Los derrames petroleros en Nigeria
Los grandes derrames petroleros ya no son noticia en la vasta tierra tropical de Nigeria. El Delta del Níger, donde la riqueza subterránea está fuera de toda proporción con la pobreza en la superficie, ha soportado cada año, durante 50 años, de acuerdo con algunas estimaciones, el equivalente al derrame del Exxon Valdez.
Ocurren derrames petroleros casi cada semana, y algunos pantanos carecen de toda señal de vida. Quizá ningún lugar ha sido tan golpeado por el crudo, afirman los expertos, lo que hace que los residentes de aquí se queden pasmados ante la ininterrumpida atención puesta al derrame a medio mundo de distancia, en el Golfo de México. Fue apenas hace unas semanas, dicen, que un oleoducto reventado en los manglares, perteneciente a Royal Dutch Shell, finalmente fue cerrado luego de fluir durante dos meses: ahora nada viviente se mueve en el mundo negro y café que antes estaba repleto de camarones y cangrejos.
Aún hay crudo en el Arroyo Gio debido a un derrame ocurrido en abril, y al otro lado del límite estatal, en Akwa Ibom, los pescadores les echan pestes a las redes ennegrecidas por el petróleo, doblemente inútiles en un mar estéril golpeado por un derrame procedente de un oleoducto de Exxon Mobil frente a la costa, en mayo, que duró varias semanas. El petróleo sale a borbotones de oleoductos vetustos, incontenidos por lo que analistas dicen es regulación ineficaz, y solapados por mantenimiento deficiente y sabotaje. El hecho de que el desastre del Golfo de México haya acaparado tanta atención de un país y un presidente al que admiran tanto es motivo de asombro para la gente de aquí, que vive entre los estuarios bordeados por palmeras en condiciones tan abyectas como cualquiera en Nigeria, de acuerdo con las Naciones Unidas. Aunque su región contribuye casi el 80 por ciento a los ingresos del Gobierno, prácticamente no se ha beneficiado de ello; la expectativa de vida es la más baja de Nigeria.
“El presidente Obama está preocupado por el derrame del Golfo”, dijo Claytus Kanyie, funcionario nigeriano. “A nadie le preocupa el nuestro. La vida acuática de nuestra gente se muere. Antes había camarones. Ya no quedan”, aseguró, parado entre manglares muertos en el suave y oleoso cieno en las afueras de Bodo. El pantano estaba desierto y sin un solo canto de ave; antes de los derrames, dijo Kanyie, las mujeres de Bodo se ganaban la vida recolectando moluscos y mariscos entre los manglares. Ante los nuevos cálculos de que hasta 9.5 millones de litros de crudo podrían estar derramándose en el Golfo de México cada día, el Delta del Níger de repente se ha convertido en un caso aleccionador para otros países.
Hasta 2.100 millones de litros de crudo se han derramado en el Delta del Níger en los últimos 50 años, casi 42 millones de litros al año, concluyó un equipo de expertos para el Gobierno nigeriano y grupos ambientalistas internacionales y locales, en un reporte del 2006. En comparación, el Exxon Valdez vertió, en 1989, aproximadamente 40.8 millones de litros de petróleo en las aguas frente a la costa de Alaska.
Los derrames en Nigeria son aún más devastadores porque esta región de pantanos, ecológicamente sensible, fuente del 10 por ciento de las importaciones estadounidenses de petróleo, cuenta con la mayoría de los manglares de África y ha alimentado al interior durante generaciones con su abundancia de pescados, mariscos, vida silvestre y cosechas. Durante años, ecologistas han denunciado el daño, con poco efecto.
“Es un medio ambiente muerto”, dijo Patrick Naagbanton, del Centro para el Medio Ambiente, Derechos Humanos y Desarrollo, en Puerto Harcourt, principal ciudad de la región petrolera. Aunque mucho aquí ha sido destruido, aún resta bastante, con extensiones de vegetación vibrante. Los ecologistas dicen que con un esfuerzo intensivo de restauración, el Delta del Níger podía volver a ser lo que alguna vez fue.
Hay una disputa entre comunidades, ecologistas y las compañías petroleras respecto de cuánto del derrame se debe a ladrones de petróleo o al sabotaje ligado con el movimiento miliciano activo en el Delta del Níger y cuánto se debe a los oleoductos envejecientes y defectuosamente mantenidos.
Muchos expertos y autoridades locales dicen que las compañías adjudican demasiado al sabotaje, con el fin de disminuir su culpabilidad.
Vía: The New York Times
Otros artículos relacionados:
NECESITAMOS 1,5 PLANETAS PARA VIVIR,
LA NATURALEZA OPACA LA CAPACIDAD TECNOLÓGICA
TrackBack
TrackBack URL para esta entrada:
http://www.dsostenible.com.ar/nueva/2010/06/30/los-derrames-petroleros-en-nigeria/trackback/