OBJETIVOS DE RENTABILIDAD BENEFICOS PARA PUEBLOS NECESITADOS
PepsiCo les compra maíz directamente a los agricultores en San Gabriel, México.
Desde el pequeño poblado de San Gabriel, oculto en la sierra de Jalisco, los campesinos solían emprender el peligroso viaje hacia el norte, a Estados Unidos, con la esperanza de ganar suficiente dinero con trabajos esporádicos para cubrir deudas contraídas mientras cultivaban las pequeñas parcelas que tenían generaciones de pertenecer a sus familias. Sin embargo, en últimas fechas, muchos han podido quedarse en San Gabriel como resultado de una nueva iniciativa con PepsiCo.
Unos 300 pequeños productores en San Gabriel ya no le venden su maíz a intermediarios, sino que lo hacen directamente a PepsiCo, que garantiza el precio que les pagará por sus cultivos. El trato permite que los productores aseguren crédito para comprar semillas y fertilizantes, seguros agrarios y equipo.
Iniciado como un proyecto piloto por la fundación afiliada a Sabritas, la división de boquitas de PepsiCo, el programa está en proceso de ampliarse a 850 campesinos para desarrollar una fuente local de aceite de girasol, que PepsiCo necesita para mejorar la calidad nutricional de sus productos.
El proyecto de maíz le ahorró a PepsiCo costos de transporte, debido a que las tierras estaban cerca de dos de sus fábricas, y el uso de granjas locales le aseguró acceso a tipos de maíz más adecuados para sus productos y procesos. Los beneficios sociales del programa de maíz son evidentes en los ingresos más altos que han mejorado los estándares nutricionales y educativos entre los productores participantes, eso sin mencionar la reducción de la inmigración ilegal e incluso, tal vez, de la producción de marihuana. Sin embargo, PepsiCo insiste en que esos beneficios son secundarios a la lógica financiera del programa.
Un creciente número de compañías importantes ha tomado caminos financieros similares, con objetivos de rentabilidad, pero que también demuestran ser económica y socialmente benéficos para pueblos necesitados. Uno de los primeros ejemplos fue cuando Danone desarrolló un producto de yogurt adicionado con vitaminas que se vende por 11 centavos de dólar en Bangladesh. El producto no genera ganancias, pero le ha dado a la compañía perspectivas sobre los 2.5 mil millones de consumidores potenciales que viven con unos US$2.50 al día. “Éstos son mercados”, dijo Harry Verhaar, director de iniciativas de sustentabilidad en Philips Electronics, sobre los países con poblaciones considerables de consumidores empobrecidos.
Philips ha comenzado a vender productos de iluminación de energía solar a bajo costo en África, para quienes no tienen acceso a la red de suministro eléctrico.
“Vemos un mayor enfoque de compañías que buscan ver cómo pueden usar sus capacidades básicas para el bien público en lugar de simplemente firmar un cheque cuantioso”, dijo Gaurav Gupta, director para Asia en Dalberg Global Development Advisors, empresa de consultoría que se enfoca en el desarrollo internacional. “Comienzan a darse cuenta de que el costo marginal de hacer un poco más bien extra produce un impacto tan grande; y no sólo en términos de buena voluntad, sino también porque es bueno para los negocios”.
Derek Yach, ex funcionario de la Organización Mundial de la Salud y hoy vicepresidente para salud global y política agrícola de PepsiCo, expresó con firmeza: “Esto es un negocio. Todas las cosas buenas que queremos hacer tienen que ser financiadas con las ganancias de la compañía, así que ¿por qué no hacerlas mientras hacemos negocios?”.
El Banco Interamericano de Desarrollo en México ha llegado a un acuerdo con PepsiCo para proporcionar hasta US$5 millones en garantías de crédito para apoyar un programa similar al proyecto del maíz. El nuevo proyecto ha reclutado a productores en Jalisco y Durango para que cultiven girasoles.
La compañía gastará alrededor de US$52 millones durante los siguientes siete años para comprar cosechas que, a la larga, podrían producir 36 mil toneladas métricas de aceite de girasol.
En cuanto a los productores de San Gabriel, están solicitando una subvención del Gobierno para comprar un tractor, lo que dicen que aumentará la productividad y la producción. “Sí, un tractor o alguna otra maquinaria, tal vez una cooperativa donde le pudiéramos vender semillas y fertilizantes a otros productores”, dijo Martín Ramos, uno de los productores. “Es solamente el comienzo de lo que podríamos hacer”.
Vía: The New York Times
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