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FUNAM, 69 Organizaciones, Redes de todo el país y la
Defensoría del Pueblo Adjunta de la Ciudad de Buenos Aires, se
unieron para impedir el ingreso de basura nuclear desde
Australia.
Criticaron
al Senado Nacional por haber dado media sanción al acuerdo que
facilita su ingreso. "No les importó que estuviese prohibido
por la Constitución Argentina.
Entre
gallos y medianoches transformaron el país en un basurero
nuclear de paso".
Ahora los
ambientalistas piden a la Cámara de Diputados que "hagan
cumplir el artículo 41 de la Constitución" y "le digan no al
ingreso de basura radiactiva desde Australia y otros países".
La Campaña se lanzó en todo el país, América Latina y
Australia.-
Argentina
quedaría expuesta al Terrorismo Internacional. Habría
embarques altamente radiactivos desde y hacia Australia.
"Estos Chernobyles flotantes atravesarán mares y rutas
argentinas violando la ley y exponiendo inútilmente la vida y
la salud de los ciudadanos", indicó el biólogo Raúl
Montenegro, Presidente de FUNAM.
Córdoba,
noviembre 14 de 2001.- Setenta organizaciones de Argentina y
América Latina se unieron para impedir el ingreso de basura
radiactiva desde Australia. Ese ingreso forma parte del
contrato secreto que firmaron ANSTO e INVAP para que la
Argentina construya allí un nuevo reactor nuclear. El amplio e
inédito movimiento incluye organizaciones no gubernamentales y
coaliciones de ONGs, y a la Defensoría del Pueblo Adjunta de
la ciudad de Buenos Aires. Denunciaron que ambos países
"firmaron ese contrato y luego un Acuerdo Nuclear para
facilitar el ingreso a la Argentina de basura nuclear
australiana altamente radiactiva". Aclararon que "primero
ingresaría el combustible nuclear agotado de Australia, luego
lo acondicionarían en la Argentina, posiblemente en Ezeiza, y
tras 15 a 20 años de permanencia en nuestro país la basura
radiactiva les sería devuelta. Además de altamente radiactiva
podría ser blanco de ataques terroristas".
Los
ambientalistas, que lanzaron simultáneamente la campaña en las
principales ciudades y pueblos del país, denunciaron que la
reciente aprobación del Acuerdo Nuclear por parte del Senado
"viola el Artículo 41 de la Constitución nacional" y
transforma a la Argentina "en lugar de almacenamiento,
tratamiento y paso de residuos radiactivos extranjeros". El
Biólogo Raúl Montenegro, presidente de FUNAM, indicó que el
Senado "aprobó el acuerdo entre gallos y medianoches" y que
esa aprobación "ignoró los dictámenes realizados por el
reconocido Constitucionalista Daniel Sabsay, que consideró
"nulos" esos acuerdos". Los ambientalistas le pidieron a la
Cámara de Diputados de la Nación que "no apruebe" el acuerdo
"porque viola la Constitución Nacional".
El Biólogo
Raúl Montenegro agregó que "todo el proceso está viciado de
nulidad" y que debería ser "investigado por la Justicia".
Sostuvo que las negociaciones pudieron seguir adelante
"gracias a documentos oficiales de cuestionable origen, a la
silenciosa violación del Artículo 41 de la Constitución
Argentina, que prohíbe el ingreso al territorio nacional de
residuos radiactivos, y a un contrato que se mantuvo en
secreto. Si Greenpeace y FUNAM no hubiesen descubierto la
cláusula del contrato sobre importación de residuos
radiactivos INVAP hubiese seguido adelante como si se tratase
de un negocio legal, cuando este negocio es flagrantemente
ilegal".
Tras
criticar la aprobación del Acuerdo en Senadores, Juan Carlos
Villalonga, de Greenpeace, sostuvo que "todo este proceso
estuvo caracterizado por el secretismo y la falta de
transparencia".
Los
ambientalistas indicaron que se habían unido "para impedir que
Argentina se transforme en el patio de atrás de los países del
Primer Mundo".
El Biólogo
Raúl Montenegro, de FUNAM, indicó que los residuos radiactivos
"vendrían desde Australia, atravesarían el Cabo de Hornos y
serían desembarcados en Bahía Blanca o el puerto de Buenos
Aires. Estos Chernobyles en potencia amenazarán nuestros mares
y nuestras rutas, y nos expondrán al terrorismo internacional.
No olvidemos que el reactor nuclear australiano que se va a
reemplazar ya habría estado en la mira de un grupo terrorista
que pensaba colocarle una bomba durante los Juegos Olímpicos
de Sydney del año pasado".
En su
documento los ambientalistas señalan: "Nos negamos a ser
tratados como tontos e ignorantes. Nos negamos a aceptar un
contrato y un acuerdo ilegales. Todos debemos conocer a los
responsables de estas aberraciones disfrazadas de instrumento
público, entre ellos el Gerente General de INVAP, Hector
Otheguy; el presidente de CNEA, Aldo Ferrer; el Gerente
General de CNEA, Roberto Cirinello; el Embajador Argentino en
Australia, Néstor Stancanelli; el Ministro de Relaciones
Exteriores, Adalberto Rodriguez Giavarini y el Presidente de
la Nación, Fernando de la Rúa. Todos ellos son funcionarios de
la gente pagados con los impuestos de la gente. Todos ellos
llevaron adelante un contrato y un acuerdo ilegales,
perjudicando a las generaciones actuales y futuras de
argentinos"
Posteriormente agregan que "tanto el contrato firmado
por INVAP y ANSTO como el Acuerdo de Cooperación Nuclear que
suscribieron los gobiernos de Australia y la Argentina violan
nada menos que nuestra Constitución Nacional. Ambos abren el
país al ingreso de residuos radiactivos procedentes de otros
países. Sin embargo, y pese a la contundencia de los
argumentos legales, los funcionarios de INVAP, de CNEA, del
Ministerio de Relaciones Exteriores y de la propia Presidencia
de la Nación intentan hacernos creer que la basura nuclear que
nos enviará Australia no es basura nuclear. Por todo lo
anterior le decimos NO a la basura nuclear de Australia, y SI
a la Constitución de Argentina".
Las 70
0rganizaciones y coaliciones reclamaron:
"(1) La no
ratificación por el Congreso Nacional del "Acuerdo entre la
República Argentina y Australia sobre Cooperación en los Usos
Pacíficos de la Energía Nuclear" firmado en Canberra
(Australia) el 8 de agosto de 2001.
"(2) La
anulación de toda iniciativa y compromiso comercial,
institucional o político, existente o proyectado, que tenga
por objetivo el ingreso al territorio argentino de residuos
radiactivos conforme lo establece el Artículo 41 "in fine" de
la Constitución Nacional, y se incluya en dicha anulación todo
proyecto o compromiso que implique el ingreso al país de
combustible nuclear agotado cualquiera sea su finalidad.
"(3) La
difusión pública del Contrato firmado por INVAP y ANSTO.
"Y nos
comprometemos, como ciudadanos e instituciones responsables, a
garantizar el cumplimiento de la Ley y a proteger nuestro
suelo de la peligrosa basura nuclear que pudiera venir de
Australia y de cualquier otro país".
Como parte
de la campaña se elaboró un documento técnico de 45 páginas
que está disponible para quienes lo soliciten.
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