CONTINUA SU LUCHA POR LOS SIMIOS
Jane Goodall fue a África Oriental cuando tenía 26 años. Al vivir entre chimpancés, pudo demostrar que ese mundo incluía amor, odio, temor, celos, uso de herramientas, brutalidad e incluso guerra.
En 1984, Jane Goodall recibió el premio J. Paul Getty Wildlife Conservation por “ayudar a millones de personas entender la importancia de la conservación de la vida silvestre en la vida del planeta. Afirmó que, aunque “no hay duda” de que “el hombre ha dañado el Planeta”, es “un error” pensar que “no puede hacer nada” por la defensa de la biodiversidad, porque las “acciones diarias” son “importantes” para la preservación del ambiente.
A continuación, una parte de la conversación con Goodall: P. En julio celebró el 50 aniversario de su primer viaje a la Reserva de Gombe Stream.
Cuando llegó, en 1960, ¿imaginó la vida que le esperaba?
R. No. Era recién llegada de Inglaterra, sin título universitario, y Louis Leakey me dio esta oportunidad.
P. Así que llegó a Gombe y observó que los chimpancés usaban herramientas para cazar hormigas.
R. Llegué en julio. Y la creación de herramientas ocurrió a fines de octubre.
P. Después de que había vivido con chimpancés salvajes, Leakey la envió a la Universidad de Cambridge para un doctorado. ¿Cómo respondieron a usted los profesores conservadores?
R. No sabían qué pensar de mí. Fui afortunada porque ahí tuve la asesoría de uno de los más eruditos de los conductistas animales, Robert Hinde. Él me ayudó a escribir en una forma en que mis colegas científicos más grandilocuentes no pudieran hacerme pedazos.
P. Cuando reportó por primera vez el uso de herramientas en chimpancés, Leakey declaró: “¡ahora debemos redefinir al hombre, redefinir las herramientas o aceptar a los chimpancés como humanos!”. ¿Llegó a suceder eso?
R. Nunca ha ocurrido. Siempre que alguien ha mostrado que los chimpancés u otro animal poseen una característica que solíamos pensar que era singular de los humanos, surgen protestas ya sea de científicos o de gente religiosa: “no puede ser”.
Se vuelve ilógico. Durante mucho tiempo, la gente usó a los chimpancés en investigaciones médicas por increíbles similitudes biológicas. Eran usados para investigar no sólo enfermedades humanas, sino padecimientos mentales como la depresión. No obstante, la gente se niega a admitir similitudes en mente y emoción expresiva.
P. Hay 185 chimpancés cautivos en el centro federal de primates, en Alamogordo, Nuevo México, que pronto podrían ser usados para investigaciones médicas, sobre todo de hepatitis C. ¿Por qué ha intentado evitar eso?
R. Porque es moralmente equivocado. Los científicos hemos demostrado que los chimpancés pueden sufrir y anticipar dolor infligido.
P. ¿Hay cosas de las que se arrepiente en su vida?
R. No. Probablemente, por motivos de paz mental personal, habría sido agradable si no me hubiera divorciado de Hugo (van Lawick), , mi primer esposo.
Vía: The New York Times
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