tecnológico se deben realizar de conformidad con las necesidades de las generaciones presentes y futuras, y su desenvolvimiento normal será la conjugación de los valores humanos tecnológicos y ambientales, sin caer en una concepción romántico, novelesca de la sociedad como una organización plana, inconflictiva, de común acuerdo universal, sino intentando dejar ver que poner las reglas de juego claras son más que simples ensayos literarios, se convierta en la mejor alternativa de la economía contemporánea, que tenderá a ser de carácter obligatorio cuando el tiempo así lo exija.
 
 

LIMITACIONES DEL DESARROLLO SOSTENIBLE

Hasta el momento se han expuesto los puntos favorable de la utilización del Desarrollo Sostenible como exigencia esencial de la economía, pero reflexionemos un poco sobre las limitaciones y los puntos de discusiones centrales de esta teoría, ya que no se trata de hacer una defensa irrestricta sobre de la teoría dentro de la cual alguien quiera matricularse, sino dar mayores elementos de juicio para que cada quien asuma la postura que crea más conveniente, bajo su propia responsabilidad.

La realidad de una situación económica no garantiza la aplicación de una política de Desarrollo Sostenible, más bien, permite ver lo lejos que se está de ella. Un diagnóstico del estado real del capital natural, no fácil de realizar, no le garantiza a una Nación que pueda formular y ejecutar acertadamente políticas de Desarrollo Sostenible; el diagnóstico del problema no garantiza la cura; porque como se ha dicho, el Desarrollo Sostenible es un modelo prospectivo que debe medirse en tiempo y no sólo en espacio. Las proyecciones tanto económicas como cuánticas y poblacionales poseen un margen de error y, cuando se habla del largo plazo, no podemos medir con exactitud la cantidad y cualidad de bienes naturales que se está dispuesto a ofrecer en n años, ni cuántos oferentes existirán realmente en ese momento; el grado de incertidumbre es alto. Se puede hablar de una aproximación en relación a las necesidades de las generaciones futuras y su capacidad de satisfacerlas, pero no sabemos cuáles van a ser sus preferencias ni sus habilidades para obtener lo que deseen y necesiten.

Existe incapacidad de satisfacer las necesidades de las generaciones actuales, entonces ¿cómo puede pensarse en las necesidades de las generaciones futuras? América Latina enfrenta serios problemas para suplir las necesidades básicas de una parte considerable de su población, las políticas de redistribución del ingreso y el manejo de subsidios no alcanzan a cubrir a la población afectada, y en algunas ocasiones se utilizan mecanismos ineficaces para estos propósitos. ¿Será que el Estado está preparado para encontrar verdaderos mecanismos que permitan suplir las necesidades futuras, más aun cuando las megatendencias de la periferia son las neoliberales. Un Estado eficiente puede asumir un reto de esta naturaleza, más si cuenta con el talento humano capaz de encontrar mecanismos certeros para estos fines; se puede obtener concordancia entre la política económica y la realidad social; se puede encontrar un acercamiento entre la teoría y la realidad.

Cuando se habla de este tipo de teorías, no existe un marco histórico de referencia que permita saber con seguridad si los principales postulados que argumentan son los apropiados, y entonces tampoco se sabe si en la práctica el Desarrollo Sostenible garantizará la sostenibilidad del sistema, o si es la mejor alternativa de acuerdo con la necesidad y exigencia del presente y del futuro.

Una reconversión tecnológica, por ejemplo, que favorezca una producción más limpia, requiere de una inversión de capital monetario significativo, pero ¿por qué un productor pretendería cambiar su tecnología por una nueva?, cuando no va a ver favorecidos sus ingresos o incrementada su productividad; acaso ¿una exención fiscal, estímulos crediticios o una conciencia social serían suficientes motivos para entrar en la onda de la sostenibilidad?

Como el uso indiscriminado del medio ambiente se convierte en una problemática mundial, cada región tratará de dar soluciones parciales a un problema global, es posible que se dupliquen esfuerzos para solucionar un mismo problema, o que los diferentes países tengan distintas prioridades en la solución de conflictos multidimensionales. Centro y periferia poseen diferentes conceptos de bienestar y modos de vislumbrar el futuro y de evaluar el presente.

Los problemas de política internacional poseen mayor peso que el del medio ambiente; la asignación de recursos financieros para la guerra son y serán por largo tiempo muchísimo mayores que los utilizados para la preservación del capital natural. ¿De qué le sirve a un grupo minorista de la sociedad esforzarse por tener un entorno limpio y favorable, si uno solo de los países con gran arsenal tiene la capacidad de destruir la tierra completamente?. Todos los esfuerzos serán en vano.
 
 

El LIBRE MERCADO

Al momento de pensar en Desarrollo Sostenible., miremos con detenimiento punto neurálgico, el mercado.

Según la doctrina smithiana, la libre fuerza del mercado se presenta como el mejor asignador de recursos. La lucha de cada agente económico por satisfacer su propio interés lo lleva a buscar un mayor beneficio económico, lo que, a su vez, conlleva al bienestar conjunto de la sociedad, puesto que el trabajo y el capital crecen con el aumento de la riqueza del conjunto de los agentes económicos; la organización social y el Estado quedan en subordinación directa de la economía, ya que ésta asignará todos los recursos en el lugar donde sean más productivos, de esta manera la movilidad de factores y la especialización del trabajo son consecuencias lógicas de lo expuesto.

Confiar en que el libre juego de la oferta y la demanda tiene la facultad de organizar el sistema económico, asignando a cada agente el lugar que merezca y desplazando los factores productivos al lugar donde ofrezcan su mayor eficiencia, con un precio asignado por éste para todos los bienes y servicios. Es una responsabilidad que la sociedad contemporánea no puede delegarle al mercado, cuando se comercia o perjudica al capital natural; principalmente porque el libre mercado sí puede tener grandes principios de eficiencia, pero no sucede lo mismo con la eficacia y la equidad social, pues no sólo vivimos en un mundo económico sino en un mundo social dispuesto para seres humanos.

En teoría, en el Desarrollo Sostenible se deben involucrar elementos de política económica, que permitan defender en el presente los intereses de los agentes futuros, en forma tal que se disminuya la cantidad de bienes y servicios que se ofrecen en el presente; en otras palabras, se trata de incluir un mercado potencial que en la actualidad es inexistente, de tener un volumen de demanda ficticia - afirmación relativa - en el mercado presente, basado en el hecho de que el futuro no es capaz de tener representación de sus intereses en la actualidad.
 

Figura 1

Equilibrio de un bien x, en economía tradicional

Hay punto de equilibrio A para un bien x, donde se cruzan la curva de la oferta y la curva de la demanda en un precio p y una cantidad q.

La cantidad de bien demandado es igual a la cantidad del bien ofrecido. Esta condición pude variar de derecha a izquierda, o de arriba hacia abajo, dependiendo de la cantidad demandada y/o de la cantidad ofrecida respectivamente.

Esta es una condición normal de la economía tradicional.

Figura 2

Equilibrio de un bien x en una economía de Desarrollo Sostenible.

Hay punto de equilibrio para un bien x, en A’ y B, donde se cruzan la curva de la oferta con las curvas de la demanda a un precio poy a un precio p1con una cantidad q0y con una cantidad q1.

La diferencia entre los puntos A y B, o sea E, que representaría la oferta de las generaciones futuras, sería la diferencia entre el punto de equilibrio de la economía tradicional y el punto de equilibrio en un estado de Desarrollo Sostenible,

Donde la distancia C, sería la cantidad del bien x no disponible en el mercado, separado para las futuras generaciones, o sea q1 – q0.

De la misma manera D representaría el mayor valor del bien x, si se le adicionara a éste, el mayor valor del costo medioambiental y se obtendría de la diferencia p1 – p0.

En estas condiciones se estaría buscando un derecho preferencial que permita crear una oferta, que de pronto se representa en términos monetarios y que garantice la equidad en términos generacionales. Es como si se pretendiera que en el libre juego de oferta y demanda, estuviese por algún mecanismo, no totalmente definido ni aplicado, involucrando un tercer elemento, que defienda los intereses de los futuros habitantes de este planeta.

Sin embargo, si se ven afectados negativamente los intereses de los sectores más vulnerables de la economía, en el actual mercado salvaje, por el libre juego de la oferta y la demanda, poseyendo alguna representación física; con más razón se verán afectados lo que aún no la tienen. En términos neoliberales, el objetivo principal de la economía es obtener el máximo excedente de la actividad económica, asumiendo esta doctrina será mucho más fácil pecar por omisión y excluir en forma absoluta los costes impuestos sobre el futuro.

El concepto de eficiencia que caracteriza la doctrina del liberalismo puede ser cuestionado por su doble interpretación. Eficiencia en términos productivos o eficiencia en términos sustentables. Friedman formuló su teoría sin prever en forma explicativa esta situación, por que algo eficiente es aquello que se utiliza de la mejor manera posible para obtener un resultado predeterminado, este resultado también puede ser la sostenibilidad.

Existe preocupación en el sentido de que los principales dueños de los medios de producción, que pertenecen a una minoría oligopólica que domina el mercado internacional, no accedan a ver disminuidos sus beneficios económicos, sacrificando una parte de sus ingresos y ganancias en pro de las generaciones que están por venir, pero acaso esas mismas generaciones no son las que van a demandar sus bienes y servicios en el futuro?

Pero al no realizarse esta reestructuración en el sistema de mercado, éste se revertirá en contra de sí mismo; puesto que comenzando por el suministro de materia prima e insumos, podrá condicionar la producción a mediano o largo plazo. Las crisis energéticas han dejado ver los efectos devastadores en estancamientos productivos, precisamente por falta de reservas adecuadas. Apoyados en la premisa que todo bien económico cuando escasea sube de precio, lo que no excluye los recursos naturales, ocasiona un incremento en forma significativa de los gastos y costes productivos. De esta manera se puede apreciar una dependencia directa, casi vital, del subsistema económico del sistema ecológico.

En la actualidad no se valoran los costes del agotamiento natural de los recursos y los daños causados al ecosistema en forma real, y por ende las modificaciones en las transacciones del libre mercado tampoco lo han hecho. El motivo de discusión no radica en la valoración del daño ambiental, pues esto no soluciona el problema, sino lo que se pretende es un cambio en la forma de producción, que frene el agotamiento indiscriminado de los recursos.

Una modificación podría darse, si se valoraran todos los bienes e insumos naturales, no a precio de mercado sino a coste de oportunidad, el cual tenderá siempre a ser mayor, que considere la oferta y la demanda futura en tiempo presente. Lo inconsistente de la propuesta es la falta de criterio para poder asignar en forma clara y aproximada estos valores. Una reasignación de recursos obedece a la coyuntura económica que cubra las expectativas del momento; no obstante, la dinámica del mercado pone otras condiciones en el transcurso del tiempo.

Las acciones de los agentes económicos basados en la obtención del máximo de rendimientos con los mínimos costes se encuentran a tono con la formulación de la microeconomía y no excluyente con la del Desarrollo Sostensible. La ley de los rendimientos decrecientes, donde se estima hasta que punto producir, muestra el límite para la producción manteniendo una utilidad; si se pudiera determinar una ley de rendimientos decrecientes del capital natural o ley de rendimientos sostenible, donde estuviese el capital natural incluido, podría resultar una propuesta interesante. Se hace énfasis en la reformulación de las ganancias y utilidades, así como también de los criterios de eficiencia y optimidad económica, tal vez de una manera impositiva para los individualistas agentes económicos; con una política que se acomode a los requerimientos de cada región que quiera defender esta posibilidad.

Bajo las bases en las que se concibe el concepto del Desarrollo Sostenible, una equidad social y generacional en forma proyectada, que aunque no garantice el bienestar del hombre y la naturaleza en forma infinita, sí podrá vislumbrar el futuro, como una posible oportunidad para el quehacer económico con sus propios actores y directores, sería otra forma de comenzar la vía que nos lleve a la subsistencia y el bienestar.

ALGUNOS CASOS DE LA MICROECONOMÍA

En el examen de la microeconomía tradicional también existen varios elementos por discutir en las implicaciones del Desarrollo Sostenible y su grado de incidencia sobre esta área económica. Dentro de la microeconomía ubiquemos los tipos de mercados como el monopolio, el oligopolio, la competencia perfecta y la competencia imperfecta; además, podemos analizar los tipos de costos como los costos fijos, los costos variables, los costos medios, los costos marginales y los costos totales. Analicemos algunos mercados y algunos costos bajo la lente del Desarrollo Sostenible.

¿Cuál de los mercados anunciados tendrá mayores deficiencias para ser sostenibles?

La respuesta como la mayoría de las formuladas no es tan sencilla, hay que analizar de qué bien o servicio se está hablando. Así si es un producto con una elasticidad precio e ingreso de la demanda bastante bajo, como es el caso de los bienes primarios, se tendrá mayor grado de responsabilidad medioambiental, puesto que su dependencia de capital natural, por su uso, es casi absoluta. Con este producto, un mercado oligopólico, por ejemplo, seguramente tendrá una producción extensiva y la utilización de capital natural será superior y unos mecanismos ecológicamente producidos no es de mayor importancia, dado que su mercado está prácticamente asegurado.

Si estamos tratando el mismo producto, pero en un mercado de competencia perfecta, las condiciones de uso de capital natural cambian, por la existencia de un número significativo de compradores y vendedores, donde ninguno puede llegar a alterar las condiciones del mercado; existe un principio de movilidad de recursos, donde éstos son asignados eficientemente donde cumplan su mejor función. Así dentro de esta movilidad de recursos se estaría incluyendo al capital natural; esto tendría dos implicaciones: que a falta o escasez de éste, se buscará uno sustituto que lo 0supla y las condiciones del mercado permanecerán casi constantes; esto favorecerá al capital natural pues se podrá reservar en forma menos difícil para las futuras generaciones; pero también puede suceder el caso contrario, que exista una mayor utilización del capital natural porque otro tipo de bien o de servicio no esté disponible, escasee o resulte más costoso. Por empleo si se desea utilizar como energía la madera en cambio del gas o la electricidad por motivos de economía porque ésta esté disponible a su libre disfrute sin necesidad de entrar a realizar erogaciones como sucediere en el caso de otro tipo de combustible.

Si hablamos de bienes secundarios o terciarios, las condiciones de uso pueden cambiar en el mercado, puesto que éstos poseen un mayor valor agregado y por consiguiente se utiliza algún nivel de tecnología. En estas condiciones es posible una utilización mayor de mano de obra, maquinaria y tecnología que permita un uso mínimo o no tan grande de capital natural; así en el mercado se competiría con otro tipo de beneficio del productos como la presentación, la cantidad de bien producido, su uso o características específicas de la producción, tomando el caso de la competencia perfecta o imperfecta

Para el caso de los costos, estaría en consideración varios factores: el volumen de producción, la capacidad instalada, el grado de innovación tecnológica, la modalidad del bien producido, su ubicación geográfica y el tamaño de la empresa.

El volumen de producción afecta los costos medios y marginales, pues a mayor volumen producido tenderán a existir menores costos marginales y medios, por consiguiente el volumen de unidades de capital natural también tenderá a ser menor en costos y seguramente en cantidad. En el caso contrario, si se disminuye el volumen de la producción tenderá a existir un mayor valor de los costos marginales y medios; no obstante para hablar de sosteniblidad hay que ir más allá, puesto que debe que considerar el tipo de bien o servicio medioambiental requerido en el proceso productivo y su valor no solo monetario.

Así que hay que tener en cuenta cuál es el uso del valor del agua, por ejemplo, y no sólo registrar el valor pagado monetariamente a la empresa de acueducto y alcantarillado, puesto que este bien tiende a incrementar su valor y el consumo industrial o el daño por contaminación que haga la empresa debe ser obligatoriamente tenido en cuenta. En concordancia el valor de los costos debe ser mayor. La economía tradicional encuentra en esta situación sus mayores deficiencias al momento de calcular la utilidad y las condiciones del mercado que, por supuesto, deben ser drásticamente modificadas por los agentes económicamente productivos

EL HOMBRE FACTOR FUNDAMENTAL

En el problema del mal uso de los recursos naturales y del ambiente, las personas individuales, cada uno de los que pertenecemos a una sociedad, no escapamos del conflicto, o más bien, somos parte constitutiva de él por muchas razones:

El ser humano es el directo perjudicado por el uso o mal uso que se haga del capital natural; es éste, quien se afecta por la carencia de bienes y servicios medioambientales. Un Estado, una Nación, una empresa, no son nada sin su capital humano, sin este capital, se convierten tan solo en entes que necesitan del hombre para su manejo; de la misma manera, es el hombre, ser multidimensional, el único que paga el costo del mal uso del capital natural y del deterioro del paisaje, sólo él y nadie más.

No se trata de hacer un escrito lírico transcendental y humanístico sobre el ser, ni asumir una postura de discurso público, o de rasgarnos las vestiduras, sobre lo que se ha hecho o se ha dejado de hacer; pues de nada sirve llorar sobre la leche derramada. Unicamente se pretende ser un poco objetivos y también realizar una exhortación al hombre, centro del conflicto y elemento esencial del mundo, quien vive una lucha de clases y de sociedades, donde a través del tiempo, incrementa una brecha que nos hundirá a todos los habitantes del planeta, en un futuro incierto, siniestro y bastante fatal; es por esto, que debemos de pasar de realizar textos o discursos en convenciones y cumbres, para tomar una decisión seria de comenzar a dar soluciones de fondo a este conflicto de una manera realmente eficiente, pero sobre todo de una manera eficaz, que nos permita respirar con más tranquilidad en el futuro, donde podamos ver por medio de una lente ecológica sana, limpia, purificada, con un fondo horizontal donde se divise el azul del infinito y el verde de la naturaleza.

Por esto el Desarrollo Sostenible, indirectamente sobrevalúa al ser humano, no como el centro del universo ni del planeta donde todo deba girar alrededor de él, sino como el principal perjudicado de la catastrófica realidad, que vive y vivirá, en relación con la carencia del capital natural y al deterioro del sistema donde él se encuentra.

Las condiciones de extrema pobreza, las inundaciones, los desbordes de agua en las laderas de los ríos, el incremento de cáncer en la piel causada por el exceso de rayos V, los huracanes, los tornados, la erosión, la disminución de la cantidad y calidad del agua disponible para el consumo humano, el aire contaminado, la polución; son algunos, de una innumerable lista de problemas que la sociedad del siglo XXI tiene que afrontar y que vive a causa de este gran problema; que se acentúa y crece como una bola de nieve con el transcurso del los días.

De la misma manera como el hombre sufre todas estas consecuencias, ¿no es el mismo hombre el autor y actor de todas estas desgracias?, él mismo, quien se hace dueño de los medios de producción, es quien cada día produce y contamina más; éste, quien demanda bienes y servicios altamente contaminantes; es el hombre quien deteriora las cuentas hidrográficas y usa su producto inmensuradamente; el ser humano quien con su poderío imperialista divide a la sociedad haciendo cada día a los ricos más ricos y a los pobres más pobres; este individuo es quien ha trazado líneas políticas divisorias, que arbitrariamente separan a los pueblos con una discriminaciones absurdas de credo, idioma o raza, con unos intereses regionalistas, que se alejan cada día más de un pensamiento comunitario de patrimonio colectivo. Este mismo ser, es quien opera las máquinas en las factorías que producen los mayores gases contaminantes que contribuyen al efecto invernadero; es el hombre quien toma la decisión de destinar nuevas tierras de las reservas forestales para sus intereses económicos en agricultura, industria y construcción. Este gerente de países que gobierna para los más ricos y explota a los más pobres, es quien construye arsenales militares para la defensa que el hombre deba hacer de sí mismo, en cambio de asignar recursos para que el hombre se una al hombre para construir juntos un futuro común.

Entonces si es el hombre quien sufre los horrores de este, el mayor conflicto de nuestro siglo, y a su vez, es él quien actúa como verdugo y depredador; será él quien tenga en sus manos la decisión de iniciar una cruzada universal para salvar el planeta azul, o dejar que este tome un color oscuro, lleno de contaminante, polución y poco brillo, con una vida útil cada vez más corta y menos digna.
 

DESARROLLO SOSTENIBLE Y TECNOLOGÍA

Las invenciones del hombre son el resultado de su continuo dinamismo, investigación, inteligencia y creatividad propio de su naturaleza, puesto que el ser humano crea, descubre, ensaya y utiliza diferentes recursos, poniendo de relieve su dominio sobre el planeta que ha colonizado y cambiado desde el comienzo de su existencia. Son miles, quizá millones los pequeños y grandes inventos que con la utilización de la técnica y la tecnología se presentan diariamente en todo el mundo; sin embargo la conveniencia de dichas invenciones y su utilización, en algunas oportunidades quedan al margen de la ética y la moral, que deberían de considerar la utilización o no utilización de este tipo de producción humana. Un caso extremo del uso del avance tecnológico como es el caso de la invención, custodia y utilización de arsenal nuclear que países como Estados Unidos, Francia e India poseen y que pueden llegar a hacer un daño inmedible a una gran parte de la población mundial, que está distanciada de todo conflicto político internacional y que sería en últimas la que pagará el inmenso costo del uso de dicha tecnología.

En la mayoría de las veces la tecnología es asumida como una expresión del desarrollo, aunque no siempre sea así. Las innovaciones tecnológicas también han ocasionado grandes perjuicios a la humanidad, como el caso de los derrames de petróleo sobre ríos y mares por malos usos en los transportes fluviales y marítimos especializados, que no siempre funcionan como se quisiera. La continua innovación del hombre en tecnología ocasiona un costo mayor en el proceso productivo, si se toma por el lado del incremento en la cantidad de insumos y de servicios que se demandan cuando se incrementa el volumen de producción y la rapidez con la que se produzca; lo que agota de manera lógica, más intensivamente las reservas naturales en menores periodos de tiempo.

Sin embargo, la tecnología también se convierte en un buen elemento para enfrentar la destrucción del medio ambiente. La investigación científica en las diferentes áreas debe buscar como presupuestos éticos, alternativas de desarrollo y de mecanismos de conservación y utilización benéfica, eficaz y productiva para la humanidad y el planeta. Hay que encontrar nuevas y mejores formas para el quehacer del hombre, en búsqueda de mejores tecnologías que contribuyan al rescate del medio ambiente y al mejoramiento de la calidad de vida; que ponga énfasis en evitar y controlar la contaminación; suministrar recursos e instrumentos para la administración ambiental, el reciclaje, el manejo de residuos sólidos, la producción de materiales nuevos y el descubrimiento continuo de fuentes alternativas de energía.

Una opción sería, tal vez la mejor de todas, elegir usos de tecnologías limpias que no acentúen el problema, y que permitan formas más saludables de realizar las actividades económicas, como quien dice, producir, pero sin contaminar o al menos contaminando en inferior proporción. Utilizar bienes o servicios sustitutos que reemplacen el capital natural como materia prima e insumos, o que estos sean reutilizados eficientemente en el proceso productivo. La posibilidad de no ejecutar estrategias de esta índole, pone en evidencia que los límites homeóstáticos del planeta se han ido alterando, lo que es innegable cuando sufrimos los actuales niveles de calentamiento del planeta, entre otras tantas dificultades. Es vehemente afirmar que la tecnología deba apuntar a recuperar un equilibrio, históricamente alterado principalmente por el proceso de industrialización, expansión, crecimiento y tecnología contemporánea.

La economía tradicional, podría afirmar que cada momento de la historia buscará sus propios mecanismos alternativos para sus usos y requerimientos, para cubrir sus necesidades y preferencias de consumo; así cuando escasee un bien o un servicio, se buscará otro que lo supla o lo sustituya, aunque no todos los bienes y servicios económicos son sustitutos, porque algunos de ellos también son ecológicos. Este argumento, válido en condiciones normales de una economía tradicional, no es aceptable en la mayoría de las oportunidades cuando se trata del capital natural, la economía en estas condiciones asume una postura bastante pobre en sus apreciaciones, pues los problemas se agigantan y las soluciones cada día son más escasas y costosas.

La demanda tecnológica que recupere una producción limpia y el medio ambiente es más que indispensable y se incrementa exponencialmente, se requiere de usos alternativos de recursos verdaderamente eficientes, eficaces y productivos, en los que se pueda obtener un mayor valor agregado en la producción, incrementando el trabajo, el capital y la tecnología, tratando de mantener constantes o disminuir los recursos naturales y del ambiente; lo que a su vez sugiere una mayor inversión en los otros factores productivos. Este proyecto poco rentable en la mayoría de los casos, no se ve con buenos ojos hasta el momento; faltaría esperar que los resultados de la experiencia en estas alternativas muestre utilidades económicas atractivas a otros entes productivos.
 
 

MANEJO DE LAS CUENTAS NACIONALES

Uno de los principales objetivos de las cuentas nacionales es poder cuantificar el crecimiento económico de un territorio, manejando los diferentes sectores económicos en la obtención de la producción nacional total en un período determinado y sus principales agregados macroeconómicos reflejados en el P.I.B. y el P.N.B. la economía agrupa las diferentes actividades en tres grandes sectores: las actividades primarias, secundarias y terciarias, sabiendo que las primeras sustentan a las otras.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el Estado vuelve a tomar parte en la economía nacional y desde allí, el sistema de cuentas nacionales toma importancia para determinar el comportamiento de la economía y sus principales variables como el ahorro, la inversión y la productividad de los diferentes sectores económicos. El manejo del sistema general arroja datos cuantitativos que reflejan la cantidad de bienes y servicios y el nivel de bienestar de la población, como también los niveles de crecimiento de un país.

Las Naciones Unidas, en su manual Clasificación Industrial Internacional Uniforme de Todas las Actividades Económicas, estableció la siguientes grandes ramas económicas:

Código Gran División

  1. Agricultura, pecuaria, caza, silvicultura y pesca
  2. Explotación de minas y canteras
  3. Industrias manufactureras
  4. Electricidad, gas y agua
  5. Construcción
  6. Comercio al por mayor y al por menor, restaurantes y hoteles
  7. Establecimientos financieros, seguros, bienes inmuebles y servicios a la empresa
  8. Transporte, almacenamiento y comunicaciones
  9. Servicios comunales, sociales y personales
Esta clasificación generalizada que es asumida en muchas partes del mundo, donde queda claro que todas y cada una de las ramas se encuentra en una dependencia directa o indirecta del capital natural. Miremos qué le hace falta a esta clasificación, o qué no quedó incluido.

En primer lugar, en la agrupación número 1, no se encuentra incluido el autoconsumo, el cual no hace parte de la producción brutal total, pues el minifundio, característica de países en vía de desarrollo, donde se localizan pequeñas parcelas del campesinado que cultiva la tierra y de ese mismo fruto realizan su manutención, y cuando existe un excedente es transado en forma de trueque en su misma localidad, este fenómeno de miniconsumo y autoconsumo no queda incluido en ningún registro y su agregación podría modificar en alguna proporción el valor del P.I.B.; este valor, no es incluido por que el autoconsumo tiene una destinación final y no intermedia, pero por qué anular un registro que también hace parte de la producción, no sería mejor cambiar esta condición para poder cuantificar en volumen el valor real, o es que solamente…

"La producción bruta total tiene dos aceptaciones: como actividad económica socialmente organizada y como actividad creadora de bienes y servicios. Tanto la una como la otra exige la condición de valorización para que se pueda incluir en la cuenta" (Trujillo Céspedes P. 10) Pero cuál es la preocupación de la contabilidad nacional en relación a los recursos naturales, las cuentas nacionales para determinar y valorar en forma real la producción, utilización y consumo de estos bienes como factores de producción, necesita obligatoriamente del registro macroeconómico del capital natural, que tiene que estar explícito en la matriz insumo producto. "El progreso indicado por medidas y cuentas nacionales convencionales es sólo un mito que se evapora cuando lo comparamos o lo sustituimos con índices que miden el bienestar humano" (Jardón 1995 P. 104) Con estas consideraciones se pensó en los vacíos existentes en el manejo del medio ambiente, pues en forma casi generalizada no se incluye. En una gran parte el agotamiento y/o renovación de los recursos naturales a nivel macro se ignora, el registro del autoconsumo es omitido, o el trabajo de los hogares se registra con menor valor.

Se busca proponer un sistema de información standar que compile la información heterogénea y dispersa, pues sólo con una base de datos sólida, se puede analizar el comportamiento de los recursos naturales en el manejo de la economía de un país. Los objetivos estatales en la política de preservación del capital natural y su uso adecuado, debe poseer un marco base de partida para poder calcular algunos índices de referencia.

Una propuesta está orientada a crear una contabilidad nacional paralela, o a integrar los factores ecológicos en el sistema actual. Es de imperiosa necesidad que se incluyan de una vez en las cuentas nacionales en forma consolidada los agregados ambientales y se sugiere la creación de una cuenta satélite medioambiental. Al tomar el capital natural como bien de consumo intermedio, el P.I.B. bajaría su valor. ¿Pero cuál es el valor monetario del capital natural?, no se ha cuantificado en forma verosímil hasta el momento.

Hay que tener en cuenta que no todos los elementos medioambientales tienen un valor monetario, por consiguiente no todo puede tener el mismo valor o registro. Por ejemplo: qué tiene mayor valor y cómo registrar el paisaje o el ecosistema; subjetivamente, las respuestas en términos de valor podrían darse por cualquiera de los dos o por juntos, y como no está claramente establecido o simplemente tienen parámetros valorativos diferentes, no poseemos un sistema universalmente aceptada para este fin. Por esto, el registro del capital natural es bastante complejo y multidimensional y asumir una metodología específica para su cálculo, no nos garantiza una acertividad en los datos procesados y obtenidos.

Además, se debería registrar el nivel de agotamiento y recuperación de los bienes naturales y en el caso de los recursos no renovables se debe determinar el stock existente y las expectativas de nuevos hallazgos que garanticen un suministro constante.

El registro de las operaciones de un país, y de éste con el resto del mundo, y con los sectores relacionados con el patrimonio natural, deben estar orientados a incluir un área de bienestar social, de la calidad del aire, del agua y de los problemas ocasionados por la polución, el ruido y la contaminación generada principalmente por las factorías industriales.

Los resultados que tradicionalmente arroja el sistema de cuenta nacionales para determinar el P.I.B. se soportan en la explotación irracional del capital natural, lo que hace ver, que estos indicadores macroeconómicos no reflejan la realidad de la actividad económica, y más aún, si se sabe que parte del capital natural no es renovable.

El capital natural asumido como bien comunitario, se toma como supuesto predeterminado de la bondad de la naturaleza. La alternativa podría ser, cuantificar el gasto del medio ambiente como costo intermedio o en forma de disminución del producto final.

Los valores nominalmente con los que se calcula el Producto Interno Bruto, se apoyan en el agotamiento y la extracción exhaustiva de los recursos naturales sin tenerlos en cuenta explícitamente, esto genera un derrumbamiento de dicho soporte por incapacidad de generación o compensación del ajuste ocasionado. El sistema de cuentas nacionales debe mostrar los cambios y variaciones que existen en el inventario de estos bienes, de un periodo a otro.

Aunque esta propuesta va en contravía a los acostumbrados cálculos en los indicadores nacionales; lo que en apariencia puede reflejar un decremento de la economía nacional, si se incluye adecuadamente el capital natural, deja ver la realidad de la actividad económica nacional. El sistema actual representa una simple ilusión numérica de una realidad desligada de la situación económica mal conciliada en los registros estatales, y en esas condiciones, el norte hacia la sostenibilidad se convertirá en un paso imposible de dar. Es acá donde se debe comenzar los cambios del modo económico, que nos encamine a una verdadera sostenibilidad; donde la producción y el consumo de bienes naturales también generen una alteración del P.I.B.
 
 

LA RESPONSABILIDAD DEL ESTADO COLOMBIANO

La nueva Constitución Política de Colombia de 1991, modifica gran parte de la legislación por la cual se rige este país. Ella misma, toma en consideración, por primera vez y en forma relevante, el concepto de Desarrollo Sostenible y las implicaciones que tiene en relación con la gestión estatal y a la competencia de éste en su manejo. "El Estado planificará el manejo y aprovechamiento de los recursos naturales, para garantizar su Desarrollo Sostenible, su conservación, restauración y sustitución. Además, deberá prevenir y controlar los factores de deterioro ambiental, imponer las sanciones legales y exigir la recuperación de los daños causados… " Artículo 80 C.P. C.

Hasta este momento el Estado afronta un protagonismo en relación al uso del capital natural y a su conservación, restauración y sustitución; adicionando un factor importante, como es el de asumir funciones sancionatorias a quienes contaminen o dañen este capital. Históricamente, nunca antes el ejercicio de la actividad pública del Estado Colombiano había asumido un reto tan grande y de inmensas implicaciones.

Este nuevo modelo sociocultural que presenta la Carta Magna, que en algunas oportunidades dista mucho de la realidad actual, busca contribuir a un sistema que garantice la preservación del hombre a través del tiempo, donde el Estado ejerce un papel singular con un compromiso vital en relación al Desarrollo Sostenible. La administración pública posee nuevas estrategias e instrumentos legales para modernizar el aparato gubernamental, no sólo desde su administración central, sino también desde sus entes territoriales. De esta manera la descentralización del Estado se convierte en una realidad; donde departamentos, distritos y municipios asumen competencias que deben reflejar una gestión acorde con la realidad de cada localidad pero con criterios medioambientales únicos.

Tomando en serio este aspecto, surgen nuevos interrogantes por parte de los entes territoriales que tampoco tendrían una respuesta contundente; quienes, sin embargo, poseen mayor responsabilidad y un ingreso limitado y siempre escaso, para sus múltiples necesidades.

Muy seguramente la mayoría de los administradores públicos territoriales se habrán hace algunas de las siguientes preguntas.

¿Es viable un modelo de Desarrollo Sostenible para los entes territoriales?

¿Es el futuro, una necesidad del presente?

¿El Desarrollo Sostenible, es una responsabilidad pública?

¿Puede la sociedad reflejar en la actualidad y en forma real su consumo y producción cualitativa y cuantitativamente?

Para poder cuestionar de una mejor manera, tengamos en cuenta la legislación que rige el Estado Colombiano, en la cual los entes territoriales pueden utilizar como instrumentos de gestión:

  • La Ley 60 de 1993, por la cual se establece la distribución de competencias y recursos a nivel de entidades territoriales, mediante esta Ley se comienza la descentralización real y efectiva.
  • La Ley 87 de 1993, de Control Interno, obliga a todas las entidades del Estado a implementar un sistema de control interno, que tiene dentro de sus principios la valoración de costos ambientales.
  • La Ley 99 de 1993, por la cual se crea el Sistema Nacional Ambiental y en consecuencia con ésta, se crea el Ministerio del Medio Ambiente.
  • La Ley 298 de 1996, por la cual se crea el Sistema Nacional de Contabilidad Pública y se establece los registros contables del capital natural, y
  • La Ley 388 de 1997 de Ordenamiento Territorial, establece los elementos más significativos con los cuales los departamentos y los municipios puedan utilizar herramientas para la obtención de una buena gestión territorial con exigencias mínimas de cumplimiento.
Pero ¿qué implicaciones en el Desarrollo Sostenible, se generan en este contexto legislativo?

Las implicaciones del Desarrollo Sostenible son totales y no escapan a ningún nivel de la Administración Pública Colombiana, desde la administración central hasta el último de los municipios del país. Observemos algunos ejemplos a la luz de esta normatividad:

La Ley 388 de 1997 de Ordenamiento Territorial, coloca los parámetros para el manejo y ejecución de políticas medioambientales totales, en las cuales los municipios ejercen con autonomía la promoción del ordenamiento de su territorio, el uso equitativo y racional del suelo y la preservación y defensa del patrimonio ecológico, cultural y del medio ambiente; estableciendo los principios del ordenamiento territorial: función social y ecológica de la propiedad, donde prevalece el interés general sobre el particular, distribución de las cargas y los beneficios, asumiendo una función pública del urbanismo

El ordenamiento territorial del municipio, conjunto de acciones político, administrativas y de planificación físicas concretas y emprendidas, busca las estrategias de desarrollo socioeconómico, en armonía con el medio ambiente y las tradiciones históricas y culturales. El objeto del ordenamiento territorial es el de complementar la planificación económica y social con la dimensión territorial y orientar su desarrollo y aprovechamiento sostenible mediante: estrategias para el uso del suelo con objetivos económicos, sociales, culturales y medioambientales. Además se busca lograr las condiciones de vida digna para las poblaciones actuales y las generaciones futuras.

En teoría, en el Desarrollo Sostenible se deben involucrar elementos de política económica que permitan defender en el presente los intereses de los agentes futuros, en forma tal, que se disminuya la cantidad de bienes y servicios que se ofrecen en el presente; en otras palabras, es incluir un mercado potencial que en la actualidad es inexistente.

Para el caso colombiano, la Contaduría General de la Nación, estamento adscrito al Ministerio de Hacienda y Crédito Público, mediante la circular externa número 036 del 16 de marzo de 1998, establece algunos criterios para los registros contables que deben realizar el Estado, el relación al valor y uso de los recursos naturales y su ámbito de aplicación, que abarca todo el territorio nacional; en uno de sus apartes afirma "de lo anterior, busca determinar la interrelación entre la economía y el medio natural, para contribuir a la formulación de políticas que permitan el cumplimiento de lo estipulado en los planes de gobierno para alcanzar un desarrollo sostenible"

Los registros contables sobre los cuales el Estado posee unos saldos, dependen de la actividad a la cual esté relacionado el bien natural o del ambiente. De esta manera, hará registros separados por los costos por la protección ambiental y por los costos por recuperación o repercusión; en el primer caso cuando se trate de prevención o restauración y en el segundo caso, cuando se tiene un criterio de prevención o compensación a los daños causados.

Si se maneja como una inversión para conservar el patrimonio natural, no se realizará ningún tipo de registro por agotamiento, puesto que en el futuro se tendrá un mayor valor y un mejor beneficio social, por consiguiente se ajustará por inflación. Si se maneja como un bien con el objeto de ser explorado o explotado económicamente, tendrá un manejo común, como cualquier otro bien comercial, ajustándose por inflación y llevándose como un mayor valor del gasto dependiendo del resultado o utilidad obtenida.

Los bienes naturales renovables y no renovables deberán aparecer en los estados financieros del país, la C.G.N. ha creado unas subcuentas con este objeto como son: recursos naturales renovables en conservación, recursos naturales renovables en exploración, agotamiento de los recursos naturales renovables, etc., todos ellos reflejados con un activo de la sociedad, por consiguiente la república de Colombia, ya considera como un activo contable al patrimonio natura, puesto que los recursos naturales y del ambiente ya son propiedad del Estado. Este es una aproximación bastante significativa para un diagnóstico sobre el valor del capital en términos numéricos, de esta manera se podrá analizar el valor de la inversión realizada para su preservación y conservación y el valor del bien natural o del ambiente por aparte.

El Estado Colombiano, expidió el Decreto 48 de 2001, mediante el cual establece el Plan de Gestión Ambiental Regional, para que todos los entes regionales por medio de las Corporaciones Autónomas, asumen un plan, como instrumento de planificación a largo plazo (10 años), el cual debe contener como mínimo un diagnóstico ambiental de la Región, una prospectiva medioambiental, unas estrategias y unos mecanismos de seguimiento y valuación. Dando un plazo para el cumplimiento de esta disposición de 1 año. Falta ver que resultado genera este mecanismo en beneficio de los entes territoriales y su Desarrollo Sostenible, puesto que en apariencia posee los principales elementos necesarios para realizar una gestión medioambiental acertada.

Frente a esta normatividad y a la gestión asumida por los responsables de estas competencias, que son los administradores públicos territoriales, ¿cuáles son las principales limitaciones para la aplicación de políticas de Desarrollo Sostenible?

Las limitaciones en este aspecto son muchas y de diferente envergadura, por ejemplo:

  • No hay una claridad en el concepto de Desarrollo Sostenible.
  • Existe un desconocimiento de las dimensiones del Desarrollo Sostenible.
  • La realidad de una situación económica no garantiza una política de Desarrollo Sostenible.
  • Un diagnóstico certero del estado real del capital natural no le garantiza a una nación que pueda formular y ejecutar acertadamente políticas de Desarrollo Sostenible, y mucho menos a nivel territorial.
  • El diagnóstico del problema no garantiza la cura; el Desarrollo Sostenible es un modelo prospectivo que debe medirse en tiempo y no solo en espacio.
  • Las proyecciones económicas, cuantitativas y poblacionales poseen un margen de error y cuando se habla del largo plazo, no podemos medir con exactitud la cantidad y cualidad de bienes naturales, que se está dispuesto a ofrecer en n años, ni cuántos oferentes existirán realmente en ese momento.
  • Se puede hablar de una aproximación en relación a las necesidades de las generaciones futuras y su capacidad de satisfacerlas, pero no sabemos cuales van a ser sus preferencias ni sus habilidades para obtener lo que deseen y necesiten.
  • No se cuenta con los recursos técnicos y financieros para aplicar este tipo de políticas.
  • Se presenta una resistencia al cambio de la administración estatal.
  • No existe un inventario de la cantidad y calidad del patrimonio natural.
  • No existe un sistema de valoración de capital natural universalmente aceptado.
  • El capital natural no siempre posee un valor comercial.
  • Las políticas de control de la actividad económica aún no son eficientes.
  • El sistema económico actual no es sostenible.
  • La política de Desarrollo Sostenible únicamente es un requisito de cumplimiento de la norma y no un pilar de gestión pública con el cual se gobierne, para el presente y para el futuro.
  • La administración pública no tiene una visión prospectiva del capital natural.
  • Si no se puede en la actualidad suplir ni subsidiar las necesidades de las generaciones presentes, especialmente las de las zonas más violentas y marginadas del país, entonces ¿cómo se van a suplir las necesidades de las generaciones futuras?
El hecho de que no se tenga una situación favorable para aplicar políticas certeras de Desarrollo Sostenible, ¿nos condena a un futuro insostenible?

Es evidente, que en forma progresiva se crea una brecha entre lo que es y lo que debe ser, entre la norma y los resultados, entre el consumo y la despensa de bienes, entre lo planificado y lo obtenido.

Es por esto que el Estado Colombiano, los agentes económicos, y la sociedad en general, deben trabajar articuladamente por un futuro sostenido, que será lo único que le permitirá al hombre en su generación presente como en las generaciones que están por venir asegurar un futuro y una vida digna.

Veamos algunas alternativas para comenzar:

  • Se debe buscar una sensibilización a todos los niveles sobre la importancia de la sostenibilidad.
  • Asumir un compromiso y protagonismo regional.
  • La defensa del capital natural altamente degradado, debe ser un compromiso de la administración pública.
  • Inventariar los bienes de beneficio y uso público, especialmente los que tienen que ver con el capital natural.
  • Las políticas estatales relacionadas con el tema, deben ser a largo plazo y continuamente evaluadas y replanteadas.
  • Se debe establecer indicadores reales donde la eficiencia, eficacia y productividad sean sostenibles, y que estos, modifiquen las decisiones de la administración pública.
  • Se necesita responsabilizar a quienes contaminan y a quienes no preservan el capital natural.
  • Los entes territoriales deben pasar del discurso a la ejecución de planes, programas y proyectos que se sean consecuentes con la realidad y la necesidad planteada.
CRECIMIENTO, DESARROLLO ECONÓMICO, DESARROLLO SOSTENIBLE y COMERCIO INTERNACIONAL

Todas las economías del mundo apuntan a aumentar su crecimiento y su Desarrollo Económico como fin último de sus objetivos, independientemente de los modelos y políticas económicas que apliquen en particular.

Existen algunas definiciones acerca del crecimiento y Desarrollo Económico, sin embargo, se podría afirmar que el crecimiento es un incremento visto en términos cuantitativos y el desarrollo en términos cualitativos. La búsqueda es conseguir avance y liderazgo en la conjugación de estos dos elementos. Hasta este punto parecería una formulación lógica de unos intereses comunes para el mundo entero, puesto que todos queremos estar bien y mejor.

En esas condiciones, las preguntas serían: ¿cómo adecuar la preocupación por la preservación del medio ambiente en estos modelos económicos y para estos objetivos? o viceversa, ¿cómo involucrar el crecimiento y el desarrollo económico en el contexto medioambiental?. Este punto de reflexión hasta el momento parece no tener una respuesta definitiva, aunque se convierte en el centro de preocupación generalizado. La ideología ecológica podría sugerir que el crecimiento y el desarrollo económico se daría hasta donde las reservar de los recursos naturales así lo permitieran.

EL CRECIMIENTO ECONÓMICO

El principal limitante para insertar la mayoría de los elementos medioambientales que están involucrados en el proceso de crecimiento económico, es que no se encuentran cualificados ni cuantificados, y su costo no es sólo monetario, y por consiguiente no puede asignarlo el mercado, como sucede con la mayoría de los bienes y servicios transables ordinariamente.

La economía tradicional afirma que un país está en mejores condiciones, cuando la suma de la totalidad de la producción interna de todos sus bienes y servicios es superior a la del año anterior. Esta idea bastante imperialista que se ha vendido al mundo entero, está llamada a revaluarse en forma total. Cuando hablamos de mejores condiciones económicas, nos referimos a un volumen de producción total, pero un resultado en cantidad y en utilidad monetaria, refleja las condiciones favorables de un país, o puede más bien medir el grado de aprovechamiento y uso de los bienes disponibles durante un periodo determinado. Si un país entra en un modelo de crecimiento cero, estará asumiendo un retraso en su economía, si es así, el Desarrollo Sostenible sería el elemento esencial que desfavorecería a uno de los principales objetivos económicos, el crecimiento.

Un país, estará llamado también a inventariar su patrimonio natural, preservarlo y conservarlo, incrementar el volumen de reservas naturales y hacer un registro de este incremento; para de alguna manera, registrarlo como un mayor valor del producción. El crecimiento de los bienes naturales y del ambiente, también pueden poseer registros de incremento en volúmenes producidos.

Este incremento en los volúmenes del capital natural, que se convierten en los insumos y materia prima, principales en el proceso de producción, y que a su vez, sirven de soporte al crecimiento económico. Su explotación en forma exhaustiva dejar ver que su disponibilidad no será duradera en las condiciones actuales; por lo que no es desacertado decir, que el crecimiento llegó o está llegando a su límite biofísico como lo hizo ver el club de roma en 1972. Una vez más se vuelve a hacer énfasis en los cambios institucionales en términos de crecimiento económico, como una opción que comienza a tener importancia.

"… el crecimiento económico, es la causa fundamental de la destrucción social y del medio ambiente y de la pobreza y miseria con él asociadas" (jardon U. p. 99) La obtención tradicional de indicadores de crecimiento económico, omite el efecto que originan los procesos al reducir la dimensión de recursos naturales disponibles, de forma tal que no se valoran los efectos contaminantes y destructivos, así como tampoco, la producción de desechos perjudiciales para el medio ambiente y el hombre.

En el caso del P.I.B. que tradicionalmente refleja la actividad productiva de las unidades residente en un país durante un periodo determinado. El concepto del producto que se refiere únicamente a bienes finales valorados a precios de mercado, donde no se considera el capital natural en su totalidad y mucho menos asignándoles precios de mercado, cuando no se sabe exactamente que valor poseen. Por el lado cuantitativo, no esta clara o aceptada universalmente una metodología que sea totalmente consistente.

El principal vacío es el no poder medir en forma cuantitativa, cuál es el pasivo en términos de perjuicios y agotamiento de recursos que deja el crecimiento económico de un país y de todo el planeta, y mucho peor si ni siquiera se está busca un freno a esta situación. Pero ¿cómo calcular un incremento sostenido en la producción per cápita en un sistema económico?

En apariencia, el Desarrollo Sostenible se encuentra en contravía con el crecimiento económico por pensar en poner freno a la producción de los diferentes sectores económicos o principalmente los que más contribuyen a contaminar, pero no es así; lo único que se busca es garantizar que los niveles de crecimiento económicos actuales sean reales y que se pueda asegurar un futuro crecimiento en condiciones similares. Sin embargo, es por medio del crecimiento económico que se puede conseguir la asignación de recursos con destino a la preservación del medio ambiente, a la investigación en nueva tecnología limpia y demás, en forma de recompensa por los efectos negativos y devastadores ocasionados al mismo.

Estas reflexiones se presentan en forma un tanto utópica haciendo ver la necesidad de conseguir cambios en la producción y en los patrones de consumo de la sociedad del siglo XXI moderna, todo lo cual, indicaría en un comienzo un decremento del P.I.B. y las exportaciones.

Otro elemento que favorece las políticas de Desarrollo Sostenible, es el de orientar el avance tecnológico en pro del ecosistema global, que trate de reducir la carga contaminante de los desechos industriales, una utilización más eficaz de los bienes y una explotación reducida del suelo, el agua, los hidrocarburos, etc. Y es que el uso adecuado del avance tecnológico o de tecnologías limpias, modifica considerablemente la forma de producir y varía el porcentaje de participación de los medios de producción.

De alguna manera el progreso tecnológico, supondría un determinado ahorro de capital y ahorro de trabajo; es decir, que a pesar de un crecimiento cero de la población y por lo tanto de la fuerza de trabajo, sería posible generar, un crecimiento artificial derivado de la capacidad de progreso tecnológico. La tecnología no es la alternativa que solucione todos los inconvenientes, pero sí un aditivo muy importante para poder hacer más lento el problema en cuestión.

En este sentido se podría incrementar la producción con menos horas-trabajo del hombre, disminuyendo en términos marxistas, la plusvalía e incrementando el ocio de la población, y en consecuencia, no utilizando los recursos naturales o disminuyendo el daño causado al ecosistema. En la actualidad no existe claridad en la forma en la que se utilizarán los avances tecnológicos, pues son un arma de doble filo, ya que se puede usar benéficamente o en forma contraria. La inversión debe apuntar a un beneficio lucrativo y no lucrativo, pues no sólo se debe buscar un excedente económico sino también un bienestar ecológico sostenible.

El costo ambiental del crecimiento económico está dado principalmente por: el factor demográfico y la actividad económica de la población; puesto que a mayor nivel poblacional obedece una mayor demanda de bienes naturales para su nivel de subsistencia y bienestar. Entre mayor sea el grado de explotación de dichos bienes, superior es el nivel de productividad y de crecimiento. Según el informe Bruntland cerca del 30% de las actividades generan aproximadamente del 70% del crecimiento y este, tiene efectos negativos en el medio ambiente.

Hay que tener en cuenta que en este siglo la población mundial se ha triplicado, la actividad económica ha crecido veinte veces, la producción industrial se ha multiplicado más de cincuenta veces, el consumo de combustibles fósiles treinta veces y alrededor de cuatro quintas partes del crecimiento ha tenido lugar desde 1950. Se estima que en los próximos cincuenta años la población aumentará más del doble de la actual y la producción aumentará entre cinco y diez veces, según datos publicados por Ramón Pichs.

Así las cosas, una posible salida sería tratar de incentivar el crecimiento económico por una línea que no perjudique la naturaleza, pero como ya se ha dicho, los resultados no serían favorables a corto plazo y ocasionarían una baja en los niveles nominales de la producción bruta total y el consumo intermedio, cuya diferencia es la que refleja el P.I.B.

De esta manera, se puede observar que los niveles de crecimiento no son sostenibles en el modelo actual, y por consiguiente son completamente finitos, mucho más de lo que se estima. Esta alternativa que hasta ahora se asume sólo como una opción, tiende a reducir los alcances y las políticas económicas tradicionales, donde se le dará mayor relevancia a la innovación tecnológica limpia, la tendencia a la exploración racionalizada de los recursos naturales y el mejoramiento de la calidad de vida.

CRECIMIENTO CERO

Esta teoría está concebida, como un replanteamiento de algo tradicionalmente importante para medir la situación económica de un país, puesto que con el paradigma que afirmaba que entre mayor sea el crecimiento, mejor es la condición económica de un Estado, se cambia, para buscar otras formar de medición, donde el nivel de crecimiento deba tender a cero, principalmente para los países del primer mundo.

Todos los problemas planteados a escala planetaria y local tienen un denominador común el cual radica en el funcionamiento del actual sistema económico. El modelo hoy dominante, dice que la economía va bien cuando crece el producto interno bruto. Este modelo no tiene en cuenta cuánto cuesta a la colectividad en términos económicos, sociales y medioambientales el crecimiento de un punto del P.I.B. no considera que la capacidad de crecimiento económico es finita, ni las limitaciones del sistema natural que está llevando al mundo a sus extremos en términos de sostenibilidad.

"pero la razón última es que si dejamos de crecer el sistema colapsa. Se debe explicar esta situación de suma cero: si no crecemos el sistema económico colapsa; pero si seguimos creciendo como hasta ahora, también colapsa, lo cual afecta a todos sin excepción" (jardon U, p. 101) La producción de los bienes manufacturados y de servicios han aumentado considerablemente, "después de todo la humanidad – que esencialmente significa la clase consumidora global, ha consumido tantos bienes y servicios a partir de 1950, como en toda la historia anterior", lo cual deja ver una destrucción y socavamiento de la naturaleza. Además se incluye en este crecimiento del ingreso nacional, la producción de arsenal bélico nuclear.

Este tipo de enunciado se orienta para detener el ritmo de crecimiento medido en forma cuantitativa, con el objetivo de tener la posibilidad de recuperación y regeneración del capital natural. Se afirma que esta forma de orientación económica tradicional, donde algunas economías del mundo logran mayores niveles de crecimiento, son precisamente las que mayor cantidad de efectos negativos que producen al ecosistema.

En otros términos, los niveles de crecimiento económico son demasiado grandes en relación al ecosistema global. Las funciones de fuente y vertedero del ecosistema en conjunto, no tienen una capacidad para mantener el ritmo actual de crecimiento. Por consiguiente, se postula mantener el tamaño de la economía actual, dentro de la capacidad del ecosistema sobre el que se soporta.

Además es el Estado quien debe tomar el liderazgo de este proyecto de vida para la humanidad, asumiendo un alto grado de sacrificio al modificar sustancialmente su modelo económico para incluir una nueva variable de gran significancia que reestructura la mayoría de los paradigmas actuales.

DESARROLLO ECONÓMICO

Ideológicamente parecen estar paralelos el Desarrollo Económico y el Desarrollo Sostenible, tal vez, por que juntos apuntan a elevar el nivel de vida de la población, el primero en tiempo presente y el segundo en forma presente y futura pero en forma globalizada. Son varios elementos los que los identifican, aunque no son mutuamente contenidos.

"el debate sobre sostenibilidad ha producido al menos dos buenas definiciones académicas de desarrollo: la definición de Daly "mejoramiento cualitativo en la estructura, diseño y composición de existencia y flujos físicos"; y la de Georgescu y Roegen "crecimiento es si usted tiene un mayor número del mismo tipo de carruajes. Y si usted pasa de viajar en coches de campo a viajar en tren eso es desarrollo" (Angel p. 51) Una alternativa es la de no limitar la cantidad de producción, sino restringir el uso de insumos y materia prima requeridos en la misma; en este punto es donde toma mayor importancia la inversión ecológica y la utilización de un mayor nivel tecnológico, en pro de mejorar el uso y sustitución de algunos recursos, dependiendo de los requerimientos necesarios.

Se podría interpretar el Desarrollo Sostenible como una visión ampliada, mejorada y prospectiva del desarrollo tradicional, donde el elemento de mayor importancia sea el crecimiento y desarrollo económico que no comprometa las necesidades futuras para obtener estos mismos objetivos.

"Por otro lado, cada recurso tiene múltiples aplicaciones, por lo que en caso de agotamiento, resultará muy difícil encontrar sustitutos idóneos para cada aplicación." (BERMEJO. P.81) En el inicio, el ajuste será un poco difícil de aceptar, principalmente por los agentes económicos, seguramente los indicadores macroeconómicos como el P.N.B. y el crecimiento económico se verán afectados por una baja cuantitativa; pero cabría pensar hasta qué punto se puede mantener un desarrollo de fachada y unas variables estadísticas aparentemente aceptables con las que los gobiernos justifiquen sus continuos atropellos a la naturaleza.

Aunque las economías crezcan y las sociedades se desarrollen, el planeta en el que habitamos no crece; en la actualidad las reservas naturales tampoco lo hacen. Los países centrales que poseen mayores niveles de desarrollo económico y que se dicen llamar países desarrollados, son lo que aportan la mayor carga contaminante a la atmósfera y, contribuyen con la mayor demanda de combustibles fósiles y con el preocupante fenómeno invernadero que perjudica al planeta en general. Los presentes sistemas económicos contribuyen a la disminución de la calidad de vida de la humanidad, sus incidencias son negativas para el desarrollo económico, si ponemos en consideración el nivel de vida de la población.

La economía positiva y la economía normativa orientadas en forma ideal, deberían apuntar a un crecimiento y desarrollo económico, sólo hasta el punto en el que la disponibilidad de recursos lo permitan; tanto la economía positiva con sus acciones de mercado, como la normativa por medio de la intervención del Estado, tienen la obligación de defender estos preceptos como un beneficio mutuo.

Parece ser, que el primer paso para el cambio debe darlo la economía normativa, pues ella debe formular objetivos y utilizar instrumentos que permitan la obtención de estados dinámicos de equilibrio del sistema ecológico, que faciliten al subsistema económico el aseguramiento de su actividad y a su vez una preservación y mejoramiento de las condiciones actuales, con unos niveles aceptables de calidad de vida para todos los seres humanos.

El sector energético es responsable en gran parte del calentamiento de la tierra y de la destrucción de la capa de ozono y sus actividades, favorecen la acumulación en las capas bajas de la atmósfera de ciertos gases, como el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4), el óxido nitroso (N20). Un desajuste del ecosistema en este sentido, produce desastres naturales como inundaciones, huracanes, erosión etc. que ponen en peligro a sectores sociales, con mayor vulnerabilidad por su ubicación geográfica y su situación económica.

En consecuencia con lo expuesto, se podría afirmar que un crecimiento económico conlleva a un mayor nivel de producción, y un desarrollo económico limpio origina un mayor nivel de bienestar y no perjudica a otros en forma directa, en tanto no comprometa las reservas y los derechos de otros que están por venir. Cuando esto no se cumpla, el disfrute actual de las bondades naturales no se podrá dar por muchos periodos más y su límite será una realidad. En esta situación, el crecimiento y desarrollo económico que se obtienen en la actualidad serán imposibles de sostener.

Consideremos un ejemplo simple: El agotamiento de las reservas energéticas, factor fundamental de la mayoría de los procesos económicos, que en la actualidad poseen algunos sustitutos como la energías solar, eólica e hidráulica; serían incapaces de cubrir la totalidad de la demanda del suministro de energía; el estancamiento de la producción ocasionaría bastantes traumas en todos los niveles económicos y sus repercusiones se reflejarían en los indicadores económicos tradicionales, así que con el modelo actual también se pueden ver algunas desventajas de la no preservación del capital natural.

LAS RELACIONES INTERNACIONALES, EL COMERCIO INTERNACIONAL Y LA INTERDEPENDENCIA

Continuando con la discusión, los problemas que traen el devastamiento del capital natural es de preocupación mundial, y la protección ambiental y el desarrollo económico requiere soluciones prontas y conjuntas.

Las preocupaciones ecológicas de los países de centro son diferentes a los de periferia. En los Estados industrializados, donde la mayor preocupación es la calidad de vida del ciudadano, tiene gran importancia el efecto invernadero y la cantidad de contaminante de las grandes urbes y sus incidencias en el largo plazo, donde la tenencia percápita de vehículo de transporte es casi igual a uno, existe una gran emisión de gases contaminantes al ambiente y la demanda de gasolina es bastante alta; no obstante, ya se aplican en algunos países incentivos a los ciudadanos que se transporten colectivamente; sin embargo, la existencia de medios masivos de locomoción, soluciona parcialmente este problema. También en estos países, existe un mayor ordenamiento territorial donde las zonas industriales se encuentran separadas de los sectores comerciales y a su vez de los residenciales.

Entre tanto, en los países en vía de desarrollo el problema es más angustioso, puesto que la defensa es por el derecho a la vida digna, a la calidad del agua y la protección del suelo. Los problemas como el nivel de empleo, la inversión, la deuda externa y la inflación ocupan mayor interés que la capacidad de absorción del sistema de los residuos tóxicos de los centros industriales.; en estas condiciones con barreras y limitaciones en los mercados internacionales en calidad y precios, seguirán siendo agudos para los países tercermundistas, entonces ¿cómo poder lograr aplicabilidad en una realidad sociopolítica tan precaria, una política de Desarrollo Sostenible?.

América Latina y en general el conjunto de países en vía de desarrollo, no pueden afirmar fácilmente un aseguramiento del suministro adecuado a las generaciones futuras, cuando sus necesidades presentes no están satisfechas y en algunas ocasiones ni siquiera en su forma básica. Afirma el doctor Per Pinstrup-Andersen, director General de Instituto Internacional de Investigaciones Sobre Política Alimentaria (IFPRI) que para el año 2020 habrá 1.500 millones de personas más en el planeta, casi todas ellas en los países en desarrollo más pobres, lo cual hace ver que serán más graves los problemas a medida que transcurra el tiempo.

Continuando con los interrogantes expuestos, ¿Cómo dar soluciones globalizadas si los mecanismos y necesidades de los diferentes países son distintos?, ¿cómo encontrar puntos de concordancia que permitan comenzar a aclarar en el plano internacional alternativas de solución, para colocar un freno a un proceso acelerado de destrucción del capital natural? pero principalmente, ¿cómo aplicar acciones correctivas concretas?

No obstante, el objetivo en términos generales se orienta a un fin conjunto de beneficio para el colectivo humano, expreso puntualmente por la Comisión Bruntland en el documento que produjo llamado "nuestro futuro común" con el cual hace una exhortación al mundo entero por una supervivencia del total de la humanidad. Por esto, centro y periferia deben aunar esfuerzos en busca del mejoramiento en la calidad de vida de sus habitantes, la cual revertirá en la disminución de la brecha en las diferencias sociales de crecimiento y desarrollo económico, y que los una en la conservación del capital natural.

En el caso de las exportaciones de los países tercermundistas, uno de sus principales renglones lo constituye el sector primario. Con el objeto de tener alguna participación protagónica en el comercio internacional; estos, intensifican la producción, agotan significativamente sus reservas naturales para incrementar sus volúmenes y el resultado en términos de divisas no compensa, debido a la baja elasticidad precio de la demanda de esta línea de productos y a los tipos de cambio que estos países manejan.

Los resultados en las transacciones internacionales, dejan ver, que en muchas ocasiones el endeudamiento externo supera la utilidad y la inversión, y los costes de producción en maquinaria, materia prima e insumos no son favorables. Generalmente, estas situaciones terminan agudizando el problema de los países periféricos. Una media apropiada, sería si existiera más políticas macroeconómicas y ambientales favorables, con criterios de justicia, teniendo en cuenta que el comercio internacional es dinámico, y debe favorecer a las partes que realizan sus transacciones comerciales. Por esto ya no sólo se habla de una distribución de la utilidad sino también, una distribución de los riesgos y costos medioambientales.

En periferia, sería conveniente replantear la situación productiva y exportadora, pues la estrechez de los mercados y su baja inversión en la recuperación y/o preservación del capital natural, hace prever, que tanto en el presente como en el futuro, la escasez es y será evidente. Tanto el consumo interno como externo debe estar condicionado por las reservas naturales que lo soporten, y como en el caso agrario por ejemplo, la fertilidad de las tierras experimenta un decrecimiento cualitativo.

"Cerca del 40% de las tierras agrícolas del mundo se halla gravemente degradado… la evidencia compilada por el IFPRI sugiere que la degradación del suelo ya ha tenido un efecto significativo en la productividad de cerca del 16% de las tierras agrícolas del mundo." www.wri.org Veamos otra perspectiva, cuando se habla de la inversión extranjera. Citemos un ejemplo: Una compañía internacional coloca una sucursal en un país de periferia. Allí se genera dinamismo económico: empleo, demanda de recursos y servicios, mejoramiento en la balanza comercial y muchos otros beneficios; Si su línea de producción es industrial todo lo anterior trae consigo contaminación, polución y agotamiento de los recursos naturales del país residente. La reflexión en este punto sería, ¿cuál de los dos efectos, el positivo o el negativo, conviene más al país de periferia?; aceptar las bondades de la inversión extranjera o negarse a recibir el traslado de toda la carga de contaminación y agotamiento de los recursos del país central y preservar su capital natural y evitar este tipo de inversión extranjera.

El anterior planteamiento deja ver los motivos por los cuales los países dominantes tienen algunas preferencias y bondades para con el resto del mundo no es mera solidaridad. Pues, una relativa recuperación de América Latina y un adecuado uso de recursos naturales, también favorece a los países centrales; hay que recordar que por ejemplo, América Latina es el mayor mercado que posee Estados Unidos para sus productos exportables y a su vez, es el mayor proveedor de bienes primarios necesarios para sus procesos productivos. Si se agudiza la crisis y la pobreza de los países en vía de desarrollo, automáticamente se bajará también la demanda de los productos importados, no por que no se requieran o se demanden, sino porque no habrá con qué comprarlos. Los pobres no sólo son un problema social, sino también un problema económico y medioambiental.

Si se concibe el agotamiento indiscriminado de los recursos naturales y el daño del medio ambiente como problema global, también, en el mismo sentido, deberán articularse las medidas para frenar el problema a nivel internacional, pues la contaminación de la estratosfera no considera barreras fronterizas, sino que ataca a todos por igual.

Las desventajas de los países periféricos en lo relacionado a la tasa de cambio, las restricciones arancelarias y paraarancelarias, que ocasionan los problemas de déficit comercial y de cuenta corriente, y la mala distribución del ingreso, acentúan las diferencias internacionales y se presentan como uno de los principales inconvenientes para poder obtener un verdadero Desarrollo Sostenible en forma conjunta.

El contexto económico mundial y por consiguiente los factores determinantes de la competitividad internacional, han sufrido cambios estructurales, alcanzando mayores niveles de complejidad; lo cual hace ver la urgente necesidad de crear estructuras concordadas y articuladas entre los distintos planos de acción y grupos de agentes económicos.

La Organización Mundial del Comercio O.M.C, Acuerdo de Carácter Permanente posee un papel único en la pareja, comercio internacional – Desarrollo Sostenible, además la Comisión de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente afirma que un sistema de comercio abierto y no discriminatorio es un requisito previo para cualquier medida eficaz para proteger el medio ambiente; lo cual puede ser un facilitador y un buen medio de habilitar el terreno, para mecanismos eficaces con resultados concretos; puesto que los acuerdos internacionales poseen gran favorecimiento para países miembros. Aquí algunos avances sobre el tema:

La O.M.C. posee un Comité de Comercio del Medio Ambiente, y en su informe de Singapur afirmó que existe relación constructiva entre el comercio y el medio ambiente, y que el sistema multilateral de comercio, tiene la capacidad de promoción del Desarrollo Sostenible y no sólo la capacidad, sino la oportunidad y la responsabilidad de hacerlo; además de ser conveniente cuando se piensa prospectivamente. Favorece a las sociedades involucradas.

La O.M.C. creó la Ventana Ecológica, desde donde se pretende asumir medidas discriminatorias, contra países que no hagan parte de los Acuerdos Multilaterales de Medio Ambiente (AMUMA); desafortunadamente hasta el momento sólo es una formulación y no rige en forma obligatoria.

El articulo 20 GATT reza "autoriza a los miembros de la O.M.C. para tener criterios medioambientales por encima de las obligaciones internacionales." De esta manera, se presenta la mejor oportunidad mundial para aplicar y promocionar políticas de Desarrollo Sostenible. En esta norma, se deja ver claramente que el criterio medioambiental, sí puede tener mayor importancia en el comercio internacional; ahora lo que falta ver, es que la práctica sea coherente con dicha formulación.

La etiqueta ecológica, un instrumento de política ambiental, que no es discriminatorio cuando se habla de la producción de bienes nacionales e importados, ni obligante para ningún país; puesto que permite que cada uno en particular utilice sus propias estrategias de protección medioambiental, si le facilitará a cada nación en el futuro, el acceso a los libres mercados internacionales.

El A.L.C.A, Área de Libre Comercio de las Américas tiene como objetivos, buscar un incremento del comercio intrarregional, un incremento de la inversión en la zona y una reducción en la deuda externa. De la misma manera tiene dentro de sus pilares fundamentales la preservación de la democracia, la erradicación de la pobreza, la conservación del medio ambiente y del Desarrollo Sostenible y la integración económica y libre comercio del hemisferio. Se puede afirmar que cuando se habla de acuerdos de comercio internacional, se tiene en cuenta la variable medioambiental, pero desafortunadamente, esta no es suficiente.

La Cámara de Comercio Internacional (CCI), organización de carácter no gubernamental, creada con el propósito de promover el libre comercio y la inversión de países desarrollados y en vía de desarrollo, en condiciones de mercado abierto, estableció dentro de sus trece comisiones, una específica, denominada Comisión del Medio Ambiente; con el objetivo de promover la posición empresarial relacionada con la política de Desarrollo Sostenible, incentivando la gestión ambiental empresarial, mediante iniciativas y autoregulaciones de sus productos, como elemento soporte del comercio de bienes, servicio y tecnología. También posee una Comisión sobre Energía interrelacionada con la anterior.

Veamos por qué el comercio internacional aún no es sostenido, ni lo será en el corto y mediano plazo.

Pese a la expuesto anterior, el comercio internacional no tiene del todo una visión prospectiva, y el Desarrollo Sostenible es sólo un elemento de consideración; además, en el comercio exterior de todos los países, como cualquier mercado libre de oferta y demanda, el precio y la cantidad, son establecidos por el dominio de las fuerzas del mercado. Entonces no se puede pretender tener un derecho preferencial en el presente, en las transacciones comerciales internacionales de las generaciones que están por venir.

En la actualidad no existe un comercio internacional sostenible, no hay una oferta y demanda superior a la que refleje este mercado; dicha condición no varía, más aún cuando los países de centro tienen unos criterios y los de periferia otros; esto impide una efectividad en las políticas medioambientales a nivel exterior. En las actuales condiciones, si llega a existir un fortalecimiento del comercio internacional de América Latina, se obtendría una recuperación de los saldos de la balanza comercial, y en forma contraria, unos déficits en los saldos de inventarios naturales; justificable esto, por que el valor de la contaminación y el uso de tecnología no es asimilable en esta área, y en consecuencia produciría una baja en las variables medioambientales, lo que a su vez puede alterar sustancialmente la economía mundial.

El comercio exterior de América Latina se caracteriza por una baja elasticidad en los bienes exportados; sus bienes primarios no tienen un verdadero valor de cambio, ni un costo de oportunidad real; su exportación actual no involucra el valor del coste ambiental y el capital natural, se registra por menor valor o simplemente no se registra. Su participación en este mercado se hace, con un uso exhaustivo de los recursos naturales; la devaluación de sus monedas jamás reflejará el valor de sus costos ambientales al momento de intercambiarlo por una divisa fuerte.

Adicional a esto, su balanza comercial es deficitaria, el crecimiento económico, es soportado en el capital natural, sin tener una verdadera conciencia de que cuando la degradación ambiental afecte totalmente la producción, y cuando se agoten las existencias, ¿qué se va a exportar? Las ventajas comparativas y la capacidad exportadora, no tiene en cuenta el nivel de recuperación ni el saldo del inventario medioambiental.

Los sistemas financieros internacionales consecuentes con los elementos de protección ambiental, han asumido el concepto de Desarrollo Sostenible en sus políticas, y dentro de los requisitos previos para la aprobación de los créditos, tienen en cuenta algunos principios fundamentales, y como un caso particular el Banco Mundial:

- Se esfuerza por asegurar que los proyectos que afectan a los recursos naturales no excedan de las capacidades regenerativas del medio (por ejemplo los proyectos de pesquería deberán tratar de evitar el exceso en la pesca y los proyectos agrícolas deben evitar tasas insostenibles de erosión del suelo.

- No financiará proyectos que puedan causar deterioro grave o irreversible del medio ambiente, como extinción de especies conocidas, sin medidas de alivio aceptables.

- No financiará proyectos que comprometan indebidamente la salud y la seguridad pública.

- No financiará proyectos que desplacen gentes o perjudiquen seriamente a minorías étnicas vulnerables sin poner en práctica medidas de alivio aceptables (según se consignan en normas de acción separadas sobre reasentamientos involuntarios de pueblos tribales).

- No financiará proyectos que contravengan algún acuerdo internacional sobre el medio ambiente y en el cual el país prestatario propuesto sea parte.

- No financiará proyectos que pueden alterar significativamente el medio ambiente en un país vecino sin consentimiento de ese país.

- No financiará proyectos que modifiquen significativamente las zonas naturales señaladas por acuerdos internacionales como sitios de patrimonio mundial o reservas de biosfera, o por la legislación nacional como parques nacionales, refugios de vida salvaje u otras zonas protegidas.

- Se esfuerza por asegurar que los proyectos con efectos ambientales adversos inevitables se sitúen en zonas donde el perjuicio ambiental quede minimizado, así sea a costos financieros iniciales algo mayores*.

Por todo lo expuesto en este libro, la Economía del mundo, se enfrenta en todos sus áreas y dimensiones, al reto más grande en toda la historia de la humanidad, la cual es, sostenerse en condiciones favorables por largos periodos de tiempo, y tener la capacidad de velar por el bien de su generación y asegurar a las futuras generaciones, una oportunidad para poder tener sus propios espacios de acción.

Únicamente el futuro, dará la razón a los que defendemos este teoría contemporánea y revolucionaria, para saber si valió la pena formular una teoría denominada de Desarrollo Sostenible y tener la posibilidad de evaluar sus alcances y beneficios.

Fuente: Revista Finanzas y Desarrollo. Diciembre de 1986. Volumen 23 No. 4 Pág. 38.

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