Desarrollo monocultivista de soja: ¿quién gana?
En la crisis que los patronos y arrendatarios rurales han presentado al gobierno argentino, se hace hincapié en que el desarrollo monocultivista de soja no influye sobre el aumento de los precios de los alimentos, cuestión que justamente está en el centro del debate, no sólo en el escenario local sino en el global, marcado por un crisis alimentaria sobre la cual Naciones Unidas (ONU) alertó con vehemencia.
Por otros lado, los biocombustibles son promovidos por los gobiernos y algunos sectores agroindustriales como una “solución rápida” para mitigar las emisiones de dióxido de carbono generadas por el transporte y, al mismo tiempo, como una nueva oportunidad de negocios para el sector agropecuario.
Sin embargo, y conforme a recientes investigaciones científicas y a las denuncias de importantes organismos internacionales, la producción de biocombustibles en base a cultivos energéticos representa una seria amenaza a la seguridad alimentaria mundial. Siendo las poblaciones de menores ingresos las más vulnerables a los crecientes precios de los alimentos a escala global.
Además, la extensión de cultivos tales como el maíz, la soja, la colza o la caña de azúcar, destinados a la producción de biocombustibles, influye también en una fuerte presión para expandir las tierras agrícolas disponibles, provocando la destrucción directa e indirecta de los últimos ecosistemas naturales, como las selvas tropicales.

Greenpeace plantea que es necesario que se reconozca la necesidad de adoptar criterios de sustentabilidad para la producción de biocombustibles. Esta tarea incluye:
1) Que los biocombustibles generen una reducción de gases de efecto invernadero (GEI) de al menos un 60% respecto del combustible que reemplazan. Esto garantiza que la utilización de los mismos representen una significativa contribución a la mitigación del cambio climático.
2) El cultivo de sus materias primas no degraden, de manera directa o indirecta, bosques naturales ni otros ecosistemas.
3) Utilicen criterios de producción agrícola sustentable (p.ej.: sin cultivos genéticamente modificados, minimización del uso de químicos).
4) No amenazar la seguridad alimentaria local al reducir la producción de cultivos alimentarios.
5) Prohibir todos los biocombustibles de producción no sustentable.
Vía: Greenpeace
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