Septiembre 28, 2010

FABRICAN MUEBLES CON ÁRBOLES CAÍDOS

FABRISeth Meyer y John Wells cosechan árboles urbanos condenados por la urbanización, enfermedades o daños por tormentas y los convierten en muebles a la orden, cada pieza con una narrativa botánica diferente.
Su negocio, fundado hace cuatro años, ha sido rentable, dice Wells, y sus ingresos han crecido; en el 2009 ascendieron a US$850 mil y los socios dicen que van camino a rebasar US$1 millón este año. Hoy, Meyer Wells tiene nueve empleados y los pedidos han crecido más allá de cocinas suburbanas para incluir a clientes con gran proyección, como Starbucks y la Universidad de Washington.
Si hay una regla en el taller de la compañía, es ésta: respetar la narrativa del árbol —con todo y los capítulos sobre su difícil vida urbana. Una vez, Meyer encontró un trozo de acero incrustado en una hermosa tabla de madera de cerezo, quizás el remanente de un clavo utilizado para sujetarle al árbol un anuncio de “gato perdido”. Meyer ahí lo dejó, como un elemento de la historia del árbol.
Casi todas sus piezas presentan el tan de moda “borde vivo” —orilla del bloque de madera que se deja sin lijar para celebrar la topografía del árbol. La filosofía Meyer Wells es imponer tan poco diseño humano como sea posible. “Creo que nuestro idealismo hace equipo con la demanda por hacer que los edificios sean más ecológicos”, dice Wells.
Janet Pomeroy, presidenta del consejo de la Cámara de Comercio Ecológica, con sede en San Francisco, dice que los negocios ecológicos a los que les va bien son los que tienen una historia auténtica qué vender.
Eso lo tuvo Meyer Wells desde el principio. Aunque los artesanos de muebles a la medida abundan en el Noroeste Pacífico de EE. UU., Meyer Wells se apropió de un territorio distintivo: los grandes tablones, muebles que podían llevar a interiores el poder crudo del ambiente, en lugar de la visión de un constructor.
Wells señala que la compañía también detectó trayectorias en la cultura y los negocios a nivel mundial (particularmente el movimiento “locavore”, que aboga por el consumo de productos locales, y el Slow Food, que busca contrarrestar la comida y estilo de vida rápidos) que sugerían que era el momento apropiado para su iniciativa.
Su modelo financiero no depende de las llamadas angustiadas de los amantes de la naturaleza, sino crecientemente de redes con otros negocios y profesionales del diseño. Tutta Bella, cadena de pizzerías de lujo, le pidió a Meyer Wells que construyera una mesa para chef, de 9 metros de largo, a partir de un olmo de un siglo que se había partido en un parque durante un ventarrón. Meyer, de 40 años, quien abandonó la preparatoria, irradia una obsesión con la artesanía. “Algunas personas dejan la preparatoria porque no pueden con ella”, dice Wells. “Otros lo hacen porque la escuela no funciona para ellos. Así es Seth”.
Meyer dice haber crecido en una casa “con mucha conciencia estética. “Mi padrastro era fabricante de muebles”, añade. “Siempre hubo charlas sobre belleza y artesanías”.
Mientras que a Meyer aún le encanta deliberar sobre las posibilidades expresivas de una grieta en una tabla, Wells ahora parece más impulsado por la gran cuestión de la sustentabilidad.
“Realmente creo que un diseñador puede tomar mejores decisiones y eso puede influir en la gente y llevarnos en una dirección más sustentable”, dice. “Eso es lo que he elegido hacer y creo que es lo que nos ha convertido en un negocio exitoso”.
Vía: The New York Times

Otros artículos relacionados:

OTRO CORTE PARA LOS DESMONTES

NECESIDAD DE IMPLEMENTACION DE UN PLAN DE FORESTACION DE EMERGENCIA,

PELIGRAN ÁRBOLES MILENARIOS,

PRIMEROS DATOS CIENTÍFICOS SOBRE EL COMPORTAMIENTO DE ÁRBOLES NATIVOS,

LES PAGAN A CAMPESINOS PARA QUE NO DERRIBEN ÁRBOLES,

PODA DE ÁRBOLES

TrackBack

TrackBack URL para esta entrada:
http://www.dsostenible.com.ar/nueva/2010/09/28/fabrican-muebles-con-arboles-caidos/trackback/

Escribe tu comentario