Argentina: sojización, toxicidad y contaminación ambiental por agrotóxicos
No todo el impacto de los agrotóxicos en la salud humana y el ambiente se debe a la sojización; múltiples ejemplos de ello existen relacionados al tabaco, algodón, hortalizas y a producciones animales intensivas. Sin embargo, el amplio territorio ocupado por la soja y la sistemática negativa a mirar algunas de las consecuencias negativas de su expansión hacen necesario insistir en el tema. No se puede seguir cerrando los ojos.
Desde los propulsores del sistema de la siembra directa y del cultivo masivo de soja-RR resistente al herbicida “Round Up Ready” se sostiene en general la inocuidad del herbicida Glifosato –utilizado masivamente en su forma comercial denominada Round Up y en menor medida en otras formulaciones comerciales- y del conjunto de agroquímicos utilizados en el sistema. Se afirma que estos efectos benéficos se observarían tanto en lo referido a su inocuidad frente las especies animales, insectos benéficos, como microflora, macrofauna y la biología del suelo sobre el que se lo aplica y también sobre el hombre. Por el contrario, los pocos estudios realizados para determinar los efectos del conjunto o “paquete” de agroquímicos que acompaña la sojización, sobre el ecosistema en su conjunto, arrojan resultados que contradicen lo sostenido.

Se contradicen en particular las opiniones vertidas sobre la inocuidad del ‘barbecho químico’, herramienta central del sistema de siembra directa. Estos estudios hablan de una situación mucho más compleja y grave sobre los efectos del conjunto de agrotóxicos que acompañan el complejo sojaRR-siembra directa-glifosato, tal cual han sostenido varios especialistas y organizaciones ambientales, agronómicos, de la salud y vecinales, tanto nacionales como extranjeras.
Un momento de grave anomia colectiva, unida a una fuerte derrota política, económica y social, vivida por nuestra sociedad durante los años noventa, permitió que la expansión masiva de esta forma de producir soja se extendiera tanto como el propio cultivo lo hizo, se extendiera por pradera pampeana –ampliándose ahora a áreas extrapampeanas-, sin ningún debate en la sociedad. De alguna manera, en la actualidad, dicho debate está comenzando ante las graves constataciones de enfermedad que se están verificando a lo largo y a lo ancho del territorio ocupado por la soja. Cabe aclarar que no estamos hablando de un uso puntual u ocasional de agrotóxicos, sino de una masividad desconocida por nuestro agroecosistema pampeano a lo largo de su historia. Ya en la campaña de 2005-2006 se utilizaron -según cifras estimadas oficiales- algo más de 200 millones de litros de glifosato; entre 20 y 25 millones de litros de 2-4-D; unos 6 millones de litros de endosulfán y otros 6 millones de litros de atrazina. Los volúmenes utilizados este año, son aun mayores debido a que la superficie sembrada con soja RR ha crecido casi un 17%, a lo que hay que sumar el resto de cultivos que utilizan el sistema de siembra directa.
El problema no es la soja –bien podría ser de otros granos, de otros cultivos o plantaciones- sino del modelo tecnológico – productivo utilizado y de las consecuencias sociales, ambientales y políticas de su acelerada expansión en buena parte del territorio nacional.
Fuerte afectación de la salud de la población en la pampa sojera.

Los que recorren la “pampa sojera”, recogen denuncias en todas las localidades visitadas, sobre un fuerte incremento de casos de cáncer, malformaciones, alergias de todo tipo, así como enfermedades autoimunes y “raras”, que afectan a los pobladores –especialmente niños y mujeres- sometidos a los efectos de las fumigaciones realizadas en masa en las cercanías o directamente sobre los poblados. Esto es así en poblados de Córdoba como, Pueblo Italiano, Río Ceballos, Saldán, Alto Alberdi, Jesús María, Colonia Caroya, Sacanta y en varios barrios de la propia Ciudad de Córdoba, además del emblemático caso de Barrio Ituzaingó .
En Santa Fe se han registrado casos similares en Rosario, San Cristóbal (el propio intendente denunció la ola de nacimientos con malformaciones en el pueblo. Once niños nacieron con malformaciones en el primer semestre de 2006, de los cuales tres murieron, y otros 3 nacieron con iguales malformaciones en pueblos vecinos), Mal Abrigo (donde se constataron 12 casos de nacimientos con malformaciones), Ciudad de Santa Fe y otras localidades. Una investigación de la Universidad Nacional del Litoral halló que el 86% de las madres en lactancia poseía restos de agrotóxicos en su leche materna.
Un estudio multidisciplinario llevado adelante por el Centro de Investigaciones en Biodiversidad y Ambiente (Ecosur), el Hospital Italiano Garibaldi de Rosario, la Universidad Nacional de Rosario, el INTA, el Colegio de Ingenieros Agrónomos y la Federación Agraria Argentina, comprobó fuertes correlaciones entre los casos de cáncer, leucemia, lupus y otras graves afecciones, halladas en seis pequeños pueblos del área Sur y central sojera de Santa Fe, con la localización de las máquinas de fumigación, depósitos de agrotóxicos, ‘silos’ de bidones de plaguicidas, transformadores eléctricos con PCB, y lugares de frecuentes fumigaciones aéreas y ‘chorreado’ de los tanques de los aviones aspersores. El informe señala que hay mayor frecuencia de cáncer de hígado y de otros del aparato digestivo, en dichos pueblos rurales que en las grandes ciudades, cuando hasta hace 20 años la situación era exactamente la inversa. Ha habido fuertes resistencias y presiones gubernamentales para impedir la difusión de los resultados observados.
En Formosa, se produjo el caso de Colonia Loma Senés entre varios otros, que nos llevó a las primeras planas de la prensa ecológica mundial. Lo mismo se constató en Entre Ríos, donde en Los Portillos, 3 niños de 2, 7 y 8 años que vivían aislados cerca de Arroyo del Tala, fallecieron afectados por leucemia y meningitis. Una cuarta niña del mismo grupo familiar de 18 años también afectada, logró sobrevivir.
En el mismo informe el Dr., Mascheroni señala que los médicos de todas las zonas rurales y de pequeños pueblos de la provincia de Santa Fe encuentran mayor frecuencia de enfermedades raras, tales como leucemia, cánceres, nacimientos con malformaciones, interrupción de embarazos y otras. También se ha denunciado un alto nivel de cáncer y malformaciones en el Barrio 2 de Abril de la localidad santafesina de San Lorenzo, en este caso vinculado directamente al hecho que la cerealera Molinos Río de la Plata, ‘ventea’ -sin filtros protectores- los productos utilizados para sanear el grano de sus silos, enviando a la atmósfera altos niveles de plaguicidas. Los casos de cáncer superan el centenar en unas pocas manzanas.
En provincia de Buenos Aires se han verificado casos de cáncer y malformaciones en Lobería, Saladillo (donde los vecinos realizaron una marcha contra el cáncer, en abril de 2007) y en Chacabuco (donde se ha formado una asociación vecinal para investigar las razones por las que han aumentado los casos de cáncer, leucemia y malformaciones en el pueblo). En Saladillo y Lobería, el autor ha recibido denuncias de los pobladores y técnicos de la zona, respecto de que los aviones fumigadores vacían sus tanques sobre lagunas y arroyos, provocando una gran mortandad de peces, así como la aparición de un gran número de peces con malformaciones y enfermedades que imposibilitan su consumo. En general situaciones similares se constatan en muchos de los pueblos y ciudades pequeñas de toda la cuenca sojera, donde se consulta al respecto.

Ante las graves denuncias producidas por el gobierno de Ecuador y ONGs de Colombia, debido a los efectos encontrados entre las poblaciones rurales de ambos países, afectados por las fumigaciones masivas realizadas por el gobierno norteamericano ‘para erradicar los cultivos de coca’, la ONU cree que hay ‘razones suficientes para estudiar’ los efectos nocivos de las fumigaciones con glifosato. El vicepresidente de Ecuador, Lenin Moreno,’sostuvo que hay pruebas de que [el glifosato] ha generado “cáncer y alteraciones del código genético” en pobladores ecuatorianos. Tales modificaciones aumentan la posibilidad de que los hijos de los afectados nazcan con “malformaciones intelectuales o físicas”.
Se hace imprescindible rectificar el rumbo, saneando el ambiente, diversificando la producción, recuperando la rotación agrícola ganadera de nuestros suelos, recuperando las áreas contaminadas pro-transgenes, devolviendo gente al campo, y protegiendo y recuperando las áreas extrapampeanas destruidas por la sojización, el monocultivo, la lluvia nociva de agrotóxicos y el desmonte. Eso debería ser así, ya que sino, a un modelo que propone una ‘agricultura sin agricultores’, con un suelo inerte sin vida biológica como propone el ‘barbecho químico’, también pueda continuarlo un país sin habitantes.
Vía: Taringa!
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Poestado por: Desarrollo Sostenible - Blog para el desarrollo económico respetuoso del ambiente natural y social. | Julio 4th, 2009 18:53