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Patricia
vive lejos de su familia en un hotel de Buenos Aires. Y está bajo
tratamiento. Padece una enfermedad que se llama aplasia medular, una
afección en la que desaparecen las células que protegen a la médula.
Es que durante años trabajó en las denominadas "tintorerías
ecológicas" y estuvo en contacto con una sustancia tóxica que
reemplaza a los solventes clásicos y se llama percloro. Durante
todo ese tiempo, incluso instruyó a muchas otras mujeres en el
oficio de usar las máquinas con ese desengrasante. Y, hoy, en medio
de un tratamiento duro, lucha por evitar un trasplante de médula.
Patricia
trabajó durante tres años en las llamadas tintorerías ecológicas.
Primero planchando y, después, en la empresa Firbimatic, enseñando
el correcto uso de las máquinas con el desengrasante
percloroetileno. Pero no tardó mucho en comenzar a experimentar síntomas
especiales en su cuerpo. Y allí descubrió algo.
"Empecé
con algunas aftas en la boca, mucho cansancio, problemas de estómago
y bueno, nadie supo decirme, me decían que era stress",
relata.
Es
que las tintorerías ecológicas, rápidas o modernas en las que
Patricia capacitaba, tienen en común el uso del percloroetileno,
una sustancia altamente tóxica que reemplaza a los solventes
tradicionales.
"Con
muchísimo cuidado hay que manejarlo porque es tóxico como muchos
compuestos clorados. Produce una serie de afecciones a la gente que
está en contacto con ello. Quienes más están en contacto, por
supuesto, son los que trabajan con este producto", afirma un
ingeniero del Conicet. Es justamente el caso de Patricia, que
durante tres años se manejó con ese tóxico.
"Lo
que nosotras hacíamos (cuando explicábamos) era tener siempre un
frasquito de perc para hacer una muestra. No todas las prendas
pueden ir a perc. Embebíamos una toallita de cocina y la mojábamos
en perc y pasábamos en algún lugar de la prenda. Si el papel
quedaba manchado, esa prenda no podía ir a percloro", explica.
Pero
no usaban ni guantes ni barbijos, y la falta de protección le abrió
paso a los efectos que puede provocar el percloro.
"Los
riesgos son muy variados, en la literatura hay una cantidad muy
grande de estudios que van desde afecciones en la piel, en las vías
respiratorias, afecciones renales, hepáticas... hubo efectos agudos
de altas concentraciones que llevaron a la muerte de gente, pero eso
depende de la susceptibilidad y de la historia genética del
paciente", agrega el vocero del Conicet.
Sin
embargo, ante la aparición de cualquier cuestionamiento sobre el
percloro, los dueños de las tintorerías argumentan que no hay
peligro pues no hay contacto con el solvente. Que las máquinas
trabajan con un sistema de circuito cerrado y que cuando la ropa
sale, lo hace sin rastros del tóxico.
El
diagnóstico médico, en cambio, relacionó los síntomas con
solventes. Y ahí verificó que la afección de Patricia era una
aplasia medular por intoxicación.
La
aplasia medular es la desaparición de las células que protegen a
la médula; una disfunción que impide la formación de células
sanguíneas y provoca anemia e infecciones severas.
Por
si quedaran dudas sobre el primer diagnóstico, los estudios hechos
en el Hospital Militar determinaron también que la aplasia fue
causada por la toxicidad del percloroetlineo a la que estuvo
expuesta.
Una
sola recorrida por tintorerías de este tipo fue suficiente para
encontrar una empleada con los mismos síntomas que tenía Patricia
cuando empezó.
Por
su parte, la Cámara Argentina de Tintorerías Lavanderías y Afines
con sede en el mismo edificio de Firbimatic insistió en fundamentar
el buen funcionamiento de este sistema en la ausencia de casos de
intoxicación con percloro. Y jamás admitió conocer ningún caso
en la cadena 5 A Sec, otra de las empresas de limpieza a seco más
importantes del mundo.
Sin
embargo, Patricia tiene su enfermedad como prueba, y un tratamiento
duro para evitar un trasplante de médula. Sigue en su habitación
de hotel en Buenos Aires, lejos de sus tres hijos que todavía no se
explican qué le pasó a su mamá.
Las
víctimas
Patricia
Durante
tres años trabajó en las llamadas tintorerías ecológicas.
Primero planchando, y, más tarde, en la empresa Firbimatic, enseñando
el correcto uso de las máquinas con el desengrasante
percloroetileno. Pero, con el tiempo, fue desarrollando síntomas
sospechosos, y un último diagnóstico le reveló "aplasia
medular". Los médicos coinciden en afirmar que su enfermedad
está relacionada con el contacto con esa sustancia, cuya toxicidad
está probada. Hoy vive lejos de su familia en un hotel de Buenos
Aires. E insiste con un tratamiento que pueda evitarle un trasplante
de médula.
"(Cuando
el médico me dio el diagnóstico) le dije qué podíamos hacer para
avisarle a las chicas el riesgo que están corriendo. Porque yo
siempre decía 'si yo estuve un año y medio hasta que me
diagnosticaron todo esto, debe haber tanta gente que está como yo
buscando un diagnóstico y con algún síntoma que realmente ignoran
que puede ser por esto como me pasó a mí'".
Qué
es el percloroetileno
El
percloroetileno (PERC) o tetracloroetileno es un solvente
actualmente muy utilizado en tintorerías "ecológicas"
por su propiedad no inflamable y su alto poder desengrasante.
Es
un líquido incoloro, con olor a éter, que mezcla con alcohol, éter
y aceites en todas sus proporciones pero es insoluble en agua. No es
inflamable ni explosivo en condiciones normales de utilización. Se
obtiene, junto con el tetracloruro de carbono, mediante percloración
de propileno/propano y con una riqueza superior al 99,8% y una
densidad a 20ºC de 1,623 gr/l.
El
percloroetileno se representa con la fórmula química CL2 C = C
CL2. Es un liquido denso y muy soluble en alcohol, éter, benceno,
cloroformo y tetracloruro de carbono.
Disuelve
en cualquier proporción los aceites y grasas vegetales, animales y
minerales, también hollín, alquitrán, esencias vegetales y
resinas naturales. Descompone en cantidad limitada las parafinas,
caucho, gomas y ceras, azufre, fósforo, nicotina, naftalina, yodo y
resinas termoplásticas. No disuelve -o muy poco- al agua, taninos,
azúcar, glicerina y glicol, nitrocelulosa, acetato de celulosa y
resinas termoendurecidas.
Es
un compuesto organoclorado, es decir, posee una estructura de base
de carbono con átomos de cloro. La familia de organoclorados
(dentro de las que también se incluyen los PCBs y las dioxinas)
presentan una especial problemática a lo largo de todo su ciclo de
vida con respecto al medio ambiente por su carácter tóxico,
persistente, acumulativo y no biodegradable.
Su
mayor estabilidad respecto de otros disolventes clorados, conseguida
por adición de estabilizantes especiales, le permite soportar las
condiciones de operación en el desengrase al vapor y proteger la
superficie a desengrasar del ataque de ácidos, álcalis y
oxidantes. Se emplea en la limpieza en seco de textiles, por su gran
poderde limpieza y nula acción sobre las telas y los colores. También
se usa como agente de extracción de aceites vegetales y minerales y
en desengrase de metales.
Sin
embargo, el percloroetileno puede producir serios daños neurológicos
en los trabajadores de las tintorerías llamadas "ecológicas",
en los vecinos de las mismas y en los usuarios de las prendas
tratadas.
También
provoca cambios en el comportamiento de las personas. Es tóxico
para el hígado, riñón y el sistema nervioso central. Tiene también
efectos adversos sobre el corazón, vinculados con las alteraciones
que provoca en la dinámica del calcio durante los movimientos
(excitación-contracción) del corazón.
En
el ser humano puede ser cancerígeno. Sus efectos se documentan la
mayor frecuencia en el intestino, páncreas, riñón y vejiga. Puede
provocar cáncer de lengua y de laringe. También puede ocasionar
abortos espontáneos.
Es
frecuente que se produzca la alteración de la visión de los
colores (daltonismo) por exposición al percloroetileno. Provoca
alteraciones en el sistema inmunológico. El percloroetileno puede
transmitirse a los lactantes a través de la leche materna, con
todos los riesgos que aquí se señalan.
Se
le reconoce también como causante de daños en el hígado y el
sistema nervioso central.
Qué
efectos causa sobre el medio ambiente
El
Percloroetileno o PERC es un solvente muy utilizado por las tintorerías
llamadas ecológicas debido a su alto poder de limpieza y por no
afectar las telas ni los colores. Es muy estable en condiciones
normales y no es inflamable. Sin embargo, este compuesto químico es
un alto contaminante.
El
PERC es una sustancia química que degrada de los ecosistemas. Sus
propiedades contaminantes son tan preocupantes que para el 2005
Europa tiene previsto erradicar su uso. Incluso, algunos países
como Suecia ya lo han prohibido.
La
presencia de esta sustancia en el ambiente llega a través de su
empleo en el proceso de limpieza a seco que se realiza en las
tintorerías "ecológicas". Durante el tratmiento de las
prendas, se generan emisiones de gases tóxicos, residuos y vertidos
líquidos de carácter peligroso que van desde la ventilación
intencionada; filtros usados en las máquinas de limpieza que
contienen hasta 4.5 litros de PERC; barros tóxicos generados por la
destilación de solvente que contienen hasta un 50% de PERC y en las
cuales también se han detectado dioxinas; y agua contaminada con
PERC como resultado de la destilación, que comúnmente son vertidas
a las alcantarillas.
El
PERC no es muy persistente en el aire, por tener tendencia a
reaccionar fotoquímicamente al estar expuesto a la luz solar y
también por reaccionar con los radicales de hidróxilo. Esta
degradación puede ocurrir en un plazo comprendido entre unas horas
hasta unos meses. Los productos de descomposición del PERC son
principalmente el fosgeno y los cloroacetil cloruros, aunque también
se producen cloruro de vinilo, ácido tricloroacético (TCA) y
tetracloruro de carbono. Estos productos son más persistentes y
pueden ser más tóxicos. Se estima que hasta un 8% de PERC atmosférico
se convierte en tetracloruro de carbono, que es uno de los
principales agentes destructores de la capa de ozono. El TCA fue
intencionalmente producido por la industria como herbicida y puede fácilmente
ligarse a la degradación de los bosques.
La
lluvia arrastra el PERC atmosférico a los mares y lagos, pero la
mayor parte se vuelve a evaporar muy rápidamente. El PERC puede
incorporarse al medio biológico y ser metabolizado. Muchos de los
productos de su degradación formados en el agua son a menudo más
persistentes en ella que el mismo solvente.
En
promedio una tintorería genera entre 4.5 y 9 litros de agua
contaminada de PERC al día. La mayoría de las tintorerías
desechan estos vertidos directamente a las alcantarillas públicas,
que en gran parte terminan en los acuíferos subterráneos. La
migración de la porción de PERC que no se evapora, del suelo o de
las tuberías, hacia los acuíferos subterráneos supone la
acumulación de esta sustancia en dichos fondos, donde son
considerablemente persistentes.
Qué
dice el Conicet
Un
ingeniero del organismo explica los efectos que el percloroetileno
puede tener sobre la salud. Las afecciones que provoca pueden variar
desde alteraciones en la piel hasta cáncer.
Las
tintorerías ecológicas, rápidas o modernas en las que Patricia
capacitaba, tienen en común el uso del percloroetileno en lugar de
los solventes tradicionales.
Al
respecto, un ingeniero del Conicet advierte: "Con muchísimo
cuidado hay que manejarlo porque es tóxico como muchos compuestos
clorados. Produce una serie de afecciones a la gente que está en
contacto con ello. La gente que más está en contacto por supuesto,
son los que trabajan con este producto".
Y
agrega: "Los riesgos son muy variados, en la literatura hay una
cantidad muy grande de estudios que van desde afecciones en la piel,
en las vía respiratorias, afecciones renales, hepáticas... hubo
efectos agudos de altas concentraciones que llevaron a la muerte de
gente, pero eso depende de la susceptibilidad y de la historia genética
del paciente".
Qué
dice la Cámara Argentina de Tintorerías
La
institución que aglutina a las llamadas tintorerías y lavanderías
insiste en desmentir los efectos nocivos del percloroetileno sobre
la salud. Afirma que esa sustancia no mantiene contacto con los
operarios y que no conoce casos de empleados que hayan desarrollado
alguna enfermedad por su supuesta toxicidad.
Las
tintorerías ecológicas, rápidas o modernas en las que Patricia
capacitaba, tienen en común el uso del percloroetileno en lugar de
los solventes tradicionales.
Sin
embargo, ante la aparición de cualquier cuestionamiento sobre esa
sustancia cuya toxicidad ya está comprobada, los dueños de las
tintorerías argumentan que no hay peligro pues no hay contacto con
el solvente.
En
ese sentido, afirman que las máquinas trabajan con un sistema de
circuito cerrado y que cuando la ropa sale, lo hace sin rastros del
tóxico. Por eso, argumenta, no puede haber víctimas.
"Ese
producto, mantenido dentro de los cánones de trabajo normales no
altera absolutamente nada la salud y en el caso que ocurriese algún
accidente, que entre en contacto con la piel, es un producto que se
lava", señala Alejandro Dufour, presidente de la Cámara
Argentina de Tintorerías Lavanderías y Afines.
"¿Usted
alguna vez tuvo conocimiento de alguna empleada con algún tipo de
enfermedad?", se le preguntó.
La
respuesta fue: "En absoluto, ni aquí, ni en ninguna parte del
mundo"
"¿Usted
cree que se usa con responsabilidad el percloroetileno?",
insistió T.I.
"Sí,
yo creo que, afortunadamente, dentro de la lectura que hacen
nuestros clientes, desde la enseñanza que da el fabricante de las máquinas
y la enseñanza que da el franquiciante, por suerte se está
actuando y trabajando con bastante responsabilidad", disparó
Dufour.
Así
las cosas, tampoco los estudios y diagnósticos médicos fueron
suficientes para despejar la incredulidad del empresario.
"Más
allá de la preocupación por la salud tuya yo desconozco que exista
un caso donde el percloro haya introducido este tipo de enfermedad.
Al día de hoy yo no tengo esa información", insistió. Y así
prefirió negar la evidencia que se imponía ante sus ojos.
Qué
es la aplasia medular
Es
una enfermedad que padecen entre 5 y 30 personas por cada millón de
habitantes. Se trata de un padecimiento adquirido originado por
agentes externos que provocan la desaparición de las células
encargadas de la producción de sangre.
La
aplasia medular es la desaparición de las células encargadas -en
la médula ósea- de la producción de la sangre. Así, disminuyen
los hematíes (glóbulos rojos), los leucocitos (glóbulos blancos)
y las plaquetas en la sangre periférica.
La
médula ósea es una sustancia espesa que luce como sangre, que se
encuentra dentro de los huesos grandes de nuestro cuerpo y se
encarga de producir las células de la sangre. Es un tejido
esponjoso que llena la cavidad medular de los huesos, allí se
encuentran las "células progenitoras hematopoyéticas"
cuya función primordial es la de dar origen a todas las células
que circulan en la sangre, las cuales son fundamentales para
mantener la vida del ser humano: glóbulos rojos que transportan oxígeno
a los tejidos; glóbulos blancos, constituyen la defensa contra
infecciones; plaquetas cuya función es evitar sangrados.
La
aplasia medular puede ser total, afectando a las células que
producen los hematíes, los leucocitos y las plaquetas, o parcial si
se ve afectada solamente una o dos de las líneas celulares. Es una
enfermedad que padecen aproximadamente a 5-30 personas por cada millón
de habitantes al año.
Se
trata de un padecimiento adquirido, es decir que es causada por
agentes externos como infecciones (sobre todo virales), fármacos y
tóxicos ambientales como benzol, pinturas, barnices, insecticidas y
solventes. Sin embargo, con frecuencia la causa de la enfermedad no
se puede identificar y los casos son conocidos como idiopáticos.
Los
síntomas de la aplasia medular vienen determinados por el grado de
afectación de cada uno de los elementos que forman la sangre.
Cuando la producción de hematíes se ve comprometida aparece anemia
con sus síntomas acompañantes de palidez, astenia, dolores de
cabeza, palpitaciones, falta de respiración, vértigos y calambres.
Si además está alterada la producción de los leucocitos, el
paciente tendrá una exagerada tendencia a padecer infecciones,
habitualmente por gérmenes poco comunes. Finalmente, si se
compromete la producción de las plaquetas será frecuente la
presencia de hemorragias que podrán ser leves (epistaxis,
gingivorragias), o podrán comprometer la vida del enfermo
(hemorragias digestivas o cerebrales).
Cómo
se trata
Una
vez detectada la enfermedad, el primer paso es eliminar el agente
causante. Luego, una batería de medicamentos pueden ayudar a
combatir la aplasia medular. En casos severos se puede llegar a un
transplante de médula ósea.
La
prueba más importante para detectar la aplasia medular es el
hemograma. A través de este análisis de sangre se puede observar
la disminución del número de hematíes, leucocitos y plaquetas.
Pero, a veces, al exponer las células al microscopio, éstas se ven
morfológicamente normales. Entonces, ante estos resultados es
imprescindible realizar una biopsia sobre la médula ósea en la que
se observará una ausencia total o parcial de las células
encargadas de producir los elementos de la sangre. Además este
estudio permite diferenciar otros procesos hematológicos que pueden
cursar también con anemia, leucopenia y/o trombopenia, como es el
caso de las leucemias agudas.
El
principal factor de detección de la aplasia medular es el grado de
afectación de la médula ósea. Así mismo, el pronóstico está
condicionado por el número de complicaciones que pueden suceder
durante la evolución de la enfermedad. Si bien hasta hace unos años
el pronóstico, sobre todo de las formas severas, era relativamente
malo, en la actualidad con la realización del trasplante alogénico
de médula ósea, el pronóstico de estos pacientes está mejorando.
En
aquellos casos en los que se haya identificado un factor
desencadenante, el principal tratamiento consiste en suprimir el
agente causante. Además deberá de realizarse un procedimiento de
soporte encaminado a corregir la anemia. Este tratamiento se realiza
mediante transfusiones de concentrados de hematíes y de plaquetas.
Para
paliar la disminución de los leucocitos deben de prevenirse las
enfermedades infecciosas mediante la administración de antibióticos
y extremando las medidas de asepsia. Por último debe realizarse un
tratamiento específico de la enfermedad, que estará en función de
la severidad de la propia aplasia medular.
Los
pacientes jóvenes y con una aplasia severa deberán de ser
sometidos a un trasplante de médula ósea cuando se consiga un
donante adecuado. Otros tratamientos que pueden administrarse si no
dispone de donantes son la globulina antilinfocítica o antitimocítica,
corticoides, ciclosporina A.
Cuando
la aplasia no es severa o el paciente no tiene edad para someterse a
un trasplante de médula, además del tratamiento de soporte pueden
administrarse factores de crecimiento hematopoyético (que estimulan
la producción de las células por la médula ósea).
Radiogafía
de la empresa
La
empresa de origen italiano es una de las líderes de la limpieza a
seco a nivel mundial. Entre sus principios, proclama tener un
"particular interés por la protección del medio
ambiente".
La
firma Firbimatic S.P.A. fue fundada en Bologna, Italia, hace 30 años
atrás, por cuatro empresarios del sector de la limpieza a seco.
Gracias
a su expansión en América Latina, la empresa que declara poseer un
capital de $1.406.250.000, decidió establecer una filial en
Argentina, donde cuenta con oficinas para brindar asesoramiento
comercial y técnico.
Su
director general se llama Gino Biagi y el responsable de la filial
latinoamericana es Fernando Argiro Mammato.
La
compañía de origen italiano ocupa hoy en día una posición de
liderazgo en el rubro de la limpieza a seco a nivel mundial, ya que,
con cerca de 3.500 máquinas producidas anualmente, abastece a más
del 50% del mercado del sector del planeta. Además, durante su
desarrollo, adquirió a tres inmediatos competidores, con lo cual se
estableció a la cabeza de un holding de empresas.
En
su página en Internet, la empresa se vanagloria de hacer de
"la calidad, de la innovación tecnológica y de la atención
personalizada de las exigencias del cliente, sus armas de
triunfo". Además, proclama tener "un particular interés
en el respeto de las normas de seguridad del trabajo y en la
protección del medio ambiente, habiendo obtenido la aprobación de
la norma TUV del gobierno alemán y la FACTORY MANUAL
americana".
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