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“ANTENAS PELIGROSAS”

Agradecemos la autorización del Dr. Gerardo Rodríguez Planes para la publicación 
Carta original publicada en revista USERS 127 adaptada para hacer comprensible su lectura (NdR) 

Me resulta de sumo interés el tema de las "antenas peligrosas". Coincido totalmente en cuanto a la necesidad de difundir información cierta, imparcial y que se pueda comprobar, porque se trata de temas de salud pública, que pueden llevar temor a la población. 

Lamentablemente, cierta información no parece cumplir con ninguno de esos tres requisitos. La calificación de "imparcial" resulta graciosa para referirse a sitios de Internet cuya parcialidad ya está escrita en sus nombres (por ejemplo, "antenaspeligrosas"). La información "cierta", o por lo menos con grados razonables de certeza, sólo puede obtenerse de estudios publicados en revistas científicas de prestigio internacional, que aplican una serie de pruebas y controles para asegurar, dentro de lo humanamente posible, que han sido realizados con imparcialidad y que cumplen rigurosas normas metodológicas. Para tranquilidad de los lectores, que en gran parte son usuarios de teléfonos celulares, no existe hasta hoy en la literatura médica internacional ningún estudio en seres humanos que haya demostrado que este tipo de emisiones de radio sean peligrosas para la salud. 

La afirmación de que hay muchos estudios que han constatado los daños a la salud me deja con la intriga, porque no he encontrado esos estudios en las publicaciones médicas internacionales ni en los sitios de Internet que muchas veces se propone. La información que se brinda en esos sitios es en la mayoría de los casos de carácter subjetivo o basada en testimonios individuales, junto con recomendaciones generales de límites de emisión en distintos países. Las opiniones personales pueden ser muy valoradas pero no tienen por sí solas validez científica y los límites de emisión son sólo eso, límites (fijados por organismos técnicos o burocráticos en distintos lugares del mundo) y tampoco constituyen demostración alguna.

Si se quiere obtener información seria sobre el tema se puede recurrir a los últimos trabajos científicos publicados, entre los cuales podemos citar "Cellular-telephone use and brain tumors" de la edición del 11 de enero de 2001 de la revista New England Journal of Medicine (volumen 344, número 2, páginas 79 a 86) en el que se concluye que no existe ninguna evidencia de que el uso continuado de estos aparatos aumente el riesgo de tumores cerebrales, y "Epidemiological evidence on health risks of cellular telephones" de la edición del 25 de noviembre de 2000 de la revista The Lancet (volumen 356, páginas 1837 a 1840), en el que tampoco se encuentran evidencias de daños a la salud de ningún tipo. Cabe aclarar que las dos revistas citadas se encuentran entre las de mayor prestigio científico del mundo. 

Un detalle que sí debería llamarnos la atención es el gran aumento de los accidentes de tránsito por el uso del teléfono celular en el automóvil. Contrariamente a lo que se piensa, estos accidentes no se solucionan con un teléfono de "manos libres", porque el problema es la desconcentración que puede producir el llamado telefónico y el consiguiente aumento de los errores de manejo, aun después de haber cortado la comunicación. Este efecto de los teléfonos celulares es mucho más grave y cierto que el infundado temor a las ondas de radio (para ampliar este punto puede recurrirse a "Association between cellular telephone calls and motor vehicle collisions", publicado en New England Journal of Medicine, 1997; 336:453-458.

En conclusión, el miedo a las ondas de radio se inscribe en lo que se ha dado en llamar "leyendas urbanas", creencias que se transmiten de boca en boca (o a través de Internet), en su mayoría totalmente falsas, y que suelen tener como blanco predilecto los temas médicos o de salud pública. Información adicional sobre este tema se puede encontrar en www.delgaleno.com (en el artículo "El aspartamo tóxico, las agujas contaminadas con HIV y otras leyendas urbanas") o en inglés en www.urbanlegends.com, donde hay una interesante recopilación. 

Nota: aclaro –por las dudas- que no tengo ninguna vinculación con empresas de telefonía celular. Mi interés en el tema proviene de mis profesiones de médico y analista de sistemas, que me lleva a estudiar con más interés los temas en donde confluyen, aunque sea parcialmente, ambas profesiones.

 
   
 
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