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CONTENIDO
INTRODUCCION
REFLEXIONES
PRELIMINARES
ECOLOGIA
Vs. ECONOMIA
EL
DESARROLLO SOSTENIBLE
De
la Teoría a la Práctica
¿capital
natural o recursos naturales?
PROBLEMA
GLOBAL DEL USO DEL MEDIO AMBIENTE
LIMITACIONES
DEL DESARROLLO SOSTENIBLE
EL
LIBRE MERCADO
Algunos
Casos de la Microeconomía
El
Hombre, Factor Fundamental
DESARROLLO
SOSTENIBLE Y TECNOLOGIA
MANEJO
DE LAS CUENTAS NACIONALES
LA
RESPONSABILIDAD DEL ESTADO COLOMBIANO
CRECIMIENTO,
DESARROLLO ECONOMICO, DESARROLLO SOSTENIBLE Y COMERCIO INTERNACIONAL
Crecimiento
Económico
Crecimiento
Cero
Desarrollo
Económico
Relaciones
Internacionales, Comercio Inrternacional e Interdepedencia
REFERENCIAS
BIBLIOGRAFIA
INTRODUCCIÓN
En
la actualidad existe un alto grado de deforestación
de los bosques, niveles significativos de contaminación
ambiental, calentamiento de la tierra, destrucción
de la capa de ozono y graves alteraciones del ecosistema mundial;
por lo que el sistema económico comienza a cuestionarse
con relación a su grado de implicación como
autor de estas desgracias.
A
medida que la sociedad se ve enfrentada a la mala actuación
económica y política de los gobiernos y los
sistemas de producción todos los países del
mundo, se crea una nueva ideología económica
más favorable, que considera las implicaciones del
mal manejo que se le viene dando a la naturaleza y los efectos
negativos para el mundo entero, tanto presentes como futuros.
La Política Internacional con todos los inconvenientes
de centro y periferia y la manipulación y restricciones
entre los diferente países, tiene implicaciones de
grandes dimensiones sobre el manejo del capital natural.
Hace
un tiempo no se encontraba una relación directa entre
la economía y la ecología. Los paradigmas clásicos
tradicionales con los cuales se forman los economistas, no
incluyen una realidad diferente a la de los supuestos con
los que se enseña en las aulas de clase. Por esto es
de gran interés dejar abiertos algunos interrogantes
sobre los vacíos o limitaciones de la economía
frente a la sociedad y al mundo entero, cuando se apropia
y utiliza el capital natural para usufructuarlo en sus actividades
económicas.
Por
fortuna, la sociedad en general y, en particular los economistas,
comenzamos a ver otras alternativas de análisis económico,
que implican unas consideraciones e interpretaciones muy diferentes
a las que la economía tradicional nos presenta, cuando
tratamos de analizar la relación economía –
medio ambiente.
En
las esferas internacionales, el Desarrollo Sostenible dejó
de ser un tema de segundo renglón en sus agendas, para
convertirse en el centro de importancia de las deliberaciones
de los países desarrollados y en vía de desarrollo,
se sientan a discutir cuáles serán las reglas
de juego de la economía mundial y qué relación,
incidencia y limitación posee el sistema económico,
en dependencia con el capital natural.
El
Desarrollo Sostenible, con una visión prospectiva,
revoluciona gran parte de los paradigmas tradicionales y gana
mayores espacios en la política y en el manejo económico
nacional e internacional; en consecuencia, y sin lugar a dudas,
se puede afirmar que el Desarrollo Sostenible se ha convertido
en el principal paradigma con el cual el planeta recibió
el nuevo milenio.
Hay
que considerar que hasta ahora es muy poco lo que se ha logrado,
y que la lucha por la supervivencia del mundo entero, todavía
no ha tenido sus peores batallas. Las limitaciones y dificultades
que presenta el Desarrollo Sostenible para poder aplicarse
van desde su concepción e interpretación, hasta
la asignación de recursos de los mercados internacionales
para este objetivo.
Todas
las áreas de la economía poseen una conexión
total con el medio ambiente, comenzando por la microeconomía
con los problemas de los productores individuales, la competencia
y la competitividad; la macroeconomía con el manejo
y las modificaciones de los principales agregados macroeconómicos;
el comercio internacional con todas las consideraciones de
balanza comercial y de barreras arancelarias y paraarancelarias
que dominan las transacciones. todas ellas serán abordadas
en este trabajo de análisis y reflexión económica
tomando como punto de criterio, la incidencia e importancia
que tienen con respecto al Desarrollo Sostenible.
Además,
se plantean consideraciones referentes al manejo del desarrollo
y crecimiento económico de las naciones, así
como también la internacionalización del problema
y la globalización de las principales medidas de solución,
que comienzan a trascender las barreras fronterizas de los
países.
Los
planteamientos del presente libro están concebidos
y desarrollados bajo una doctrina neoliberal imperante en
la actualidad, la cual no comparto totalmente; aunque cito
algunos postulados de otras doctrinas económicas anteriores,
que arrojan un poco más de claridad sobre algunos elementos
de sostenibilidad, que el modelo actual no considera o simplemente
supone.
Esta
pequeña obra sobre Desarrollo Sostenible cuya investigación
y profundización hasta comienza, está dirigida
a los académicos, los pequeños y medianos industriales
a los directores de entes territoriales y a la sociedad en
general ; se fundamenta en una teoría sólida
y bien documentada con la que se espera formular una política
de Desarrollo Sostenible territorial consistente, que le permita
a los municipios tener herramientas de gestión para
sus administradores públicos. No obstante no aborda
el tema territorial en forma profunda, pues es necesario evaluar
los resultados de la investigación que en este momento
se adelanta, para poder construir nuevas formulaciones al
respecto.
No
pretende dar solución a un problema global, ni siquiera
responder a los interrogantes formulados en el presente libro,
únicamente tiene la intención, con libertad
y autonomía, de plantear unos puntos de vista sobre
lo bueno, lo malo y lo feo del Desarrollo Sostenible y algunas
consideraciones de importancia sobre el presente y el futuro
del mundo.
De
esta manera, comienza el análisis del Desarrollo Sostenible
que a consideración del autor es la mejor alternativa
de la Economía Contemporánea.
REFLEXIONES
PRELIMINARES
Al abordar
el tema del Desarrollo Sostenible son muchas las variables
que se ven involucradas y se cuestionan algunos paradigmas
sobre los cuales se construye la economía del sistema
capitalista, y se crean unos nuevos, con visión prospectiva
y de avanzada.
La economía
ecológica del medio ambiente y la economía ambiental
o el conocido Ecodesarrollo surgen como una nueva manera de
hacer economía, de forma tal que ésta se desarrolle
acorde con la realidad, las necesidades de la humanidad y
del ecosistema. Estas economías poseen una característica
común, la racionalidad del uso de los recursos naturales
la cual se manifiesta mediante una sincronización entre
insumo-producto, y una planificación del presente y
el futuro en términos de usos y fuentes del capital
natural.
La economía,
que por especificidad gira en torno a la utilidad y la eficiencia,
se ve en apariencia desligada del medio ambiente y de la preservación
del mismo, ya que quienes profesan la racionalidad instrumental
y el economicismo juzgan que no hay por qué invertir
en algo, que en ocasiones ni siquiera está valorado
a costes de mercado. Se podría interpretar que la ecología
está invadiendo los espacios económicos; pero
no es tarea fácil tratar de encontrar un acercamiento
entre la ecología y la economía en cualquiera
de sus aspectos: ideológico, político, social,
teórico y, mucho menos, en la praxis.
En este
planeta aún vivirá por mucho tiempo nuestra
especie, por eso debemos comprometernos con el cuidado del
mundo, debemos pensar que el bienestar de las futuras generaciones
depende de la presente y que el costo de los desaciertos del
pasado lo estamos pagando nosotros mismos
ECOLOGÍA
Vs ECONOMÍA
A
simple vista parece no encontrarse un punto de concertación
entre dos ciencias fácticas en apariencia antagónicas:
la Ecología y la Economía. Los ecologistas,
con una visión paternal, luchan con todos los medios,
para que a corto, mediano y largo plazo el capital natural
se use con una racionalidad, que garantice la recuperación
de los recursos cuando sea posible, en el caso de los renovables,
y con máxima eficiencia cuando se trata de los no renovables;
y que la cantidad de contaminación a la que se expone
al medio ambiente no sea superior a la de su capacidad de
absorción. Los economistas, ante todo, dueños
de los medios de producción, capital, tierra y trabajo,
no conciben que no son los dueños de un capital social,
con el que por siempre han realizado su actividad económica,
y que su forma de actuar, aceptable para ellos, no es la más
recomendable en la actualidad.
Hablar
de concertación, es ser objetivos y racionales en lo
posible, no es buscar un punto de acuerdo con aprobación
democrática que satisfaga a toda la sociedad, es poseer
la capacidad de discernir cuál es la mejor alternativa
y la más favorable para el colectivo social.
Este
punto de partida de la discusión deja ver amplias diferencias
que se irán abordando en forma gradual en el desarrollo
de este libro y que darán elementos de juicio para
tomar partido.
Se
comienza por la dualidad entre sociedad y naturaleza, la segunda
contiene la primera, pero la primera administra y orienta
el futuro de la segunda, ¿cuál de las dos es
más importante? ¿cuál de las dos es más
dominante? Las respuestas parecen sencillas. El sistema económico
está motivado por el carácter depredador del
crecimiento y la degradación ambiental a escala mundial,
y en consecuencia, donde el capital natural queda anulado
en la actividad económica, en especial en todos los
procesos manufacturados e industrializados en los cuales ni
siquiera la protección a la seguridad humana posee
tanta validez como la utilización máxima de
los recursos con el mínimo de costes para la empresa,
todo esto en términos monetarios. La naturaleza se
muestra al servicio total del ente económico. Este
es un punto a favor de los ecologistas.
Pero
divergencias son evidentes. Los argumentos principales de
los ecologistas son: que el planeta tierra es el único
lugar en el que hasta ahora tenemos la posibilidad de vivir
y por tanto es insustituible; que es compromiso de todas las
naciones la defensa del medio ambiente; que el agotamiento
indiscriminado de los recursos naturales renovables y no renovables
produce y producirá efectos devastadores en los niveles
económico y social, que en consecuencia afectan y afectarán
todos los renglones y sectores de la economía mundial,
en particular el de los grupos más vulnerables. Otro
punto más a favor de los ecologistas
Los
movimientos ecológicos nos recuerdan constantemente
que el sistema económico es tan sólo un subsistema
del sistema ecológico y, por ende, tiene un condicionamiento
directo de éste, lo que no es fácil de entender,
principalmente para los dueños de los medios de producción.
En este punto la pregunta sería, ¿cómo
asimilar que el hombre con un arquetipo errado que ha dominado
el mundo entero, no es más que un elemento del sistema,
y que la propiedad privada que le representa la tenencia de
la tierra no lo hace dueño total de este medio de producción;
que el daño o aprovechamiento que haga de la naturaleza
posee un valor de pérdida no sólo económico?
Qué argumentos cambiarán la mentalidad del homos
economicus? Son demasiados interrogantes para resolverlos
totalmente.
La
moral ecológica trata de sugerir una modificación
económica que esté orientada a la reestructuración
activa, de acuerdo con los criterios del medio ambiente y
la equidad presente y futura. El sistema económico
en la actualidad se encuentra con una gran deuda ecológica,
pues ha dejado grandes secuelas de pobreza, asentamiento del
subdesarrollo y carencia de bienestar para las generaciones
futuras. El imperio económico observa estos argumentos
desde lejos como una doctrina más, pocas veces tenida
en cuenta en la práctica. Este constituye un punto
en contra de la economía tradicional.
Ante
este estado de cosas, los argumentos contra el abuso económico
del mundo, poseen un peso fuerte y poco refutable, por lo
cual se deben considerar los efectos negativos que en la actualidad
se están viviendo. El hombre económico en su
afán de incrementar su poderío, en términos
cuantitativos, está robando al resto de la humanidad
la posibilidad de constatar un suministro adecuado de los
bienes y servicios que no le pertenecen en forma singular
y que, generalmente, no son sustitutos. El capital social
se va aminorando aceleradamente con el tiempo.
Bajo
la óptica de la economía tradicional y de la
de los dueños de los medios de producción, se
considera que si se utilizan mecanismos orientados a la prevención
y disminución de la carga contaminante del proceso
productivo aplicando, por ejemplo innovación tecnológica
limpia, se aumentan los costes medios y marginales de producción,
obteniendo como resultado, una disminución de la utilidad
monetaria; en efecto, el beneficio social no se ve representado
en los estados financieros de un ente económico, lo
cual desestimula al productor para reinvertir en este tipo
de tecnología.
Con
estas reflexiones se podría argumentar que la economía
tradicional no distingue de manera objetiva entre lo necesario
y lo disponible; como si sólo se preocupara de las
retribuciones efectivas individuales en el mercado y de sus
propias necesidades de demanda de bienes y servicios. Sin
embargo, el avance tecnológico y el afán de
la competitividad conducen al hombre a utilizar menos y producir
más, pues éste es uno de los principales objetivos
de la economía que podría convertirse en un
sólido argumento a favor de los agentes económicos.
Ideológicamente,
los ecologistas aventajan a los economistas en forma significativa,
como también es evidente, que los intereses económicos
se sobreponen a esta doctrina proteccionista y, en realidad,
el freno al uso indiscriminado de los recursos ha sido notoriamente
limitado.
EL
DESARROLLO SOSTENIBLE
Mirando
Hacia el Pasado
Como génesis
de este boom de crecimiento y desarrollo se puede considerar
la revolución industrial, que en el siglo XVIII se
inicia en Inglaterra; anterior a dicho periodo, en el sistema
feudal y los anteriores a éste, únicamente tenía
importancia la tierra pues ésta, era considerada como
el principal elemento generador de riqueza, e incluso los
mismos trabajadores hacían parte constitutiva de la
tierra. El proceso de revolución industrial originó
un cambio radical en los modos de producción y en la
relación entre hombre y medio ambiente o, como se dijera
antes, relación entre el hombre y la tierra. Dicho
proceso se extendió rápidamente por Europa,
haciendo eco en el resto del mundo en forma posterior, hasta
llegar a Latinoamérica.
En 1780
aparece la máquina de vapor y, cien años después,
el motor de explosión y la electricidad, dando comienzo
a un irreversible proceso exponencial de desarrollo y crecimiento
desigual por todo el mundo. Sin embargo, el manejo internacional
del medio ambiente ha tenido su gran avance a partir de la
segunda mitad del siglo XX, tal vez, porque es precisamente
en este tiempo cuando se comienzan a ver los graves problemas
que ocasiona el manejo económico tradicional del capital
natural.
En la
Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Humano, llevado
a cabo en Estocolmo en 1972, los países subdesarrollados
habían demandado la incorporación de los problemas
del desarrollo dentro del plano internacional. Uno de sus
objetivos fue el de incorporar factores culturales, sociales
y ecológicos en el concepto de desarrollo. Sin embargo,
hasta ese momento era un tema de segundo renglón en
una agenda internacional. En esta conferencia, se fundó
el Programa de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente
(PNUMA).
En ese
mismo año, el Club de Roma, con su discurso de "los
límites del crecimiento" expresa que el incremento
exponencial lleva al mundo cada vez más cerca de los
últimos límites de ese crecimiento.
En 1979
el Programa de las Naciones Unidos para el Medio Ambiente
PNUMA, realiza el primer seminario sobre estilos de desarrollo
y medio ambiente en América Latina, donde se abre la
discusión de modelos alternativos de desarrollo con
criterios medioambientales. Así mismo, el problema
de energía y medio ambiente toma fuerza como consecuencia
del accidente de la planta nuclear de Three Mile Insland en
Pensilvania, E.U.
En 1983
las Naciones Unidas nombran la Comisión sobre Desarrollo
y Medio Ambiente "Comisión Brundtland", que se pronunciaría
internacionalmente en 1987 con un documento sólido
que refleja la gravedad del problema.
En la
primera mitad de la década de los ochenta, se popularizan
los partidos políticos verdes, que adquieren una mayor
importancia en Europa. El accidente de la planta nuclear de
Chernobyl, ocurrido en Ucrania en 1986, puso de nuevo en un
primer plano los problemas de la contaminación atmosférica
transfronteriza, y el debate sobre energía y medio
ambiente. Se hacen visibles las manifestaciones públicas
de elementos sociales que reclaman principalmente a los Estados
e industriales, un manejo eminentemente racional del medio
ambiente; se denuncia la amenaza contra la sociedad entera
por los efectos de las radiaciones nucleares, y los atropellos
hechos a la sociedad y al capital natural. Organizaciones
no gubernamentales como World Wide Fund for Nature, se convierten
en estamentos internacionales.
En la
segunda mitad de la década de los ochentas, toma una
fuerza definitiva el manejo ecológico de la economía,
como un compromiso transcontinental. El agravamiento de los
problemas ambientales globales y la agudización de
los problemas socioeconómicos, tanto en el norte como
en el sur, hacen ver la relación directa entre economía
y ecología, a partir de la cual queda en evidencia
que el beneficio o los perjuicios se los hace directamente
el hombre a sí mismo y a su entorno.
Uno de
los logros más importantes en materia de análisis
de este grave problema, que ha trascendido los límites
fronterizos, ha sido el de la Comisión Brundtland de
1987 "Nuestro Futuro Común"; que hace una exhortación
al mundo entero para orientar los sistemas económicos
hacia un bien común, pensando con sentimiento universal
y futurista.
La señora
Bruntland, Primera Ministra de Noruega, en el año de
1990 recibió el encargo de la ONU de redactar el primer
informe, para preparar la Cumbre de la Tierra, de Río
de Janeiro, dos años más tarde.
En consecuencia,
posterior al informe Bruntland se llevó a cabo la convención
de CNUMAD, en Río de Janeiro, Brasil, en 1992; en ésta,
155 países de todo el mundo, entre los cuales se encontraba
Estados Unidos, buscan como uno de los principales objetivos,
el de lograr la estabilización de las concentraciones
de los Gases Efecto Invernadero en la atmósfera a un
nivel que impida interferencias peligrosas de las actividades
humanas en el sistema climático.
En diciembre
de 1997, se adoptó el Protocolo de Kioto, también
a escala internacional, el cual impone obligaciones cuantificadas
de reducción de emisiones a todos los países
en su conjunto, y obliga a los países desarrollados,
sin excluir a los países en vía de desarrollo,
pero con una menor proporción, a hacer mayores esfuerzos
voluntarios para combatir los cambios climáticos.
CONCEPTO
Aunque
no existe una concepción unificada de esta ideología
relativamente contemporánea, sí se puede ubicar
dentro de un marco de concertación entre el mundo económico
y el mundo ecológico con un criterio generacional;
pero en términos generales, la Comisión Bruntland
lo define así:
"El
desarrollo sostenible ha sido definido como el desarrollo
que permite satisfacer las necesidades del presente sin comprometer
la habilidad de las futuras generaciones para satisfacer sus
propias necesidades". (PICHS, 1994. )
Este concepto
globalizado y simple en apariencia, no tiene en cuenta los grandes
y diversos conflictos que se generan al aplicar la política
que platea.
¿Cómo
saber cuáles serán las habilidades de las generaciones
futuras para solucionar los conflictos? ¿Cuáles
serán los cambios tecnológicos que puedan permitir
o no, formas más limpias para el quehacer económico?
¿Qué tan eficaces y eficientes podrían
llegar a ser estas innovaciones tecnológicas? ¿Cuáles
serán con exactitud las necesidades de las futuras
generaciones? ¿Cuántas generaciones futuras
podrán existir? ¿Cuál será la
capacidad máxima de habitantes que pueda soportar el
planeta? Por estos y otros interrogantes, se califica de ambiguo
y poco claro el concepto definido por la Comisión Bruntland.
Esta doctrina,
aparentemente sencilla, involucra y revoluciona muchos elementos
claves de la economía como el mercado, la producción,
los costes, la eficiencia, la equidad, las relaciones internacionales
y otros; en esa nueva concepción económica el
cambio de los paradigmas tradicionales es un hecho irreversible,
ante una realidad nefasta; y constituye el elemento más
revolucionario del cambio de milenio, pues afecta a todos
y a todo, en el mundo entero y, sin dudas, es el paradigma
más grande de este inicio de siglo.
Una actividad
sostenible es aquella que puede mantenerse a través
del tiempo en las mismas o similares condiciones. Asegurar
que se satisfagan las necesidades del presente sin comprometer
la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus
propias necesidades es el imperativo del Desarrollo Sostenible.
Hay que caminar sobre la senda del fortalecimiento de los
vínculos positivos entre el desarrollo económico
y la preservación del medio ambiente, mejorando el
nivel de conocimientos al respecto, fomentando la efectiva
utilización y difusión de tecnologías
acordes con la conservación del medio ambiente.
La teoría
parece ser una doctrina sólida y bastante favorable,
pero en la realidad enfrenta un choque total dentro de la
sociedad que se niega y sufre, que se resiste a vivir las
carencias del capital natural.
La proyección
de crecimiento y desarrollo basado en el comportamiento de
la humanidad hace prever que en el futuro existirá
un incremento de la explosión demográfica en
forma exponencial y, antagónicamente, el suministro
de bienes naturales estará cada día más
limitado. En estos términos, la Sostenibilidad pasará
a ser un anhelo muy difícil de obtener, casi imposible.
"La
población global alcanzó la cifra de 5.480 millones
de personas a mediados de 1992, y durante la presente década
se incorporan cada año 97 millones de nuevos seres
humanos, de este incremento el 90% tendrá lugar en
los países subdesarrollados." (Jardón p. 53).
Alcanzar
un desarrollo sostenible es algo utópico. Se ha subestimado
cronológica e históricamente el valor del medio
ambiente, su desgaste ha causado perjuicios para la salud humana,
reduciendo la productividad y menoscabando las perspectivas
de desarrollo. El crecimiento cuantitativo y en intensidad la
actividad productiva aumenta la presión sobre el medio
ambiente y los recursos naturales, incrementando así
la crisis ambiental; acrecienta también la demanda de
agua, electricidad y vehículos motorizados; en consecuencia,
se incrementan paralelamente las emisiones de los principales
agentes contaminantes y se reduce la capacidad de absorción
de los desperdicios ambientales.
 |
| fuente:
gestión Medioambiental |
En
las últimas décadas, el tema del medio ambiente
ha tomado mayores dimensionesespacios en las esferas internacionales,
tanto en los círculos académicos como en los
políticos. Los conceptos de ecología y economía,
en forma conjunta, se han visto mezclados a causa de un proceso
de evolución y difusión de criterios o reflexiones
epistemológicas comunes y evidenciadas por la práctica,
con puntos de vista sobre el vínculo entre estaos dos
áreasaspectos, los cuales logran una mayor relevancia
en el inicio del nuevo milenio; y actualmente todos los países
del mundo deben hablar en conceptos de Desarrollo Sostenible
como si fuera un idioma universal.
Con
el objetivo de integrar los elementos sociales, económicos
y ecológicos, que forman parte de las ciencias fácticas
sobre las cuales el hombre continuamente investiga y sugiere,
en un modelo prospectivo en el largo plazo, se hace necesaria
e imperativa una reestructuración económica
nacional e internacional, con unos paradigmas nuevos orientados
principalmente a la equidad y a la ecología, con un
orden internacional justo que garantice la necesaria cooperación
de los diferentes países y bloques económicos.
En
este momento sale a flote una gran limitante, la INCONMENSURABILIDAD.
Simplemente, se puede afirmar con vehemencia que el hombre
en la actualidad es incapaz de medir cuánto tiene,
cuánto necesita, cuánto utiliza y, especialmente,
cuánto utilizará de la naturaleza. No es fácil
entender que nos encontramos en esta situación y que
los modelos actuales de crecimiento y desarrollo, en la mayoría
de los países del mundo, se encuentran vacíos
en este aspecto.
El
crecimiento demográfico de la población mundial
tiene grandes implicaciones que obstaculizan la determinación
de las principales políticas internacionales en relación
con los recursos naturales. A medida que se incremente el
número de habitantes del planeta, se tendrá
que optimizar mucho más el uso del capital natural,
que posee un comportamiento decreciente en el tiempo. A mayor
población, menos recursos. Con esta premisa se puede
afirmar que aplicando un freno al crecimiento poblacional,
será menos difícil obtener la sostenibilidad
requerida para asegurar un futuro adecuado al mundo.
Los
países centrales son los que mayor carga contaminante
aportan al planeta, el 20% más rico del mundo consume
el 70% de la energía comercial del planeta; y los países
periféricos, con sus condiciones de pobreza, son los
que más contribuyen al deterioro de las zonas naturales,
así que la solución a este inmenso conflicto
es un compromiso de la comunidad internacional. Estados Unidos,
teniendo el 4% de la población mundial, contribuye
con el 25% de las emisiones globales de gases. ( Montoya.
1998).
La
demanda de los recursos naturales, no sólo se utiliza
para el proceso productivo, sino también para la subsistencia
y bienestar del hombre; la calidad y cantidad de ellos, puede
ser un indicador del nivel de vida de una sociedad, por consiguiente,
hay que tener en cuenta que en varias oportunidades este sentido
del valor del capital natural escapa del plano económico
, abarcando otros elementos de valor social donde las unidades
monetarias no serán un patrón adecuado de medición.
La
afirmación de que los recursos naturales se encuentran
en forma ilimitada para el libre usufructo del ser humano
perdió vigencia hace mucho tiempo; pues la realidad
es la escasez; es innegable la falta de recuperación
de algunos de estos bienes. La inversión actual para
el mejor uso de los recursos y la recuperación de algunos
de ellos es significativa pero los frutos tardarán
un poco en verse; tradicionalmente y aunque no en forma universal,
se ha partido del supuesto de que existe una despensa ilimitada
de bienes naturales y, debido a esa creencia, su uso indiscriminado
se ha hecho notar.
El
Desarrollo Sostenible sugiere una armonía y sincronización
entre el crecimiento económico y el capital natural,
cuyos limites son impuestos por este último. Esta afirmación
debe tomarse como un deber ser y no como un ser o, simplemente,
como un supuesto económico. Es evidente la premisa
de que los recursos naturales son bienes escasos y se seguirán
demandando intertemporalmente; ésta es una de las principales
razones para replantear los modos de producción en
el mundo entero.
Recordemos
que la utilización óptima de los bienes escasos,
es uno de los principales postulados sobre los cuales se ha
construido la teoría económica, por ende, el
medio ambiente se encuentra incluido en este conjunto. El
tratamiento de la naturaleza como mercancía, por un
lado, y el presupuesto de la escasez por otro, contribuyen
a la certeza de que es importante encontrar formas más
eficientes del uso de los recursos; tomándolos ya como
un bien mercantil. Por esta razón la optimización
de estos bienes debe ser exigencia inmediata, ya que el suministro
de bienes naturales es indispensable para la producción
en general, pues cualquier proceso productivo tiene su origen
directo o indirecto en la naturaleza.
DE
LA TEORÍA A LA PRÁCTICA
Cada vez
que la sociedad se enfrenta a una nueva propuesta económica
que modifica sus tradiciones arraigadas, presenta resistencia,
y si esta propuesta exige un cambio estructural, los argumentos
para refutarla se hacen mayores.
El Modelo
de Desarrollo Sostenible, inicialmente, se propone como un
supuesto, uno de tantos de la economía, y sobre él
se construye de elementos que orientan a un estado idealista
y utópico; donde todos los elementos sociales, económicos,
políticos, éticos, psicológico y demás,
que sincronizadamente se muestran en una sinergia, le permiten
al hombre concebir el futuro, de manera que se pueda disponer
en todos los momentos y lugares, de los recursos indispensables
para satisfacer las exigencias del necesidades que exige el
desarrollo y el sistema económico.
Siendo
así, tratándose del capital natural, la demanda
de bienes y servicios presente, tratándose del capital
natural, se dará con la racionalidad que garantice
el suministro de dichos bienes en el futuro, de la sociedad,
con sus propios criterios y prioridades de valor y de uso,
pero cuando se considera el cómo estimar las preferencias
de esas generaciones no se podría ser tan acertado,
pues por la misma razón de su escasez, posiblemente
existirá una mayor predilección por demandar
bienes y servicios naturales.
Esta concepción
teórica prospectiva, a la luz de la ciencia, es viable
y factible, con un margen de error, porque está limitada
al comportamiento humano, no siempre predecible; no obstante,
en ella se vislumbra una sociedad madura y evolucionada, tal
vez con otra visión de humanidad más justa y
equitativa, con un alto desarrollo cultural y en un estadio
superior, con unos criterios valorativos distintos y con otras
prioridades y principios de equidad, eficiencia, eficacia
y productividad, donde cada quien consume únicamente
lo necesario y preserva los bienes y servicios naturales en
forma comunitaria.
Si vemos
los casos fácticos del actuar de la sociedad y de los
agentes individuales de la economía, distan mucho de
esta utopía dentro de la que se concibe este marco
teórico. Una parte significativa del mundo ignora esta
propuesta y, por consiguiente, no hace nada por ponerla en
práctica, sin que ésta la libre de la culpa
por omisión; los que tienen algún grado de conocimiento
sobre el particular no obran consecuentemente o no hacen lo
suficiente. El manejo del libre mercado hace que los principales
dueños de los medios de producción lo manipulen
para favorecer sus intereses. Si se observa a América
Latina, con políticas de un sesgo neoliberal, donde
el Estado tiene cada vez menor participación en la
economía, y los agentes económicos particulares
son predominantes, vemos que aquí la teoría
no es fácil de aplicar.
Pero ¿qué
significaría aplicar una verdadera política
de Desarrollo Sostenible?
Significaría
entender que los modelos económicos antiguos y presentes
no son sostenibles, ni siquiera son sustentables y, por consiguiente,
deben modificarse; pues no pueden mantenerse en condiciones
similares en el transcurso del tiempo.
Representaría
la búsqueda de nuevas y mejores formas de hacer economía,
con criterios, dogmas y principios bastante diferentes, donde
el costo ecológico se disminuya y tenga menor impacto.
Se buscaría
un comercio internacional con justicia y equidad, en el que
las multinacionales que son responsables del 70% del comercio
internacional mundial, asumirían un papel protagónico,
no sólo como una contraprestación al daño
ocasionado a la sociedad durante tanto tiempo, sino como una
manera de comenzar a asegurar su futuro. Se impulsaría
en forma irrestricta la OMC y su Comité de Comercio
del Medio Ambiente, como un mecanismo totalmente eficaz para
la promoción y la aplicación del Desarrollo
Sostenible, no en forma optativa sino de manera impositiva,
como lo ha tratado de formular este estamento, con su ventana
ecológica, la cual establece medidas discriminatorias
contra países que no sean parte de los AMUMA, Acuerdos
Multilaterales Sobre Medio Ambiente.
Se buscarían
Estados líderes y eficientes, donde el Desarrollo Sostenible
pese más que el arsenal militar o el refinanciamiento
de la deuda externa, que se busque asesoría de los
organismos multilaterales internacionales, para poder asumir
modelos verdaderamente sostenibles, para varios periodos de
tiempo, con políticas de comercio internacional, fiscal
y económica sólidamente comprometidas con la
causa, donde se utilizaran instrumentos certeros de gestión
estatal y se inventariara el verdadero estado del capital
natural nacional.
Se deberían
tener unos registros en cada unidad microeconómica,
que refleje los costos no a precios de mercado sino a un valor
ecosocial, donde se busque siempre la utilización de
tecnologías limpias que minimicen la carga medioambiental,
de modo que la utilización y reutilización de
recursos biodegradables se conviertan en una cotidianidad
de uso, y que sus costos medios, marginales y totales se vieran
seriamente modificados al hablar de sostenibilidad.
Se buscaría
una agricultura ecológica que purifique el ambiente,
descontamine las tierras, controle el uso de pesticidas tóxicos,
aplique procesos agrícolas descontaminantes, que limiten
el uso de insumos y materias primas tradicionalmente perjudiciales,
sustituyéndolas por unas nuevas y mejores; utilice
maquinaria más liviana, ataque los procesos de salinización,
degradación y erosión de la tierra; asigne las
mejores tierras a la agricultura y las menos fértiles
a la ganadería, destine menores extensiones de tierras
forestales para la actividad agraria productiva y la rotación
de cultivos no ocasione un uso exhaustivo del capital natural.
Se tendrían
más empresas conscientes de su responsabilidad en la
contaminación y uso de los recursos, que se esforzaran
por minimizar el uso de capital natural, buscaran nuevas alternativas
productivas con bienes sustitutos, y asumieran la preservación
del ecosistema como parte de sus metas por cumplir.
Consideraría,
además, que se reglamente la responsabilidad individual
y colectiva; sobre todo, la de los agentes económicos,
en relación al uso y disfrute, valor de uso y valor
de cambio, utilización y contaminación, perjuicios
y daños, inventarios y consumo, valor económico
o ambiental, crecimiento y desarrollo o sostenibilidad, que
se le puedan llegar a causar al colectivo social y a la naturaleza.
Se necesitaría
tener un conocimiento de la realidad actual, de la gran ventaja
de aplicar el Desarrollo Sostenible, pero principalmente mirar
de una manera proyectada los recursos que necesita el hombre
en el transcurso del tiempo para mantener el nivel actual
de su economía y la vida en general.
Adicionalmente,
se deberían implementar mecanismos más reales
de registros económicos, como el de cuentas del medio
ambiente, o un P.I.B. Econatural, en los que se pueda medir
el impacto ambiental del actuar económico. Se debe
realizar una aproximación de un inventario físico
natural, que permita saber con cuánto se cuenta, cuánto
vale y de cuánto disponemos del capital natural para
nuestro uso. También, la legislación medioambiental
juega un papel importante, ya que puede ser una gran herramienta
como instrumento para frenar la producción no limpia
o para incentivar la producción sostenible.
Como se
plantean éstas, entre otras consideraciones, se necesitaría
que el colectivo social, un viraje en la conducción
del quehacer económico, de la forma de asumir el presente
y planear el futuro, para que la desgracia de la incapacidad
de suplir nuestras necesidades futuras no nos sorprenda en
el presente.
¿CAPITAL
NATURAL O RECURSOS NATURALES?
La dualidad
de estos conceptos, capital natural y recursos naturales,
puede dar pie para una discusión interesante, aunque
en algún momento puedan parecer iguales, entre los
dos existen diferencias bastante marcadas.
Cuando
se habla de capital, automáticamente se trae a la mente
la teoría marxista, pues fue Marx quien construyó
una verdadera teoría del valor, en la que el capital
tiene una única fuente de valor, el trabajo del hombre.
Este medio de producción es el único capaz de
generar riqueza. Con la acumulación originaria de capital
en la época posfeudal, surgen principalmente dos clases
sociales: los dueños de los medios de producción
y los que venden su mano de obra; es entonces, cuando se señala
la importancia del trabajo como elemento central de la economía
y la plusvalía; será, en consecuencia, la cantidad
de trabajo no remunerado al asalariado y apropiado por el
capitalista.
En este
conjunto de características arquetípicas y válidas
hasta el siglo XIX, los recursos naturales no aparecen en
forma importante en el sistema económico, pues el centro
de importancia era únicamente el salario, por eso se
puede afirmar que Marx no fue un ecologista, únicamente
Podolinsky, discípulo de Marx, intentó realizar
un estudio energético como un sistema integrado y aplicar
sus resultados al estudio de los fenómenos económicos,
teniendo en cuenta las condiciones de las existencias energéticas
y la demanda de las mismas en ese momento, con las limitaciones
que existían en el contexto histórico referido.
En estas
condiciones, estaría errada la apreciación de
capital natural. Pero, ¿se podría afirmar que
únicamente es capital, el capital humano? ¿En
qué categoría se encuentra el medio ambiente?
Autores como Martínez Alier, no comparten el concepto
de capital natural, sino el de recursos naturales o de medio
ambiente; por el contrario, es usual encontrar en los textos
de los economistas del Banco Mundial la utilización
del término "capital natural". Ya Oswaldo Sunkel, en
1979, hace algunas consideraciones sobre capital natural y
desarrollo; además, el concepto de la CEPAL sobre estilos
de desarrollo deja ver claramente su posición.
Tratando
de responder el primer interrogante, se podría decir
que en las condiciones históricas y de espacio en el
inicio del mercantilismo hasta parte del siglo XX, sería
válida esta apreciación, porque en su momento
el medio ambiente no era un bien escaso, y no tenían
relevancia las condiciones de su uso. Sólo se pensaba
en el concepto de capital, como esa acumulación originaria
de capital que permitía a unos pocos ser dueños
de los medios de producción.
En relación
a la segunda pregunta sobre la categoría del medio
ambiente, respondería que en las condiciones actuales
no solamente es capital el capital humano; afirmaría
que el medio ambiente es un patrimonio mundial y se eleva
a una categoría superior a la del entorno económico;
no sólo es un bien económico sino un patrimonio
no sustituible totalmente por el capital humano; por consiguiente,
sobrepasa las barreras de la economía y del hombre;
aquí se compromete la subsistencia de todos los seres
vivos.
No obstante,
si se habla de capital natural se estaría asumiendo
una postura muy monetarista según la cual todo puede
ser convertible y medible en unidades monetarias, y a ese
extremo no hemos llegado y seguramente no podremos llegar;
además, aunque toda mercancía tiene su origen
directa o indirectamente en la naturaleza,. no toda la naturaleza
es mercancía, no todo en el mundo está disponible
para la venta. Esta consideración deja ver claramente
la subordinación, dependencia y limitación que
tiene la economía frente al medio ambiente.
Así,
la relación mercancía – dinero – mercancía
no se cumpliría totalmente en este caso, o sería
una relación de menor importancia cuando el capital
natural abarca cada vez más los procesos económicos
en todos sus niveles. Sería mejor decir que el capital
natural es parte de los recursos naturales o que el capital
natural es el patrimonio global de las especies vivas del
planeta, valorando el ecosistema global en un nivel superior
al económico. Indistintamente de la denominación
que el hombre quiera darle y a la valoración cualitativa
y/o cuantitativa, tanto el capital natural como el creado
por el hombre, son bienes que no se deben agotar para que
los sistemas ecológicos, económicos y sociales
no se caigan.
PROBLEMA
GLOBAL DEL USO DEL MEDIO AMBIENTE
Los inconvenientes
del mal uso del capital natural ha traído en los últimos
tiempos efectos negativos en el mundo entero, la mayoría
de los cuales son irreversibles;inrreversibles veamos algunos
casos:
El
Calentamiento del Planeta
El incremento
de la temperatura del planeta, ocasionado por la acumulación
de gases en la atmósfera, especialmente el dióxido
de carbono, que en forma continua se extienden inmensamente,
ocasiona alteraciones en el ecosistema. Los límites
de alteración del planeta han sido sobrepasados hace
tiempo.
La causa
principal del incremento de temperatura del planeta parece
ser generada por el comportamiento de la economía a
mundial, cuyo soporte es la utilización de combustibles,
fósiles principalmente. El dióxido de carbono
liberado en la combustión del carbón, el petróleo
y el gas natural se acumula espontáneamenteespotáneamente
en algunas capas de la atrmósfera destruyendo la capa
de ozono, lo que origina que los rayos ultravioleta irradiados
por el sol entren con más intensidad y, posteriormente,
no puedan salir del planeta. El sector energético ha
sido identificado como la fuente más importante de
los gases que contribuyen al efecto invernadero y el calentamiento
global.
Si se
asume que los países centrales son los que más
contribuyen a acentuar estos problemas, deberían ser
ellos los que asumieran dichos costos, los cuales son altísimos,
pero estos oligopolios imperialistas no han cumplido con los
compromisos adquiridos; por eso no se han podido obtener los
resultados esperados. Otro interrogante que surge es, ¿cuál
es el precio real que tiene este tipo de atropello ambiental
por parte de los actores económicos?
El Estado
como orientador y los agentes económicos como actores
deberían tener entre sus funciones dirigir y legislar,
gastar y racionalizar, respectivamente; para que no sólo
se desarrolle una política económica y fiscal
favorable sino un actuar económico concordante con
el uso y desuso de los productos que son responsables de la
contaminación ambiental. Las medidas para el control
de los cambios climáticos están dirigidas fundamentalmente
a modificar los actuales patrones de producción y consumo
de energía; sobre el particular, el protocolo de kioto,
en Japón, en 1997, ha hecho apreciaciones bastante
favorables y comprometedoras para centro y periferia.
La
Dreforestación
La deforestacióndeforestación,
que tiene un incremento más que proporcional a través
del tiempo, el aumento de la actividad económica que
ha acabado con las reservas naturales, principalmente en las
regiones circundantes de los focos de crecimiento industrial,
necesita una reposición continua de estos bienes pues
"un bosque maduro no absorbe carbono de la atmósfera
porque su ciclo de carbono está en equilibrio" Verano
1998. De esta manera el cuidado del ecosistema es un proceso
continuo, exigente y necesario. Recordemos que, según
el informe Bruntland, cerca de 7.000 toneladas de carbono
liberadas cada año, por parte de la actividad humana
(debido al uso de combustibles fósiles y la deforestación)
se acumulan en la atrmósfera.
Destrucción
de la Capa de Ozono
La capa
de ozono se localiza en la estratosfera, aproximadamente entre
los 15 y los 50 kilómetros sobre la superficie del
planeta. El ozono es un compuesto inestable de tres átomos
de oxígeno, el cual actúa como potente filtro,
evitando el paso de una gran parte de la radiación
ultravioleta (UV) llamaba B, que se extiende desde los 280
hasta los 320 nanómetros.
Las alteraciones
medioambientales causadas por el uso de algunos agentes destructores
de la naturaleza, hacen que sea modificada la composición
molecular de la capa de ozono O3, y, por consiguiente
ésta se debilita, lo que permite el paso directo de
los rayos ultravioleta provenientesprovientes del sol; estas
alteraciones perjudican directamente al hombre, pues son varios
los casos de morbilidad y mortalidad que han sido ocasionados
por este tipo de rayos. Pero ¿cómo se destruye
químicamente la capa de ozono? La radiación
UV arranca el cloro de una molécula de clorofluorcarbono
(CFC), este átomo de cloro, al combinarse con una molécula
de ozono la destruye, para luego combinarse con otras moléculas
de ozono y eliminarlas. Por medio de un átono de cloro
se pueden destruir hasta 100.000 moléculas de ozono.
Según
el informe Bruntland, la extensión del agujero de la
capa de ozono supera la extensión de los E.U. y es
más alto que el monte Everest. Además, según
estudios de la Universidad de Chile, en esta región
del hemisferio existe un nuevo debilitamiento de la capa que
tiene más de 1.000 kilómetros cuadrados de diámetro.
"La
NASA mantiene un sitio sobre el proyecto TOMS (Total Ozone
Mapping Spectrometer), un sistema integrado de satélites
y sondas que mide diariamente la situación del ozono
en el mundo." w.w.w.antra.com
El mismo
informe señala que un millón de toneladas de los
gases destructores de la capa de ozono después de haber
sido emitidos, necesitan más de diez años, para
llegar a ella. Desde 1985 se sabe de la existencia de estos
agujeros que amenazan con destruir la especie humana; y las
estrategias utilizadas para frenar este efecto devastadordebastador
sólo se verán en los años venideros.
-
Degradación
de la tierra
Aceptando
la premisa de que la degradación de la tierra, la disminución
de la producción, la erosión, la salinización
y la desertificación van en contra de la economía,
y viceversa, la estadística mundial estima que el 97%
de nuestros alimentos provienen de la tierra, y que el 35%
de los suelos del mundo entero están ya degradados;
por tanto, se limitan las posibilidades del suministro alimenticio
para la especie humana en el presente siglo, pues los patrones
de consumo así lo indican. Las tasas de pérdida
del suelo, que oscila entre 10 y 100 toneladas/ hectárea/
año, exceden 10 veces la tasa de formación del
suelo. Esta formación es responsabilidad de quienes
degradan las tierras productivas actuales. Además,
si no se realiza una preservación y recuperación
del suelo, no se tendrá dónde producir en el
futuro:
"La
pérdida de la biodiversidad transgrede las altas esperanzas
colocadas en el futuro biotecnológico en los países
ricos, y una desatada motorización de China e India
finalmente transformarán el mundo entero en un invernadero."
(Angel p. 17)
Según
la publicación de Pichs, se calcula que el 80% de los
pobres de América Latina, el 60% de los de Asia y el
50% de los de Africa viven en áreas ecológicamente
vulnerables, lo cual afecta en forma directa las condiciones
medioambientales, acentuando la erosión y el deterioro
del medio ambiente; lo anterior vuelve a corroborar que los
pobres no son sólo un problema para la economía,
sino también para el medio ambiente.
La
Pobreza
Al centrar
un poco la atención en la pobreza, como problema social
y económico, también se adiciona como elemento
medioambiental. Los pobres, la gran mayoría de la población
mundial, se convierten en un punto neurálgico cuando
se trata de la devastación del capital natural; dado
que la población mundial es incrementada principalmente
por los más pobres, quienes son los que demandan mayor
cantidad bienes de y servicios primarios. Su ubicación
sectorial se da principalmente en lugares de mayor vulnerabilidad
ecológica. En cuencas hidrográficas, en las
laderas de los ríos, cerca de rellenos sanitarios,
a la deriva de las zonas forestales de propiedad común.
Estas
condiciones no permitirán que sean totalmente efectivas
o, más bien, medianamente aceptables, cualesquiera
de las políticas o estrategias para la obtención
de realidades de Desarrollo Sostenible.
Los países
en vía de desarrollo son los que más se ven
afectados por el flagelo de la pobreza y los que, principalmente,
tienen mayor dificultad para realizar inversiones sociales
que disminuyan este conflicto. Esta situación se da
porque deben afrontar problemas macroeconómicos que
históricamente poseer mayor relevancia, esto desde
el marco de una economía tradicional, como son: elevados
niveles de inflación, desaceleración económica,
P.I.B. inferiores al 4 ó 3 %, altos niveles de desempleo,
poca inversión extranjera, devaluación continuada
de sus monedas, incipiente mercado de capitales y graves conflictos
políticos estatales y de violencia social.
Con estos
problemas coyunturales y estructurales, pocos ingresos efectivos,
altísimos déficits fiscales y un sistema económicamente
insólido, poner en marcha políticas de Desarrollo
Sostenible puede llegar a convertirse en una herramienta que
ataque directamente a esta población, puesto que se
buscaría un freno al uso de los recursos que ellos,
los más pobres, utilizan como sustento diario. Además,
se buscaría un derecho preferencial del futuro, quitándole
derecho a los que habitan el presente, como si ellos no tuvieran
mayor importancia. Pero en últimas, no se ha definido
quiénes merecen mayor atención y por consiguiente
mayores recursos.
Lo que
sí es cierto es que el ingreso per cápita de
los países en vía de desarrollo es varias veces
menor que el ingreso per cápita de los países
desarrollados. Las diferencias actuales y la concentración
de la riqueza son un problema internacional que afecta en
forma total a los más pobres. Buscar una redistribución
de la riqueza entre las diferentes naciones en este momento
es imposible; no es factible por el criterio individualista
del hombre y el sistema imperialista que cada día abarca
más territorio del planeta. Así, pensar en una
redistribución del beneficio presente y futuro sería
un reto mayor, que en las condiciones presentes también
se hace imposible.
Demanda
Continua
La planificación
económica sería un elemento que facilitaría
la proyección en forma temprana de la demanda y consumo
de bienes ecológicos; mediante ella, la relación
medios – fines se podría fijar un norte en el uso adecuado
de los recursos naturales, de modo que los encargados de fijar
las políticas económicas utilicen su gestión
en beneficio de este sector.
Al querer
conjugar diferentes factores tanto del área económica
como de la ecológica, se buscan elementos comunes entre
uno y otro para poder definir un objetivo común. Algunos
autores se han referido en este sentido al Desarrollo Sostenible.
Esta visión exige un reordenamiento estructural del
sistema económico de conformidad con criterios de equidad
que favorezcan tanto a las naciones como a las diferentes
generaciones presentes y futuras.
El Desarrollo
y el Crecimiento económico de un país deberán
darse en forma moderada, dependiendo de las condiciones y
de los recursos que deban y no deban utilizar. Lo anterior
estará sujeto a las ventajas comparativas de las despensas
de bienes naturales que posea, de su capacidad de explotación
y de su nivel de recuperación, si ésta se puede
ejecutar. Esta afirmación parece razonable, pero con
niveles de crecimiento económico más bajos se
tendrían menores niveles de empleo, y una desaceleración
económica ocasiona problemas socioeconómicos
bastante graves; por lo tanto, aplicar políticas de
Desarrollo Sostenible no resulta en la realidad tan fácil
como se pretende mostrar.
En el
Desarrollo Sostenible, el desarrollo se concibe como un proceso
homehostático estructurado donde la explotación
de los recursos; las inversiones y el avance tecnológico
se deben realizar de conformidad con las necesidades de las
generaciones presentes y futuras, y su desenvolvimiento normal
será la conjugación de los valores humanos tecnológicos
y ambientales, sin caer en una concepción romántico,
novelesca de la sociedad como una organización plana,
inconflictiva, de común acuerdo universal, sino intentando
dejar ver que poner las reglas de juego claras son más
que simples ensayos literarios, se convierta en la mejor alternativa
de la economía contemporánea, que tenderá
a ser de carácter obligatorio cuando el tiempo así
lo exija.
LIMITACIONES
DEL DESARROLLO SOSTENIBLE
Hasta
el momento se han expuesto los puntos favorable de la utilización
del Desarrollo Sostenible como exigencia esencial de la economía,
pero reflexionemos un poco sobre las limitaciones y los puntos
de discusiones centrales de esta teoría, ya que no
se trata de hacer una defensa irrestricta sobre de la teoría
dentro de la cual alguien quiera matricularse, sino dar mayores
elementos de juicio para que cada quien asuma la postura que
crea más conveniente, bajo su propia responsabilidad.
La realidad
de una situación económica no garantiza la aplicación
de una política de Desarrollo Sostenible, más
bien, permite ver lo lejos que se está de ella. Un
diagnóstico del estado real del capital natural, no
fácil de realizar, no le garantiza a una Nación
que pueda formular y ejecutar acertadamente políticas
de Desarrollo Sostenible; el diagnóstico del problema
no garantiza la cura; porque como se ha dicho, el Desarrollo
Sostenible es un modelo prospectivo que debe medirse en tiempo
y no sólo en espacio. Las proyecciones tanto económicas
como cuánticas y poblacionales poseen un margen de
error y, cuando se habla del largo plazo, no podemos medir
con exactitud la cantidad y cualidad de bienes naturales que
se está dispuesto a ofrecer en n años,
ni cuántos oferentes existirán realmente en
ese momento; el grado de incertidumbre es alto. Se puede hablar
de una aproximación en relación a las necesidades
de las generaciones futuras y su capacidad de satisfacerlas,
pero no sabemos cuáles van a ser sus preferencias ni
sus habilidades para obtener lo que deseen y necesiten.
Existe
incapacidad de satisfacer las necesidades de las generaciones
actuales, entonces ¿cómo puede pensarse en las
necesidades de las generaciones futuras? América Latina
enfrenta serios problemas para suplir las necesidades básicas
de una parte considerable de su población, las políticas
de redistribución del ingreso y el manejo de subsidios
no alcanzan a cubrir a la población afectada, y en
algunas ocasiones se utilizan mecanismos ineficaces para estos
propósitos. ¿Será que el Estado está
preparado para encontrar verdaderos mecanismos que permitan
suplir las necesidades futuras, más aun cuando las
megatendencias de la periferia son las neoliberales. Un Estado
eficiente puede asumir un reto de esta naturaleza, más
si cuenta con el talento humano capaz de encontrar mecanismos
certeros para estos fines; se puede obtener concordancia entre
la política económica y la realidad social;
se puede encontrar un acercamiento entre la teoría
y la realidad.
Cuando
se habla de este tipo de teorías, no existe un marco
histórico de referencia que permita saber con seguridad
si los principales postulados que argumentan son los apropiados,
y entonces tampoco se sabe si en la práctica el Desarrollo
Sostenible garantizará la sostenibilidad del sistema,
o si es la mejor alternativa de acuerdo con la necesidad y
exigencia del presente y del futuro.
Una reconversión
tecnológica, por ejemplo, que favorezca una producción
más limpia, requiere de una inversión de capital
monetario significativo, pero ¿por qué un productor
pretendería cambiar su tecnología por una nueva?,
cuando no va a ver favorecidos sus ingresos o incrementada
su productividad; acaso ¿una exención fiscal,
estímulos crediticios o una conciencia social serían
suficientes motivos para entrar en la onda de la sostenibilidad?
Como el
uso indiscriminado del medio ambiente se convierte en una
problemática mundial, cada región tratará
de dar soluciones parciales a un problema global, es posible
que se dupliquen esfuerzos para solucionar un mismo problema,
o que los diferentes países tengan distintas prioridades
en la solución de conflictos multidimensionales. Centro
y periferia poseen diferentes conceptos de bienestar y modos
de vislumbrar el futuro y de evaluar el presente.
Los problemas
de política internacional poseen mayor peso que el
del medio ambiente; la asignación de recursos financieros
para la guerra son y serán por largo tiempo muchísimo
mayores que los utilizados para la preservación del
capital natural. ¿De qué le sirve a un grupo
minorista de la sociedad esforzarse por tener un entorno limpio
y favorable, si uno solo de los países con gran arsenal
tiene la capacidad de destruir la tierra completamente?. Todos
los esfuerzos serán en vano.
El
LIBRE MERCADO
Al momento
de pensar en Desarrollo Sostenible., miremos con detenimiento
punto neurálgico, el mercado.
Según
la doctrina smithiana, la libre fuerza del mercado se presenta
como el mejor asignador de recursos. La lucha de cada agente
económico por satisfacer su propio interés lo
lleva a buscar un mayor beneficio económico, lo que,
a su vez, conlleva al bienestar conjunto de la sociedad, puesto
que el trabajo y el capital crecen con el aumento de la riqueza
del conjunto de los agentes económicos; la organización
social y el Estado quedan en subordinación directa
de la economía, ya que ésta asignará
todos los recursos en el lugar donde sean más productivos,
de esta manera la movilidad de factores y la especialización
del trabajo son consecuencias lógicas de lo expuesto.
Confiar
en que el libre juego de la oferta y la demanda tiene la facultad
de organizar el sistema económico, asignando a cada
agente el lugar que merezca y desplazando los factores productivos
al lugar donde ofrezcan su mayor eficiencia, con un precio
asignado por éste para todos los bienes y servicios.
Es una responsabilidad que la sociedad contemporánea
no puede delegarle al mercado, cuando se comercia o perjudica
al capital natural; principalmente porque el libre mercado
sí puede tener grandes principios de eficiencia, pero
no sucede lo mismo con la eficacia y la equidad social, pues
no sólo vivimos en un mundo económico sino en
un mundo social dispuesto para seres humanos.
En teoría,
en el Desarrollo Sostenible se deben involucrar elementos
de política económica, que permitan defender
en el presente los intereses de los agentes futuros, en forma
tal que se disminuya la cantidad de bienes y servicios que
se ofrecen en el presente; en otras palabras, se trata de
incluir un mercado potencial que en la actualidad es inexistente,
de tener un volumen de demanda ficticia - afirmación
relativa - en el mercado presente, basado en el hecho de que
el futuro no es capaz de tener representación de sus
intereses en la actualidad.
|
 |
| Figura
1 |
|
|
Equilibrio
de un bien x, en economía tradicional
Hay punto
de equilibrio A para un bien x, donde
se cruzan la curva de la oferta y la curva de la demanda en
un precio p y una cantidad q.
La cantidad
de bien demandado es igual a la cantidad del bien ofrecido.
Esta condición pude variar de derecha a izquierda,
o de arriba hacia abajo, dependiendo de la cantidad demandada
y/o de la cantidad ofrecida respectivamente.
Esta es
una condición normal de la economía tradicional.
|
 |
| Figura
2 |
|
|
Equilibrio
de un bien x en una economía de Desarrollo Sostenible.
Hay punto
de equilibrio para un bien x, en A’
y B, donde se cruzan la curva de la oferta
con las curvas de la demanda a un precio poy a un precio p1con
una cantidad q0y con una cantidad q1.
La diferencia
entre los puntos A y B, o sea
E, que representaría la oferta de las
generaciones futuras, sería la diferencia
entre el punto de equilibrio de la economía tradicional
y el punto de equilibrio en un estado de Desarrollo Sostenible,
Donde
la distancia C, sería la cantidad del
bien x no disponible en el mercado, separado
para las futuras generaciones, o sea q1 – q0.
De la
misma manera D representaría el mayor
valor del bien x, si se le adicionara a éste,
el mayor valor del costo medioambiental y se obtendría
de la diferencia p1 – p0.
En estas
condiciones se estaría buscando un derecho preferencial
que permita crear una oferta, que de pronto se representa
en términos monetarios y que garantice la equidad en
términos generacionales. Es como si se pretendiera
que en el libre juego de oferta y demanda, estuviese por algún
mecanismo, no totalmente definido ni aplicado, involucrando
un tercer elemento, que defienda los intereses de los futuros
habitantes de este planeta.
Sin embargo,
si se ven afectados negativamente los intereses de los sectores
más vulnerables de la economía, en el actual
mercado salvaje, por el libre juego de la oferta y la demanda,
poseyendo alguna representación física; con
más razón se verán afectados lo que aún
no la tienen. En términos neoliberales, el objetivo
principal de la economía es obtener el máximo
excedente de la actividad económica, asumiendo esta
doctrina será mucho más fácil pecar por
omisión y excluir en forma absoluta los costes impuestos
sobre el futuro.
El concepto
de eficiencia que caracteriza la doctrina del liberalismo
puede ser cuestionado por su doble interpretación.
Eficiencia en términos productivos o eficiencia en
términos sustentables. Friedman formuló su teoría
sin prever en forma explicativa esta situación, por
que algo eficiente es aquello que se utiliza de la mejor manera
posible para obtener un resultado predeterminado, este resultado
también puede ser la sostenibilidad.
Existe
preocupación en el sentido de que los principales dueños
de los medios de producción, que pertenecen a una minoría
oligopólica que domina el mercado internacional, no
accedan a ver disminuidos sus beneficios económicos,
sacrificando una parte de sus ingresos y ganancias en pro
de las generaciones que están por venir, pero acaso
esas mismas generaciones no son las que van a demandar sus
bienes y servicios en el futuro?
Pero al
no realizarse esta reestructuración en el sistema de
mercado, éste se revertirá en contra de sí
mismo; puesto que comenzando por el suministro de materia
prima e insumos, podrá condicionar la producción
a mediano o largo plazo. Las crisis energéticas han
dejado ver los efectos devastadores en estancamientos productivos,
precisamente por falta de reservas adecuadas. Apoyados en
la premisa que todo bien económico cuando escasea sube
de precio, lo que no excluye los recursos naturales, ocasiona
un incremento en forma significativa de los gastos y costes
productivos. De esta manera se puede apreciar una dependencia
directa, casi vital, del subsistema económico del sistema
ecológico.
En la
actualidad no se valoran los costes del agotamiento natural
de los recursos y los daños causados al ecosistema
en forma real, y por ende las modificaciones en las transacciones
del libre mercado tampoco lo han hecho. El motivo de discusión
no radica en la valoración del daño ambiental,
pues esto no soluciona el problema, sino lo que se pretende
es un cambio en la forma de producción, que frene el
agotamiento indiscriminado de los recursos.
Una modificación
podría darse, si se valoraran todos los bienes e insumos
naturales, no a precio de mercado sino a coste de oportunidad,
el cual tenderá siempre a ser mayor, que considere
la oferta y la demanda futura en tiempo presente. Lo inconsistente
de la propuesta es la falta de criterio para poder asignar
en forma clara y aproximada estos valores. Una reasignación
de recursos obedece a la coyuntura económica que cubra
las expectativas del momento; no obstante, la dinámica
del mercado pone otras condiciones en el transcurso del tiempo.
Las acciones
de los agentes económicos basados en la obtención
del máximo de rendimientos con los mínimos costes
se encuentran a tono con la formulación de la microeconomía
y no excluyente con la del Desarrollo Sostensible. La ley
de los rendimientos decrecientes, donde se estima hasta que
punto producir, muestra el límite para la producción
manteniendo una utilidad; si se pudiera determinar una ley
de rendimientos decrecientes del capital natural o ley de
rendimientos sostenible, donde estuviese el capital natural
incluido, podría resultar una propuesta interesante.
Se hace énfasis en la reformulación de las ganancias
y utilidades, así como también de los criterios
de eficiencia y optimidad económica, tal vez de una
manera impositiva para los individualistas agentes económicos;
con una política que se acomode a los requerimientos
de cada región que quiera defender esta posibilidad.
Bajo las
bases en las que se concibe el concepto del Desarrollo Sostenible,
una equidad social y generacional en forma proyectada, que
aunque no garantice el bienestar del hombre y la naturaleza
en forma infinita, sí podrá vislumbrar el futuro,
como una posible oportunidad para el quehacer económico
con sus propios actores y directores, sería otra forma
de comenzar la vía que nos lleve a la subsistencia
y el bienestar.
ALGUNOS
CASOS DE LA MICROECONOMÍA
En el
examen de la microeconomía tradicional también
existen varios elementos por discutir en las implicaciones
del Desarrollo Sostenible y su grado de incidencia sobre esta
área económica. Dentro de la microeconomía
ubiquemos los tipos de mercados como el monopolio, el oligopolio,
la competencia perfecta y la competencia imperfecta; además,
podemos analizar los tipos de costos como los costos fijos,
los costos variables, los costos medios, los costos marginales
y los costos totales. Analicemos algunos mercados y algunos
costos bajo la lente del Desarrollo Sostenible.
¿Cuál
de los mercados anunciados tendrá mayores deficiencias
para ser sostenibles?
La respuesta
como la mayoría de las formuladas no es tan sencilla,
hay que analizar de qué bien o servicio se está
hablando. Así si es un producto con una elasticidad
precio e ingreso de la demanda bastante bajo, como es el caso
de los bienes primarios, se tendrá mayor grado de responsabilidad
medioambiental, puesto que su dependencia de capital natural,
por su uso, es casi absoluta. Con este producto, un mercado
oligopólico, por ejemplo, seguramente tendrá
una producción extensiva y la utilización de
capital natural será superior y unos mecanismos ecológicamente
producidos no es de mayor importancia, dado que su mercado
está prácticamente asegurado.
Si estamos
tratando el mismo producto, pero en un mercado de competencia
perfecta, las condiciones de uso de capital natural cambian,
por la existencia de un número significativo de compradores
y vendedores, donde ninguno puede llegar a alterar las condiciones
del mercado; existe un principio de movilidad de recursos,
donde éstos son asignados eficientemente donde cumplan
su mejor función. Así dentro de esta movilidad
de recursos se estaría incluyendo al capital natural;
esto tendría dos implicaciones: que a falta o escasez
de éste, se buscará uno sustituto que lo 0supla
y las condiciones del mercado permanecerán casi constantes;
esto favorecerá al capital natural pues se podrá
reservar en forma menos difícil para las futuras generaciones;
pero también puede suceder el caso contrario, que exista
una mayor utilización del capital natural porque otro
tipo de bien o de servicio no esté disponible, escasee
o resulte más costoso. Por empleo si se desea utilizar
como energía la madera en cambio del gas o la electricidad
por motivos de economía porque ésta esté
disponible a su libre disfrute sin necesidad de entrar a realizar
erogaciones como sucediere en el caso de otro tipo de combustible.
Si hablamos
de bienes secundarios o terciarios, las condiciones de uso
pueden cambiar en el mercado, puesto que éstos poseen
un mayor valor agregado y por consiguiente se utiliza algún
nivel de tecnología. En estas condiciones es posible
una utilización mayor de mano de obra, maquinaria y
tecnología que permita un uso mínimo o no tan
grande de capital natural; así en el mercado se competiría
con otro tipo de beneficio del productos como la presentación,
la cantidad de bien producido, su uso o características
específicas de la producción, tomando el caso
de la competencia perfecta o imperfecta
Para el
caso de los costos, estaría en consideración
varios factores: el volumen de producción, la capacidad
instalada, el grado de innovación tecnológica,
la modalidad del bien producido, su ubicación geográfica
y el tamaño de la empresa.
El volumen
de producción afecta los costos medios y marginales,
pues a mayor volumen producido tenderán a existir menores
costos marginales y medios, por consiguiente el volumen de
unidades de capital natural también tenderá
a ser menor en costos y seguramente en cantidad. En el caso
contrario, si se disminuye el volumen de la producción
tenderá a existir un mayor valor de los costos marginales
y medios; no obstante para hablar de sosteniblidad hay que
ir más allá, puesto que debe que considerar
el tipo de bien o servicio medioambiental requerido en el
proceso productivo y su valor no solo monetario.
Así
que hay que tener en cuenta cuál es el uso del valor
del agua, por ejemplo, y no sólo registrar el valor
pagado monetariamente a la empresa de acueducto y alcantarillado,
puesto que este bien tiende a incrementar su valor y el consumo
industrial o el daño por contaminación que haga
la empresa debe ser obligatoriamente tenido en cuenta. En
concordancia el valor de los costos debe ser mayor. La economía
tradicional encuentra en esta situación sus mayores
deficiencias al momento de calcular la utilidad y las condiciones
del mercado que, por supuesto, deben ser drásticamente
modificadas por los agentes económicamente productivos
EL
HOMBRE FACTOR FUNDAMENTAL
En el
problema del mal uso de los recursos naturales y del ambiente,
las personas individuales, cada uno de los que pertenecemos
a una sociedad, no escapamos del conflicto, o más bien,
somos parte constitutiva de él por muchas razones:
El ser
humano es el directo perjudicado por el uso o mal uso que
se haga del capital natural; es éste, quien se afecta
por la carencia de bienes y servicios medioambientales. Un
Estado, una Nación, una empresa, no son nada sin su
capital humano, sin este capital, se convierten tan solo en
entes que necesitan del hombre para su manejo; de la misma
manera, es el hombre, ser multidimensional, el único
que paga el costo del mal uso del capital natural y del deterioro
del paisaje, sólo él y nadie más.
No se
trata de hacer un escrito lírico transcendental y humanístico
sobre el ser, ni asumir una postura de discurso público,
o de rasgarnos las vestiduras, sobre lo que se ha hecho o
se ha dejado de hacer; pues de nada sirve llorar sobre la
leche derramada. Unicamente se pretende ser un poco objetivos
y también realizar una exhortación al hombre,
centro del conflicto y elemento esencial del mundo, quien
vive una lucha de clases y de sociedades, donde a través
del tiempo, incrementa una brecha que nos hundirá a
todos los habitantes del planeta, en un futuro incierto, siniestro
y bastante fatal; es por esto, que debemos de pasar de realizar
textos o discursos en convenciones y cumbres, para tomar una
decisión seria de comenzar a dar soluciones de fondo
a este conflicto de una manera realmente eficiente, pero sobre
todo de una manera eficaz, que nos permita respirar con más
tranquilidad en el futuro, donde podamos ver por medio de
una lente ecológica sana, limpia, purificada, con un
fondo horizontal donde se divise el azul del infinito y el
verde de la naturaleza.
Por esto
el Desarrollo Sostenible, indirectamente sobrevalúa
al ser humano, no como el centro del universo ni del planeta
donde todo deba girar alrededor de él, sino como el
principal perjudicado de la catastrófica realidad,
que vive y vivirá, en relación con la carencia
del capital natural y al deterioro del sistema donde él
se encuentra.
Las condiciones
de extrema pobreza, las inundaciones, los desbordes de agua
en las laderas de los ríos, el incremento de cáncer
en la piel causada por el exceso de rayos V, los huracanes,
los tornados, la erosión, la disminución de
la cantidad y calidad del agua disponible para el consumo
humano, el aire contaminado, la polución; son algunos,
de una innumerable lista de problemas que la sociedad del
siglo XXI tiene que afrontar y que vive a causa de este gran
problema; que se acentúa y crece como una bola de nieve
con el transcurso del los días.
De la
misma manera como el hombre sufre todas estas consecuencias,
¿no es el mismo hombre el autor y actor de todas estas
desgracias?, él mismo, quien se hace dueño de
los medios de producción, es quien cada día
produce y contamina más; éste, quien demanda
bienes y servicios altamente contaminantes; es el hombre quien
deteriora las cuentas hidrográficas y usa su producto
inmensuradamente; el ser humano quien con su poderío
imperialista divide a la sociedad haciendo cada día
a los ricos más ricos y a los pobres más pobres;
este individuo es quien ha trazado líneas políticas
divisorias, que arbitrariamente separan a los pueblos con
una discriminaciones absurdas de credo, idioma o raza, con
unos intereses regionalistas, que se alejan cada día
más de un pensamiento comunitario de patrimonio colectivo.
Este mismo ser, es quien opera las máquinas en las
factorías que producen los mayores gases contaminantes
que contribuyen al efecto invernadero; es el hombre quien
toma la decisión de destinar nuevas tierras de las
reservas forestales para sus intereses económicos en
agricultura, industria y construcción. Este gerente
de países que gobierna para los más ricos y
explota a los más pobres, es quien construye arsenales
militares para la defensa que el hombre deba hacer de sí
mismo, en cambio de asignar recursos para que el hombre se
una al hombre para construir juntos un futuro común.
Entonces
si es el hombre quien sufre los horrores de este, el mayor
conflicto de nuestro siglo, y a su vez, es él quien
actúa como verdugo y depredador; será él
quien tenga en sus manos la decisión de iniciar una
cruzada universal para salvar el planeta azul, o dejar que
este tome un color oscuro, lleno de contaminante, polución
y poco brillo, con una vida útil cada vez más
corta y menos digna.
DESARROLLO
SOSTENIBLE Y TECNOLOGÍA
Las invenciones
del hombre son el resultado de su continuo dinamismo, investigación,
inteligencia y creatividad propio de su naturaleza, puesto
que el ser humano crea, descubre, ensaya y utiliza diferentes
recursos, poniendo de relieve su dominio sobre el planeta
que ha colonizado y cambiado desde el comienzo de su existencia.
Son miles, quizá millones los pequeños y grandes
inventos que con la utilización de la técnica
y la tecnología se presentan diariamente en todo el
mundo; sin embargo la conveniencia de dichas invenciones y
su utilización, en algunas oportunidades quedan al
margen de la ética y la moral, que deberían
de considerar la utilización o no utilización
de este tipo de producción humana. Un caso extremo
del uso del avance tecnológico como es el caso de la
invención, custodia y utilización de arsenal
nuclear que países como Estados Unidos, Francia e India
poseen y que pueden llegar a hacer un daño inmedible
a una gran parte de la población mundial, que está
distanciada de todo conflicto político internacional
y que sería en últimas la que pagará
el inmenso costo del uso de dicha tecnología.
En la
mayoría de las veces la tecnología es asumida
como una expresión del desarrollo, aunque no siempre
sea así. Las innovaciones tecnológicas también
han ocasionado grandes perjuicios a la humanidad, como el
caso de los derrames de petróleo sobre ríos
y mares por malos usos en los transportes fluviales y marítimos
especializados, que no siempre funcionan como se quisiera.
La continua innovación del hombre en tecnología
ocasiona un costo mayor en el proceso productivo, si se toma
por el lado del incremento en la cantidad de insumos y de
servicios que se demandan cuando se incrementa el volumen
de producción y la rapidez con la que se produzca;
lo que agota de manera lógica, más intensivamente
las reservas naturales en menores periodos de tiempo.
Sin embargo,
la tecnología también se convierte en un buen
elemento para enfrentar la destrucción del medio ambiente.
La investigación científica en las diferentes
áreas debe buscar como presupuestos éticos,
alternativas de desarrollo y de mecanismos de conservación
y utilización benéfica, eficaz y productiva
para la humanidad y el planeta. Hay que encontrar nuevas y
mejores formas para el quehacer del hombre, en búsqueda
de mejores tecnologías que contribuyan al rescate del
medio ambiente y al mejoramiento de la calidad de vida; que
ponga énfasis en evitar y controlar la contaminación;
suministrar recursos e instrumentos para la administración
ambiental, el reciclaje, el manejo de residuos sólidos,
la producción de materiales nuevos y el descubrimiento
continuo de fuentes alternativas de energía.
Una opción
sería, tal vez la mejor de todas, elegir usos de tecnologías
limpias que no acentúen el problema, y que permitan
formas más saludables de realizar las actividades económicas,
como quien dice, producir, pero sin contaminar o al menos
contaminando en inferior proporción. Utilizar bienes
o servicios sustitutos que reemplacen el capital natural como
materia prima e insumos, o que estos sean reutilizados eficientemente
en el proceso productivo. La posibilidad de no ejecutar estrategias
de esta índole, pone en evidencia que los límites
homeóstáticos del planeta se han ido alterando,
lo que es innegable cuando sufrimos los actuales niveles de
calentamiento del planeta, entre otras tantas dificultades.
Es vehemente afirmar que la tecnología deba apuntar
a recuperar un equilibrio, históricamente alterado
principalmente por el proceso de industrialización,
expansión, crecimiento y tecnología contemporánea.
La economía
tradicional, podría afirmar que cada momento de la
historia buscará sus propios mecanismos alternativos
para sus usos y requerimientos, para cubrir sus necesidades
y preferencias de consumo; así cuando escasee un bien
o un servicio, se buscará otro que lo supla o lo sustituya,
aunque no todos los bienes y servicios económicos son
sustitutos, porque algunos de ellos también son ecológicos.
Este argumento, válido en condiciones normales de una
economía tradicional, no es aceptable en la mayoría
de las oportunidades cuando se trata del capital natural,
la economía en estas condiciones asume una postura
bastante pobre en sus apreciaciones, pues los problemas se
agigantan y las soluciones cada día son más
escasas y costosas.
La demanda
tecnológica que recupere una producción limpia
y el medio ambiente es más que indispensable y se incrementa
exponencialmente, se requiere de usos alternativos de recursos
verdaderamente eficientes, eficaces y productivos, en los
que se pueda obtener un mayor valor agregado en la producción,
incrementando el trabajo, el capital y la tecnología,
tratando de mantener constantes o disminuir los recursos naturales
y del ambiente; lo que a su vez sugiere una mayor inversión
en los otros factores productivos. Este proyecto poco rentable
en la mayoría de los casos, no se ve con buenos ojos
hasta el momento; faltaría esperar que los resultados
de la experiencia en estas alternativas muestre utilidades
económicas atractivas a otros entes productivos.
MANEJO
DE LAS CUENTAS NACIONALES
Uno de
los principales objetivos de las cuentas nacionales es poder
cuantificar el crecimiento económico de un territorio,
manejando los diferentes sectores económicos en la
obtención de la producción nacional total en
un período determinado y sus principales agregados
macroeconómicos reflejados en el P.I.B. y el P.N.B.
la economía agrupa las diferentes actividades en tres
grandes sectores: las actividades primarias, secundarias y
terciarias, sabiendo que las primeras sustentan a las otras.
Después
de la Segunda Guerra Mundial, el Estado vuelve a tomar parte
en la economía nacional y desde allí, el sistema
de cuentas nacionales toma importancia para determinar el
comportamiento de la economía y sus principales variables
como el ahorro, la inversión y la productividad de
los diferentes sectores económicos. El manejo del sistema
general arroja datos cuantitativos que reflejan la cantidad
de bienes y servicios y el nivel de bienestar de la población,
como también los niveles de crecimiento de un país.
Las Naciones
Unidas, en su manual Clasificación Industrial Internacional
Uniforme de Todas las Actividades Económicas, estableció
la siguientes grandes ramas económicas:
Código
Gran División
- Agricultura,
pecuaria, caza, silvicultura y pesca
- Explotación
de minas y canteras
- Industrias
manufactureras
- Electricidad,
gas y agua
- Construcción
- Comercio
al por mayor y al por menor, restaurantes y hoteles
- Establecimientos
financieros, seguros, bienes inmuebles y servicios a la
empresa
- Transporte,
almacenamiento y comunicaciones
- Servicios
comunales, sociales y personales
Esta clasificación
generalizada que es asumida en muchas partes del mundo, donde
queda claro que todas y cada una de las ramas se encuentra en
una dependencia directa o indirecta del capital natural. Miremos
qué le hace falta a esta clasificación, o qué
no quedó incluido.
En primer
lugar, en la agrupación número 1, no se encuentra
incluido el autoconsumo, el cual no hace parte de la producción
brutal total, pues el minifundio, característica de
países en vía de desarrollo, donde se localizan
pequeñas parcelas del campesinado que cultiva la tierra
y de ese mismo fruto realizan su manutención, y cuando
existe un excedente es transado en forma de trueque en su
misma localidad, este fenómeno de miniconsumo y autoconsumo
no queda incluido en ningún registro y su agregación
podría modificar en alguna proporción el valor
del P.I.B.; este valor, no es incluido por que el autoconsumo
tiene una destinación final y no intermedia, pero por
qué anular un registro que también hace parte
de la producción, no sería mejor cambiar esta
condición para poder cuantificar en volumen el valor
real, o es que solamente…
"La
producción bruta total tiene dos aceptaciones: como
actividad económica socialmente organizada y como actividad
creadora de bienes y servicios. Tanto la una como la otra
exige la condición de valorización para que
se pueda incluir en la cuenta" (Trujillo Céspedes P.
10)
Pero cuál
es la preocupación de la contabilidad nacional en relación
a los recursos naturales, las cuentas nacionales para determinar
y valorar en forma real la producción, utilización
y consumo de estos bienes como factores de producción,
necesita obligatoriamente del registro macroeconómico
del capital natural, que tiene que estar explícito en
la matriz insumo producto.
"El
progreso indicado por medidas y cuentas nacionales convencionales
es sólo un mito que se evapora cuando lo comparamos
o lo sustituimos con índices que miden el bienestar
humano" (Jardón 1995 P. 104)
Con estas
consideraciones se pensó en los vacíos existentes
en el manejo del medio ambiente, pues en forma casi generalizada
no se incluye. En una gran parte el agotamiento y/o renovación
de los recursos naturales a nivel macro se ignora, el registro
del autoconsumo es omitido, o el trabajo de los hogares se registra
con menor valor.
Se busca
proponer un sistema de información standar que compile
la información heterogénea y dispersa, pues
sólo con una base de datos sólida, se puede
analizar el comportamiento de los recursos naturales en el
manejo de la economía de un país. Los objetivos
estatales en la política de preservación del
capital natural y su uso adecuado, debe poseer un marco base
de partida para poder calcular algunos índices de referencia.
Una propuesta
está orientada a crear una contabilidad nacional paralela,
o a integrar los factores ecológicos en el sistema
actual. Es de imperiosa necesidad que se incluyan de una vez
en las cuentas nacionales en forma consolidada los agregados
ambientales y se sugiere la creación de una cuenta
satélite medioambiental. Al tomar el capital natural
como bien de consumo intermedio, el P.I.B. bajaría
su valor. ¿Pero cuál es el valor monetario del
capital natural?, no se ha cuantificado en forma verosímil
hasta el momento.
Hay que
tener en cuenta que no todos los elementos medioambientales
tienen un valor monetario, por consiguiente no todo puede
tener el mismo valor o registro. Por ejemplo: qué tiene
mayor valor y cómo registrar el paisaje o el ecosistema;
subjetivamente, las respuestas en términos de valor
podrían darse por cualquiera de los dos o por juntos,
y como no está claramente establecido o simplemente
tienen parámetros valorativos diferentes, no poseemos
un sistema universalmente aceptada para este fin. Por esto,
el registro del capital natural es bastante complejo y multidimensional
y asumir una metodología específica para su
cálculo, no nos garantiza una acertividad en los datos
procesados y obtenidos.
Además,
se debería registrar el nivel de agotamiento y recuperación
de los bienes naturales y en el caso de los recursos no renovables
se debe determinar el stock existente y las expectativas de
nuevos hallazgos que garanticen un suministro constante.
El registro
de las operaciones de un país, y de éste con
el resto del mundo, y con los sectores relacionados con el
patrimonio natural, deben estar orientados a incluir un área
de bienestar social, de la calidad del aire, del agua y de
los problemas ocasionados por la polución, el ruido
y la contaminación generada principalmente por las
factorías industriales.
Los resultados
que tradicionalmente arroja el sistema de cuenta nacionales
para determinar el P.I.B. se soportan en la explotación
irracional del capital natural, lo que hace ver, que estos
indicadores macroeconómicos no reflejan la realidad
de la actividad económica, y más aún,
si se sabe que parte del capital natural no es renovable.
El capital
natural asumido como bien comunitario, se toma como supuesto
predeterminado de la bondad de la naturaleza. La alternativa
podría ser, cuantificar el gasto del medio ambiente
como costo intermedio o en forma de disminución del
producto final.
Los valores
nominalmente con los que se calcula el Producto Interno Bruto,
se apoyan en el agotamiento y la extracción exhaustiva
de los recursos naturales sin tenerlos en cuenta explícitamente,
esto genera un derrumbamiento de dicho soporte por incapacidad
de generación o compensación del ajuste ocasionado.
El sistema de cuentas nacionales debe mostrar los cambios
y variaciones que existen en el inventario de estos bienes,
de un periodo a otro.
Aunque
esta propuesta va en contravía a los acostumbrados
cálculos en los indicadores nacionales; lo que en apariencia
puede reflejar un decremento de la economía nacional,
si se incluye adecuadamente el capital natural, deja ver la
realidad de la actividad económica nacional. El sistema
actual representa una simple ilusión numérica
de una realidad desligada de la situación económica
mal conciliada en los registros estatales, y en esas condiciones,
el norte hacia la sostenibilidad se convertirá en un
paso imposible de dar. Es acá donde se debe comenzar
los cambios del modo económico, que nos encamine a
una verdadera sostenibilidad; donde la producción y
el consumo de bienes naturales también generen una
alteración del P.I.B.
LA
RESPONSABILIDAD DEL ESTADO COLOMBIANO
La nueva
Constitución Política de Colombia de 1991, modifica
gran parte de la legislación por la cual se rige este
país. Ella misma, toma en consideración, por
primera vez y en forma relevante, el concepto de Desarrollo
Sostenible y las implicaciones que tiene en relación
con la gestión estatal y a la competencia de éste
en su manejo. "El Estado planificará el manejo y aprovechamiento
de los recursos naturales, para garantizar su Desarrollo Sostenible,
su conservación, restauración y sustitución.
Además, deberá prevenir y controlar los factores
de deterioro ambiental, imponer las sanciones legales y exigir
la recuperación de los daños causados… " Artículo
80 C.P. C.
Hasta
este momento el Estado afronta un protagonismo en relación
al uso del capital natural y a su conservación, restauración
y sustitución; adicionando un factor importante, como
es el de asumir funciones sancionatorias a quienes contaminen
o dañen este capital. Históricamente, nunca
antes el ejercicio de la actividad pública del Estado
Colombiano había asumido un reto tan grande y de inmensas
implicaciones.
Este nuevo
modelo sociocultural que presenta la Carta Magna, que en algunas
oportunidades dista mucho de la realidad actual, busca contribuir
a un sistema que garantice la preservación del hombre
a través del tiempo, donde el Estado ejerce un papel
singular con un compromiso vital en relación al Desarrollo
Sostenible. La administración pública posee
nuevas estrategias e instrumentos legales para modernizar
el aparato gubernamental, no sólo desde su administración
central, sino también desde sus entes territoriales.
De esta manera la descentralización del Estado se convierte
en una realidad; donde departamentos, distritos y municipios
asumen competencias que deben reflejar una gestión
acorde con la realidad de cada localidad pero con criterios
medioambientales únicos.
Tomando
en serio este aspecto, surgen nuevos interrogantes por parte
de los entes territoriales que tampoco tendrían una
respuesta contundente; quienes, sin embargo, poseen mayor
responsabilidad y un ingreso limitado y siempre escaso, para
sus múltiples necesidades.
Muy seguramente
la mayoría de los administradores públicos territoriales
se habrán hace algunas de las siguientes preguntas.
¿Es
viable un modelo de Desarrollo Sostenible para los entes territoriales?
¿Es
el futuro, una necesidad del presente?
¿El
Desarrollo Sostenible, es una responsabilidad pública?
¿Puede
la sociedad reflejar en la actualidad y en forma real su consumo
y producción cualitativa y cuantitativamente?
Para poder
cuestionar de una mejor manera, tengamos en cuenta la legislación
que rige el Estado Colombiano, en la cual los entes territoriales
pueden utilizar como instrumentos de gestión:
- La
Ley 60 de 1993, por la cual se establece la distribución
de competencias y recursos a nivel de entidades territoriales,
mediante esta Ley se comienza la descentralización
real y efectiva.
- La
Ley 87 de 1993, de Control Interno, obliga a todas las entidades
del Estado a implementar un sistema de control interno,
que tiene dentro de sus principios la valoración
de costos ambientales.
- La
Ley 99 de 1993, por la cual se crea el Sistema Nacional
Ambiental y en consecuencia con ésta, se crea el
Ministerio del Medio Ambiente.
- La
Ley 298 de 1996, por la cual se crea el Sistema Nacional
de Contabilidad Pública y se establece los registros
contables del capital natural, y
- La
Ley 388 de 1997 de Ordenamiento Territorial, establece los
elementos más significativos con los cuales los departamentos
y los municipios puedan utilizar herramientas para la obtención
de una buena gestión territorial con exigencias mínimas
de cumplimiento.
Pero ¿qué
implicaciones en el Desarrollo Sostenible, se generan en este
contexto legislativo?
Las implicaciones
del Desarrollo Sostenible son totales y no escapan a ningún
nivel de la Administración Pública Colombiana,
desde la administración central hasta el último
de los municipios del país. Observemos algunos ejemplos
a la luz de esta normatividad:
La Ley
388 de 1997 de Ordenamiento Territorial, coloca los parámetros
para el manejo y ejecución de políticas medioambientales
totales, en las cuales los municipios ejercen con autonomía
la promoción del ordenamiento de su territorio, el
uso equitativo y racional del suelo y la preservación
y defensa del patrimonio ecológico, cultural y del
medio ambiente; estableciendo los principios del ordenamiento
territorial: función social y ecológica de la
propiedad, donde prevalece el interés general sobre
el particular, distribución de las cargas y los beneficios,
asumiendo una función pública del urbanismo
El ordenamiento
territorial del municipio, conjunto de acciones político,
administrativas y de planificación físicas concretas
y emprendidas, busca las estrategias de desarrollo socioeconómico,
en armonía con el medio ambiente y las tradiciones
históricas y culturales. El objeto del ordenamiento
territorial es el de complementar la planificación
económica y social con la dimensión territorial
y orientar su desarrollo y aprovechamiento sostenible mediante:
estrategias para el uso del suelo con objetivos económicos,
sociales, culturales y medioambientales. Además se
busca lograr las condiciones de vida digna para las poblaciones
actuales y las generaciones futuras.
En teoría,
en el Desarrollo Sostenible se deben involucrar elementos
de política económica que permitan defender
en el presente los intereses de los agentes futuros, en forma
tal, que se disminuya la cantidad de bienes y servicios que
se ofrecen en el presente; en otras palabras, es incluir un
mercado potencial que en la actualidad es inexistente.
Para el
caso colombiano, la Contaduría General de la Nación,
estamento adscrito al Ministerio de Hacienda y Crédito
Público, mediante la circular externa número
036 del 16 de marzo de 1998, establece algunos criterios para
los registros contables que deben realizar el Estado, el relación
al valor y uso de los recursos naturales y su ámbito
de aplicación, que abarca todo el territorio nacional;
en uno de sus apartes afirma "de lo anterior, busca determinar
la interrelación entre la economía y el medio
natural, para contribuir a la formulación de políticas
que permitan el cumplimiento de lo estipulado en los planes
de gobierno para alcanzar un desarrollo sostenible"
Los registros
contables sobre los cuales el Estado posee unos saldos, dependen
de la actividad a la cual esté relacionado el bien
natural o del ambiente. De esta manera, hará registros
separados por los costos por la protección ambiental
y por los costos por recuperación o repercusión;
en el primer caso cuando se trate de prevención o restauración
y en el segundo caso, cuando se tiene un criterio de prevención
o compensación a los daños causados.
Si se
maneja como una inversión para conservar el patrimonio
natural, no se realizará ningún tipo de registro
por agotamiento, puesto que en el futuro se tendrá
un mayor valor y un mejor beneficio social, por consiguiente
se ajustará por inflación. Si se maneja como
un bien con el objeto de ser explorado o explotado económicamente,
tendrá un manejo común, como cualquier otro
bien comercial, ajustándose por inflación y
llevándose como un mayor valor del gasto dependiendo
del resultado o utilidad obtenida.
Los bienes
naturales renovables y no renovables deberán aparecer
en los estados financieros del país, la C.G.N. ha creado
unas subcuentas con este objeto como son: recursos naturales
renovables en conservación, recursos naturales renovables
en exploración, agotamiento de los recursos naturales
renovables, etc., todos ellos reflejados con un activo de
la sociedad, por consiguiente la república de Colombia,
ya considera como un activo contable al patrimonio natura,
puesto que los recursos naturales y del ambiente ya son propiedad
del Estado. Este es una aproximación bastante significativa
para un diagnóstico sobre el valor del capital en términos
numéricos, de esta manera se podrá analizar
el valor de la inversión realizada para su preservación
y conservación y el valor del bien natural o del ambiente
por aparte.
El Estado
Colombiano, expidió el Decreto 48 de 2001, mediante
el cual establece el Plan de Gestión Ambiental Regional,
para que todos los entes regionales por medio de las Corporaciones
Autónomas, asumen un plan, como instrumento de planificación
a largo plazo (10 años), el cual debe contener como
mínimo un diagnóstico ambiental de la Región,
una prospectiva medioambiental, unas estrategias y unos mecanismos
de seguimiento y valuación. Dando un plazo para el
cumplimiento de esta disposición de 1 año. Falta
ver que resultado genera este mecanismo en beneficio de los
entes territoriales y su Desarrollo Sostenible, puesto que
en apariencia posee los principales elementos necesarios para
realizar una gestión medioambiental acertada.
Frente
a esta normatividad y a la gestión asumida por los
responsables de estas competencias, que son los administradores
públicos territoriales, ¿cuáles son las
principales limitaciones para la aplicación de políticas
de Desarrollo Sostenible?
Las limitaciones
en este aspecto son muchas y de diferente envergadura, por
ejemplo:
- No
hay una claridad en el concepto de Desarrollo Sostenible.
- Existe
un desconocimiento de las dimensiones del Desarrollo Sostenible.
- La
realidad de una situación económica no garantiza
una política de Desarrollo Sostenible.
- Un
diagnóstico certero del estado real del capital natural
no le garantiza a una nación que pueda formular y
ejecutar acertadamente políticas de Desarrollo Sostenible,
y mucho menos a nivel territorial.
- El
diagnóstico del problema no garantiza la cura; el
Desarrollo Sostenible es un modelo prospectivo que debe
medirse en tiempo y no solo en espacio.
- Las
proyecciones económicas, cuantitativas y poblacionales
poseen un margen de error y cuando se habla del largo plazo,
no podemos medir con exactitud la cantidad y cualidad de
bienes naturales, que se está dispuesto a ofrecer
en n años, ni cuántos oferentes
existirán realmente en ese momento.
- Se
puede hablar de una aproximación en relación
a las necesidades de las generaciones futuras y su capacidad
de satisfacerlas, pero no sabemos cuales van a ser sus preferencias
ni sus habilidades para obtener lo que deseen y necesiten.
- No
se cuenta con los recursos técnicos y financieros
para aplicar este tipo de políticas.
- Se
presenta una resistencia al cambio de la administración
estatal.
- No
existe un inventario de la cantidad y calidad del patrimonio
natural.
- No
existe un sistema de valoración de capital natural
universalmente aceptado.
- El
capital natural no siempre posee un valor comercial.
- Las
políticas de control de la actividad económica
aún no son eficientes.
- El
sistema económico actual no es sostenible.
- La
política de Desarrollo Sostenible únicamente
es un requisito de cumplimiento de la norma y no un pilar
de gestión pública con el cual se gobierne,
para el presente y para el futuro.
- La
administración pública no tiene una visión
prospectiva del capital natural.
- Si
no se puede en la actualidad suplir ni subsidiar las necesidades
de las generaciones presentes, especialmente las de las
zonas más violentas y marginadas del país,
entonces ¿cómo se van a suplir las necesidades
de las generaciones futuras?
El hecho
de que no se tenga una situación favorable para aplicar
políticas certeras de Desarrollo Sostenible, ¿nos
condena a un futuro insostenible?
Es evidente,
que en forma progresiva se crea una brecha entre lo que es
y lo que debe ser, entre la norma y los resultados, entre
el consumo y la despensa de bienes, entre lo planificado y
lo obtenido.
Es por
esto que el Estado Colombiano, los agentes económicos,
y la sociedad en general, deben trabajar articuladamente por
un futuro sostenido, que será lo único que le
permitirá al hombre en su generación presente
como en las generaciones que están por venir asegurar
un futuro y una vida digna.
Veamos
algunas alternativas para comenzar:
- Se
debe buscar una sensibilización a todos los niveles
sobre la importancia de la sostenibilidad.
- Asumir
un compromiso y protagonismo regional.
- La
defensa del capital natural altamente degradado, debe ser
un compromiso de la administración pública.
- Inventariar
los bienes de beneficio y uso público, especialmente
los que tienen que ver con el capital natural.
- Las
políticas estatales relacionadas con el tema, deben
ser a largo plazo y continuamente evaluadas y replanteadas.
- Se
debe establecer indicadores reales donde la eficiencia,
eficacia y productividad sean sostenibles, y que estos,
modifiquen las decisiones de la administración pública.
- Se
necesita responsabilizar a quienes contaminan y a quienes
no preservan el capital natural.
- Los
entes territoriales deben pasar del discurso a la ejecución
de planes, programas y proyectos que se sean consecuentes
con la realidad y la necesidad planteada.
CRECIMIENTO,
DESARROLLO ECONÓMICO, DESARROLLO SOSTENIBLE y COMERCIO
INTERNACIONAL
Todas
las economías del mundo apuntan a aumentar su crecimiento
y su Desarrollo Económico como fin último de
sus objetivos, independientemente de los modelos y políticas
económicas que apliquen en particular.
Existen
algunas definiciones acerca del crecimiento y Desarrollo Económico,
sin embargo, se podría afirmar que el crecimiento es
un incremento visto en términos cuantitativos y el
desarrollo en términos cualitativos. La búsqueda
es conseguir avance y liderazgo en la conjugación de
estos dos elementos. Hasta este punto parecería una
formulación lógica de unos intereses comunes
para el mundo entero, puesto que todos queremos estar bien
y mejor.
En esas
condiciones, las preguntas serían: ¿cómo
adecuar la preocupación por la preservación
del medio ambiente en estos modelos económicos y para
estos objetivos? o viceversa, ¿cómo involucrar
el crecimiento y el desarrollo económico en el contexto
medioambiental?. Este punto de reflexión hasta el momento
parece no tener una respuesta definitiva, aunque se convierte
en el centro de preocupación generalizado. La ideología
ecológica podría sugerir que el crecimiento
y el desarrollo económico se daría hasta donde
las reservar de los recursos naturales así lo permitieran.
EL
CRECIMIENTO ECONÓMICO
El principal
limitante para insertar la mayoría de los elementos
medioambientales que están involucrados en el proceso
de crecimiento económico, es que no se encuentran cualificados
ni cuantificados, y su costo no es sólo monetario,
y por consiguiente no puede asignarlo el mercado, como sucede
con la mayoría de los bienes y servicios transables
ordinariamente.
La economía
tradicional afirma que un país está en mejores
condiciones, cuando la suma de la totalidad de la producción
interna de todos sus bienes y servicios es superior a la del
año anterior. Esta idea bastante imperialista que se
ha vendido al mundo entero, está llamada a revaluarse
en forma total. Cuando hablamos de mejores condiciones económicas,
nos referimos a un volumen de producción total, pero
un resultado en cantidad y en utilidad monetaria, refleja
las condiciones favorables de un país, o puede más
bien medir el grado de aprovechamiento y uso de los bienes
disponibles durante un periodo determinado. Si un país
entra en un modelo de crecimiento cero, estará asumiendo
un retraso en su economía, si es así, el Desarrollo
Sostenible sería el elemento esencial que desfavorecería
a uno de los principales objetivos económicos, el crecimiento.
Un país,
estará llamado también a inventariar su patrimonio
natural, preservarlo y conservarlo, incrementar el volumen
de reservas naturales y hacer un registro de este incremento;
para de alguna manera, registrarlo como un mayor valor del
producción. El crecimiento de los bienes naturales
y del ambiente, también pueden poseer registros de
incremento en volúmenes producidos.
Este incremento
en los volúmenes del capital natural, que se convierten
en los insumos y materia prima, principales en el proceso
de producción, y que a su vez, sirven de soporte al
crecimiento económico. Su explotación en forma
exhaustiva dejar ver que su disponibilidad no será
duradera en las condiciones actuales; por lo que no es desacertado
decir, que el crecimiento llegó o está llegando
a su límite biofísico como lo hizo ver el club
de roma en 1972. Una vez más se vuelve a hacer énfasis
en los cambios institucionales en términos de crecimiento
económico, como una opción que comienza a tener
importancia.
"…
el crecimiento económico, es la causa fundamental de
la destrucción social y del medio ambiente y de la
pobreza y miseria con él asociadas" (jardon U. p. 99)
La obtención
tradicional de indicadores de crecimiento económico,
omite el efecto que originan los procesos al reducir la dimensión
de recursos naturales disponibles, de forma tal que no se valoran
los efectos contaminantes y destructivos, así como tampoco,
la producción de desechos perjudiciales para el medio
ambiente y el hombre.
En el
caso del P.I.B. que tradicionalmente refleja la actividad
productiva de las unidades residente en un país durante
un periodo determinado. El concepto del producto que se refiere
únicamente a bienes finales valorados a precios de
mercado, donde no se considera el capital natural en su totalidad
y mucho menos asignándoles precios de mercado, cuando
no se sabe exactamente que valor poseen. Por el lado cuantitativo,
no esta clara o aceptada universalmente una metodología
que sea totalmente consistente.
El principal
vacío es el no poder medir en forma cuantitativa, cuál
es el pasivo en términos de perjuicios y agotamiento
de recursos que deja el crecimiento económico de un
país y de todo el planeta, y mucho peor si ni siquiera
se está busca un freno a esta situación. Pero
¿cómo calcular un incremento sostenido en la
producción per cápita en un sistema económico?
En apariencia,
el Desarrollo Sostenible se encuentra en contravía
con el crecimiento económico por pensar en poner freno
a la producción de los diferentes sectores económicos
o principalmente los que más contribuyen a contaminar,
pero no es así; lo único que se busca es garantizar
que los niveles de crecimiento económicos actuales
sean reales y que se pueda asegurar un futuro crecimiento
en condiciones similares. Sin embargo, es por medio del crecimiento
económico que se puede conseguir la asignación
de recursos con destino a la preservación del medio
ambiente, a la investigación en nueva tecnología
limpia y demás, en forma de recompensa por los efectos
negativos y devastadores ocasionados al mismo.
Estas
reflexiones se presentan en forma un tanto utópica
haciendo ver la necesidad de conseguir cambios en la producción
y en los patrones de consumo de la sociedad del siglo XXI
moderna, todo lo cual, indicaría en un comienzo un
decremento del P.I.B. y las exportaciones.
Otro elemento
que favorece las políticas de Desarrollo Sostenible,
es el de orientar el avance tecnológico en pro del
ecosistema global, que trate de reducir la carga contaminante
de los desechos industriales, una utilización más
eficaz de los bienes y una explotación reducida del
suelo, el agua, los hidrocarburos, etc. Y es que el uso adecuado
del avance tecnológico o de tecnologías limpias,
modifica considerablemente la forma de producir y varía
el porcentaje de participación de los medios de producción.
De alguna
manera el progreso tecnológico, supondría un
determinado ahorro de capital y ahorro de trabajo; es decir,
que a pesar de un crecimiento cero de la población
y por lo tanto de la fuerza de trabajo, sería posible
generar, un crecimiento artificial derivado de la capacidad
de progreso tecnológico. La tecnología no es
la alternativa que solucione todos los inconvenientes, pero
sí un aditivo muy importante para poder hacer más
lento el problema en cuestión.
En este
sentido se podría incrementar la producción
con menos horas-trabajo del hombre, disminuyendo en términos
marxistas, la plusvalía e incrementando el ocio de
la población, y en consecuencia, no utilizando los
recursos naturales o disminuyendo el daño causado al
ecosistema. En la actualidad no existe claridad en la forma
en la que se utilizarán los avances tecnológicos,
pues son un arma de doble filo, ya que se puede usar benéficamente
o en forma contraria. La inversión debe apuntar a un
beneficio lucrativo y no lucrativo, pues no sólo se
debe buscar un excedente económico sino también
un bienestar ecológico sostenible.
El costo
ambiental del crecimiento económico está dado
principalmente por: el factor demográfico y la actividad
económica de la población; puesto que a mayor
nivel poblacional obedece una mayor demanda de bienes naturales
para su nivel de subsistencia y bienestar. Entre mayor sea
el grado de explotación de dichos bienes, superior
es el nivel de productividad y de crecimiento. Según
el informe Bruntland cerca del 30% de las actividades generan
aproximadamente del 70% del crecimiento y este, tiene efectos
negativos en el medio ambiente.
Hay que
tener en cuenta que en este siglo la población mundial
se ha triplicado, la actividad económica ha crecido
veinte veces, la producción industrial se ha multiplicado
más de cincuenta veces, el consumo de combustibles
fósiles treinta veces y alrededor de cuatro quintas
partes del crecimiento ha tenido lugar desde 1950. Se estima
que en los próximos cincuenta años la población
aumentará más del doble de la actual y la producción
aumentará entre cinco y diez veces, según datos
publicados por Ramón Pichs.
Así
las cosas, una posible salida sería tratar de incentivar
el crecimiento económico por una línea que no
perjudique la naturaleza, pero como ya se ha dicho, los resultados
no serían favorables a corto plazo y ocasionarían
una baja en los niveles nominales de la producción
bruta total y el consumo intermedio, cuya diferencia es la
que refleja el P.I.B.
De esta
manera, se puede observar que los niveles de crecimiento no
son sostenibles en el modelo actual, y por consiguiente son
completamente finitos, mucho más de lo que se estima.
Esta alternativa que hasta ahora se asume sólo como
una opción, tiende a reducir los alcances y las políticas
económicas tradicionales, donde se le dará mayor
relevancia a la innovación tecnológica limpia,
la tendencia a la exploración racionalizada de los
recursos naturales y el mejoramiento de la calidad de vida.
CRECIMIENTO
CERO
Esta teoría
está concebida, como un replanteamiento de algo tradicionalmente
importante para medir la situación económica
de un país, puesto que con el paradigma que afirmaba
que entre mayor sea el crecimiento, mejor es la condición
económica de un Estado, se cambia, para buscar otras
formar de medición, donde el nivel de crecimiento deba
tender a cero, principalmente para los países del primer
mundo.
Todos
los problemas planteados a escala planetaria y local tienen
un denominador común el cual radica en el funcionamiento
del actual sistema económico. El modelo hoy dominante,
dice que la economía va bien cuando crece el producto
interno bruto. Este modelo no tiene en cuenta cuánto
cuesta a la colectividad en términos económicos,
sociales y medioambientales el crecimiento de un punto del
P.I.B. no considera que la capacidad de crecimiento económico
es finita, ni las limitaciones del sistema natural que está
llevando al mundo a sus extremos en términos de sostenibilidad.
"pero
la razón última es que si dejamos de crecer
el sistema colapsa. Se debe explicar esta situación
de suma cero: si no crecemos el sistema económico colapsa;
pero si seguimos creciendo como hasta ahora, también
colapsa, lo cual afecta a todos sin excepción" (jardon
U, p. 101)
La producción
de los bienes manufacturados y de servicios han aumentado considerablemente,
"después de todo la humanidad – que esencialmente significa
la clase consumidora global, ha consumido tantos bienes y servicios
a partir de 1950, como en toda la historia anterior", lo cual
deja ver una destrucción y socavamiento de la naturaleza.
Además se incluye en este crecimiento del ingreso nacional,
la producción de arsenal bélico nuclear.
Este tipo
de enunciado se orienta para detener el ritmo de crecimiento
medido en forma cuantitativa, con el objetivo de tener la
posibilidad de recuperación y regeneración del
capital natural. Se afirma que esta forma de orientación
económica tradicional, donde algunas economías
del mundo logran mayores niveles de crecimiento, son precisamente
las que mayor cantidad de efectos negativos que producen al
ecosistema.
En otros
términos, los niveles de crecimiento económico
son demasiado grandes en relación al ecosistema global.
Las funciones de fuente y vertedero del ecosistema en conjunto,
no tienen una capacidad para mantener el ritmo actual de crecimiento.
Por consiguiente, se postula mantener el tamaño de
la economía actual, dentro de la capacidad del ecosistema
sobre el que se soporta.
Además
es el Estado quien debe tomar el liderazgo de este proyecto
de vida para la humanidad, asumiendo un alto grado de sacrificio
al modificar sustancialmente su modelo económico para
incluir una nueva variable de gran significancia que reestructura
la mayoría de los paradigmas actuales.
DESARROLLO
ECONÓMICO
Ideológicamente
parecen estar paralelos el Desarrollo Económico y el
Desarrollo Sostenible, tal vez, por que juntos apuntan a elevar
el nivel de vida de la población, el primero en tiempo
presente y el segundo en forma presente y futura pero en forma
globalizada. Son varios elementos los que los identifican,
aunque no son mutuamente contenidos.
"el
debate sobre sostenibilidad ha producido al menos dos buenas
definiciones académicas de desarrollo: la definición
de Daly "mejoramiento cualitativo en la estructura, diseño
y composición de existencia y flujos físicos";
y la de Georgescu y Roegen "crecimiento es si usted tiene
un mayor número del mismo tipo de carruajes. Y si usted
pasa de viajar en coches de campo a viajar en tren eso es
desarrollo" (Angel p. 51)
Una alternativa
es la de no limitar la cantidad de producción, sino restringir
el uso de insumos y materia prima requeridos en la misma; en
este punto es donde toma mayor importancia la inversión
ecológica y la utilización de un mayor nivel tecnológico,
en pro de mejorar el uso y sustitución de algunos recursos,
dependiendo de los requerimientos necesarios.
Se podría
interpretar el Desarrollo Sostenible como una visión
ampliada, mejorada y prospectiva del desarrollo tradicional,
donde el elemento de mayor importancia sea el crecimiento
y desarrollo económico que no comprometa las necesidades
futuras para obtener estos mismos objetivos.
"Por
otro lado, cada recurso tiene múltiples aplicaciones,
por lo que en caso de agotamiento, resultará muy difícil
encontrar sustitutos idóneos para cada aplicación."
(BERMEJO. P.81)
En el inicio,
el ajuste será un poco difícil de aceptar, principalmente
por los agentes económicos, seguramente los indicadores
macroeconómicos como el P.N.B. y el crecimiento económico
se verán afectados por una baja cuantitativa; pero cabría
pensar hasta qué punto se puede mantener un desarrollo
de fachada y unas variables estadísticas aparentemente
aceptables con las que los gobiernos justifiquen sus continuos
atropellos a la naturaleza.
Aunque
las economías crezcan y las sociedades se desarrollen,
el planeta en el que habitamos no crece; en la actualidad
las reservas naturales tampoco lo hacen. Los países
centrales que poseen mayores niveles de desarrollo económico
y que se dicen llamar países desarrollados, son lo
que aportan la mayor carga contaminante a la atmósfera
y, contribuyen con la mayor demanda de combustibles fósiles
y con el preocupante fenómeno invernadero que perjudica
al planeta en general. Los presentes sistemas económicos
contribuyen a la disminución de la calidad de vida
de la humanidad, sus incidencias son negativas para el desarrollo
económico, si ponemos en consideración el nivel
de vida de la población.
La economía
positiva y la economía normativa orientadas en forma
ideal, deberían apuntar a un crecimiento y desarrollo
económico, sólo hasta el punto en el que la
disponibilidad de recursos lo permitan; tanto la economía
positiva con sus acciones de mercado, como la normativa por
medio de la intervención del Estado, tienen la obligación
de defender estos preceptos como un beneficio mutuo.
Parece
ser, que el primer paso para el cambio debe darlo la economía
normativa, pues ella debe formular objetivos y utilizar instrumentos
que permitan la obtención de estados dinámicos
de equilibrio del sistema ecológico, que faciliten
al subsistema económico el aseguramiento de su actividad
y a su vez una preservación y mejoramiento de las condiciones
actuales, con unos niveles aceptables de calidad de vida para
todos los seres humanos.
El sector
energético es responsable en gran parte del calentamiento
de la tierra y de la destrucción de la capa de ozono
y sus actividades, favorecen la acumulación en las
capas bajas de la atmósfera de ciertos gases, como
el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4), el óxido
nitroso (N20). Un desajuste del ecosistema en este sentido,
produce desastres naturales como inundaciones, huracanes,
erosión etc. que ponen en peligro a sectores sociales,
con mayor vulnerabilidad por su ubicación geográfica
y su situación económica.
En consecuencia
con lo expuesto, se podría afirmar que un crecimiento
económico conlleva a un mayor nivel de producción,
y un desarrollo económico limpio origina un mayor nivel
de bienestar y no perjudica a otros en forma directa, en tanto
no comprometa las reservas y los derechos de otros que están
por venir. Cuando esto no se cumpla, el disfrute actual de
las bondades naturales no se podrá dar por muchos periodos
más y su límite será una realidad. En
esta situación, el crecimiento y desarrollo económico
que se obtienen en la actualidad serán imposibles de
sostener.
Consideremos
un ejemplo simple: El agotamiento de las reservas energéticas,
factor fundamental de la mayoría de los procesos económicos,
que en la actualidad poseen algunos sustitutos como la energías
solar, eólica e hidráulica; serían incapaces
de cubrir la totalidad de la demanda del suministro de energía;
el estancamiento de la producción ocasionaría
bastantes traumas en todos los niveles económicos y
sus repercusiones se reflejarían en los indicadores
económicos tradicionales, así que con el modelo
actual también se pueden ver algunas desventajas de
la no preservación del capital natural.
LAS
RELACIONES INTERNACIONALES, EL COMERCIO INTERNACIONAL Y LA
INTERDEPENDENCIA
Continuando
con la discusión, los problemas que traen el devastamiento
del capital natural es de preocupación mundial, y la
protección ambiental y el desarrollo económico
requiere soluciones prontas y conjuntas.
Las preocupaciones
ecológicas de los países de centro son diferentes
a los de periferia. En los Estados industrializados, donde
la mayor preocupación es la calidad de vida del ciudadano,
tiene gran importancia el efecto invernadero y la cantidad
de contaminante de las grandes urbes y sus incidencias en
el largo plazo, donde la tenencia percápita de vehículo
de transporte es casi igual a uno, existe una gran emisión
de gases contaminantes al ambiente y la demanda de gasolina
es bastante alta; no obstante, ya se aplican en algunos países
incentivos a los ciudadanos que se transporten colectivamente;
sin embargo, la existencia de medios masivos de locomoción,
soluciona parcialmente este problema. También en estos
países, existe un mayor ordenamiento territorial donde
las zonas industriales se encuentran separadas de los sectores
comerciales y a su vez de los residenciales.
Entre
tanto, en los países en vía de desarrollo el
problema es más angustioso, puesto que la defensa es
por el derecho a la vida digna, a la calidad del agua y la
protección del suelo. Los problemas como el nivel de
empleo, la inversión, la deuda externa y la inflación
ocupan mayor interés que la capacidad de absorción
del sistema de los residuos tóxicos de los centros
industriales.; en estas condiciones con barreras y limitaciones
en los mercados internacionales en calidad y precios, seguirán
siendo agudos para los países tercermundistas, entonces
¿cómo poder lograr aplicabilidad en una realidad
sociopolítica tan precaria, una política de
Desarrollo Sostenible?.
América
Latina y en general el conjunto de países en vía
de desarrollo, no pueden afirmar fácilmente un aseguramiento
del suministro adecuado a las generaciones futuras, cuando
sus necesidades presentes no están satisfechas y en
algunas ocasiones ni siquiera en su forma básica. Afirma
el doctor Per Pinstrup-Andersen, director General de Instituto
Internacional de Investigaciones Sobre Política Alimentaria
(IFPRI) que para el año 2020 habrá 1.500 millones
de personas más en el planeta, casi todas ellas en
los países en desarrollo más pobres, lo cual
hace ver que serán más graves los problemas
a medida que transcurra el tiempo.
Continuando
con los interrogantes expuestos, ¿Cómo dar soluciones
globalizadas si los mecanismos y necesidades de los diferentes
países son distintos?, ¿cómo encontrar
puntos de concordancia que permitan comenzar a aclarar en
el plano internacional alternativas de solución, para
colocar un freno a un proceso acelerado de destrucción
del capital natural? pero principalmente, ¿cómo
aplicar acciones correctivas concretas?
No obstante,
el objetivo en términos generales se orienta a un fin
conjunto de beneficio para el colectivo humano, expreso puntualmente
por la Comisión Bruntland en el documento que produjo
llamado "nuestro futuro común" con el cual hace
una exhortación al mundo entero por una supervivencia
del total de la humanidad. Por esto, centro y periferia deben
aunar esfuerzos en busca del mejoramiento en la calidad de
vida de sus habitantes, la cual revertirá en la disminución
de la brecha en las diferencias sociales de crecimiento y
desarrollo económico, y que los una en la conservación
del capital natural.
En el
caso de las exportaciones de los países tercermundistas,
uno de sus principales renglones lo constituye el sector primario.
Con el objeto de tener alguna participación protagónica
en el comercio internacional; estos, intensifican la producción,
agotan significativamente sus reservas naturales para incrementar
sus volúmenes y el resultado en términos de
divisas no compensa, debido a la baja elasticidad precio de
la demanda de esta línea de productos y a los tipos
de cambio que estos países manejan.
Los resultados
en las transacciones internacionales, dejan ver, que en muchas
ocasiones el endeudamiento externo supera la utilidad y la
inversión, y los costes de producción en maquinaria,
materia prima e insumos no son favorables. Generalmente, estas
situaciones terminan agudizando el problema de los países
periféricos. Una media apropiada, sería si existiera
más políticas macroeconómicas y ambientales
favorables, con criterios de justicia, teniendo en cuenta
que el comercio internacional es dinámico, y debe favorecer
a las partes que realizan sus transacciones comerciales. Por
esto ya no sólo se habla de una distribución
de la utilidad sino también, una distribución
de los riesgos y costos medioambientales.
En periferia,
sería conveniente replantear la situación productiva
y exportadora, pues la estrechez de los mercados y su baja
inversión en la recuperación y/o preservación
del capital natural, hace prever, que tanto en el presente
como en el futuro, la escasez es y será evidente. Tanto
el consumo interno como externo debe estar condicionado por
las reservas naturales que lo soporten, y como en el caso
agrario por ejemplo, la fertilidad de las tierras experimenta
un decrecimiento cualitativo.
"Cerca
del 40% de las tierras agrícolas del mundo se halla
gravemente degradado… la evidencia compilada por el IFPRI
sugiere que la degradación del suelo ya ha tenido un
efecto significativo en la productividad de cerca del 16%
de las tierras agrícolas del mundo." www.wri.org
Veamos otra
perspectiva, cuando se habla de la inversión extranjera.
Citemos un ejemplo: Una compañía internacional
coloca una sucursal en un país de periferia. Allí
se genera dinamismo económico: empleo, demanda de recursos
y servicios, mejoramiento en la balanza comercial y muchos otros
beneficios; Si su línea de producción es industrial
todo lo anterior trae consigo contaminación, polución
y agotamiento de los recursos naturales del país residente.
La reflexión en este punto sería, ¿cuál
de los dos efectos, el positivo o el negativo, conviene más
al país de periferia?; aceptar las bondades de la inversión
extranjera o negarse a recibir el traslado de toda la carga
de contaminación y agotamiento de los recursos del país
central y preservar su capital natural y evitar este tipo de
inversión extranjera.
El anterior
planteamiento deja ver los motivos por los cuales los países
dominantes tienen algunas preferencias y bondades para con
el resto del mundo no es mera solidaridad. Pues, una relativa
recuperación de América Latina y un adecuado
uso de recursos naturales, también favorece a los países
centrales; hay que recordar que por ejemplo, América
Latina es el mayor mercado que posee Estados Unidos para sus
productos exportables y a su vez, es el mayor proveedor de
bienes primarios necesarios para sus procesos productivos.
Si se agudiza la crisis y la pobreza de los países
en vía de desarrollo, automáticamente se bajará
también la demanda de los productos importados, no
por que no se requieran o se demanden, sino porque no habrá
con qué comprarlos. Los pobres no sólo son un
problema social, sino también un problema económico
y medioambiental.
Si se
concibe el agotamiento indiscriminado de los recursos naturales
y el daño del medio ambiente como problema global,
también, en el mismo sentido, deberán articularse
las medidas para frenar el problema a nivel internacional,
pues la contaminación de la estratosfera no considera
barreras fronterizas, sino que ataca a todos por igual.
Las desventajas
de los países periféricos en lo relacionado
a la tasa de cambio, las restricciones arancelarias y paraarancelarias,
que ocasionan los problemas de déficit comercial y
de cuenta corriente, y la mala distribución del ingreso,
acentúan las diferencias internacionales y se presentan
como uno de los principales inconvenientes para poder obtener
un verdadero Desarrollo Sostenible en forma conjunta.
El contexto
económico mundial y por consiguiente los factores determinantes
de la competitividad internacional, han sufrido cambios estructurales,
alcanzando mayores niveles de complejidad; lo cual hace ver
la urgente necesidad de crear estructuras concordadas y articuladas
entre los distintos planos de acción y grupos de agentes
económicos.
La Organización
Mundial del Comercio O.M.C, Acuerdo de Carácter Permanente
posee un papel único en la pareja, comercio internacional
– Desarrollo Sostenible, además la Comisión
de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente afirma que un
sistema de comercio abierto y no discriminatorio es un requisito
previo para cualquier medida eficaz para proteger el medio
ambiente; lo cual puede ser un facilitador y un buen medio
de habilitar el terreno, para mecanismos eficaces con resultados
concretos; puesto que los acuerdos internacionales poseen
gran favorecimiento para países miembros. Aquí
algunos avances sobre el tema:
La O.M.C.
posee un Comité de Comercio del Medio Ambiente, y en
su informe de Singapur afirmó que existe relación
constructiva entre el comercio y el medio ambiente, y que
el sistema multilateral de comercio, tiene la capacidad de
promoción del Desarrollo Sostenible y no sólo
la capacidad, sino la oportunidad y la responsabilidad de
hacerlo; además de ser conveniente cuando se piensa
prospectivamente. Favorece a las sociedades involucradas.
La O.M.C.
creó la Ventana Ecológica, desde donde se pretende
asumir medidas discriminatorias, contra países que
no hagan parte de los Acuerdos Multilaterales de Medio Ambiente
(AMUMA); desafortunadamente hasta el momento sólo es
una formulación y no rige en forma obligatoria.
El articulo
20 GATT reza "autoriza a los miembros de la O.M.C. para tener
criterios medioambientales por encima de las obligaciones
internacionales." De esta manera, se presenta la mejor oportunidad
mundial para aplicar y promocionar políticas de Desarrollo
Sostenible. En esta norma, se deja ver claramente que el criterio
medioambiental, sí puede tener mayor importancia en
el comercio internacional; ahora lo que falta ver, es que
la práctica sea coherente con dicha formulación.
La etiqueta
ecológica, un instrumento de política ambiental,
que no es discriminatorio cuando se habla de la producción
de bienes nacionales e importados, ni obligante para ningún
país; puesto que permite que cada uno en particular
utilice sus propias estrategias de protección medioambiental,
si le facilitará a cada nación en el futuro,
el acceso a los libres mercados internacionales.
El A.L.C.A,
Área de Libre Comercio de las Américas tiene
como objetivos, buscar un incremento del comercio intrarregional,
un incremento de la inversión en la zona y una reducción
en la deuda externa. De la misma manera tiene dentro de sus
pilares fundamentales la preservación de la democracia,
la erradicación de la pobreza, la conservación
del medio ambiente y del Desarrollo Sostenible y la integración
económica y libre comercio del hemisferio. Se puede
afirmar que cuando se habla de acuerdos de comercio internacional,
se tiene en cuenta la variable medioambiental, pero desafortunadamente,
esta no es suficiente.
La Cámara
de Comercio Internacional (CCI), organización de carácter
no gubernamental, creada con el propósito de promover
el libre comercio y la inversión de países desarrollados
y en vía de desarrollo, en condiciones de mercado abierto,
estableció dentro de sus trece comisiones, una específica,
denominada Comisión del Medio Ambiente; con el objetivo
de promover la posición empresarial relacionada con
la política de Desarrollo Sostenible, incentivando
la gestión ambiental empresarial, mediante iniciativas
y autoregulaciones de sus productos, como elemento soporte
del comercio de bienes, servicio y tecnología. También
posee una Comisión sobre Energía interrelacionada
con la anterior.
Veamos
por qué el comercio internacional aún no es
sostenido, ni lo será en el corto y mediano plazo.
Pese a
la expuesto anterior, el comercio internacional no tiene del
todo una visión prospectiva, y el Desarrollo Sostenible
es sólo un elemento de consideración; además,
en el comercio exterior de todos los países, como cualquier
mercado libre de oferta y demanda, el precio y la cantidad,
son establecidos por el dominio de las fuerzas del mercado.
Entonces no se puede pretender tener un derecho preferencial
en el presente, en las transacciones comerciales internacionales
de las generaciones que están por venir.
En la
actualidad no existe un comercio internacional sostenible,
no hay una oferta y demanda superior a la que refleje este
mercado; dicha condición no varía, más
aún cuando los países de centro tienen unos
criterios y los de periferia otros; esto impide una efectividad
en las políticas medioambientales a nivel exterior.
En las actuales condiciones, si llega a existir un fortalecimiento
del comercio internacional de América Latina, se obtendría
una recuperación de los saldos de la balanza comercial,
y en forma contraria, unos déficits en los saldos de
inventarios naturales; justificable esto, por que el valor
de la contaminación y el uso de tecnología no
es asimilable en esta área, y en consecuencia produciría
una baja en las variables medioambientales, lo que a su vez
puede alterar sustancialmente la economía mundial.
El comercio
exterior de América Latina se caracteriza por una baja
elasticidad en los bienes exportados; sus bienes primarios
no tienen un verdadero valor de cambio, ni un costo de oportunidad
real; su exportación actual no involucra el valor del
coste ambiental y el capital natural, se registra por menor
valor o simplemente no se registra. Su participación
en este mercado se hace, con un uso exhaustivo de los recursos
naturales; la devaluación de sus monedas jamás
reflejará el valor de sus costos ambientales al momento
de intercambiarlo por una divisa fuerte.
Adicional
a esto, su balanza comercial es deficitaria, el crecimiento
económico, es soportado en el capital natural, sin
tener una verdadera conciencia de que cuando la degradación
ambiental afecte totalmente la producción, y cuando
se agoten las existencias, ¿qué se va a exportar?
Las ventajas comparativas y la capacidad exportadora, no tiene
en cuenta el nivel de recuperación ni el saldo del
inventario medioambiental.
Los sistemas
financieros internacionales consecuentes con los elementos
de protección ambiental, han asumido el concepto de
Desarrollo Sostenible en sus políticas, y dentro de
los requisitos previos para la aprobación de los créditos,
tienen en cuenta algunos principios fundamentales, y como
un caso particular el Banco Mundial:
- Se esfuerza
por asegurar que los proyectos que afectan a los recursos
naturales no excedan de las capacidades regenerativas del
medio (por ejemplo los proyectos de pesquería deberán
tratar de evitar el exceso en la pesca y los proyectos agrícolas
deben evitar tasas insostenibles de erosión del suelo.
- No financiará
proyectos que puedan causar deterioro grave o irreversible
del medio ambiente, como extinción de especies conocidas,
sin medidas de alivio aceptables.
- No financiará
proyectos que comprometan indebidamente la salud y la seguridad
pública.
- No financiará
proyectos que desplacen gentes o perjudiquen seriamente a
minorías étnicas vulnerables sin poner en práctica
medidas de alivio aceptables (según se consignan en
normas de acción separadas sobre reasentamientos involuntarios
de pueblos tribales).
- No financiará
proyectos que contravengan algún acuerdo internacional
sobre el medio ambiente y en el cual el país prestatario
propuesto sea parte.
- No financiará
proyectos que pueden alterar significativamente el medio ambiente
en un país vecino sin consentimiento de ese país.
- No financiará
proyectos que modifiquen significativamente las zonas naturales
señaladas por acuerdos internacionales como sitios
de patrimonio mundial o reservas de biosfera, o por la legislación
nacional como parques nacionales, refugios de vida salvaje
u otras zonas protegidas.
- Se esfuerza
por asegurar que los proyectos con efectos ambientales adversos
inevitables se sitúen en zonas donde el perjuicio ambiental
quede minimizado, así sea a costos financieros iniciales
algo mayores*.
Por todo
lo expuesto en este libro, la Economía del mundo, se
enfrenta en todos sus áreas y dimensiones, al reto
más grande en toda la historia de la humanidad, la
cual es, sostenerse en condiciones favorables por largos periodos
de tiempo, y tener la capacidad de velar por el bien de su
generación y asegurar a las futuras generaciones, una
oportunidad para poder tener sus propios espacios de acción.
Únicamente
el futuro, dará la razón a los que defendemos
este teoría contemporánea y revolucionaria,
para saber si valió la pena formular una teoría
denominada de Desarrollo Sostenible y tener la posibilidad
de evaluar sus alcances y beneficios.
Fuente:
Revista Finanzas y Desarrollo. Diciembre de 1986. Volumen
23 No. 4 Pág. 38.
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