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Poda de árboles
Ernesto B. Giardina
Auxiliar 7º - División
Operaciones
Departamento DELITOS AMBIENTALES
MUNDO POLICIAL Nº 85 - Mar.
2001
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SITIOS
DE INTERNET ORGANIZACIONES
GUBERNAMENTALES
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Los ejemplares
arbóreos no sólo otorgan placer y beneficio visual
(combinando forma-arquitectura con colores), sino que, entre otras
cosas:
- Proveen oxígeno
a partir de la fijación de dióxido de carbono (uno
de los responsables de la contaminación atmosférica).
- Funcionan
como retenedores del polvo - polvillo.
- Humidifican
el ambiente a través del efecto transpiratorio (evapotranspiración)
que poseen las hojas.
- Suavizan
los efectos térmicos extremos y modifican la insolación
(tan importante en grandes ciudades durante la temporada estival).
- Amortiguan
los ruidos ambientales.
Existen opiniones
profesionales encontradas respecto de la decisión de podar
o no, independientemente de que se trate de una plaza o lugar público
(con importante espacio), o del caso de una vereda - calle (como si
todas fueran iguales y las especies arbóreas plantadas en las
mismas tuvieran igual sistema o ritmo de crecimiento). A ello se suma
la diferencia que existe entre podar una especie dentro del ámbito
domiciliario (para aquellos que pueden gustar del placer de contar
con un ejemplar "propio") y hacerlo con el árbol que se encuentra
frente a nuestra casa que, para el caso, aunque seamos los "frentistas",
"no es nuestro", sino de la comunidad, por lo tanto no podemos hacer
"lo que queramos con él", aun cuando lo hayamos plantado nosotros,
habiéndole brindado tiempo, esfuerzo y habiendo invertido muchas
veces algún dinero en él (fertilizantes, abonos, fungicidas,
insecticidas, etc.).
Y ya que se toca
el tema de la "poda en espacios públicos" (propiedad de la
comunidad, aun sobre la vereda de nuestro domicilio), hay que saber
diferenciar, dentro del término "poda", lo que concurre en
un daño y lo que es una contravención (Infracción
municipal" para la legislación actual). A grandes rasgos,
cuando, con relación a la práctica de cortar ramas,
se cortan aquellas más gruesas, que coinciden generalmente
con la bifurcación del tronco o eje principal, disminuye
casi totalmente el sistema de ramificación natural (primarias,
secundarias, terciarias, etc.). De esta forma, estamos incurriendo
en un "delito" por haberle provocado al árbol un "daño
severo" en lo que hace al crecimiento, desarrollo, longevidad (vida
útil), y, muy especialmente, al "beneficio ambiental". Como
contrapartida podemos ver un "recorte" de ramas o brotes más
delgados (de menor diámetro), bien para provocar una abertura
en su centro (para que se forme una fronda más densa: con
más hojas y más desarrolladas, especialmente en los
meses más cálidos; las hojas son las responsables
directas de casi todos los beneficios ambientales), o bien para
lograr un desarrollo, no tanto en altura como en ancho o diámetro,
cuidando que, con tal crecimiento, no se vean afectadas propiedades,
así como tampoco el tránsito y seguridad de personas
y vehículos. Habrá que podar, entonces, a partir de
determinada altura, relacionada con la edad del árbol, y
que va a depender de cada especie, habiéndole dado al ejemplar
arbóreo la posibilidad de poder desarrollar su estructura
(arquitectura) mínima, que asegure su crecimiento y desarrollo
posterior. Se deben conocer, tanto para árboles propios como
para aquellos ubicados en veredas y paseos públicos, además
del crecimiento natural del ejemplar arbóreo, la existencia
de otros ejemplares vecinos. A modo de ejemplo, y en términos
generales, un árbol de porte medio debe contar con un diámetro
aproximado de 4 ó 5 metros, en el sentido de la circulación,
porque si a dicho ancho lo afectamos también sobre la transversal
(sentido de circulación - calle), podríamos provocar
daños sobre frentes y un problema de seguridad, al facilitar
el acceso a balcones y techos - azoteas.
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debe saber diferenciar una poda de conducción y/o
mantenimiento (respetando la arquitectura natural del
árbol que se trate, junto con los beneficios ambientales
que la misma fronda o masa foliar provee), de un "mochamiento"
(si se permite el término), que sufren los troncos
o ejes principales, so pretexto de asegurarle un mayor
vigor al árbol. Esta práctica, que confiere
mayor longitud a las ramas o brotes nuevos, provoca inestabilidad,
no sólo por el crecimiento desmedido de las ramas
o brotes nuevos (muy largos generalmente), sino porque
las mismas parten de lugares (yemas) superficiales, a
diferencia de aquellas que surgen del crecimiento y desarrollo
natural normal. |
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ORGANIZACIONES
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Existen podas
violentas (sobre alguna ramificación primaria) que podrían
justificarse en el caso de ramas que han sido afectadas por alguna
patología (enfermedad) y que corren riesgo de caerse (lo
que queda a criterio del profesional actuante dentro del organismo
pertinente).
Los cortes
(poda) sobre ramificaciones primarias de grosor importante, que,
en muchos casos, no se hacen de modo oblicuo, sino paralelo a la
superficie de la plantera (como para que no se retenga el agua de
lluvia: fuente y origen de enfermedades y debilitamiento general),
además de provocar la desestabilización del ejemplar
arbóreo, reducen la masa foliar (fuente de beneficios ambientales)
y colaboran con la mala arquitectura que tales ejemplares originan
con el tiempo (desarmonía parte vegetativa – parte radicular).
Así solemos ver árboles con finos brotes, muy largos
a veces y muy profundos (gran cantidad), que parten de los bordes
o extremos correspondientes a ramas muy anchas. Con estos cortes
también estamos contribuyendo a una competencia desmedida
entre las sustancias alimenticias producidas por el mismo árbol,
que no posee una orientación lógica y coherente en
el crecimiento.
Con la
poda, se debe favorecer la conducción de ramas en lugares
muy transitados y populosos; ramas que de otra forma, se verían
(muchas veces) mutiladas - desgarradas por el mismo tránsito
de vehículos; lo que también contribuiría a
la proliferación de patógenos a través de tales
heridas, y el riesgo consiguiente.
A modo
de ejemplo, un árbol de porte medio y hojas no muy anchas
provee al ambiente el oxígeno necesario para diez personas.
Además,
y repitiendo conceptos ya mencionados, contribuye a la fijación
del polvo de grandes urbes, suaviza la temperatura ambiente, es
humidificador (por la cualidad de evapotranspiración), amortiguador
de ruidos, etc.
Las ideas
vertidas en este trabajo no son sólo resultado de experiencias
personales, a las que se suman el saber y entender que mi profesión
me ha dado (ingeniero agrónomo UBA, perito oficial de la
División Prevención del Delito Ecológico de
la Policía Federal Argentina), sino también de trabajos
publicados por el biólogo Francisco Martínez Gonzalvez
y el funcionario español Luis González Camino, ambos
muy entendidos en el tema.
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