Octubre 8, 2010

LA COMPAÑÍA DEL VERTIDO TÓXICO NO SE RESPONSABILIZA

la compLa empresa de aluminio húngara MAL, propietaria de la represa de una sustancia tóxica que sufrió el pasado lunes una rotura, causando una catástrofe medioambiental en el oeste de Hungría, asegura que no pudo prever el accidente, ni hacer nada para evitarlo.
En un comunicado colgado en la página web de la empresa, la compañía de aluminio asegura que “hasta el momento no se han podido precisar cuáles fueron las causas de la catástrofe”. La compañía señala que el “barro rojo”, un residuo de la producción de aluminio, “no es calificado como residuo peligroso según los estándares de la Unión Europea (UE)”.
En la imagen se ve a un miembro de los equipos de limpieza, en una de las casas destrozadas.
Los dueños de la compañía, millonarios hungaros, destacan, además, que según las imágenes aéreas, el 98% del “barro rojo” sigue dentro de la balsa.
La dirección de la empresa reiteró que lo que sucedido no fue un error suyo y ofrece 30 millones de florines (unos 110.000 euros) como ayuda urgente a los habitantes de las localidades afectadas, por el vertido del barro tóxico.
MAL asegura además que ha iniciado las obras para reconstruir el dique y realizará otras para evitar nuevas roturas.
Por otra parte, propone la formación de un comité internacional para aclarar los detalles del accidente.
Según informa ABC, la empresa MAL es heredera de la industria pesada comunista en Hungría. La producción de ese metal fue fomentada en Hungría durante el régimen socialista y estaba considerada como una “historia de éxito” en la década de los años 1980. Uno de sus puntos de producción más importantes fue precisamente la planta de Ajka, a 160 kilómetros de Budapest, donde ha ocurrido el accidente que ha causado al menos cuatro muertos y más de cien heridos, aparte de los graves daños para el medioambiente.
Su “barro rojo”, una sustancia tóxica, ha contaminado miles de hectáreas del este de Hungría.
En la transición democrática a partir de 1990, el complejo estatal que reunía todas las fábricas de producción industrial, entre ellas el sector de aluminio, fue privatizado y dividido.
Es así que MAL, tal como se conoce hoy, fue fundada en el año 1995, justa al inicio de la privatización del sector.
Uno de sus propietarios, Lajos Tolnay, ocupa el puesto 21 entre los ciudadanos húngaros más ricos, con una fortuna de 83 millones de euros, al controlar el 40 por ciento de la empresa.
Según la prensa húngara, sus dos principales socios, Béla Petrusz y Árpád Bakonyi, también disponen de fortunas de en torno a los 60 millones de euros.
La empresa cuenta con proveedores procedentes Hungría, Serbia, Montenegro, Bosnia y en 2001 adquirió la compañía eslovena SILKEM.
Además, en el año 2004 consiguió importantes intereses en el fabricante de aluminio bosnio “Rudnici Boksita Jajce”.
MAL cuenta con una plantilla de unos 3.000 trabajadores, que producen diferentes productos de aluminio y bauxita, que en un 70 por ciento son exportados.
En la localidad de Ajka, la empresa cuenta con dos represas de 50 y 30 millones de metros cúbicos, esta última fue la que sufrió la rotura el lunes.
Por otra parte, 12 organizaciones ecologistas emitieron un comunicado en el que piden al gobierno que impida que la empresa siga adelante con la extracción de bauxita, que MAL pretende realizar en las cercanías de la catástrofe.
Los ecologistas húngaros aseguran que la compañía “no realizará las obras con la precaución necesaria”.
Después de lo sucedido esta semana, el futuro de la empresa dependerá de las investigaciones oficiales sobre el incidente, vaticina la prensa húngara. EFE
Vía: El mundo y ABC (España)

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