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La región occidental
con su abundante y variada vegetación, se torna más
selvática a medida que nos adentramos a orillas del río
Paraguay, configurando una atracción natural pocas veces
vista.
A medida que marchamos
hacia el oeste del territorio veremos como se modifica el entorno
y como esa imagen selvática se transforma hasta convertirse
en agrestes y duros montes de una singular y callada belleza, solamente
interrumpida por el canto de las aves.
Esto se puede apreciar
ampliamente recorriendo el río Bermejo, descendiéndolo
en embarcaciones adecuadas, pues deben ser, además de muy
navegables, silenciosas, para poder gozar de uno de los atractivos
fundamentales, como lo es el avistaje de animales salvajes en su
hábitat natural.
Es así que,
con suerte, además del colorido que ofrece el río,
sus costas, sus playas limitadas por montes impenetrables, su entorno
agreste casi no hollado por el hombre, es factible toparse con animales
como: yacarés, carpinchos, nutrias, guazunchos, coatíes,
zorros, iguanas, conejos, vizcachas, osos hormigueros, pumas. Aves
de todo tipo y tamaño como: Tuyuyú cuartelero, garzas,
patos, loros, palomas, charatas, urracas, y cientos de especies
más.
Para los amantes de
la pesca deportiva el río ofrece también una gran
variedad de peces: dorados, pacúes, palometas, surubíes,
manguruyúes, bagres, sábalos, rayas, entre otros.
El monte, rico en su
bio-diversidad, nos ofrecerá a la vista, gigantescos quebrachos,
lapachos , urundais, palos borrachos, Francisco Alvarez, guayacanes,
y muchos otros, así como un impenetrable sotobosque, en el
cual predominan los charaguales y caraguatales. Le siguen a la zaga
los talares y los muy cariñosos y espinosos garabatos ( cariñosos
jocosamente, pues cuando te clava sus espinas no te suelta más.
)
El Bermejo, que debe
su denominación al color rojizo de sus aguas, les resultará
imponente, no sólo por sus paisajes, sino también
por las dificultades que nos presentará durante el recorrido.
En él viviremos momentos de tensión cuando nos sorprenda
con sus remolinos, o cuando el paso se vea obstaculizado por cerramientos
de empalizadas causadas por árboles arrancados de las barrancas
debido a la impetuosidad de la corriente, dejando pasos muy ajustados,
donde la velocidad aumenta junto con la adrenalina del navegante.
Es inquietante, pero en mi concepto, no peligroso, para remeros
con cierta calificación.
Si bien la zona es
bastante desierta en cuanto a población humana, (cruzaremos
el impenetrable chaqueño), es probable que nos encontremos
con criollos, cuya cordialidad nos sorprenderá. O con aborígenes,
cuya actividad artesanal es producto de una herencia cultural transmitida
de padres a hijos, a través de generaciones.
Se puede seguir escribiendo
mucho más sobre este imponente y cambiante río, pero
nada mejor que la experiencia personal de navegarlo, disfrutándolo,
que dará a cada uno un sabor distinto, inigualable e inolvidable.
1º día
– Comienza la navegación partiendo desde Embarcación
(Salta), alrededor de las 9 hs. A.M.
Alrededor de las 18
hs. El guía buscará lugar para acampar, habiendo recorrido
- sin apuro - al cabo del día, alrededor de 50 km.
16 a 20 días
– Llegada a Puente Lavalle.
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ECOTURISMO
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