Plan Urbano Ambiental

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Modelo Territorial y Políticas Generales de Actuación
 
   
ÍNDICE

INTRODUCCIÓN
Marco General
Un nuevo Plan para una nueva Ciudad
Marco específico

1 | ARTICULACIÓN METROPOLITANA
1.1 Consideraciones generales
1.2 Antecedentes
1.3 Agenda Propuesta
1.3.1 Sistema de Espacios Abiertos
1.3.2 Sistema de Movilidad
1.3.3 Sistema Ambiental
1.3.4 Caso Paradigmático: La Cuenca del Matanza Riachuelo

2 | MODELO TERITORIAL
2.1 Sistema de Centralidades
2.1.1 Situación Actual
2.1.2 Situación Propuesta
2.2 Sistema de Transporte
2.2.1 Situación Actual
2.2.2 Situación Propuesta
2.3 Configuración Residencial
2.3.1 Situación Actual
2.3.2 Situación Propuesta
2.4 Sistema de Espacios Públicos
2.4.1 Situación Actual
2.4.2 Situación Propuesta
2.5 Configuración Productiva
2.5.1 Situación Actual
2.5.2 Situación Propuesta
2.6 Síntesis del Modelo Territorial
2.6.1 Situación Actual
2.6.2 Situación Propuesta

3 | POLÍTICAS GENERALES DE ACTUACIÓN
3.1 Formas de Intervención
3.1.1 Lineamientos Generales por Áreas de Actuación
3.1.2 Acciones Generales Estructurantes
3.1.3 Acciones de Conectividad
3.1.4 Acciones de valorización del Hábitat
3.2 Mecanismos de Implementación
3.3 Aspectos Normativos y de Gestión
3.3.1 Criterios Normativos
3.3.2 Instrumentos de Gestión
3.3.3 Cambios en la Estructura Administrativa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA OPINION DE DSOSTENIBLE NO NECESARIAMENTE COINCIDE CON LA OPINION DE LOS COLUMNISTAS. A RAIZ DE CUALQUIER NOTA PUBLICADA EN ESTA PAGINA SE CONCEDERA DERECHO A REPLICA A QUIEN LO SOLICITE CON LA FINALIDAD DE MOSTRAR OTRO ENFOQUE SOBRE EL MISMO TEMA, ENRIQUECIENDO DE ESTA MANERA, LOS DEBATES QUE SE GENEREN.

 
 
Introducción
I | MODELO TERRITORIAL EN EL PROCESO DEL PLAN URBANO AMBIENTAL


El Consejo del Plan Urbano Ambiental de la Ciudad presenta este documento como expresión de un nuevo avance del proceso de construcción del Plan; mas precisamente, del que responde a la segunda etapa de formulación inicial del mismo.
Ello es asi, porque el Plan Urbano Ambiental de la Ciudad no se circunscribe a un documento aislado,
una pieza normativa o un código. Por el contrario, los Constituyentes de la Ciudad y su primera Legislatura han establecido que el mismo será una obra en permanente reformulación, por considerar que sólo así será posible atender a la realidad compleja de una ciudad polifacética, con plena participación de todos los que en ella desarrollan su vida.
En ese entendimiento ya han sido presentados los documentos que cumplimentan la primera etapa, referidos a definir el diagnóstico y los lineamientos estratégicos. Los mismos han sido difundidos por todos los medios disponibles y discutidos con organizaciones gubernamentales, no gubernamentales, profesionales, académicas y vecinos, en general, y en particular con la Comisión Asesora Permanente instituida.
Hoy se presenta a la consideración, crítica y discusión pública el Modelo Territorial, segunda etapa en el proceso de elaboración del Plan. Sus insumos, son trabajos específicos de los consultores y un número importante de propuestas vecinales y de los Centros de Gestión y Participación, que son procesados por el Consejo.
Sin embargo, la experiencia del Plan Regulador de 1962, todavía hoy vigente en nuestra ciudad y transformado por imperio de la inercia en el Código de Planeamiento Urbano, de 1977, obliga a aclarar enfáticamente que el Plan no se agota en lo ya hecho ni termina con la presentación del Modelo Territorial. Por el contrario, requiere ser complementado por el planteo de una serie de criterios normativos y una batería de nuevos instrumentos de gestión.
Así como el Modelo Territorial entendido como un elemento dentro del sistema complejo del Plan consiste en espacializar, esto es, llevar al territorio los lineamientos estratégicos y objetivos de la
Buenos Aires del futuro partiendo de la realidad actual detectada en el diagnóstico, los nuevos criterios normativos e instrumentos de gestión que se comienzan a esbozar deben ser entendidos como las herramientas que permitirán pasar de un estado al otro.
A su vez, los sistemas de consulta pública previstos en la Ley 71 enriquecerán sin duda la propuesta y conducirán a los criterios en instrumentos que finalmente constituirán la "ley marco" prevista por los constituyentes en 1996.
Vale la pena aclarar que la reflexión convocada no se limita a los aspectos estrictamente territoriales de la propuesta del CoPUA. Creemos que ya es tiempo de repensar al propio Plan Urbano Ambiental, en tanto procedimiento para su revisión permanente, así como a la propia agencia encargada de esta tarea como instrumento central de la gestión.

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II | UN NUEVO PLAN PARA UNA NUEVA CIUDAD

La ciudad de Buenos Aires mantiene en forma casi constante desde el año 1947 una población de 3.000.000 de habitantes. Esta estabilidad podría relacionarse a primera vista con la existencia de una estructura urbana consolidada y la plena urbanización de su territorio.
Sin embargo, si bien la población y la estructura física son parecidas a la actual, los contextos resultan totalmente diferentes. La ciudad del año 2000 presenta características muy distintas a las de
mediados del siglo XX y está rodeada de circunstancias particulares que marcan en algunos casos diferencias significativas.
Ello indica la necesidad de contar con un nuevo Plan para la ciudad que permita avanzar sobre nuevos problemas, nuevas demandas y nuevas formas de gestión de las cuestiones urbanas.

Como principales diferencias puede enumerarse:
La población no aumenta pero muestra importantes cambios en su dinámica espacial .
Si bien la población es estable en términos absolutos, los datos censales muestran que no todas las áreas de la ciudad tuvieron un comportamiento similar, ya que algunas crecieron significativamente, otras perdieron población y otras se mantuvieron estables.
Igualmente y como se especifica en el Diagnóstico, es notable el incremento de la población que ingresa diariamente a la ciudad por motivos laborales, educativos, sanitarios y recreativos.
El entorno metropolitano registra cambios poblacionales significativos
La escasa variación en la población total de la Capital Federal en las últimas cinco décadas contrasta
con el crecimiento poblacional de su entorno metropolitano que ha alcanzando una población de 9 millones de habitantes, triplicando a la de la Ciudad.
Esto cambia la importancia relativa de la misma y tiene implicancias políticas, económicas y territoriales que han transformado profundamente la relación centro-periferia, tanto dentro del Area Metropolitana como en su vinculación con el resto del país y con el exterior.
Los procesos de globalización producen grandes transformaciones
En los últimos años se han producido profundos cambios en el territorio de la ciudad como consecuencia de los procesos de globalización, libre mercado y desregulación, así como por la nueva
dinámica de las inversiones inmbiliarias.
El mayor desafío para la ciudad de Buenos Aires es direccionar estas transformaciones controlando los procesos e identificando y potenciando los aspectos positivos para maximizar los beneficios derivados de los mismos y contribuir a mejorar la calidad de vida de la población.
Se presentan cambios en el rol del Estado en los procesos urbanísticos
Como consecuencia de los procesos de globalización, desregulación y libre mercado, el balance entre las intervenciones del sector público y el privado en el territorio, tienden a una mayor participación de
este último, reservando al Estado una creciente función de orientación, promoción y regulación, mientras crece significativamente el volumen y escala de intervención de la iniciativa privada.
La operación de los servicios públicos ha sido privatizada
Una de las expresiones de la transferencia de funciones del ámbito público al privado ha sido la privatización en la década del 90 de la operación de los servicios públicos de telefonía, provisión de agua y desagües cloacales, energía eléctrica y gas, así como la operación del sistema de transporte
subterráneo y los servicios ferroviarios de pasajeros en el Area Metropolitana de Buenos Aires y los de cargas que acceden a la zona portuaria, desde el interior del país.
El puerto de Buenos Aires, aún en jurisdicción del Estado Nacional, también ha privatizado sus operaciones. Finalmente la operación del aeroparque de la ciudad, el de mayor volumen de pasajeros del país, ha pasado a manos privadas, con el compromiso, hoy en revisión, de su traslado a Ezeiza en un plazo de seis años.
Estas privatizaciones han generado cambios de actores involucrados, de roles desempeñados, y de dinámica de prestación de los servicios.
Las transformaciones operativas del sistema de transporte liberan tierras públicas
Las sucesivas optimizaciones de las operaciones portuarias y ferroviarias han generado una importante disponibilidad de tierras que pueden ser incorporadas a otros destinos que requiere la ciudad.
Además de Puerto Madero, operación en avanzada realización, las aproximadamente 100 has. de terreno desactivado de las once estaciones ferroviarias de carga ofrecen una oportunidad para la generación de espacios verdes, equipamientos comunitarios y usos complementarios que pueden constituir una herramienta de cambio para importantes sectores de la ciudad.
Las formas de abastecimiento y comercialización impactan en la organización barrial .
La consolidación del supermercadismo y los grandes centros de compras ha producido la virtual desaparición del almacén minorista y una reducción importante de las tiendas y negocios de barrio.
Al mismo tiempo, ha generado nuevos puntos focales que compiten con los espacios de centralidad
tradicionales.
A ello contribuye, además, la desaparición de grandes tiendas y la vigencia del comercio de marcas así como las nuevas formas de organización de la oferta cinematográfica que ha producido el abandono de sectores de la ciudad que tradicionalmente albergaban a las salas de espectáculos, en beneficio de concentraciones de salas pequeñas y mayor cantidad de funciones agrupadas en grandes centros recreativos.
El crecimiento del parque automotor incide en el tránsito urbano y en el medio ambiente
La expansión exponencial del parque automotor, que se ha duplicado sólo en la última década, ha causado serios problemas de tránsito en la ciudad y demanda mejoras en la red vial y medidas firmes de regulación de la circulación.
La construcción de autopistas urbanas altera las condiciones de accesibilidad
La red de autopistas urbanas prevista en planes anteriores, fue construida en forma incompleta y
con trazados que no respetaron la lógica de los planteos originales. No obstante, una vez completada
la red actual, además del importante sistema de ingresos, la ciudad contará con un circuito que
permitirá nuevas formas de accesibilidad a distintos puntos de la ciudad.
El espacio público muestra signos de sobreutilización
El aumento de la presión ejercida por la concentración de actividades, especialmente en las zonas
centrales de la ciudad, donde el espacio público mantiene las características de origen de los trazados
fundacionales de la cuadrícula urbana, establece situaciones críticas.
En forma creciente, las mismas están "ahogando" los espacios comunes con congestión vehicular, contaminación sonora y atmosférica e incluso visual, con una desigual competencia entre peatones y vehículos y una desmedida "apropiación" del espacio público con usos no autorizados.
Los problemas ambientales tienden a agravarse
Además de los problemas de circulación y congestión antes señalados, en la ciudad se han producido, en las últimas décadas, procesos de degradación ambiental, especialmente en los borde fluviales, tanto del riachuelo como del Río de la Plata, donde la contaminación de las aguas ha llegado a niveles críticos y requiere de acciones sostenidas para la recuperación plena de las funciones de estos importantes sectores de la ciudad.
Ante este cuadro de situación, la institución del Plan Urbano Ambiental como "Ley marco" previsto por la Constitución de la Ciudad dictada en 1996, y la sanción de la Ley 71 que conformó el Consejo del Plan Urbano Ambiental como organismo encargado de su elaboración, abren un nuevo período en la gestión urbanística y ambiental de Buenos Aires.

 
 
Plan Urbano Ambiental
III | CRITERIOS Y OBJETIVOS

Previamente a la exposición del Modelo Territorial y de Políticas Generales de Actuación para la Ciudad de Buenos Aires es necesario explicitar la concepción que se tiene sobre dichos instrumentos.
El Modelo Territorial es la expresión de las propuestas de organización del espacio elaboradas a partir de los trabajos de diagnóstico, enmarcado en una visión global de la ciudad.
En tal sentido, es el núcleo propositivo del Plan Urbano Ambiental y constituye la referencia obligada de sus restantes formulaciones, así como el Plan lo será de las políticas de gestión urbana ambiental que se ejecuten a partir de su aprobación y, en especial, del resto de la normativa urbanística y de las obras públicas.

Como paso intermedio entre el Modelo Territorial y los Instrumentos de Gestión, las Políticas Generales de Actuación incluyen las estrategias, programas y acciones para la implementación del Plan Urbano Ambiental.
Con relación al proceso establecido por la Ley 71, tanto el Modelo como las Políticas deben sujetarse a una doble serie de requerimientos:
  • - Ser consecuentes con los objetivos y criterios orientadores fijados para el Plan Urbano Ambiental.
  • Dar respuesta a los problemas y potencialidades surgidos del diagnóstico.
    En ese contexto el objetivo general del Modelo Territorial es mejorar el funcionamiento del sistema urbano a efectos de lograr buenos niveles de calidad ambiental para toda la ciudad.
    Entendemos a la calidad ambiental como al estado de situación que permite vivir la ciudad, sin riesgos de afectaciones, en ámbitos que faciliten y tornen amenas a las diversas actividades sociales que en ella se desarrollan.
    En ese sentido, el concepto de calidad ambiental es el correlato territorial del concepto de calidad
    de vida, establecido como objetivo general del Plan Urbano Ambiental.
    En diagnóstico realizado anteriormente, el objetivo de calidad de vida permitió identificar cinco factores concurrentes e interrelacionados: competitividad, sostenibilidad, equidad, estabilidad y gobernabilidad.
    De manera similar, el objetivo de calidad ambiental que se asume para el Modelo Territorial permite detectar los componentes fundamentales que el mismo debe adoptar para el caso de Buenos Aires.
    Se identifican así una serie de objetivos específicos:

    Buenos Aires, ciudad integrada
    Esta cualidad implica dos dimensiones:
    Por una parte, se refiere a la integración de la CBA con el ámbito metropolitano en que está inmersa.
    Este propósito responde tanto a la realidad funcional del área metropolitana, como a la evidencia de que muchas de las cuestiones problemáticas de la Ciudad de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires sólo tienen posibilidad de solución en el marco metropolitano que constituyen.
    Por la otra, se refiere a la integración interna de los diversos sectores de la CBA que, como resaltó el diagnóstico, muestra deficiencias de conectividad en el sentido norte - sur, llegando a niveles de segregación especialmente para los barrios del sudoeste.

    Buenos Aires, ciudad equitativa
    Dentro del marco de calidad ambiental que propone el objetivo general, este atributo reclama que todos sus sectores urbanos alcancen niveles aceptables de calidad ambiental y que, en consecuencia, todos los grupos sociales que residen en la ciudad o la utilizan transitoriamente puedan usufructuar un medio urbano con alta cohesión social aspirando a la creación de una ciudad segura e inclusiva.

    Buenos Aires, ciudad diversa
    Dentro del marco general y equitativo de calidad ambiental que se propone, la diversidad implica la preservación y promoción de espacios urbanos diferenciados en sus atributos y características, ya sea por actividades, densidad, imagen, dinámica u otros componentes que otorguen peculiaridad y sean -o puedan ser- fuente de identidad.
    Este propósito concurre a evitar la pérdida de la diversidad de una ciudad que simultáneamente aloja tanto a un Area Central de escala subcontinental como a barrios de escala estrictamente local, que admite actividades secundarias y terciarias de muy distinta índole, que ofrece la posibilidad de habitar y desarrollar actividades tanto en sectores de gran dinámica como en zonas recoletas.

    Buenos Aires, ciudad eficiente
    El atributo de eficiencia supone que la calidad, equidad y diversidad, deben resultar compatibles con la posibilidad de desarrollo de las diversas actividades urbanas con un mínimo de costos y un máximo de beneficios, tanto económicos como sociales.

    Buenos Aires, ciudad receptiva
    Esta cualidad también admite dos dimensiones:
    Por una parte se refiere a la receptividad de población, considerando tanto la posibilidad de crecimiento
    cuantitativo como la preservación de la conformación pluralista que ha caracterizado tradicionalmente al medio social de la Ciudad.
    Por la otra se refiere a receptividad de actividades productivas diversas, en tanto las mismas sean compatibles con la calidad ambiental antes enunciada.

    Estos objetivos determinan los contenidos y estructuración del presente informe:
    En el capítulo 1 | Articulación Metropolitana, se desarrollan las principales cuestiones que deben ser consideradas a esa escala, con el fin de lograr los objetivos establecidos para la CBA y extender la posibilidad de lograr similares condiciones de calidad ambiental urbana a toda el Area Metropolitana.
    En el capítulo 2 | Modelo Territorial se explicitan, a partir de los principales rasgos de la situación actual, las propuestas formuladas para el ámbito de la Ciudad con relación a los objetivos antedichos.
    En el capítulo 3 | Políticas Generales de Actuación, se explicitan los lineamientos directrices por área de actuación, las principales acciones estratégicas y los programas propuestos, así como los criterios que deben regir el desarrollo de los instrumentos normativos y de gestión requeridos para la puesta en marcha del Plan.

  •  
       
    1 | Articulación Metropolitana

    1.1 CONSIDERACIONES GENERALES

    La Ciudad de Buenos Aires es parte de un espacio metropolitano en el cual la continuidad urbana supera a las jurisdicciones territoriales y desdibuja sus límites, tanto por la unicidad de los procesos ambientales en los que está inmersa como por la presencia de fuertes vinculaciones económicas y sociales.
    Desde su origen y a lo largo de más de tres de sus cuatro siglos de existencia, su población residía dentro de los límites de su jurisdicción. Pero esta situación fue cambiando a partir del intensivo proceso de crecimiento que se registró desde fines del siglo pasado, en especial desde el nuevo ciclo
    de migraciones internas de mediados del siglo XX, cuando la aglomeración superó los 5 millones
    de habitantes.
    El Censo Nacional de 1947 identifica por primera vez a los 19 partidos que rodean a la ciudad con
    la denominación de Gran Buenos Aires y permite verificar que contiene a más de un tercio de la
    población total de la metrópolis.
    El último Censo Nacional de 1991, amplía la delimitación incluyendo a otros 6 partidos periféricos
    y registra que en tanto la Capital Federal -ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Airesmantiene
    igual población residente que a mediados de siglo -aproximadamente 3 millones de habitantes-,
    el Area Metropolitana llega a los 8 millones; o sea que casi tres cuartas partes de la
    población total reside fuera del distrito central.
    Si bien se puede reconocer que la Ciudad mantiene primacía en cuanto a ser sede de funciones
    jerárquicas -en especial, las del Gobierno Nacional- es evidente que su peso demográfico y
    económico ha disminuido sensiblemente y con él, la importancia relativa de muchas de las
    restantes actividades urbanas.
    En tanto la unicidad de los procesos ecológicos, económicos y sociales permiten definir a la
    metrópolis como "ciudad real", se torna evidente el riesgo de disfuncionalidad que puede producir
    la fragmentación jurisdiccional y la multiplicidad de organismos e instituciones nacionales, provinciales,
    municipales y de la Ciudad Autónoma con competencias exclusivas y/o concurrentes sobre
    el territorio metropolitano.
    Este riesgo pone de relieve la importancia de generar marcos legales e institucionales que posibiliten
    la construcción de consensos activos para la mejor gobernabilidad de dicho territorio; en
    especial, para la gestión concertada de las cuestiones sociales, económicas y ambientales compartidas
    o interrelacionadas.

    1.2 ANTECEDENTES
    Todos las propuestas efectuadas en los últimos cincuenta años sobre la necesidad de coordinar
    políticas, normativas y acciones en el Area Metropolitana de Buenos Aires enfrentaron la falta de
    un marco institucional que sirviera de ámbito a dicha coordinación.
    Con relación a esta situación, la historia registra diversas experiencias de gestión metropolitana.

    La más ambiciosa en cuanto a la amplitud de sus propósitos tuvo lugar en la década de los años
    '80, con la rúbrica del Acuerdo Area Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) por parte del Gobierno
    Nacional, la Provincia de Buenos Aires y la Municipalidad homónima. Le sucedió la creación de la
    Comisión Nacional del Area Metropolitana de Buenos Aires (CONAMBA) por parte del Gobierno
    Nacional, que produjo un anteproyecto de ley que no llegó a ser tratado por el Legislativo.
    Otras experiencias menos ambiciosas, dado que concurrieron a objetivos más particularizados,
    tuvieron mayores niveles de éxito.
    Pueden referirse al respecto la creación de entes como Obras Sanitarias de la Nación (OSN), destinado
    a atender los servicios sanitarios, y de Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires (SEGBA),
    destinado a la provisión de energía eléctrica en la región, ambos casos superados por la privatización
    de los respectivos servicios.
    Con vigencia actual se pueden registrar: el CEAMSE, destinado a la disposición de los residuos
    sólidos; el ETOSS, ente regulador de la concesión de los servicios sanitarios de la ex-OSN; la
    Corporación del Mercado Central de Buenos Aires, destinada a la comercialización de los frutos y
    productos alimenticios; el Comité de la Cuenca Hídrica del Matanza-Riachuelo, focalizado en la
    gestión ambiental de dicha cuenca.
    Vigente legalmente pero sin funcionamiento efectivo por falta de la adhesión requerida por parte de
    todas las jurisdicciones involucradas, se encuentra el Ente para la Regulación del Transporte en el
    Area Metropolitana (ECOTAM).
    La reseña realizada permite señalar que existe un importante déficit institucional respecto a los
    niveles de gestión metropolitana que requiere una aglomeración como la de Buenos Aires que, con
    sus 12 millones de habitantes, alberga a una tercera parte de la población del país y constituye una
    de las ciudades mundiales de mayores dimensiones.
    La percepción de este déficit ha sido el origen del reciente acuerdo interparlamentario suscrito entre
    las respectivas Legislaturas de la Ciudad y de la Provincia de Buenos Aires, concurrente a procurar
    niveles crecientes de concertación de políticas metropolitanas.
    En un ámbito más específico, es un paso adelante el Acuerdo para coordinar acciones en la Ribera
    del Río de la Plata, alcanzado por los Consejos e Intendentes de los municipios de San Isidro, Vicente
    López, Avellaneda y Quilmes y la Legislatura y el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
    Igualmente importantes de cara al futuro son los acuerdos suscriptos entre comunas tanto del norte
    ribereño como del sur de la aglomeración, para mejor resolver problemas comunes y negociar con
    distintos sectores del área.
    Cabe agregar que la reforma de la Constitución Nacional en 1994 incorporó un nuevo instituto: la
    región. La Ciudad de Buenos Aires debe ahora avanzar sostenidamente junto con la Provincia y los
    municipios del área para constituir la Región Metropolitana según lo previsto en el artículo 124 de
    la Constitución reformada.
    El área que dicha región alcance, las funciones que habrán de coordinarse y los órganos consultivos,
    administrativos y de gestión a constituir, son los principales asuntos que se deberán resolver
    de común acuerdo entre jurisdicciones.
    Es evidente que, independientemente de la modalidad de abordaje institucional metropolitano que
    se llegue a adoptar, existen una serie de ejes o cuestiones que resultan de consideración indispensable
    y que constituyen la Agenda Metropolitana que se refiere en el siguiente punto.

     
       
    1.3 AGENDA PROPUESTA

    A los fines de iniciar un proceso de gestión territorial a escala de la aglomeración consideramos
    indispensable plantear un conjunto de cuestiones que puede denominarse "Agenda para la articulación
    metropolitana".
    Ella deberá promover y facilitar el debate entre los diversos actores institucionales y sociales con
    competencias e intereses concretos en el ámbito territorial.
    La particular situación jurisdiccional del área, considerada como un dato insoslayable, determina
    que la estrategia a desarrollar debe centrarse en el desarrollo de mecanismos de articulación institucional
    particularizados en función de cada una de las problemáticas identificadas.
    Cabe destacar que no se propicia la generación de entes o autoridades metropolitanas de competencias
    múltiples, superpuestas a la realidad institucional del área, porque la experiencia nacional
    e internacional demuestra su escasa eficiencia en los procesos de decisión metropolitanos.
    Con el objeto de iniciar un proceso de gestión metropolitana lo más abarcativo posible, se han identificado
    cuatro temas básicos que inciden en la generación de condiciones de competitividad en el
    territorio metropolitano y regional para su inserción en la economía global.
    Esto supone, por un lado, el desarrollo de tecnología adecuada y de un sistema de comunicaciones
    eficiente que asegure la conectividad del territorio a los flujos globales de personas, mercancías e
    información. Por el otro, requiere la promoción de condiciones de vida satisfactorias para el conjunto
    de la población en lo que respecta al acceso a la vivienda, los servicios y equipamientos
    urbanos, y a situaciones generalizadas de calidad ambiental.
    La articulación de estas dos dimensiones, la tecnológica y la urbana-ambiental, constituye la base
    de la productividad económica de la aglomeración.
    Este abordaje conceptual fundamenta la elección de las temáticas de la Agenda metropolitana, ya
    que las mismas impulsarán la modernización del territorio y la consolidación de la aglomeración.
    Las problemáticas seleccionadas incluyen un proyecto de desarrollo específico referido a la recuperación
    de la Cuenca del Matanza-Riachuelo.
    Este último puede ser considerado como una iniciativa de intervención territorial que aglutine decisiones
    conjuntas de operación de escala metropolitana y urbana del sur de la Ciudad de Buenos
    Aires. Cabe señalar que esta propuesta profundiza el antecedente de gestión interjurisdiccional que
    constituye el Comité de Cuenca ya mencionado.
    De esta forma, la Ciudad de Buenos Aires, desde su rol central en la aglomeración, podrá impulsar
    un proceso de articulación para la gestión del territorio metropolitano y asumir los compromisos,
    riesgos y deberes que el mismo implica.


    Plan Urbano Ambiental
       
    1.3.1 SISTEMA DE ESPACIOS ABIERTOS

    El acuerdo metropolitano sobre la preservación de los espacios abiertos de nivel regional persigue
    como objetivos generales garantizar la sustentabilidad ecológica y la calidad ambiental.
    Dicha sustentabilidad requiere que se considere la capacidad de carga del ecosistema que apoya
    el desarrollo metropolitano y considere las vinculaciones y los equilibrios entre las zonas urbanas,
    periurbanas y rurales, cuestiones que resultan críticas en una aglomeración de la dimensión de
    Buenos Aires.
    La calidad ambiental implica considerar la provisión y reserva de espacios de recreación y
    esparcimiento acordes a la magnitud de su población.
    Surgen así los siguientes temas prioritarios y objetivos consecuentes:
  • Espacios abiertos de escala regional
  • Elaborar un plan de manejo al Delta del Paraná, que conjugue la preservación de la
    singularidad de sus características naturales con un desarrollo socioproductivo compatible.
  • Desarrollar y poner en valor a la franja costera del Río de la Plata, a partir de la consolidación y
    expansión de los acuerdos suscritos para el área.
  • Preservar y recuperar los grandes espacios verdes existentes, como, el Parque Pereyra Iraola
    y los Bosques de Ezeiza.
  • Prever, ante el probable cese de los actuales usos militares en Campo de Mayo, su afectación
    como espacio verde de escala metropolitana.
  • Expansión de las zonas urbanizadas
  • Estructuración de los principales ejes de vinculación metropolitana.
  • Promoción de la consolidación de las áreas urbanas periféricas.
  • Control del impacto ambiental ocasionado por operaciones de antropización de grandes
    extensiones de suelo rural.
  • Promoción de la competitividad de las actividades productivas periurbanas.
    Nota: Ver Plano A
  •  
     
       
    1.3.2 SISTEMA DE MOVILIDAD

    La discusión y el consenso sobre las diversas formas de movilidad y accesibilidad para el conjunto
    de la aglomeración concurren a configurar un sistema de transporte metropolitano con el que se
    asegure la integración regional, la eficiencia funcional y la equidad social.
    En dicho sentido surgen como temas prioritarios y objetivos consecuentes:

    Sistema Portuario
  • Conformar un sistema portuario regional de cargas que resulte funcional a la inserción de la
    aglOmeración en el Mercosur, a partir de la identificación y consolidación de los roles
    diferenciales de los puertos de Buenos Aires, Dock Sur, La Plata, Zárate y Campana con
    relación a sus respectivas potencialidades.
  • Desarrollar en la Ciudad un Puerto de Pasajeros acorde con la jerarquía de la metrópolis.
    Sistema Aeroportuario
  • Conformar un sistema aeroportuario regional que garantice el rol de la metrópolis a escala sub
    continental y brinde condiciones de accesibilidad adecuadas a todos sus habitantes y usuarios.
    Transporte de Pasajeros
  • Fomentar la utilización de los modos públicos de transporte.
  • Facilitar la intermodalidad a través de la creación de centros de transbordo eficientes y
    confortables y el impulso al boleto único.
  • Utilizar a la oferta de transporte público como inductor de la estructuración urbana,
    considerando el necesario equilibrio entre el tradicional sentido radioconvergente de las vías de
    comunicación y la creación y mejoramiento de las alternativas transversales de conexión.
  • Aunar criterios sobre jerarquización y diferenciación de la red vial según los distintos modos y
    formas de transporte.


    Transporte de Cargas
  • Configurar la red vial regional de cargas e interconexiones ferroviarias en relación con las
    localizaciones portuarias y, con relación a ambas, un sistema de estaciones de transferencia
    regionales. A tal efecto, la consolidación de la Ruta Provincial Nro.6 parece ofrecer las mejores
    alternativas como circunvalación vial y paralela interconexión ferroviaria metropolitana y,
    también, como sede de las estaciones de ruptura de cargas.
  • Promover la expansión del transporte fluvial y marítimo de cargas; especialmente para las que
    tienen origen o destino portuario.
    Nota: Ver Plano B
  • Plan Urbano Ambiental
     
       
    1.3.3 SISTEMA AMBIENTAL

    El soporte ecosistémico único de la metrópolis y la magnitud de los recursos naturales que son utilizados, tanto para el abastecimiento de insumos como para la eliminación de los deshechos de las
    actividades urbanas, requieren la creación de mecanismos de gestión de carácter integral que aseguren el máximo de sostenibilidad ambiental.
    Surgen así los siguientes temas prioritarios y objetivos consecuentes:
    Abastecimiento de agua y provisión de desagües cloacales
  • Unificar criterios de política de saneamiento con el fin de mejorar el control que se ejerce sobre
    el concesionario en el ámbito del ETOSS.
  • Considerar la conveniencia de articular acciones entre el concesionario de los servicios
    prestados anteriormente por OSN con los que prestará el futuro adjudicatario de los partidos
    actualmente atendidos por la Provincia de Buenos Aires.
    Gestión de los residuos domiciliarios
  • Conciliar los sistemas de recolección y circulación a cargo de cada autoridad jurisdiccional.
  • Revisar el sistema de tratamiento y disposición final a cargo del CEAMSE; en especial, con relación al agotamiento de los sectores disponibles para deposición, a la posible adopción de
    sistemas complementarios y a la expansión de procesos de reciclado.
  • Articular políticas y acciones para la erradicación de basurales.
  • Coordinar políticas de promoción de tecnologías orientadas a la reducción de residuos y a la
    producción de elementos reciclables.
  • Coordinar campañas de educación respecto al manejo de los residuos por parte de la población
    y su adecuación a los criterios que se adopten con relación a las cuestiones anteriores.
    Gestión de los residuos peligrosos y patogénicos
  • Conciliar criterios y mecanismos de control del tratamiento, la circulación y la disposición final.
  • Considerar la conveniencia de crear instalaciones comunes para el tratamiento y/o la disposición final.
  • Coordinar políticas de promoción de tecnologías y proceso de producción orientados a la
    reducción del uso de insumos peligrosos y de producción de desechos de similares características.
    Control normativo de la contaminación y los riesgos ambientales
  • Compatibilizar criterios de localización de las actividades que impliquen riesgos para la población
    y la calidad del ambiente.
  • Aunar criterios operativos referidos al funcionamiento de los operadores privados que produzcan
  • manipulen elementos o residuos peligrosos para la salud humana y para la calidad del ambiente.
    Nota: Ver Plano C

  • Plan Urbano Ambiental
       
    1.3.4 CASO PARADIGMATICO: LA CUENCA DEL MATANZA - RIACHUELO

    La cuenca del río Matanza-Riachuelo constituye en la actualidad un área que concentra las situaciones
    de mayor degradación ambiental de la metrópolis.
    A su vez, el sector de cuenca correspondiente a la Ciudad de Buenos Aires constituye la zona que
    concentra las mayores potencialidades urbanas en cuanto a disponibilidad de inmuebles fiscales,
    espacios desocupados o subocupados y accesibilidad vial al centro de la ciudad.
    Puede constituir para la ciudad y para la metrópolis un caso paradigmático de implementación de
    un proyecto integral que, considerando las principales dimensiones antes reseñadas -espacios
    abiertos, movilidad, calidad ambiental- refleje la capacidad de gestión metropolitana.
    Con respecto a tal proyecto, pueden preverse los siguientes objetivos:
    Instalar grandes equipamientos de escala regional
    Además del Aeropuerto de Ezeiza y del Mercado Concentrador de La Matanza, el área ofrece posibilidades
    de satisfacer las necesidades de localización de:
  • Estación de Transferencia de Cargas.
  • Centro Internacional de Exposiciones.
  • Nuevos Parques Metropolitanos.
    Desarrollar formas de transporte
    Superando su condición de barrera a las comunicaciones de los territorios aledaños a su cauce, el
    área ofrece las siguientes posibilidades:
  • Introducir la posibilidad del transporte fluvial de cargas, como vinculación entre los puertos de la
    metrópolis y la Estación de Transferencia de Cargas.
  • Alojar un sistema de transporte guiado de alta velocidad que vincule el Aeropuerto de Ezeiza
    con el centro de la Ciudad y con el Aeroparque Jorge Newbery, en caso de permanecer éste en
    funciones. El mismo admite, asimismo, la posibilidad de acceder al Centro Internacional de
    Exposiciones.
    Poner en valor a las riberas del río
    Complementando las propuestas anteriores con:
  • La recuperación de asentamientos precarios y barrios degradados aledaños.
  • La rehabilitación de áreas industriales obsoletas y parcialmente desocupadas.
  • La realización de obras de saneamiento.
  • La instalación de espacios recreativos.
    De tal forma, la cuña territorial de mayor grado de degradación de la metrópolis puede llegar a ser,
    a partir de una gestión metropolitana integral y concertada, un ejemplo de la capacidad de llevar a
    cabo políticas comunes y un caso paradigmático de recuperación urbana.
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