Agosto 18, 2008

Greenpeace denuncia a Sony, Philips, Nokia, HP y Samsung

Las organizaciones no gubernamentales europeas tienen un énfasis persistente por la ayuda a la población africana. Sin embargo,la Unión Europea es un desolador contaminador de África, de acuerdo a Greenpeace, que ha denunciado que la basura electrónica europea ‘envenena’ países en desarrollo como Ghana y Nigeria.
¿Dónde se arrojan los teléfonos celulares, las notebooks, las computadoras de mesa y otros equipos electrónicos cuando quedan fuera de uso? Pocos se lo preguntan. Y eso es malo.
Todos esos equipos, multiplicados por millones, suponen una ingente cantidad de basura electrónica -unos 50 millones de toneladas al año, según la ONU- que acaba, en un alto porcentaje, en los vertederos de países en desarrollo, o los llamados emergentes.
China e India han sido, hasta ahora, los países asiáticos donde se ha vertido el 70% de estos desechos tecnológicos.
Sin embargo, en los últimos años Occidente ha encontrado un nuevo vertedero: África, y más concretamente Ghana y Nigeria, según el informe de la organización Greenpeace, titulado ‘Envenenando la pobreza’.
Miembros de la organización han encontrado en Ghana contenedores llenos de estos residuos procedentes de USA, Japón y la Unión Europea.
Los contenedores llegan a los puertos de Accra (la capital de Ghana) y Koforidua, procedentes de Alemania, Holanda, Suiza o Corea del Sur, entre otros países. Pero también se han encontrado teclados con la hispana ‘ñ’, según explicó Sara del Río, responsable de la campaña de Contaminación en Greenpeace España, y cualquiera sabe qué significa eso…
Los equipos son Philips, Nokia, Microsoft, Sony, Canon, Siemens, etcétera, y el 75% de los aparatos llegan destrozados, pese a que se camuflan bajo la etiqueta de bienes de 2da. mano. Hay quien los envía como donaciones solidarias hacia los países con menos recursos para acabar con la llamada ‘brecha digital’.
Pero, según el informe de Greenpeace, toda la basura tecnológica acaba en unas plantas de reciclaje donde el material se quema a cielo abierto y que en muchos casos los encargados del reciclaje son niños, algunos de tan sólo 5 años, expuestos a unos niveles de contaminación por tóxicos que en Europa se consideran intolerables para el organismo.
“Muchas de las sustancias que hemos detectado pueden afectar al desarrollo del sistema reproductor de los niños y otras pueden alterar su desarrollo cerebral y el sistema nervioso”, según Kevin Brigden, de la Unidad Científica de la organización ecologista.
Investigadores de la Universidad de Exeter (Reino Unido), tomaron muestras de los suelos y concluyeron que la contaminación química en estos vertederos electrónicos, donde el material se retira a mano y se quema para separar los plásticos de los metales, es muy peligrosa: encontraron hasta 100 veces más de plomo del tolerable, un metal dañino para el sistema nervioso; ftalatos, utilizados para ablandar el PVC, que afectan a los testículos en formación, y también altos niveles de dioxinas cloradas, que pueden llegar a provocar cáncer.
Había, además, cadmio, mercurio, antimonio y cromo. “Es la misma situación que ya habíamos detectado en China y en la India, que siguen concentrando la mayor parte de nuestros residuos electrónicos. Pero ahora se han sumado países como Nigeria o Ghana. Incluso hay materiales que se recuperan en África y luego se envían a Asia”, señala Del Río.
La contaminación, según confirmaron los expertos, no sólo afecta al lugar del reciclaje, sino a toda la zona, incluyendo las viviendas de los recicladores. De hecho, los niños chinos que viven cerca de una de estas plantas tienen niveles de plomo en sangre muy superiores a otros menores.
Las partes más buscadas de esta chatarra son el aluminio y el cobre (inserto en los cables), que suelen venderse a los distribuidores locales por precios irrisorios. Los tubos de rayos catódicos de los monitores, sin embargo, acaban pulverizados en el medio ambiente.

Empresas ‘recicladoras’
¿Quiénes llevan la ‘basura’? “Son empresas que ganan dinero con este negocio. En Europa se exige un tratamiento de estos residuos, y por ello existen puntos blancos a los que llevar la electrónica inservible. Pero no siempre se utilizan y buena parte acaban siendo exportados. En USA, se estima que entre el 50% y el 80% de lo recogido para reciclar acaba en países asiáticos o africanos”, asegura Del Río.

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Pero Greenpeace deja en claro que los primeros responsables del desastre son las empresas fabricantes de equipos, que deberían retirar las sustancias nocivas de sus productos y, además, hacerse cargo de su reciclaje para que nunca acaben en el medio ambiente.
Greenpeace ha elaborado un ranking verde de electrónica, en el que puntúan a las compañías del sector en función de su compromiso ambiental.
Pero también culpan a las administraciones públicas: los gobernantes deberían controlar mejor la gestión esos residuos peligrosos, sobre todo porque no dejan de crecer, y cada vez lo hace a más velocidad: la vida media de una computadora es hoy de 2 años (en 1995 era de 6) y un teléfono móvil a menudo no alcanza los 12 meses.

Vía: urgente24

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