Febrero 9, 2010

Discrepan sobre los biocombustibles

A continuación se abordan las ventajas e inconvenientes de los biocarburantes. Según el profesor del departamento de Botánica de la Universidad de Granada José Luis Rosúa Campos, el balance energético de la producción de estos combustibles, es decir, la relación entre la energía producida por el carburante y la energía necesaria para obtenerlo, ronda el 1%. Esta cifra resulta baja, con lo que el proceso de obtención es poco eficiente. Además, de acuerdo con algunos informes internacionales, como el denominado ‘Bicombustibles: ¿es el remedio peor que la enfermedad?’ publicado por la Organización para Cooperación y el Desarrollo Económicos, el uso progresivo de biocarburantes no aportará ningún beneficio ambiental, puesto que la reducción de las emisiones de CO2 no superará el 3%.
post-biocombustiblesRosúa también cuestiona el interés ambiental de las empresas, que se han implicado en la carrera de la reducción de las emisiones por los beneficios económicos que le reporta la política ecológica. “Las subvenciones institucionales destinadas a los biocombustibles han hecho rentable el negocio para las compañías”, destaca el experto y sitúa en torno al 10% el beneficio que obtienen en el mercado de los biocarburantes.

A pesar de estas posibles contradicciones, la Unión Europea pretende que el 5,75% de los combustibles que se consuman procedan de la biomasa, en 2010. Para Rosúa, el objetivo puede alcanzarse, pero hay que evaluar de dónde procederán las materias primas. “Si se consigue a costa de los bosques, de la biodiversidad de los países en desarrollo y de su soberanía alimentaria, no merece la pena”, reconoce el experto.
Parece paradójico que los combustibles que se suponen respetuosos con el ambiente tengan consecuencias negativas sobre la biodiversidad y los ecosistemas. El déficit de materias primas destinadas a la producción de biocarburantes hace que Europa tenga que importarlas. Países productores, como Argentina, Brasil o Malasia, merman sus bosques para destinar palma o soja a la producción de biocombustibles.
Alimentos frente a combustibles
Otra de las polémicas sobre los biocombustibles es el desvío de la producción alimentaria de las tierras de cultivo hacia el mercado energético. Así, si los agricultores destinan el maíz, la caña de azúcar o el cereal hacia el mercado de los biocarburantes, se encarecerá el precio de la comida. El informe de la Organización para Cooperación y el Desarrollo Económicos, augura ya una subida para la próxima década. Sólo el 1% de los cultivos se derivan al mercado energético, con lo que, solo procesos especulativos pueden explicar la subida por la demanda de materias primas de países como China o India.

Para solucionar este problema, se aboga por biocarburantes denominados de segunda generación, es decir, aquellos que pueden producirse a partir de fuentes no alimentarias, como residuos agrícolas y desechos de maderas. Esta opción no reduciría la proporción de materias primas destinadas a la alimentación.
Vía: Solociencia

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