Abril 27, 2008

RSE ¿convicción, conveniencia o coerción?

Víctor Viñuales Edo, director de la fundación ecología y desarrollo escribió un artículo muy interesante sobre la responsabilidad social de las empresas.
Sin entrar en la discusión de qué se entendería por sociedad civil, voy a hablar un poco de lo que podría hacer el tercer sector, sobre todo las asociaciones no lucrativas, para empujar esa sostenibilidad. Voy a tratar cuatro temas. Uno, que las ONG del tercer sector, las asociaciones sin fines de lucro, contra lo que muchas veces piensan, sí que tienen un gran poder de transformación. Segundo, voy a hacer un balance, un estado de la cuestión, de qué cosas están haciendo en este planeta las ONG, el tercer sector, para empujar a la sostenibilidad. En tercer lugar, voy a plantear qué cosas hemos aprendido de aciertos y de errores en la Fundación Ecología y Desarrollo, en nuestro trabajo en pro del mercado de la sostenibilidad, de la inversión socialmente responsable, de la responsabilidad social corporativa y actividades culturales un poco.Y, finalmente, unas conclusiones, que es bueno para cerrar.
¿Qué pueden hacer, qué hace el tercer sector, las ONG? Pues eso depende, lo que uno puede hacer depende del poder que uno tiene. Si uno tiene poco poder, puede hacer poco. Si es mucho, puede hacer más. Primera reflexión: depende del poder, que tienes y depende del poder que crees que tienes. Si yo tengo mucho poder, pero creo que tengo poco, también hago poco. En un reciente estudio del año 2003 del Pacto Mundial del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y Sostenibilidad, se señaló que el tercer sector en el mundo suponía una facturación de un billón de euros.Tiene 19 millones de personas empleadas y, por tanto, más o menos estaríamos hablando de la octava economía del mundo, con lo que, desde luego, la podríamos calificar de quinto poder. En febrero de este año, The Wall Street Journal daba cuenta de un informe anual de reputación de Harris interocuve donde contaba que los ciudadanos confían cinco veces más en las ONG que en el sector privado. Cinco veces más.
En una encuesta del Foro Económico Mundial sobre ejecutivos de compañías de cinco continentes se les preguntaba: “identifique los cinco grupos de interés clave que provocan las mayores presiones e incentivos de su actividad empresarial”. En primer lugar, citaban a los empleados; en segundo lugar, a las administraciones públicas; en tercer lugar, a los consumidores; en cuarto lugar, a las comunidades locales y, en quinto lugar, a las ONG. Pero hemos dicho antes que la capacidad de influencia de las ONG en relación con el público en general, es notable. Por tanto, los consumidores pueden estar muy influidos por lo que hacen las ONG. Y desde luego, las comunidades locales, también.
En una encuesta del año 2003 de Price Water House Coopers, en 43 grandes empresas españolas sobre la responsabilidad social de las tendencias empresariales, concluyeron que los factores que influyen en las empresas para que desarrollen políticas de responsabilidad social corporativa son principalmente no financieros.Primero, mejora la reputación. Segundo, ventajas competitivas. Tercero, tendencia de la industria. Cuarto, presión de los consumidores, demandas de accionistas, demandas de empleados, presión de las ONG. Pero primero, la mejora de la reputación, que está muy influida también por la acción de las ONG. De hecho, uno de los problemas que yo creo que estamos viviendo es que las multinacionales escapan cada vez más a la acción de los estados nación; es así, por eso hay deslocalizaciones, Por tanto, muchas veces los estados nación asisten impotentes a este trasiego de “pues me voy allá, me voy aquí, me deslocalizo”. Y sin embargo, pueden ser vigiladas, interaccionar con ellas, las otras, a veces multinacionales, que pueden ser las ONG o las redes de ONG.Evidentemente mucha gente dirá, “¡hombre, el poder es muy desigual!” Y es verdad. El poder de una multinacional es mucho más grande que el poder de una ONG. Pero de alguna forma se equilibra. ¿Por qué? Por las nuevas tecnologías de información y comunicación. lnternet ha equilibrado mucho el poder. Y por el acceso de las ONG a los medios de comunicación.Pondré un caso, Nestlé y Oxfam.
Nestlé es una enorme empresa, pero en su pleito con Etiopía seguramente la opinión pública percibió que había perdido Nestlé. Y, de hecho, Nestlé rectificó. ¿Por qué?Porque Oxfam empleó los medios de comunicación. Oxfam empleó las nuevas tecnologías y se contrapuso ese poder. Por tanto, primera tesis: las ONG, el tercer sector, pueden hacer muchísimo. Que lo crea, o no, es otra cuestión. Yo creo que en este país todavía no lo creemos, pero el tercer sector, las ONG, pueden hacer muchísimo por la sostenibilidad.
Segundo, decía, ¿cómo actúan, cómo puede actuar el tercer sector para promover la sostenibilidad? Yo creo que la humanidad, en su larga historia, en términos pedagógicos, ha seguido siempre o la línea del palo, o la línea de la zanahoria.

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El premio o el castigo. Y maestros y padres hemos estado trabajando siempre con un pie en un lado, con un pie en otro, a veces con un pie en los dos lados. En fin. Y eso si atendemos al enfoque. Si atendemos a la manera de relacionarse, desde luego las ONG pueden relacionarse con las empresas para apoyar la sostenibilidad directamente, pueden relacionarse indirectamente, oblicuamente, y pueden incluso también cambiar las reglas de mercado en el que esa relación se produce.
Vayamos un poco a lo primero, a lo de los premios y los castigos. Hay dos refranes que yo creo que sintetizan esto y mucha gente se sitúa bajo el paraguas de un refrán u otro. Unos escribieron en su momento “La letra, con sangre entra’. Aplicado aquí sería “las empresas, si no hay palo, no cambiarán”.Y otros se cobijarían bajo otro refrán que es: “Se consigue más con miel que con hiel”. Sería otro enfoque, otra pedagogía.
Desde nuestro punto de vista, hay tres palancas clave para el cambio social, ambiental, yo diría para el cambio en general, que son la coerción, la convicción y la conveniencia.
La coerción es lo que seguramente han hecho en Francia, no lo sé muy bien, con el carnet de conducir. Lo han endurecido y esto parece que está funcionando. Se han reducido los accidentes, parece que todos sabemos que la coerción, más o menos, se puede discutir, funciona. Y la convicción también funciona. Los ayuntamientos no ponen un policía en el rellano de cada escalera para que los ciudadanos saquemos el papel o reciclemos los envases. No ponen policía. Nos animan a que lo hagamos, pero si no lo hacemos, no pasa nada. Y sin embargo, hay cada vez un porcentaje mayor de personas que reciclan. 0 sea, la convicción funciona.
Y la conveniencia, en el sentido un poco de conveniencia material, crematística, yo creo que también funciona. Porque muchas veces hacemos muchas cosas que nos interesa económicamente hacerlas. Yo creo que en general en las ONG, de forma tradicional, había una concepción muy negativa, profundamente pesimista, sobre lo que pueden hacer o no las empresas, sus motivaciones y la idea de que en realidad a las empresas no les importa nada salvo la maximización del beneficio; con esa idea pesimista sobre las empresas, el planteamiento ha sido que sólo cambiarán si se les obliga. Movilización, denuncia, nueva norma, nueva ley… ése ha sido un poco el enfoque tradicional con el que las ONG han enfrentado su relación con las empresas.Si se parte del principio, del criterio, de que las empresas están para ganar dinero y son así, entonces no hay otra solución que esto.
La otra línea, la línea de la convicción, yo creo que en general ahí las ONG han trabajado, hemos trabajado, razonablemente bien para sensibilizar a la población en general. Sin embargo, yo creo que se ha trabajado mal para sensibilizar a las empresas y al mundo económico, porque creo que existía la sensación de “da igual, son así, con buenas razones no se va a conseguir nada”. Si piensas eso, difícilmente lo vas a hacer bien.
Además, yo creo que se ha hecho muy mal desde el punto de vista de predicar con el ejemplo. Hay dos maneras de persuadir. Una es con palabras. Pero otra, mucho más eficaz, es con los hechos. Ahí yo creo que las ONG lo hemos hecho muy mal y podríamos, y debemos, hacerlo mucho mejor. En un reciente estudio, en mayo de 2003, en el Reino Unido, el Social Investment Forum estudió a 100 grandes ONG del Reino Unido. Concluyeron que tenían bonos y acciones por valor de 68.000 millones de libras. ¡No está mal! Concluyeron que el 60 por ciento de esas ONG no tenía ningún criterio de inversión socialmente responsable acerca de esos fondos. ¡El 60% de ONG!, con valores con criterios…. aunque, como dato positivo, el 30% pensaba hacerlo a corto plazo. Pero digo que, muchas veces, las ONG no hemos predicado nada con el ejemplo, que es una magnífica manera de predicar.
Y finalmente la conveniencia.La conveniencia, por aquí está Jorge Riechmann. Él hablaba de un poeta alemán que decía que el hombre nuevo no es sino el hombre viejo situado en situaciones nuevas. Y, por tanto, marcaba un énfasis en la importancia de la situación para cambiar al hombre. Pero muchas veces, desde las ONG hemos hecho otro planteamiento mucho más simplón, que es pensar que los hombres buenos hacen acciones buenas y los hombres malos hacen acciones malas. Esto es verdad, pero seguramente no es toda la verdad.
Y, desde ese punto de vista, nos hemos preocupado poco de crear situaciones nuevas para que hombres buenos y malos hagamos cada vez más cosas buenas. ¿Qué quiero decir? En muchos ayuntamientos tienen un contrato con la empresa que gestiona los residuos, por el que remuneran a esa empresa en relación con las toneladas que entierran. Bueno, pues con ese tipo de contrato, los gerentes de esas empresas, sean buenos o malos, tenderán, porque así se les empuja, a enterrar el mayor número de toneladas. Y eso va en contra del interés común, del interés general, y del interés del medio ambiente. Bastaría con que el ayuntamiento creara una situación nueva y recompensara, para que el gerente tuviera conveniencia en actuar de acuerdo con el sentido común, con el medio ambiente, con lo que interesa al interés general.
Pero también hay, cada vez más, estrategias indirectas, oblicuas, estrategias que irían encaminadas a que las ONG movieran a los grupos de interés, a los stakeholders, con los cuales se relacionan las empresas. Y hay ONG, nosotros mismos, que quieren mover a los inversores.Como el Social lnvestment Forum que mencioné antes, o como Amigos de la Tierra que tiene una guía para el activismo accionarial, buscando que los inversores promuevan la sostenibilidad de las empresas, en las que participan. También hay ONG, gente del tercer sector, que quieren mover a los consumidores, de forma positiva, como Cop América, por ejemplo, o de forma negativa.
Otras líneas pueden ser la campaña “Ropa Limpia” de Setem, o la iniciada coincidiendo con la reunión del Foro Económico Mundial en Davos, cuando 100 ONG firmaron la Declaración de Collevechio en enero de 2003, donde planteaban y solicitaban compromisos a las entidades financieras en relación con la promoción de la sostenibilidad. A partir de ahí, no sé si movidos por esa declaración o no, pero se firman los principios de Ecuador en relación con las entidades financieras. Igualmente hay ONG que lo que quieren es mover a los empleados y de la misma forma que hay rankings donde se relacionan las mejores empresas para trabajar, pues, por ejemplo, una ONG inglesa, una red de estudiantes del Reino Unido, People and the Planet, boicotearon de alguna forma la gira tradicional que una multinacional hacía en las universidades inglesas para captar empleados. Lanzaron la iniciativa en 2001 y en 2003 la empresa anuló la gira y ya no va más por las universidades inglesas para captar empleados. En este caso, esta ONG actuó sobre los empleados, pero también las ONG actuaron sobre los medios de comunicación o sobre los gobiernos.
En el Reino Unido, una campaña en la que están Amnistía, New Economic Fundation y Amigos de la Tierra ha pedido cuatro cosas fundamentales: transparencia, informe de sostenibilidad para las empresas con una facturación superior a 7 millones de euros; consulta a las partes interesadas; gestión de impactos y aseguramiento del cumplimiento de la ley. Existen, por tanto, iniciativas de ONG y presión también a organizaciones internacionales, como la presión que estuvimos haciendo en Johannesburgo, en la Cumbre Mundial para el Desarrollo Sostenible, en 2002, donde las delegaciones oficiales tenían una cartulina verde y las organizaciones del tercer sector, las ONG, llevábamos una cartulina marrón; nos reuníamos en distintos sitios, pero las ONG estábamos ahí para presionar en relación con la declaración del plan de implementación de Johannesburgo, que se añadiera una línea, se añadiera una palabra, un sustantivo, un adjetivo, cambiando un poco los lineamientos de Naciones Unidas. Otra manera de presionar.
Asimismo, hay estrategias también de redefinición de mercados. Cuando desde organizaciones ambientales se ha planteado la certificación Forest Stewardship Council (FSC) para la industria de la madera, están metiendo en el mercado de la madera una certificación, una etiqueta, que cambia, que lo que busca es cambiar las reglas de dicho mercado.
Como dije al principio, la tercera cosa de la que quiero hablar es cuál es nuestra cultura, la de la Fundación Ecología y Desarrollo, lo que hemos ido aprendiendo, un poco a trompicones en relación con nuestro trabajo, y que de forma provocadora expongo en forma de decálogo, dirigido, más que a las empresas, al tercer sector.De este decálogo, que hemos ido construyendo, el primer mandamiento sería: las personas que trabajan en las empresas son seres humanos como nosotros. Primer y fundamental mandamiento que, muchas veces, las organizaciones del tercer sector ignoramos. Y que muchas veces las gentes buenas de las empresas también ignoran.Tienen un planteamiento profundamente pesimista sobre lo que hacen o dicen las empresas y ellos, que son empresarios también, están haciendo cosas completamente distintas de lo que dicen que todo empresario hace.
Segundo principio fundamental y muy importante a la hora de enfocar el trabajo para promover la responsabilidad social y la sostenibilidad: nadie es perfecto. Esto se decía en Con faldas y a lo loco, pero es bueno recordarlo, no sólo para auto exculparse de que nadie es perfecto, sino también para, con el mismo criterio que empleamos para juzgarnos a nosotros mismos, juzgar al de al lado, aunque sea empresa también.Nadie es perfecto.
Tercero. Espero seguir también una vieja máxima de Spinoza: no juzgar, no condenar sino entender, entender por qué pasa lo que pasa, cómo podría afectar lo que pasa a otras cosas.
Cuarto. El que avanza debe ser alentado y no castigado.Esto lo tenemos claro a nivel personal. Si el que fuma nos dice un día “ya no fumo 20 cigarrillos, esta semana he fumado diez”, decimos “muy bien, vas muy bien”. No somos tan malos amigos que le decimos “¿fumas todavía diez? No llegarás a nada”. Es decir, le alentamos el cambio.Esto, en general, no lo hacemos las ONG con las empresas y ponemos una lupa justamente a algunas empresas que han dado el paso y decimos: “¡ah, tú que dices que vas por buen camino, ven, ven, que te voy a reexaminar con esta lupa de doble aumento y te vas a enterar!” Y ponemos una lupa a ése que dice algo y no ponemos ninguna lupa al que no dice nada, ni hace nada. Mal hecho, mal hecho, profundamente mal hecho.
Quinto. En la vida no hay sólo colores blancos o negros. Como sabe cualquier disecador, hay muchos grises y, si queremos actuar sobre la realidad, tendremos que aprender a diferenciar los tonos de grises.
Sexto. Tanto o más importante que cambiar a las personas es cambiar las situaciones en las que esas personas se desenvuelven.Como dije antes, “el hombre nuevo no es sino el hombre viejo situado en situaciones nuevas”.Y muchas veces estamos empeñados en cambiara las personas y no cambiamos nada las situaciones, es decir, la empresa que gestiona los residuos en esta ciudad cobra en relación con la tonelada que entierra, cobrando así es normal que esté interesada en enterrar cuantas más toneladas mejor.Pues seguramente antes que grandes discursos para convencer a los gestores de esa empresa, lo que habría que hacer es cambiar las bases del contrato que hace que se estimule esa antipolítica en relación con la gestión de residuos que consiste en enterrar cuantas más toneladas mejor.
Séptimo.Procuramos no hacer juicios de intención.A veces nos salen, pero lo procuramos, porque yo creo que atenerse a los hechos es un terreno más firme, ya que en los juicios de intención nos podemos perder.Por ejemplo, “las empresas hacen esto porque es un lavado de imagen”, “las empresas hacen esto por ganar dinero”, bien, en la novela El guardián entre el centeno, en un primer momento se pregunta: “¿Y cómo sé yo que quiero ser abogado, por defender a los débiles o porque me vean defendiendo a los débiles?” Y ¿cómo sabemos nosotros, las gentes que estamos en las ONG, que estamos trabajando con desarrollo sostenible o que lo hacemos para que nos vean trabajar con desarrollo sostenible?Esto es un camino que no lleva a nada y yo creo que lo de buscar continuamente juicios de intención, por qué hacen las cosas, no es muy operativo; lo que hay que hacer es juzgar la cosa, ver qué efectos tiene y ver hasta dónde llegan.
Octavo.Ser muy constitucionalistas y aplicar el principio constitucional de la presunción de inocencia, de entrada.El mismo que yo creo que reclamamos para todos nosotros, aplicarlo también al resto.
Noveno.Debemos atrevemos a señalar elogiosamente a aquellas empresas que se están moviendo positivamente hacia la sostenibilidad, asumiendo los, riesgos que esto implica, que son muchos y grandes.
Décimo.El principio de congruencia.Pedir, pero hacer también, y predicar con el ejemplo.
Finalmente y como conclusiones, desde nuestro punto de vista, para ser útiles a la sociedad, eficaces y eficientes, las ONG y el tercer sector en la promoción de la sostenibilidad deberían
-Creer que pueden, porque realmente pueden.Primer asunto.
- Utilizar todos los caminos.A lo mejor no cualquier ONG tiene que hacer todos los caminos, pero desde luego, en conjunto, el tercer sector debe, puede utilizar todos los caminos: los directos, los indirectos, la coerción, la convicción, la conveniencia, y en cualquier caso, en este país, yo creo que hay que recordar especialmente el tema de la conveniencia.Creemos situaciones nuevas para que sea rentable y útil para las empresas cambiar hacia la sostenibilidad.
- Cambios culturales.Alguna vez deberemos reconocer con letras grandes que las empresas son imprescindibles para que haya desarrollo sostenible.Podemos discutir el tamaño, que sean de economía social y no sean tan grandes, que no sean multinacionales, que sean pequeñas… efectivamente eso es todo muy discutible, pero que para cambiar el mundo no sólo hace falta conciencia, esto, es básico.Si hay una tremenda conciencia sobre la importancia de las energías renovables, pero no hay empresas que efectivamente instalen paneles solares, o molinos, no habrá cambio en el sector energético.
Por último, predicar con el ejemplo.Por eso, quiero acabar con una anécdota de Ghandi, en relación con la congruencia.Van una madre y su hijo a ver a Ghandi para utilizar su autoridad en la educación de éste, La madre dice: “quiero que le diga a mi hijo que no coma dulces”; Ghandi se le queda mirando y le dice “muy bien, si no le importa vuelva usted dentro de tres semanas”, la mujer se vuelve a su pueblo, que estaba a un día de camino, y en tres semanas vuelve.Después de hacer otro día de camino le dice a Ghandi: “Bueno, ya sabe que yo quería que le dijera a mi hijo que no comiera dulces” y va Ghandi, efectivamente, donde está el niño y le habla al oído.La madre le dice a Ghandi “¿qué le ha dicho?”, y Ghandi le dice “le he dicho que no coma dulces”. La madre, un poco molesta, le dice que por qué no se lo dijo hace tres semanas, como diciendo, “usted que es tan bueno, me podría haber ahorrado este ir y volver”. Y entonces Ghandi le dice -y yo creo que tendríamos que reflexionar mucho las ONG sobre eso, y las personas también-”es que hace tres semanas yo también comía dulces”.
Vía: Ecologia y desarrollo, dsostenible

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